Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 13 de Febrero de 2014
ES curioso que mientras el mundo y la sociedad que conoció mi juventud se desmoronan en todos los aspectos que debieran ser conservados sin que apenas nadie vierta una lágrima por ellos se haya instalado sin resistencia alguna una visión catastrofista sobre precisamente una de las pocas cosas que parecen ir bien a escala global si se contempla en el tiempo con la necesaria perspectiva: el desarrollo económico y material de los pueblos más desfavorecidos.
El pasado domingo, y con motivo del día de la Campaña contra el Hambre, un heroico misionero con treinta y cinco años de servicio en el Congo habló largo rato a la feligresía de la parroquia sevillana en que asistí a misa no sobre su experiencia y la de sus compañeros en el corazón de las tinieblas, con la que tanto nos habría gustado solidarizarnos, sino sobre los defectos del orden mundial, su injusticia irremediable y la necesidad de dedicar la vida a cambiarlo.
Nada que objetar porque cada cual -eso lo sabemos bien los modernos- hace con su vida lo que quiere, pero en esa tesitura uno debería plantearse si la propuesta que implícitamente se traslada sirve mejor a la humanidad que aquello que criticamos. A mí me gusta más bien poco el capitalismo por razones más históricas y estéticas que otra cosa, pero tengo que reconocer que los sistemas igualitarios o distribucionistas que se me ocurren no habrían conseguido en treinta años que la esperanza de vida en el mundo pasara de 60 a 67 años, que la tasa de mortalidad infantil descendiera del 10 al 6% y el de las personas infralimentadas del 35 al 20%, que el analfabetismo sea hoy del 20 y no del 40% o que el acceso al agua potable haya crecido desde el 20 al 80% de la población mundial, entre otros muchos indicadores que tengo a mano.
Lo cierto es que en las últimas décadas, sin apenas darnos cuenta, países enteros han salido de la pobreza y grandes bolsas de miseria están siendo reducidas a través de medios tan prosaicos como la aplicación de la economía de mercado, la caída de barreras comerciales y el mayor esfuerzo educativo, de modo que la pobreza mundial se concentra y sólo se extiende hoy en los países con menos libertad y más corrupción política y económica. Sigamos ayudando a los más pobres todo lo que podamos, en casa y lejos, pero no los utilicemos como excusa para otras guerras que no son las suyas.
Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.
viernes, 14 de febrero de 2014
jueves, 6 de febrero de 2014
SUSANA Y EL REY SALOMON
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 06 de Febrero de 201
SUSANA Díaz en Barcelona, con su indescriptible vestido amarillo, ha hecho buena en dos días toda la labor denigratoria de lo andaluz de un siglo de prejuicios catalanes. Sin embargo, a mí me ha recordado a la benemérita mamá del juicio de Salomón. Como es sabido, la otra madre del conocido episodio bíblico, la mala, pretendía nada menos que trocear a la criatura en disputa, como hoy haría Artur Mas sin el menor temblor de su apolíneo mentón de almogávar.
Pero doña Susana es otra cosa. Gimoteante como siempre -hay mujeres que no pueden hablar sin parecer que están a punto de llorar como hay hombres que ofenden ya antes de pronunciar palabra-, con un plus de pasión postiza en su registro único de pregonera local, Susana Díaz habló de evitar el choque de trenes con el acreditado método socialista para cualquier crisis desde los tiempos de Pablo de Iglesias: no hay que parar al tren desenfrenado sino, asómbrense, cambiar la vía, como literalmente dijo la inefable presidenta.
Y en cuanto al pleito, ya saben su solución: démosle el niño a don Arturo para que se lo coma crudo si es su capricho, que aquí de lo que se trata es de estar a gusto, llevarnos bien y querernos mucho, mucho. Es decir, seguir haciendo lo que los gobiernos de la nación llevan cuarenta años intentando con los nacionalistas: ceder y ceder, contra ley y marea, con tal de que el tinglado del consenso no reviente por las costuras, como el vestidito amarillo cualquier día. Como buena abortista que también ha resultado ser, a doña Susana lo que le importa es estar a gusto, y al niño que le den.
Y en cuanto al pleito, ya saben su solución: démosle el niño a don Arturo para que se lo coma crudo si es su capricho, que aquí de lo que se trata es de estar a gusto, llevarnos bien y querernos mucho, mucho. Es decir, seguir haciendo lo que los gobiernos de la nación llevan cuarenta años intentando con los nacionalistas: ceder y ceder, contra ley y marea, con tal de que el tinglado del consenso no reviente por las costuras, como el vestidito amarillo cualquier día. Como buena abortista que también ha resultado ser, a doña Susana lo que le importa es estar a gusto, y al niño que le den.
Esta aportación susanesca a la ciencia constitucional, que ha dejado boquiabiertos a los escasos socialistas que tras el ciclón ZP todavía conservan un mínimo sentido del Estado, sólo se comprende como una simple continuación de la doctrina impartida un día antes por los Morancos en la misma Barcelona. No me digan que el hallazgo no es genial: las constituciones se hacen o deshacen para "estar a gusto", nuevo derecho de los pueblos hasta ahora incomprensiblemente desconocido. Susana pura.
Salomón lo tuvo fácil en su famoso juicio: entre la bondad y la maldad en estado natural no resulta difícil elegir. Los españoles de hoy, depositarios de la soberanía que ayer perteneció a los reyes, lo tenemos mucho más difícil. Entre tontos y malos nos lo han puesto imposible.
Salomón lo tuvo fácil en su famoso juicio: entre la bondad y la maldad en estado natural no resulta difícil elegir. Los españoles de hoy, depositarios de la soberanía que ayer perteneció a los reyes, lo tenemos mucho más difícil. Entre tontos y malos nos lo han puesto imposible.
sábado, 1 de febrero de 2014
LA NORIA ESPAÑOLA
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 30 de Enero de 2014
SE escribió en la Sevilla de 1918, pero lean, lean: "¿No ha sucedido nada en dos años? Pues está al descubierto la rápida desintegración de los viejos partidos, por la retirada, no expectante, sino agresiva y amenazadora, de las clases sociales… Hay más: está en litigio la unidad de España como Nación… Es ésta una situación gravísima para la Patria, para la constitución orgánica del Estado, para la Religión, para la Corona, para la propiedad, para el derecho… ¿Tan ciegos están que no se percatan de las terribles y trascendentales mudanzas acaecidas?" Quien así tronaba era don Manuel Rojas Marcos, líder de la Liga Católica, grupo político desaparecido de la memoria andaluza pero que jugó un papel muy destacado durante décadas, tal como puso de relieve hace algunos años un muy documentado libro de José Leonardo Ruiz.
Me acordaba de ese texto el pasado lunes mientras oía las intervenciones de los numerosos invitados por monseñor Asenjo al encuentro El compromiso político de los cristianos hoy. Porque allí, por encima de la afirmación de principios sin los que la política pierde del todo la brújula, más allá de la manifestación del pluralismo definitorio de los católicos ante la cosa pública, aleteaba un sentimiento de orfandad que, me parece, sobrepasaba la crítica a comportamientos que están en el ánimo de todos. Un sentimiento que podría llegar a exacerbarse ante la ausencia no ya de soluciones, de simples vías a través de las que los cristianos podamos expresar y hacer valer unas convicciones sobre la sociedad que, siendo compartidas por grandísimo número de personas, parecen abandonadas en el cajón de lo rabiosamente incorrecto.
Y es que, por culpas que son sólo nuestras, los cristianos hemos sido expulsados de hecho del debate público, privados de la mera posibilidad de influir como tales en la sociedad, algo que nadie niega a los grupos más utópicos y extravagantes. Estamos en trance de convertirnos en algo parecido a lo que fueron durante siglos los judíos en Europa: una minoría imprescindible, pero sin voz propia ni capacidad de acción. Extranjeros en su patria, perfectos chivos expiatorios de todos los males, siempre incómodos, siempre temiendo que cualquier tiempo futuro aún pudiera ser peor. La noria ha girado y, cien años después, nos vemos ante los mismos problemas que nuestros abuelos, pero con bastante menos fe.
Me acordaba de ese texto el pasado lunes mientras oía las intervenciones de los numerosos invitados por monseñor Asenjo al encuentro El compromiso político de los cristianos hoy. Porque allí, por encima de la afirmación de principios sin los que la política pierde del todo la brújula, más allá de la manifestación del pluralismo definitorio de los católicos ante la cosa pública, aleteaba un sentimiento de orfandad que, me parece, sobrepasaba la crítica a comportamientos que están en el ánimo de todos. Un sentimiento que podría llegar a exacerbarse ante la ausencia no ya de soluciones, de simples vías a través de las que los cristianos podamos expresar y hacer valer unas convicciones sobre la sociedad que, siendo compartidas por grandísimo número de personas, parecen abandonadas en el cajón de lo rabiosamente incorrecto.
Y es que, por culpas que son sólo nuestras, los cristianos hemos sido expulsados de hecho del debate público, privados de la mera posibilidad de influir como tales en la sociedad, algo que nadie niega a los grupos más utópicos y extravagantes. Estamos en trance de convertirnos en algo parecido a lo que fueron durante siglos los judíos en Europa: una minoría imprescindible, pero sin voz propia ni capacidad de acción. Extranjeros en su patria, perfectos chivos expiatorios de todos los males, siempre incómodos, siempre temiendo que cualquier tiempo futuro aún pudiera ser peor. La noria ha girado y, cien años después, nos vemos ante los mismos problemas que nuestros abuelos, pero con bastante menos fe.
jueves, 23 de enero de 2014
GERENTES DEL PATRONATO PROVINCIAL DE TURISMO
Artículo remitido por Manolo Rocha, Gerente del Patronato Provincial de Turismo de 1982 a 1994.
En el año 1982, un anuncio en la prensa requería la contratación de un gerente para el Patronato Provincial de Turismo. (Desde ahora PPT).
Entre las condiciones que debía reunir el aspirante figuraban estar en posesión del título de Director de Empresas y Actividades Turísticas (Hoy Diplomatura en Turismo), hablar idiomas y tener experiencia en promociones turísticas de la provincia en España y el extranjero.
En el año 1982, un anuncio en la prensa requería la contratación de un gerente para el Patronato Provincial de Turismo. (Desde ahora PPT).
Entre las condiciones que debía reunir el aspirante figuraban estar en posesión del título de Director de Empresas y Actividades Turísticas (Hoy Diplomatura en Turismo), hablar idiomas y tener experiencia en promociones turísticas de la provincia en España y el extranjero.
Tras un examen de méritos al que concurrieron 12 personas fue elegida una de
ellas que estuvo al frente del PPT durante 12 años.
Una vez cesado este primer gerente por causas que no se explicaron, fue
sustituido por un funcionario de la Diputación que era licenciado en Educación
Física. Tras un breve mandato este gerente fue sustituido por un miembro del
PSOE que anteriormente había desempeñado diferentes cargos, nombrado siempre
por su partido, tras dejar la concejalía que ostentó durante 2
legislaturas. Antes de incorporarse a la vida política su profesión era la de
delineante. El nombramiento de este último gerente como Delegado Provincial de
Turismo, tras ejercer como gerente más de 15 años, provocó la llegada de una
época de 4 años en los que el cargo de gerente ha estado sin cubrir.
En estos 4 años, y con la excusa de procurar un ahorro a los presupuestos, la
responsabilidad del PPT recayó en los Diputados provinciales que los
presidentes de la corporación provincial creían conveniente. Estas
personas hacían compatible su cargo de diputado con la
gerencia. Rumores me han llegado de que uno de ellos era peluquera
de profesión.
Los otros tres han pasado por el PPT en lo que va de legislatura. Ajusten a
cuantos meses tocan.
Y ahora ¡¡¡ Oh sorpresa!!! se hace imprescindible ocupar la plaza 4 años vacante.
Por lo visto ya no hay problemas económicos y el presupuesto del PPT puede
soportar los 55.000 € anuales que va a cobrar el afortunado adjudicatario que
no es otro que el hasta ahora alcalde de El Puerto de Santa María.
A través de esta breve relación de los diferentes gerentes, y sin entrar a juzgar la labor desarrollada por cada uno de ellos, y sin que la mención de sus profesiones represente ningún menoscabo, habrán podido observar como ha ido politizándose un cargo que empezó siendo puramente técnico.
Sin entrar en valoraciones de otro tipo me permito preguntarme que conocimientos de los mercados turísticos, que contactos con el sector, y que conocimientos de idiomas tenían estos gerentes. ¿Acaso los tiene el hasta ahora alcalde de El Puerto de Santa María? Me temo que no. ¿Qué méritos aporta pues para ocupar ese cargo?
A través de esta breve relación de los diferentes gerentes, y sin entrar a juzgar la labor desarrollada por cada uno de ellos, y sin que la mención de sus profesiones represente ningún menoscabo, habrán podido observar como ha ido politizándose un cargo que empezó siendo puramente técnico.
Sin entrar en valoraciones de otro tipo me permito preguntarme que conocimientos de los mercados turísticos, que contactos con el sector, y que conocimientos de idiomas tenían estos gerentes. ¿Acaso los tiene el hasta ahora alcalde de El Puerto de Santa María? Me temo que no. ¿Qué méritos aporta pues para ocupar ese cargo?
Estas líneas espero que les hagan comprender la importancia que la promoción
turística de la provincia tiene para nuestros políticos, a los que se le llena la boca cuando discursean sobre las magníficas
condiciones que tiene nuestra provincia para recibir turistas, y nos citan la
cantidad de puestos de trabajo que este sector ocupa.
A mi modesto entender creo que la gerencia del PPT debe estar ocupada por un
profesional del sector, con conocimientos de los mercados nacionales e
internacionales, conocimientos de idiomas e independencia política. Hay unos
cuantos en la provincia y unos cuantos más en el resto del país. Y muchos de
ellos en paro.
Solo añadir una pregunta ¿Los empresarios turísticos no han tenido nada que
decir desde el año 1994? ¿ Y ahora tampoco?
jueves, 16 de enero de 2014
PROYECTO RAQUEL
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 16 de Enero de 2014
ENTRE el maremágnum diario del correo electrónico me llega uno bajo el título de "Proyecto Raquel". Por costumbre o deformación lo leo instintivamente RAQUEL y comienzo a lucubrar qué proyecto puede esconderse bajo lo que me parece uno de esos acrósticos más o menos afortunados con los que a menudo se intenta atraer la atención de los investigadores universitarios y ganar la benevolencia de los evaluadores de los que dependen los dineros.
De un tirón me sale Red Andaluza de…, pero al mismo tiempo que me estanco en la dificultosa Q se abre el mensaje y me encuentro, poco más o menos, el siguiente sencillo texto: "El 17 y 18 de enero tendrá lugar, en el Seminario de Cádiz, un curso de capacitación de "Proyecto Raquel"… El curso aporta formación para acompañar y contribuir a la sanación espiritual de mujeres y hombres que han abortado a sus hijos. Está dirigido específicamente a aquellos que se sientan llamados a este tipo de atención y tengan un corazón abierto para acompañar con delicadeza a estas personas y llevarles el amor de Cristo".
El señor Rubalcaba que lo sabe todo de todo desde que mandaba en los guardias, habría visto en ese breve anuncio una maniobra más de la extrema derecha y de los obispos para cargarse las libertades, pero un servidor, en su ya irremediable cortedad, se maravilla y da gracias de que en medio de un debate de la acritud y odiosidad del organizado a cuenta de la reforma de la ley del aborto, haya personas que piensen precisamente en cómo remediar los corazones rotos de quienes, a menudo sin saber muy exactamente lo que hacen, echan sobre sus vidas un peso atroz, intolerable.
El señor Rubalcaba que lo sabe todo de todo desde que mandaba en los guardias, habría visto en ese breve anuncio una maniobra más de la extrema derecha y de los obispos para cargarse las libertades, pero un servidor, en su ya irremediable cortedad, se maravilla y da gracias de que en medio de un debate de la acritud y odiosidad del organizado a cuenta de la reforma de la ley del aborto, haya personas que piensen precisamente en cómo remediar los corazones rotos de quienes, a menudo sin saber muy exactamente lo que hacen, echan sobre sus vidas un peso atroz, intolerable.
Desde luego, no me puedo sorprender de que sea la Iglesia la que, sin la menor retórica ni trompetería, ponga la mano en ese difícil arado, ahora en Cádiz como desde hace unos meses en Granada o en Sevilla por no salir de Andalucía. Una actitud samaritana que no sólo no contradice, refuerza y carga de nuevas razones el rechazo de un supuesto derecho que encubre uno de los más viles negocios jamás ideados. "Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos y rehúsa el consuelo, porque ya no viven" (Mt 2,18).
Algún día se nos permitirá conocer, cuando el silencio deje de ser el imprescindible compañero de las estadísticas, el insoportable dolor de la cotidiana matanza de inocentes.
Algún día se nos permitirá conocer, cuando el silencio deje de ser el imprescindible compañero de las estadísticas, el insoportable dolor de la cotidiana matanza de inocentes.
jueves, 9 de enero de 2014
EL PANTANO Y LA VIDA NUEVA
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 9 de Enero de 2014
QUIEN acuñara eso de "año nuevo, vida nueva" tal vez viviera en los siglos en que el año, en buena parte de Europa, empezaba con la Encarnación, el 25 de marzo, o como sucedía en la cristianísima Francia, el mismo día de Pascua florida. Es decir, en momentos ya primaverales y cercanos a los grandes cambios con los que la naturaleza, siempre fiel a sus citas, que no son sólo climatológicas, nos consuela y remoza puntualmente. El año nuevo en pleno invierno desmiente cada día la supuesta novedad, prolonga con cansina apatía la secuencia de amaneceres tardíos y ocasos repentinos que el cielo andaluz repudia, nos sume en la frustración cotidiana de pedir acción y movimiento a un tiempo que, todo lo más, se hizo para la contemplación y la quietud.
O eso o el que anunciaba vida nueva en año nuevo no era español. Quien entre nosotros soñara un verdadero cambio de las cosas en este año que comienza ya habrá tenido tiempo bastante para darse cuenta de su error, de que todo sigue igual. De arriba a abajo, la vida española parece presa del mito del eterno retorno: imputaciones familiares y desmoronamiento regio; traiciones catalanas, canalladas vascas, podre andaluza -los tres clavos de la cruz de España-, ignominiosos silencios presidenciales y, en el único asunto en el que puede atisbarse una esperanza cierta -el de la ley que debiera corregir el actual desatino sobre el aborto-, una epidemia de incongruencia y frivolidad desnudando a dirigentes a los que cabría suponer y se debería exigir una mínima formación, un cierto conocimiento de su propio programa, compromiso con sus electores. Esto es España hoy, una semana después del estallido ritual de los buenos deseos: un inmenso pantano de pasiones y sentimientos represados, de razones sumergidas, de promesas olvidadas en el cieno.
La vida nueva, a Dante, no se la dio la política, que a punto estuvo de destruirlo, ni el mero discurrir del tiempo con sus ciclos previsibles y sus revoluciones, sino la irrupción de Beatriz, la donna angelicata. La mejor noticia jamás contada a un pueblo, el comienzo de toda historia de luz y esperanza arranca siempre con el nacimiento de un niño. La mujer, el niño, la vida. Por haber apostatado de ello, de lo que nos da sentido, durante las décadas del gran triunfo de la mentira, hoy todo es pantano infecundo. Pero llegará la vida nueva.
QUIEN acuñara eso de "año nuevo, vida nueva" tal vez viviera en los siglos en que el año, en buena parte de Europa, empezaba con la Encarnación, el 25 de marzo, o como sucedía en la cristianísima Francia, el mismo día de Pascua florida. Es decir, en momentos ya primaverales y cercanos a los grandes cambios con los que la naturaleza, siempre fiel a sus citas, que no son sólo climatológicas, nos consuela y remoza puntualmente. El año nuevo en pleno invierno desmiente cada día la supuesta novedad, prolonga con cansina apatía la secuencia de amaneceres tardíos y ocasos repentinos que el cielo andaluz repudia, nos sume en la frustración cotidiana de pedir acción y movimiento a un tiempo que, todo lo más, se hizo para la contemplación y la quietud.
O eso o el que anunciaba vida nueva en año nuevo no era español. Quien entre nosotros soñara un verdadero cambio de las cosas en este año que comienza ya habrá tenido tiempo bastante para darse cuenta de su error, de que todo sigue igual. De arriba a abajo, la vida española parece presa del mito del eterno retorno: imputaciones familiares y desmoronamiento regio; traiciones catalanas, canalladas vascas, podre andaluza -los tres clavos de la cruz de España-, ignominiosos silencios presidenciales y, en el único asunto en el que puede atisbarse una esperanza cierta -el de la ley que debiera corregir el actual desatino sobre el aborto-, una epidemia de incongruencia y frivolidad desnudando a dirigentes a los que cabría suponer y se debería exigir una mínima formación, un cierto conocimiento de su propio programa, compromiso con sus electores. Esto es España hoy, una semana después del estallido ritual de los buenos deseos: un inmenso pantano de pasiones y sentimientos represados, de razones sumergidas, de promesas olvidadas en el cieno.
La vida nueva, a Dante, no se la dio la política, que a punto estuvo de destruirlo, ni el mero discurrir del tiempo con sus ciclos previsibles y sus revoluciones, sino la irrupción de Beatriz, la donna angelicata. La mejor noticia jamás contada a un pueblo, el comienzo de toda historia de luz y esperanza arranca siempre con el nacimiento de un niño. La mujer, el niño, la vida. Por haber apostatado de ello, de lo que nos da sentido, durante las décadas del gran triunfo de la mentira, hoy todo es pantano infecundo. Pero llegará la vida nueva.
jueves, 26 de diciembre de 2013
CAMBIEMOS DE DEBATE
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 26 de Diciembre de 2013
QUE la Navidad coja a algunos discutiendo cómo eliminar criaturas de forma fácil, cómoda y segura es la respuesta más contundente al misterio de por qué el buen Dios no vio más salida para la humanidad que hacerse él mismo hombre para enseñarnos que es posible vivir y morir de otra manera. Porque si el ser humano fuera consciente del gran proyecto de amor y libertad para el que fue creado, hoy todos estaríamos hablando de cómo conseguir que el aborto se convirtiera en un ominoso e inquietante recuerdo de la historia, algo que, como la esclavitud, los sacrificios humanos, las deportaciones masivas y el genocidio, sólo podemos imaginar en tiempos ignorantes de la dignidad natural de cada hombre o fruto presente de situaciones morales y sociales terriblemente degradadas.
El caso es que los grandes crímenes del siglo XX, y sin duda el aborto es uno de ellos, han necesitado siempre de una ideología motora y justificatoria, una ideología que comience negando a la víctima su condición humana para así poder disponer de su vida a voluntad. La ideología y su compañero inseparable, el interés, he ahí nuestro problema para no ver, para no querer ver.
112.390 abortos se provocaron en España en 2012, uno por cada cuatro nacidos, pero hay muchos a los que eso debe parecerles poco o irrelevante. Sin embargo, esos mismos parecen contentos porque han sido un 5% menos que hace un año. Si de verdad es así, ¿por qué no trabajar juntos para que fueran un 98%, un 100% menos? ¿Lo creen imposible? No lo es. El ejemplo viene de un país de raíces y estructura social no muy distinto del nuestro: en Polonia hubo en 1993 casi 170.000 abortos, pero en veinte años se han reducido a unos pocos centenares. Y, sin embargo, en este tiempo las polacas no han sufrido mengua alguna en sus posibilidades de realización personal, profesional o social, todo lo contrario como es patente.
112.390 abortos se provocaron en España en 2012, uno por cada cuatro nacidos, pero hay muchos a los que eso debe parecerles poco o irrelevante. Sin embargo, esos mismos parecen contentos porque han sido un 5% menos que hace un año. Si de verdad es así, ¿por qué no trabajar juntos para que fueran un 98%, un 100% menos? ¿Lo creen imposible? No lo es. El ejemplo viene de un país de raíces y estructura social no muy distinto del nuestro: en Polonia hubo en 1993 casi 170.000 abortos, pero en veinte años se han reducido a unos pocos centenares. Y, sin embargo, en este tiempo las polacas no han sufrido mengua alguna en sus posibilidades de realización personal, profesional o social, todo lo contrario como es patente.
El éxito es el resultado de un conjunto de leyes que regulan la despenalización del aborto sólo en los mismos tres casos que el proyecto de Gallardón propone, pero que se acompañan de la voluntad política de hacerlas cumplir y de medidas efectivas para que las madres en dificultades no se sientan desamparadas. Naturalmente, en Polonia no hay sitio para la industria de la muerte ni se hacen millones con clínicas matadero. Es preciso cambiar los términos de este debate absurdo.
jueves, 19 de diciembre de 2013
EL TABÚ DEMOGRÁFICO
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 19 de diciembre de 2013
EL llamado "problema de España" fue uno de los debates intelectuales más largos e intensos de nuestra historia. Generaciones de pensadores, poetas y ensayistas pasaron buena parte de sus días y de sus noches discurriendo qué es eso de España, cuál la esencia de lo español como pueblo y como cultura, hacia dónde apunta la flecha de nuestro destino. Aquellas polémicas memorables, protagonizadas por personajes como Costa, Unamuno, Sánchez Albornoz, Maeztu, Ortega o Castro nunca hubieran sido capaces de dar con la clave que al mismo tiempo es la conclusión. Resulta que el problema y al mismo tiempo el destino de España pudiera no ser otro que la desaparición, y no por designio de los separatistas, que ya quisieran, sino por voluntad de sus habitantes. El problema de España, en estos momentos, es el de la previsible extinción de los españoles.
En la contribución de Alejandro Macarrón al reciente libro colectivo Debate sobre el concepto de familia, en el que se han dado cita algunas de las mentes más profundas y brillantes ocupadas en el estudio de esa institución tan valorada como vapuleada, puede leerse: "Con la natalidad actual, por cada cinco españolitos que nacen harían falta tres más simplemente para que la población no decrezca… Eso significa que, si la tasa de fecundidad no cambiase, la generación de españoles en edad fértil de dentro de treinta años sería un 38% menos numerosa que la actual; la que habría en sesenta años, un 61% menor". La proyección a cien años, un suspiro en la vida de las viejas naciones, sería de un 76% menos y hasta de un 94% a principios del siglo XXIII. Estas cuentas parecen imposibles, pero hay que recordar que la tendencia lleva casi cuarenta años afirmándose y que no hay ninguna perspectiva razonable de que las cosas vayan a cambiar.
En silencio, sin merecer una sola portada de periódico, el problema demográfico se ha ido convirtiendo en la principal amenaza que gravita en el medio y el largo plazo sobre la sociedad española. Es incomprensible la ceguera voluntaria ante una catástrofe que inevitablemente arrastrará todos los logros alcanzados a tan alto coste por las generaciones previas. Nuestro mayor problema es hoy también el mayor tabú, y es que para encontrar remedio habría que reconocer y enmendar muchos errores sociales que hunden sus raíces en opciones y comportamientos personales.
En la contribución de Alejandro Macarrón al reciente libro colectivo Debate sobre el concepto de familia, en el que se han dado cita algunas de las mentes más profundas y brillantes ocupadas en el estudio de esa institución tan valorada como vapuleada, puede leerse: "Con la natalidad actual, por cada cinco españolitos que nacen harían falta tres más simplemente para que la población no decrezca… Eso significa que, si la tasa de fecundidad no cambiase, la generación de españoles en edad fértil de dentro de treinta años sería un 38% menos numerosa que la actual; la que habría en sesenta años, un 61% menor". La proyección a cien años, un suspiro en la vida de las viejas naciones, sería de un 76% menos y hasta de un 94% a principios del siglo XXIII. Estas cuentas parecen imposibles, pero hay que recordar que la tendencia lleva casi cuarenta años afirmándose y que no hay ninguna perspectiva razonable de que las cosas vayan a cambiar.
En silencio, sin merecer una sola portada de periódico, el problema demográfico se ha ido convirtiendo en la principal amenaza que gravita en el medio y el largo plazo sobre la sociedad española. Es incomprensible la ceguera voluntaria ante una catástrofe que inevitablemente arrastrará todos los logros alcanzados a tan alto coste por las generaciones previas. Nuestro mayor problema es hoy también el mayor tabú, y es que para encontrar remedio habría que reconocer y enmendar muchos errores sociales que hunden sus raíces en opciones y comportamientos personales.
jueves, 12 de diciembre de 2013
LO QUE VALEMOS
Rafael Sánchez Saus en el Diario de Cádiz el jueves 12 de Diciembre de 2013
COMO desde esta columna no se practica el engaño ni la mentira, quiero hacer constar que no me creo lo que ahora voy a escribir: España vale exactamente 528.394 millones de euros. Pero lo crea yo o no, lo cierto es que esa es la valoración recientemente realizada de lo que ha dado en llamarse la Marca España, es decir, la imagen exterior de nuestro país en los ámbitos económico, social, cultural, científico y tecnológico. Todo, pues, lo que es susceptible de ser etiquetado como Made in Spain.
Cuando uno topa con esas cifras lo normal es que se pierda pie, así que yo no sé si eso es poco o mucho. Brand Finance, organización independiente experta en la valoración de activos intangibles que anualmente mide y pesa, me temo que necesariamente un poco a lo bestia, lo que vale el orbe, sí lo sabe y su dictamen es simplemente demoledor: la Marca España, en tan sólo un año, ha perdido el 20% de su valor y bajado del puesto 13 al 18 en una clasificación global en la que ya no cuentan sólo el PIB o la renta disponible, sino la imagen que se proyecta sobre un mundo convertido en una especie de club o, si lo prefieren, de enorme centro comercial. Y esa imagen se nutre no de esos otros intangibles que a los españoles nos gusta resumir en la expresión "calidad de vida" y que para la mayoría se compone básicamente de mucho ocio, sol radiante, playas arenosas y cervecita helada, sino de asuntos tan prosaicos como las inversiones, los productos y los servicios. De lo que Brand Finance habla, cuando nos aleja de la cabeza de una jerarquía que no hace mucho acariciábamos, es de decadencia, de ocaso más que de vacas flacas, de incapacidad para adaptarnos a las nuevas circunstancias, de alarmante falta de ideas para encontrar soluciones, ya que el talento de los habitantes de cada país es otro, tal vez el más misterioso, de los factores valorados.
Consolémonos. Durante años, la paradisíaca Sanlúcar de Barrameda fue situada en el último lugar de entre todas las poblaciones de España en el conocido e influyente estudio de una gran entidad bancaria sobre la realidad socioeconómica del país. Y es que las estadísticas no pueden valorar una puesta de sol sobre Doñana. España, como Sanlúcar, nunca es tan bella como al lubricán, pero los expertos de Brand Finance no saben nada de esas cosas. Tampoco de economía oculta a la suave luz del atardecer.
COMO desde esta columna no se practica el engaño ni la mentira, quiero hacer constar que no me creo lo que ahora voy a escribir: España vale exactamente 528.394 millones de euros. Pero lo crea yo o no, lo cierto es que esa es la valoración recientemente realizada de lo que ha dado en llamarse la Marca España, es decir, la imagen exterior de nuestro país en los ámbitos económico, social, cultural, científico y tecnológico. Todo, pues, lo que es susceptible de ser etiquetado como Made in Spain.
Cuando uno topa con esas cifras lo normal es que se pierda pie, así que yo no sé si eso es poco o mucho. Brand Finance, organización independiente experta en la valoración de activos intangibles que anualmente mide y pesa, me temo que necesariamente un poco a lo bestia, lo que vale el orbe, sí lo sabe y su dictamen es simplemente demoledor: la Marca España, en tan sólo un año, ha perdido el 20% de su valor y bajado del puesto 13 al 18 en una clasificación global en la que ya no cuentan sólo el PIB o la renta disponible, sino la imagen que se proyecta sobre un mundo convertido en una especie de club o, si lo prefieren, de enorme centro comercial. Y esa imagen se nutre no de esos otros intangibles que a los españoles nos gusta resumir en la expresión "calidad de vida" y que para la mayoría se compone básicamente de mucho ocio, sol radiante, playas arenosas y cervecita helada, sino de asuntos tan prosaicos como las inversiones, los productos y los servicios. De lo que Brand Finance habla, cuando nos aleja de la cabeza de una jerarquía que no hace mucho acariciábamos, es de decadencia, de ocaso más que de vacas flacas, de incapacidad para adaptarnos a las nuevas circunstancias, de alarmante falta de ideas para encontrar soluciones, ya que el talento de los habitantes de cada país es otro, tal vez el más misterioso, de los factores valorados.
Consolémonos. Durante años, la paradisíaca Sanlúcar de Barrameda fue situada en el último lugar de entre todas las poblaciones de España en el conocido e influyente estudio de una gran entidad bancaria sobre la realidad socioeconómica del país. Y es que las estadísticas no pueden valorar una puesta de sol sobre Doñana. España, como Sanlúcar, nunca es tan bella como al lubricán, pero los expertos de Brand Finance no saben nada de esas cosas. Tampoco de economía oculta a la suave luz del atardecer.
sábado, 30 de noviembre de 2013
DESMONTANDO A SUSANA
Rafael Sánchez Saus en el Diario de Cádiz el jueves 28 de Noviembre de 2013
EL llamado "efecto Susana" es la sensación política del momento. Por tanto, como la política lo acapara todo en España desde hace cuarenta años, se ha hecho imposible abrir un periódico, oír un noticiario o zapear un rato sin toparnos con la presidenta de la Junta, su melena, su camiseta, su voz y su ancha sonrisa de andaluza a la que todo le sale bien. Agua de mayo para un PSOE en horas no oscuras, saturnales, y también para la legión de comentaristas que han encontrado oficio y beneficio en hacer de observadores de las cosas de la vida -reducida, como digo, a política- y contarlo.
Algunos profundizan: Enric Juliana, director adjunto de La Vanguardia, tras el ciclón triunfalista y susanista desencadenado en Granada el pasado fin de semana, durante una tertulia radiofónica en la que no había más tema que ella, lo que dijo y lo que no es capaz de decir y nunca le oiremos, afirmaba: "Una cosa me llama la atención: el tono de voz y la acentuación tienen un efecto. Y lo que me pregunto es cuál es la fuente de ese efecto. Y creo que tiene que ver con el habla andaluza". Bien visto. Desde otro ángulo, el de los más directamente interesados en saber qué está pasando con Susana Díaz, Rubalcaba, que se debe levantar todas las mañanas preguntándole al espejo qué tiene ella que no tenga él, como si no estuviera a la vista, también ha lanzado su hipótesis: lo ha llamado "poderío", sabiendo el muy malvado que al conjuro de esa palabra, aplicado a una señora, todo español mayor de treinta años piensa en Rocío Jurado. Así pues, ya tenemos a dos sabios varones, catalán uno y montañés el segundo, que sólo pueden explicarse en clave de tópico andaluz un fenómeno que les ha roto los esquemas. Para ellos, el irresistible "efecto Susana", la unanimidad que despierta en la deprimida grey socialista, responde a los mismos resortes que el que desencadenaría entre sus paisanos una tonadillera dando el pregón de las fiestas de su pueblo.
Ha tenido que ser un andaluz, inmune por ello a la sugestión del tono y del acento, tal vez insensible por empacho al poderío del sentimiento hembra y la pasión postiza, Ignacio Camacho, quien, cual nuevo Séneca, pusiera el dedo en la verdadera llaga del efecto Susana: "Sigo haciéndome una pregunta: ¿alguien me puede decir qué ha hecho o dicho Susana Díaz para merecer tanto entusiasmo?". El misterio continúa.
EL llamado "efecto Susana" es la sensación política del momento. Por tanto, como la política lo acapara todo en España desde hace cuarenta años, se ha hecho imposible abrir un periódico, oír un noticiario o zapear un rato sin toparnos con la presidenta de la Junta, su melena, su camiseta, su voz y su ancha sonrisa de andaluza a la que todo le sale bien. Agua de mayo para un PSOE en horas no oscuras, saturnales, y también para la legión de comentaristas que han encontrado oficio y beneficio en hacer de observadores de las cosas de la vida -reducida, como digo, a política- y contarlo.
Algunos profundizan: Enric Juliana, director adjunto de La Vanguardia, tras el ciclón triunfalista y susanista desencadenado en Granada el pasado fin de semana, durante una tertulia radiofónica en la que no había más tema que ella, lo que dijo y lo que no es capaz de decir y nunca le oiremos, afirmaba: "Una cosa me llama la atención: el tono de voz y la acentuación tienen un efecto. Y lo que me pregunto es cuál es la fuente de ese efecto. Y creo que tiene que ver con el habla andaluza". Bien visto. Desde otro ángulo, el de los más directamente interesados en saber qué está pasando con Susana Díaz, Rubalcaba, que se debe levantar todas las mañanas preguntándole al espejo qué tiene ella que no tenga él, como si no estuviera a la vista, también ha lanzado su hipótesis: lo ha llamado "poderío", sabiendo el muy malvado que al conjuro de esa palabra, aplicado a una señora, todo español mayor de treinta años piensa en Rocío Jurado. Así pues, ya tenemos a dos sabios varones, catalán uno y montañés el segundo, que sólo pueden explicarse en clave de tópico andaluz un fenómeno que les ha roto los esquemas. Para ellos, el irresistible "efecto Susana", la unanimidad que despierta en la deprimida grey socialista, responde a los mismos resortes que el que desencadenaría entre sus paisanos una tonadillera dando el pregón de las fiestas de su pueblo.
Ha tenido que ser un andaluz, inmune por ello a la sugestión del tono y del acento, tal vez insensible por empacho al poderío del sentimiento hembra y la pasión postiza, Ignacio Camacho, quien, cual nuevo Séneca, pusiera el dedo en la verdadera llaga del efecto Susana: "Sigo haciéndome una pregunta: ¿alguien me puede decir qué ha hecho o dicho Susana Díaz para merecer tanto entusiasmo?". El misterio continúa.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
PROVOCACIÓN E HIPOCRESÍA
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 14 de Noviembre de 2013
LA provocación es arma de débiles, en la guerra, en los debates y en la vida. El fuerte en sus razones no recurre a ella porque, desde el momento en que lo hiciera, prescindiría de todo su arsenal, poco importaría ya su bien labrada posición: toda la suerte se juega desde ese momento en el polémico y siempre dudoso terreno en el que la provocación actúa.
Si yo digo "vota y sométete a la mayoría" con intención de desacreditar a la democracia, me arriesgo a sufrir un severo revolcón dialéctico por parte de los que sostienen con razones que ese régimen es, a la postre, el único que respeta a las minorías. Si dijera "trabaja y sométete a tu jefe" con el sano propósito de discutir las relaciones de dominio, no faltará quien me haga ver que el que percibe un salario de otra persona puede haber contraído ciertas obligaciones con ella. En ambos casos el intento de provocación aporta poco al debate, sus posibilidades se agotan en el mínimo nivel propio de la pintada callejera.
Se ha publicado un libro por una muy estimable editorial católica con el provocativo título de Cásate y sé sumisa, mera sinopsis de una enjundiosa reflexión paulina sobre el matrimonio y traducción literal del original italiano de Costanza Mariano. Y la primera consecuencia de la tonta provocación ha sido oscurecer todo el mensaje positivo sobre el matrimonio cristiano de un buen libro, cuya autora ha sido incluso recibida por el Papa. ¿Tiene eso algún sentido más allá de lo puramente comercial?
Pero si la provocación es arma propia de débiles, caer en ellas delata el talante de los prepotentes. La escandalera sobre el título de esa obra se ha convertido de inmediato en una prueba más de la hipocresía de los guardianes de lo políticamente correcto, alguno de los cuales ha pedido, a lo bruto, su retirada de la venta. Cuando los derechos de miles de mujeres son pisoteados cada día en forma de despidos y postergaciones laborales por el simple hecho de quedarse embarazadas y no someter sus vidas a los intereses abusivos de jefes y empresas, rasgarse las vestiduras por la irónica y tal vez desafortunada portada de un libro sobre el matrimonio es peor que una provocación: una muestra de la dictadura, ya nada sutil, sobre expresiones y conciencias que los dueños de leyes y modelos sociales se aprestan a imponer. Y eso sí que debería parecernos verdaderamente grave.
Si yo digo "vota y sométete a la mayoría" con intención de desacreditar a la democracia, me arriesgo a sufrir un severo revolcón dialéctico por parte de los que sostienen con razones que ese régimen es, a la postre, el único que respeta a las minorías. Si dijera "trabaja y sométete a tu jefe" con el sano propósito de discutir las relaciones de dominio, no faltará quien me haga ver que el que percibe un salario de otra persona puede haber contraído ciertas obligaciones con ella. En ambos casos el intento de provocación aporta poco al debate, sus posibilidades se agotan en el mínimo nivel propio de la pintada callejera.
Se ha publicado un libro por una muy estimable editorial católica con el provocativo título de Cásate y sé sumisa, mera sinopsis de una enjundiosa reflexión paulina sobre el matrimonio y traducción literal del original italiano de Costanza Mariano. Y la primera consecuencia de la tonta provocación ha sido oscurecer todo el mensaje positivo sobre el matrimonio cristiano de un buen libro, cuya autora ha sido incluso recibida por el Papa. ¿Tiene eso algún sentido más allá de lo puramente comercial?
Pero si la provocación es arma propia de débiles, caer en ellas delata el talante de los prepotentes. La escandalera sobre el título de esa obra se ha convertido de inmediato en una prueba más de la hipocresía de los guardianes de lo políticamente correcto, alguno de los cuales ha pedido, a lo bruto, su retirada de la venta. Cuando los derechos de miles de mujeres son pisoteados cada día en forma de despidos y postergaciones laborales por el simple hecho de quedarse embarazadas y no someter sus vidas a los intereses abusivos de jefes y empresas, rasgarse las vestiduras por la irónica y tal vez desafortunada portada de un libro sobre el matrimonio es peor que una provocación: una muestra de la dictadura, ya nada sutil, sobre expresiones y conciencias que los dueños de leyes y modelos sociales se aprestan a imponer. Y eso sí que debería parecernos verdaderamente grave.
jueves, 31 de octubre de 2013
LA DOBLE ALMA DEL PP
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 31 de Octubre de 2013
ES sabido que los partidos políticos tienen bases, cúpula, órganos, aparato y hasta alcantarillas. Un partido bien ordenado es un conjunto de metáforas extraídas de la geometría, la arquitectura y lo animal, pero pocas veces se oye hablar del alma de los partidos, en el supuesto de que la tengan. Yo tiendo a creer que sí a fuer de católico y en armonía con mi certidumbre de la existencia de ángeles guardianes de ciudades, naciones o instituciones innegablemente animadas. Ahora, ¿podría tener ángel custodio lo que carece de alma? Doctores tiene la Iglesia...
Si el PP posee alma, la tiene escindida. Dos importantes acontecimientos de estos días nos lo certifican: la actitud ante la manifestación de la AVT contra la anulación de la doctrina Parot y, en terreno bien distinto, pero precisamente por eso tan complementario como elocuente, las discrepancias en materia fiscal entre el presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, y el ministro Montoro. El primero, un asunto de justicia y sentimientos; el segundo, de dineros e ideas. Viene sucediendo en el PP desde hace ya tiempo que en cada tema de verdadera importancia se agudizan discrepancias de fondo entre personalidades del partido que, poco a poco, van perfilando posiciones incompatibles. La impresión es que los campos están cada vez más deslindados, con el aparato rajoyista por un lado y la constelación de figuras relegadas que siguen teniendo a Aznar como referente más o menos íntimo y a Madrid como plaza fuerte, por otro. Que el pueblo soberano y urnícola sabe distinguirlos perfectamente, se vio el pasado domingo en el muy distinto tratamiento que unos y otros recibieron en Colón y alrededores.
Un partido que pretende aglutinar desde las fronteras de la socialdemocracia y el pragmatismo amoral y posmoderno hasta el voto católico y la derecha sin complejos, renegando encima de los referentes políticos y de los valores que podrían dar unidad a tan abigarrado mosaico, sólo puede ser una quimera o un milagro. La doble alma del PP debe traer loco a su ángel guardián, pero no más que a sus sufridos electores. Sólo un potente liderazgo podría seguir amasando esas voluntades dispersas, esas ideas contrapuestas, esos proyectos enfrentados. Rajoy, eterno equidistante sin alma propia, no puede ser ese hombre aunque el temor de todos a la derrota electoral le ayude tanto.
Si el PP posee alma, la tiene escindida. Dos importantes acontecimientos de estos días nos lo certifican: la actitud ante la manifestación de la AVT contra la anulación de la doctrina Parot y, en terreno bien distinto, pero precisamente por eso tan complementario como elocuente, las discrepancias en materia fiscal entre el presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, y el ministro Montoro. El primero, un asunto de justicia y sentimientos; el segundo, de dineros e ideas. Viene sucediendo en el PP desde hace ya tiempo que en cada tema de verdadera importancia se agudizan discrepancias de fondo entre personalidades del partido que, poco a poco, van perfilando posiciones incompatibles. La impresión es que los campos están cada vez más deslindados, con el aparato rajoyista por un lado y la constelación de figuras relegadas que siguen teniendo a Aznar como referente más o menos íntimo y a Madrid como plaza fuerte, por otro. Que el pueblo soberano y urnícola sabe distinguirlos perfectamente, se vio el pasado domingo en el muy distinto tratamiento que unos y otros recibieron en Colón y alrededores.
Un partido que pretende aglutinar desde las fronteras de la socialdemocracia y el pragmatismo amoral y posmoderno hasta el voto católico y la derecha sin complejos, renegando encima de los referentes políticos y de los valores que podrían dar unidad a tan abigarrado mosaico, sólo puede ser una quimera o un milagro. La doble alma del PP debe traer loco a su ángel guardián, pero no más que a sus sufridos electores. Sólo un potente liderazgo podría seguir amasando esas voluntades dispersas, esas ideas contrapuestas, esos proyectos enfrentados. Rajoy, eterno equidistante sin alma propia, no puede ser ese hombre aunque el temor de todos a la derrota electoral le ayude tanto.
jueves, 10 de octubre de 2013
EL FRACASO DE UNA GENERACIÓN
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 10 de Octubre de 2013
SÍ, señores, les supongo enterados de que no sólo los jóvenes bachilleres españoles, también los adultos, hombres y mujeres, empleados o parados, todo el amplísimo arco que va desde los 16 a los 65 años, somos un desastre que apenas sabe leer y malamente contar, los últimos de la clase, el hazmerreír de los recreos. Eso ha concluido el llamado PISA para adultos, o Programa Internacional para la Evaluación de la Competencia de los Adultos, tras encuestar a 157.000 personas de 23 países.
En él, España ocupa la vigésimo segunda posición en comprensión lectora y la última en matemáticas, a distancias siderales de la media de la OCDE y de la UE. No crean que la evaluación consiste en comentar la poesía simbolista o resolver ecuaciones, parece que una parte considerable de nuestros compatriotas lo pasa mal si tienen que leer, y comprender lo que leen, un prospecto farmacéutico o un periódico digital, y que no son capaces de hacer la cuenta del súper o enfrentarse al recibo de la luz.
En esto ha parado el tan jaleado sistema educativo universal, gratuito y obligatorio del que tan orgullosos se sienten los que prefieren ser despedazados antes de que la menor reforma se abata sobre él. ¿Creen que la contundencia de este informe, como la de los muchos que ya llevamos digeridos, les hará cambiar un milímetro su posición? El enorme aparato de intereses ideológicos, sindicales, políticos y profesionales que secuestraron hace cincuenta años la escuela española, y con ella el futuro de varias generaciones, ya tiene la solución a este desastre: más dinero. El montaje es perfecto: el fracaso, se afirma, es producto de carencias económicas; luego cuanto mayor es ese fracaso, más dinero se necesita.
En esto ha parado el tan jaleado sistema educativo universal, gratuito y obligatorio del que tan orgullosos se sienten los que prefieren ser despedazados antes de que la menor reforma se abata sobre él. ¿Creen que la contundencia de este informe, como la de los muchos que ya llevamos digeridos, les hará cambiar un milímetro su posición? El enorme aparato de intereses ideológicos, sindicales, políticos y profesionales que secuestraron hace cincuenta años la escuela española, y con ella el futuro de varias generaciones, ya tiene la solución a este desastre: más dinero. El montaje es perfecto: el fracaso, se afirma, es producto de carencias económicas; luego cuanto mayor es ese fracaso, más dinero se necesita.
Nadie parece reparar en el detalle de que muchos países que destinan mucho menos presupuesto a educación estén tan por encima. Pero es que aceptar los principios de excelencia y libertad que rigen en los sistemas educativos más exitosos supondría la quiebra de la secta educativa que tanto rédito político proporciona a la izquierda.
La educación, hoy, es un cortijo, pero ese cortijo, aunque esquilmado y arruinado, tiene dueño. Y para colmo, algunos de los principales responsables del estropicio siguen ahí, como si nada, predicando recetas paleolíticas para la enseñanza. El señor Rubalcaba, promotor de la Logse, sin ir más lejos.
La educación, hoy, es un cortijo, pero ese cortijo, aunque esquilmado y arruinado, tiene dueño. Y para colmo, algunos de los principales responsables del estropicio siguen ahí, como si nada, predicando recetas paleolíticas para la enseñanza. El señor Rubalcaba, promotor de la Logse, sin ir más lejos.
martes, 8 de octubre de 2013
Y A ESE HOMBRRE SE LA FUE UNA LAGRIMA
Manuel de la Hera, 7 de Octubre de 2013
Ese hombre, uno cualquiera, se levanta temprano, cuando en estas fechas de Octubre el sol todavía no ha asomado por el horizonte y se queda pensativo mientras contempla la belleza de la amanecida. Tiene cosas que hacer pero es sumamente atractiva esa tenue oscuridad del cielo que, poco a poco, se va transformando en suave claridad que va permitiendo reconocer los contornos del paisaje de siempre, el que viene contemplando ese hombre desde muchos años atrás. Paisaje ese que no tiene nada que ver con el de su niñez, el cuajado de arenales llanos con algún montículo de escasa elevación en el que. cada día, un hombre de religión musulmana hacía oración, bien cubierto con su chilaba. Recuerda, cada día, a ese hombre que le es desconocido y tiene hacia él un recuerdo afectuoso; le enseñó que para la oración es necesario el recogimiento.
Y así. recogido su pensamiento en quienes ya presentaron, para siempre. su alma a Dios, nuestro hombre camina en silencio por los pasillos de su casa para ir abriendo ventanas y contemplar otro horizonte distinto del anterior. Ya el sol está apuntando en el horizonte y muestra un paisaje cuajado de grúas y de instalaciones para la construcción y reparación de buques así como un puente metálico en construcción sobre la bahía. Es una visión del presente y del futuro de la ciudad y vienen a la mente, y al corazón de nuestro hombre, aquellos años de febril actividad con barcos, simultáneamente, en las gradas, en los muelles de armamento y fondeados en la bahía para realizar sus pruebas finales. Ese recuerdo se mantiene vivo en su mente y en su corazón: es un recuerdo de felicidad y de amor al trabajo bien hecho.
Casi una hora después es momento de salir a la calle para comprar el periódico y el pan para el consumo del día. Es una costumbre que se inició cuando era todavía un niño y la mantiene porque quiere seguir sintiéndose niño en esta época en la que hay cierta prisa por querer tener apariencia y consideración de mayor, aunque no se tenga experiencia de lo primero ni méritos de lo segundo. Nuestro hombre lo sabe y le apena esa falsa apariencia y apetencia y en ello se centra una gran dosis de temor para la sociedad, a la que siempre sirvió con atención y cree que ha de seguir siendo así: pensar menos en uno mismo y más en los demás, en el conjunto de la sociedad para que en ella no fructifique el desamor y la violencia sino la serenidad de la paz. Está triste por ello nuestro hombre, pero sabe que debe reaccionar.
A la caída de la tarde, cuando ya aparecían las primeras sombras del anochecer, nuestro hombre salió a dar un pequeño paseo y finalizarlo en la visita a la Iglesia para hacer lo que aquél musulmán, orar sólo y en silencio, en ese pequeño montículo que, de alguna forma. lo aislaba de cualquier distracción. Orar, nuestro hombre, por todo cuanto en el alma existe como una llama viva, alimentada de amor y de dolor. Orar por la gente - mucha - que sufre por una o más causas, especialmente porque no acaban de encontrar la razón de ser, la razón de formar parte de una sociedad que parece que los ignora, que no quiere saber nada de ellos. En el silencio de la Capilla del Sagrario, de esa Iglesia que visitaba nuestro hombre, llevó toda la pena que había en su alma por las personas a las que amó y por las que ama porque sufren.
Ya de regreso en su casa, nuestro hombre atendió a lo que tenía pendiente de hacer en ese día, mientras pensaba y soñaba. Este soñar era como una carta en la que le invitaban a llevar a cabo lo que su alma le decía. Así repasaba lo hecho y lo dejado de hacer: el cariño hacia alguien enfermo y esas cartas sin leer porque piensa que son propaganda inútil. Tal vez se equivoque y en lugar de propaganda sea una petición de ayuda para alguien que sufre. No las dejes sin abrir se dice a sí mismo y al hombre - nuestro hombre - se le fue una lágrima que llegaba desde su corazón.
jueves, 3 de octubre de 2013
LA GRAN RUPTURA
Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 03 de Octubre de 2013
FRANCIS Fukuyama, el fallido enterrador de la Historia, no siempre ha estado tan desafortunado como cuando puso a prueba sus condiciones de profeta. En 2000 publicó La gran ruptura, obra en la que repara en la coincidencia, en Occidente y a partir de 1960, de la masiva aplicación de costosos programas de asistencia social que sustituyeron el papel de la familia por el del Estado, y el abrupto ascenso de las curvas de divorcio, cohabitación, nacimientos fuera del matrimonio, abortos, abandono de prole, etc…, en significativa correlación con el aumento exponencial de la delincuencia juvenil, la drogadicción y el fracaso escolar. Este y otros estudios llevaron hace años en Estados Unidos a una remodelación de la filosofía de los programas de ayuda, señalando límites temporales a las prestaciones y condicionándolas a la búsqueda de empleo. Pese a las feroces protestas iniciales de los progres de todo pelaje, los resultados fueron exactamente los contrarios de los que estos auguraban: se incrementó espectacularmente el número de madres solteras o solas que buscaron y encontraron trabajo, lo que repercutió en un enorme descenso del número de niños que vivían bajo el umbral de pobreza, especialmente entre la población negra.
El reciente libro del catedrático sevillano Francisco José Contreras Liberalismo, catolicismo y ley natural, donde pueden conocerse esa y otras muchas incómodas verdades celosamente ocultadas, guarda en sus páginas dinamita conceptual suficiente como para poner del revés todo el aparato estatalista, burocrático e ideológico que está asfixiando a nuestra sociedad y preparando su entierro, ley tras ley, ejercicio a ejercicio. Como cada año, la discusión de los presupuestos vuelve a ser ocasión para la impúdica exhibición de todos los egoísmos corporativistas, de la abisal insolidaridad consustancial a las diecisiete malditas pseudopatrias, para la patética visión de una nación arruinada e hipócrita, con una deuda imposible de casi el 100% del PIB, pero que clama por más y más gasto, siempre a costa del vecino. En estos días, la lectura de un libro así puede convertirse en una auténtica tabla de salvación. España está gravemente amenazada por la corrupción, la incompetencia y la cobardía de los políticos y de buena parte de la ciudadanía, pero hay salida. Lástima que sea en la dirección opuesta a la que vamos.
El reciente libro del catedrático sevillano Francisco José Contreras Liberalismo, catolicismo y ley natural, donde pueden conocerse esa y otras muchas incómodas verdades celosamente ocultadas, guarda en sus páginas dinamita conceptual suficiente como para poner del revés todo el aparato estatalista, burocrático e ideológico que está asfixiando a nuestra sociedad y preparando su entierro, ley tras ley, ejercicio a ejercicio. Como cada año, la discusión de los presupuestos vuelve a ser ocasión para la impúdica exhibición de todos los egoísmos corporativistas, de la abisal insolidaridad consustancial a las diecisiete malditas pseudopatrias, para la patética visión de una nación arruinada e hipócrita, con una deuda imposible de casi el 100% del PIB, pero que clama por más y más gasto, siempre a costa del vecino. En estos días, la lectura de un libro así puede convertirse en una auténtica tabla de salvación. España está gravemente amenazada por la corrupción, la incompetencia y la cobardía de los políticos y de buena parte de la ciudadanía, pero hay salida. Lástima que sea en la dirección opuesta a la que vamos.
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