Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

jueves, 29 de noviembre de 2012

CATALUÑA: UN ANALISIS DIFERENTE

(Rafael Sanchez Saus, en el Diario de Cádiz, el 29.11.2012)

DE entre el alud de comentarios e interpretaciones suscitados por los resultados de las elecciones catalanas me han llamado la atención los de Josep Miró i Ardèvol en Forum Libertas. Miró, que fue una personalidad destacada de los gobiernos de Jordi Pujol y hoy es quizá el principal referente del catolicismo social en Cataluña, parece ser el único que se ha percatado de un hecho que quiebra la extendida idea del deslizamiento del voto de CiU a ERC, una de las claves de lo sucedido, junto con el aumento de la participación, para casi todos los expertos. Tras observar con detalle los resultados en localidades del cinturón de Barcelona y en la propia ciudad, que es donde se han producido las sorpresas, pues los de Tarragona, Lérida y Gerona se han ajustado mucho más a lo previsto por las encuestas, nos descubre que allí donde CiU ha perdido más votos es donde la Esquerra ha ganado menos, mientras que donde CiU ha logrado mantenerse o incluso progresar es donde ERC ha obtenido los mayores avances. No habría, pues, trasvase de votos entre ellos.

Miró avanza, a la luz de este dato, una explicación muy distinta a la que se ha impuesto: CiU ha perdido en estas elecciones al "elector que venía votando a Convergencia porque consideraba que defendía bien los intereses de Cataluña, que también eran los suyos, pero que no estaba dispuesto a llevar a término una opción entre Cataluña y España". Y arriesga más cuando sugiere: "Creo que esta interpretación ayuda a entender también el éxito de Ciutadans más que el del PP. En definitiva, Ciutadans, levantando la bandera del unionismo español, es un producto con origen y fin en Cataluña, no tiene ninguna proyección más allá excepto sus ideas, no existe ninguna dependencia orgánica de un partido a escala española. Me puedo equivocar pero creo que… una parte del voto de CiU del cinturón de Barcelona se ha ido a Ciutadans. No digo que sea mucho en términos absolutos pero sí significativo en relativos".

No lo dice ya Miró, tal vez porque esta conclusión le desagrade como catalanista que es, pero si su examen se ajusta a la verdad, se habría producido una polarización territorial del voto entre la Cataluña separatista y la partidaria de la unidad, ahondándose la división de la sociedad catalana que algunos habían augurado antes de las elecciones. En muchos municipios la mayoría catalanista se habría reforzado, en otros el separatismo sería claramente minoritario. Y con ello, como venenoso fruto geográfico de la política de ruptura y discordia de Artur Mas, empieza a emerger un nuevo problema que debe añadirse a los muchos que arrastra Cataluña: la división en zonas enfrentadas sobre la cuestión capital de su futuro. Por ahora, sólo en las urnas.

sábado, 24 de noviembre de 2012

PERDONANOS NUESTRAS DEUDAS

 


(Óscar Eimil/ Jurista, Publicado en el Diario de Cádiz, el  20.11.2012)
 

NO parece que el binomio acción-reacción sea el más aconsejable para acometer una reforma en profundidad del mercado hipotecario español, ni que las prisas sea buenas consejeras en materia tan compleja, más allá del oportunismo político y social que es tradicional en nuestro país, y que, como todo lo malo, experimenta un agravamiento exponencial en momentos de zozobra, haciendo así bueno el refrán de que "a perro flaco, todos son pulgas".

Es cierto, sin embargo, que nuestro mercado hipotecario es legislativamente mejorable, pero también lo es que nuestras venerables normas hipotecarias son en buena parte responsables de la indiscutible prosperidad que nuestro país ha experimentado en los últimos 30 años, algo que, con ocasión de esta crisis e interesadamente, algunos intentar hacer olvidar.
Recordemos en este sentido y como cuestión previa, para hacernos una idea de lo delicado que es abrir este melón, que se trata de un mercado con un saldo vivo de casi 650.000 millones de euros con 7.000.000 de préstamos en vigor, de los que, tras cinco años de una crisis brutal, sólo el 3%, esto es, aproximadamente 20.000 millones, están en mora.

Recordemos asimismo que España es uno de los países europeos con mayor proporción de viviendas en propiedad, que suponen, más o menos, el 85% del total de hogares españoles, muy por encima de la media comunitaria del 65%, algo que en buena medida le debemos a nuestro ordenamiento hipotecario.

Recordemos de igual manera que nuestro sistema hipotecario esta permitiendo algo tan importante para la salida de la crisis como es la recuperación ordenada del crédito, algo capital en el proceso de desapalancamiento generalizado en que estamos inmersos, y que nos conducirá, tras la necesaria travesía en el desierto, a los manantiales de la recuperación.

Recordemos, además, que ese sistema es el que ha permitido que los españoles paguen las hipotecas con los tipos de interés más bajos de la Unión Europea, precisamente por la seguridad jurídica que proporciona nuestra legislación, y que los españoles sean casi los únicos europeos que pueden cambiar unilateralmente de acreedor durante toda la vida del crédito, importante resorte que, debidamente administrado, ha servido al propósito del abaratamiento generalizado de nuestras hipotecas.

Recordemos, por ultimo, que la flexibilidad de nuestro sistema, que permite la renegociación ad infinitum de las condiciones esenciales de los préstamos, unido al rigor en la aplicación de la legislación que le sirve de sustento ha permitido, hasta el momento, minimizar al máximo los supuestos de lanzamiento, siendo práctica habitual que una hipoteca se renegocie en múltiples ocasiones a lo largo de su vida.

Dicho esto, conviene también advertir que nuestro mercado hipotecario precisa de ciertas reformas que, de haberse realizado hace diez años, hubieran evitado gran parte de la burbuja que hemos vivido, reformas que, precisamente por eso, deben ser implementadas sin demora en los próximos tiempos. Dentro de ellas y sin ánimo de enumerarlas todas se encuentra, a mi juicio, la limitación del importe del préstamo hipotecario a un porcentaje razonable del valor de la finca que se hipoteca; la limitación de la tasa de esfuerzo hipotecario permitido a las familias hasta un porcentaje que permita atender con sensatez a sus restantes necesidades; la prohibición del contubernio que hasta ahora ha existido entre las entidades financieras y las sociedades de tasación hipotecaria; la inversión del principio general de responsabilidad patrimonial, haciendo depender la universal del pacto expreso y estableciendo la dación en pago como regla general; la implementación de un sistema universal de realización de valor verdaderamente eficiente que, protegiendo al deudor, permita preservar el verdadero valor de los bienes hipotecados; y el restablecimiento del equilibrio contractual perdido entre desiguales, mediante la reactivación de mecanismos de control ex ante que ya existían en nuestro Ordenamiento y que, por desgracia, fueron desactivados.

Cosa muy distinta es el drama humano y social que vivimos en estos tiempos con los desahucios, traigan su causa de una hipoteca o de cualquier otra deuda, sea bancaria, arrendaticia, estatal, autonómica, local o con la Seguridad Social. Y la solución a este problema ha ser también social y venir, más que por el lado hipotecario, por el de la solidaridad, implementando en este sentido el Estado las medidas necesarias para que nadie en España se quede sin un techo donde guarecerse y sin sus necesidades mínimas esenciales debidamente cubiertas.

Por lo demás, los cantos de sirena que algunos pregonan interesadamente estos días a los cuatro vientos, y que pasan por no pagar nuestras deudas, me temo que, más allá del Padrenuestro, no conducen a ningún sitio. O mejor dicho, conducen exclusivamente a que las deudas de los que no pagan, las tengamos que pagar entre todos los demás.

domingo, 18 de noviembre de 2012

PROPIETARIOS, NO PROLETARIOS

(Manuel Molares do Val,  en su blog CRÓNICAS BARBARAS, el 17 de Noviembre de 2012)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

ECONOMIA Y DESEMPLEO


(Jaime Rocha, publicado en el blog "La Quinta Columna" el sábado 3 de Noviembre de 2012)

                 Dicen, sin ruborizarse, que pasaremos de los seis millones de parados, que no se creará empleo neto hasta que haya un crecimiento de, al menos, un dos por ciento del PIB, y que la tendencia no empezará a cambiar hasta el segundo semestre de 2013.

                 El Gobierno de la Nación se encontró con más de cinco millones de desempleados y un déficit en las cuentas del Estado, incluidas las autonomías, muy superior al seis por ciento anunciado por el Gobierno saliente. Una situación de la banca sencillamente de ruina, con cierres y fusiones hechas a la carrera para salvar los muebles (indemnizaciones millonarias de sus directivos).

                  Por si no fuera poco, empiezan a conocerse nuevos y más  graves casos de corrupción entre políticos  y administradores, públicos y privados, que han dilapidado, o se han “desviado” hacia bolsillos amigos o suyos, miles de millones de Euros.

                 Y además, se han realizado faraónicas obras publicas absolutamente prescindibles, como aeropuertos sin aviones, estaciones de ferrocarril sin pasajeros, y por contraste, otras obras necesarias, que al no contar con presupuesto suficiente para su terminación o mantenimiento, se encuentran ya abocadas a la ruina (algunas, como la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Cádiz, cuatro años paralizada por falta de recursos económicos, casi en fase de ruina, mientras los alumnos están amenazados de no poder finalizar sus estudios en la UCA).

                No hay dinero, el país esta en la ruina, se ha malgastado, se ha administrado gravemente mal, se ha robado y nadie es responsable, nadie está en la cárcel (muy pocos y de segunda fila) y no hay indicios de que se vayan a llenar los juzgados de políticos y administradores del dinero publico, más bien al contrario, se tapan las vergüenzas unos a otros y ahí queda todo.

                 Llama la atención, por el contrario, que no cesen la ayudas multimillonarias a la banca, una de las partes que más culpa tiene en la actual situación, y los ajustes ( recortes presupuestarios para bajar drásticamente el déficit heredado), se hagan a base de subidas indiscriminadas de impuestos y facilitar las condiciones de los despidos.

                 Mientras tanto, millones de españoles, familias con niños incluidos,  acuden a diario a Caritas y otros comedores sociales (ninguno de los sindicatos), para no morir de hambre. Otros, desesperados, han optado por el suicidio ante un inminente desahucio.  Y seis millones esperan que esta crisis termine y puedan volver a ganarse  la vida, la de ellos y sus familias, con un trabajo digno.

                 Si España, su Gobierno, se decide finalmente a solicitar un rescate a la Unión Europea, que no sea para seguir salvado bancos, a quien hay que rescatar es a los españoles. Si el sistema bancario es fundamental, lo es en virtud de su función social y de su implicación en el tejido empresarial, como proveedor de recursos económicos, no solo para presentar balances brillantes a sus accionistas. 

                Han desaparecido muchas entidades bancarias, sobre todo Cajas de Ahorros, pero quizás tengan que desaparecer muchas más. Alemania tiene la mitad de sucursales bancarias que España. Esa sería la primera y más importante reestructuración del sistema bancario. La segunda y aun más urgente, es que esas entidades bancarias que ponían alfombra roja a sus clientes para captar sus ahorros y “venderles sus preferentes”, como quien hace un gran favor, dieran una moratoria a esos clientes que están en el paro y no pueden pagar sus hipotecas, e incluso una quita que alivie en lo posible estas situaciones personales, tal como han hecho con los millonarios prestamos a los partidos políticos.

               Los bancos, a pesar de la crisis, siguen ganando dinero, aunque algo menos por tener obligatoriamente que aumentar sus reservas, y van a seguir recibiendo ayudas muy ventajosas de la Unión Europea. No pueden seguir perdonando deudas a partidos y sindicatos y exigiendo el pago de las suyas a las pequeñas empresas y ciudadanos.

               Y todo esto, ¿A dónde nos lleva? Pues a que se siguen haciendo las cosas mal, o para ser más justo, se hacen a medias. Se pone el acento en el déficit y la deuda, que hay forzosamente que rebajar de forma drástica, pero se pueden y se deben hacer muchas más cosas:

                              - No conceder ventajas fiscales (ya se ha visto el resultado) a esos miles de millones de “dinero negro”, de esa economía sumergida (que no tributa) y que se calcula casi en el treinta por ciento de Producto Interior Bruto (PIB). Perseguir ese fraude debería ser la más importante y prioritaria función de la Agencia Tributaria. Alemania lo ha hecho y ha destapado muchas cuentas en paraísos fiscales gracias a la colaboración entre gobiernos.

                              - Lo ya apuntado respecto a la reestructuración del sistema bancario.

                             - Créditos blandos, moratorias, quitas y lo que haga falta, al comercio, a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos, generadores del noventa por ciento del empleo y que están cerrando por miles. Y si no se puede obligar a la banca privada, que si se puede, que lo haga el ICO.

                            - A los parados, pero sobre todo a las familias donde no hay ningún ingreso y viven de la caridad y ayudas familiares, moratorias bancarias, exención del pago de impuestos en bienes de primera necesidad (recibos de electricidad y agua con un sesenta por ciento en impuestos), viviendas sociales, colegios gratuitos, pero gratuitos al cien por cien, nada de libros, comedores, actividades extraescolares y demás recargos más o menos justificados. Asistencia sanitaria gratuita, incluidos medicamentos.

                         - Obras publicas (y su dotación y mantenimiento posterior) absolutamente necesarias y justificadas como de utilidad social. Terminar las ya iniciadas y en las que se ha hecho inversiones muy importantes, antes de que su deterioro las haga irrecuperables.

        Cuando empresas españolas como Zara, Mercadona y otras, tanto exportadoras como exclusivamente con mercado interior, son capaces de crecer y crear empleo en plena crisis, habrá que deducir, sin entrar en otras consideraciones, que están muy bien gestionadas. En eso consiste el problema: No contamos con buenos gestores y cuando los recursos escasean, no es que sean necesarios, es que son imprescindibles.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Un Drago regado con cerveza

Noticia del Diario de Cádiz 10/11/2012

Julio Cuesta, presidente de la Fundación Cruzcampo, recibió anoche la máxima distinción del Ateneo de Cádiz por su compromiso con la ciudad, su "elevada calidad humana" y su "eficiencia profesional"


J.M. Sánchez Reyes / Cádiz
Actualizado 10.11.2012 - 01:00
En la Facultad de Medicina, donde habita un drago milenario, recibió ayer otro más pequeño y de oro un sevillano del Arenal que de pequeño miraba embobado el río por donde llegaba "un bracito de Cádiz trayendo la sal para el pescado". El Ateneo impuso su máxima distinción a Julio Cuesta, hombre polígamo en amores geográficos, Cádiz y Sevilla, y presidente de la Fundación Cruzcampo. La XI edición del Drago de Oro recayó en el presidente de una institución "que aun en tiempos de crisis ha seguido aportando recursos a iniciativas sociales, culturales, ciudadanas o deportivas", según reza en el acta del premio. Y como el galardón tiene un marcado carácter gaditano, a Cuesta le agradece el Ateneo su aportación a Cádiz, iniciada con el premio 'Baluarte del Carnaval', que cada año reconoce la trayectoria de un personaje de la fiesta, y continuada con la colaboración que la firma cervecera mantiene con los premios Gaditano de Ley, que otorga junto al Ateneo.



"Abrumado". Así dijo sentirse Julio Cuesta por el homenaje de anoche. "Si se percibe que lo que he hecho y haré fomenta la solidaridad, la justicia y el desarrollo, este Drago no puede acarrear mayor compromiso. Si tengo un mérito es el de la gratitud y sólo he sido la punta de lanza de la Fundación Cruzcampo, que tiene un inmenso compromiso con la sociedad", manifestó. Y en su calidad de gaditano adoptivo declaró que "si algo he hecho bueno por Cádiz es porque Cádiz tiene la culpa, por el encanto de su generosidad. Por eso, lo que haya que hacer por Cádiz y esté en mi mano, se hará".



El "amor sin fingimiento por nuestra tierra y nuestra gente" o la "elevada calidad humana y eficiente labor profesional" fueron algunos de los piropos expuestos por el profesor Antonio Hernández Guerrero en su 'laudatio' o glosa de la enjundia del homenajeado, para posteriormente pedirle "que siga colaborando con los diferentes proyectos que hacen posible nuestra convivencia libre, grata y pacífica".



José Joaquín León, ateneísta y consejero del Grupo Joly, apuntó que "ya nadie piensa en Cádiz en Gambrinus como símbolo de Cruzcampo, sino en Julio Cuesta. Su amor por Cádiz ha crecido en los últimos años". Cerrando el acto, Ignacio Moreno, presidente del Ateneo, dijo de Cuesta que es "uno de los mejores relaciones públicas de España y referente moral de la clase empresarial andaluza". Moreno le impuso el Drago de Oro y le entregó un diploma ilustrado por Luis Gonzalo y la reproducción facsímil de la Constitución de 1812. Despidió el acto el músico y ateneísta Juan Carlos Ferreiro, que interpretó una versión a guitarra del Himno de Andalucía.

miércoles, 31 de octubre de 2012

SE LESAKA

 

(Enrique  García-Máiquez en el Diario de Cádiz el miercoles 31.10.2012)
EL estómago tiene sus razones que ni la razón ni el corazón entienden. De la detención de terroristas de ETA tanto mi mente como mis sentimientos tendrían mucho que decir. Por ejemplo, la alegría de otro golpe más a la banda; o la triste confirmación de que éstos, con sus zulos y sus jefes de armamento, no son los de la paz, la paz; o las indignantes declaraciones de Bildu lamentando la acción de la justicia contra dos asesinos; o, incluso, el despiste de la Gendarmería francesa, que se dejó olvidadas en mitad de la calle unas bolsas con una pistola y abundante documentación, que le pasa eso a nuestra Guardia Civil y la de chistes que habríamos tenido que aguantar. Pero mi sensibilidad se ha quedado atragantada con la etarra Izaskun Lesaka comiéndose a las bravas un pen drive, que uno supone -desea- que fuese de 64 GB, por lo menos.

A pesar de ser hijo de farmacéuticos e hipocondríaco, he tenido siempre grandes dificultades para engullir cualquier pastilla, por muy recubierta que viniese y por muy esofagodinámica que fuera. Pienso, por tanto, en alguien tragándose un pen drive, con la cantidad de información que entra ahí, madre mía, y me dan arcadas de ansiedad.

Claro que la etarra está entrenada a comulgar con ruedas de molino ideológicas, a tragarse bulos históricos como cantos rodados, y a tener un estómago a prueba de bombas, porque las ha ordenado poner, llevándose por delante vidas inocentes. De modo que esa Izaskun masticando su pen drive es un puro y, sobre todo, duro happening autorreferencial, una pintura negra: Saturno devorando a sus hijos 2.0, expresionismo posmoderno.

La Policía francesa estuvo rápida y decidida, y un valiente le metió la mano por la boca, como se hace con los cocodrilos, arriesgándose al mordisco, a la amputación, a la segura infección. Extrajo el USB de la garganta profunda. Esperemos que le den la Legión de Horror, como poco. La experiencia le tuvo que revolver las tripas (al curtido gendarme, digo). Natural que se dejara luego las bolsas olvidadas.

De haber estado yo allí, habría optado por el liberalismo salvaje: "Laissez faire, laissez passer", habría gritado, y no sólo porque es una de las pocas cosas que sé en francés, sino para que le aprovechase a Izaskun. "Eso, luego se Lesaka", habría añadido, confiando en la cirugía o la naturaleza. Mucho daño tampoco iba a hacerle. Cosas mayores se han comido algunos. Los miembros del Tribunal Constitucional, sin ir más lejos, que legalizaron Bildu, se tragaron de una sentada la memoria, la dignidad y la justicia de un país tan grande como el nuestro. Y ahí están, tan campantes.

sábado, 27 de octubre de 2012

EL FRACASO ESCOLAR Y SUS RESPONSABLES

(Rafael Sanchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el 18.10.2012)

HOY parece no haber tiempo en España para hablar de otra cosa que de la crisis y de Cataluña, y por eso no ha alcanzado el eco debido el nuevo y demoledor informe, en este caso de la Unesco, sobre el fracaso escolar y su inevitable secuela, la mala inserción laboral de los jóvenes. Coincide ese informe, que nos sitúa a la cabeza de Europa en ambas lacras, con la escalada en el acoso al ministro José Ignacio Wert, aparentemente por decir con el necesario énfasis algunas obviedades de esas que nuestra progresía se niega a oír y la derecha no desea asumir.

El revelador acoso mediático al ministro de Educación, completado con la movilización del inmenso aparato que asegura a la izquierda el control del mundo educativo, ha comenzado, como suele ser en estos casos, con el escarnecimiento de su persona y la hipócrita protesta contra recortes tan inevitables como previsibles, pero tiene como finalidad última su amortización política para hacer imposible en esta legislatura de mayoría absoluta del PP la reforma de la enseñanza que él abandera para poner un poco de racionalidad en el disparatado sistema educativo español.

Pocos reparan en el hecho de que los ricos de izquierdas, mucho más numerosos e influyentes en España de lo que la gente supone, no invierten en empresas ligadas a la educación, de forma que las iniciativas privadas en este campo pertenecen muy ampliamente a personas de tendencias conservadoras o a la Iglesia.

La razón no es que la izquierda desconozca el gran poder transformador de la educación; todo lo contrario, ha hecho de ella uno de los pilares de su hegemonía cultural. Pero sabe también que el control ideológico de la enseñanza estatal, convertida desde la Transición en indiscutible feudo suyo, le asegura, sin necesidad de invertir unos fondos que ha derramado sin tasa en el negocio de medios de comunicación y en la industria cultural, un dominio social que no puede ser contrarrestado de ninguna forma.

A asegurar ese dominio se ha dedicado con éxito indudable durante más de treinta años y quien ose ponerlo en riesgo ya sabe lo que le espera. Pero hay que decir con suficiente claridad que el fracaso del sistema educativo español no es el fracaso de toda una sociedad, sino el de sus inspiradores ideológicos y el de los que lo han llevado a cabo contra el viento del sentido común y la marea de la evidencia de la catástrofe.

A la hora de las responsabilidades, como hasta hoy en los beneficios, a cada cuál lo suyo.

lunes, 22 de octubre de 2012

ENTREVISTA A REVILLA, EX PRESIDENTE DE CANTABRIA

Recortar un 30% en concejales son cuatro perras; fuera el Senado y fuera las diputaciones”
http://www.lacronicadeleon.es/2012/07/18/el-bierzo/155194.jpg
El ex presidente de Cantabria, sentado ante la casa familiar en Lumeras. DIANA MARTÍNEZ
D. Martínez/ P. de Ancares
El ex presidente de Cantabria pasa unos días de vacaciones en El Bierzo con su familia, ya que su mujer, Aurora Díaz, es de la localidad ancaresa de Lumeras, en el municipio de Candín. Entre las montañas de Ancares, Revilla se ha parado a reflexionar para elaborar un documento que quiere hacer llegar a la canciller alemana Ángela Merkel. Además, con su experiencia como economista, repasa para La Crónica el pasado, presente y futuro de España. Así lo ha hecho también en su libro ‘Nadie es más que nadie’, recién publicado y que está siendo un tremendo éxito de ventas.
¿Cómo ha llegado España a esta situación?
Esto tiene unos orígenes mundiales, la crisis fue financiera en Estados Unidos. Después se extendió a Europa y se suele decir que cuanto Europa tiene gripe, España, neumonía. Aquí hemos tenido un desarrollo artificial hasta el año 2007, ficticio, con la construcción de un millón de viviendas al año y en turismo sin ninguna base. Crecíamos más que el resto de los países europeos, pero al mismo tiempo perdíamos productividad. Y cuando llegó la crisis a España le pilló con un endeudamiento de tres veces el PIB.
Y usted, como economista ¿cómo ve el panorama, donde todo lo que come España se cocina en Europa?
Nos hemos puesto en manos de Europa bajo la dictadura de Alemania, a la que le va muy bien esta situación, de momento. Porque si esto sigue así, van a tener problemas también ellos. Alemania se está financiando al 1,20% y España se está financiando al 7%. Esto es insostenible. Si estamos en un mercado con una moneda común, tendría que haber un Banco Europeo único para todos, una fiscalidad única para todos, con un endeudamiento a base del eurobono para todos. Esto del eurobono lo anuncié como imprescindible hace tres años en el club siglo XXI en Madrid, donde estaban varios ministros y estaba Botín (Emilio Botín, presidente del Banco Santander). Creo que he sido el primero en decir que la salida de Europa solo tiene este camino y que lo demás son parches que nos llevan a la destrucción de la Unión Europea. Y la primera vez que se lo he oído a Rajoy ha sido hace 15 días.
¿Qué le espera a España?
España está en una situación muy difícil, con un endeudamiento desaforado, más que el Gobierno las familias y los bancos, hay una deuda estratosférica y las medidas que se están tomando son las contrarias para salir de esta situación.
¿Qué tiene que decir entonces de los últimos recortes anunciados por el Gobierno?
Yo no suelo presumir de economista, porque creo que los economistas en este momento deberíamos estar bajo tierra. Pero yo les explicaba a mis alumnos de Economía Aplicada en la Universidad de Cantabria que la base de la Economía es la capacidad de demanda, que es la que origina la producción. Y si hay producción hay inversión y empleo. Si tu eliminas la capacidad de demanda no eliminas la recesión. Al revés, matas al en­fermo. Esto es un principio de Economía fundamental, de primera página. Si en este momento le subes los impuestos a la gente, le recortas los sueldos y le eliminas capacidad de compra, no hay posibilidad alguna de eliminar un solo parado. Las medidas que se han tomado el otro día en el Congreso garantizan tres años más de recesión como mínimo y un aumento de la tasa de desempleo, porque si la gente no tiene capacidad de demanda, no se va de vacaciones, no compra coches, ropa, los hipermercados no venden. Si eliminas ahora mismo a dos millones y medio de funcionarios la paga extra de Navidad, te cargas el comercio del mes de diciembre y esto redunda en más paro. Recortarle al parado es pasar de pobre a la inanición.
La pregunta que hay que hacerse inmediatamente es ¿hay otra solución?
Por supuesto que sí. Primera: los gastos naturalmente hay que reducirlos. España es un disparate. Pero reducir el 30% de los concejales es el chocolate del loro. Eso son cuatro perras. Puestos a recortar, cárgate el Senado que vale una pasta y es inútil. Es una doble Cámara de doble lectura que no vale para nada. Fuera el Senado. Fuera las diputaciones provinciales, que para eso tienes el gobierno autonómico. Ahora las refuerzan porque tienen a mucha gente colocada ahí. Hay que cargarse tanto coche oficial, tanto guardaespaldas, tanto asesor.
¿Dónde no se debería recortar?
Los gastos no se pueden reducir en cosas fundamentales. En Educación y Sanidad es un error mayúsculo. La Sanidad es el mayor logro que se ha conseguido en España en los últimos 40 años. Vamos a una sociedad de ancianos, donde hay mucha gente sola, desvalida y que ahora tengan que esperar dos años a que los admitan en las ayudas es lamentable. Algunos se morirán y no les habrá llegado la ayuda. Eso es cruel, porque lo mínimo que puede hacer una sociedad progresista es cuidar a sus mayores, a los que han trabajado tanto por levantar esta España.
¿Y por la vía de los ingresos?
Ya no se puede tocar más a los que tienen una nómina. Ya no se puede tocar más la gasolina. Subir el IVA es cargarte el turismo, la capacidad de compra. Para el Gobierno es un impuesto facilón, porque no se escapa nadie, pero esto va a dar origen a un gran fraude porque la gente intentará escaquearse porque ya no pueden subir más los precios. Y sin embargo las grandes fortunas no se tocan. Hay muchísimo rico en España que no paga todo lo que tiene que pagar, porque tienen mil fórmulas de escaquearse. Reforzar las inspecciones de Hacienda sería un dinero bien gastado. Y por la vía de los ingresos externos que se den una vuelta por Mallorca, por Puerto Banús, puertos deportivos, aviones privados. Esa gente paga muchísimo menos de lo que tendría que pagar.
Estar estos días en El Bierzo le ha servido para meditar sobre una iniciativa importante. ¿Podría explicarla?
Sí, estos días he meditado una cosa aquí en el Bierzo. La voy a lanzar en siete u ocho días. Es una carta a la señora Ángela Merkel, que ya sé que no la va a leer ella misma. Y se la voy a mandar también a Mariano Rajoy para que la lleve a esas reuniones de Europa y se la lea. Diría así: “Señora Merkel. El pueblo alemán es un pueblo admirable en muchas facetas. Son gente muy trabajadora. Pero hay que recordarles que no es una casualidad que los alemanes en los últimos cien años hayan provocado dos guerras mundiales y hayan arrasado Europa. Y que después de todo eso se les ha perdonado la destrucción, se les ha ayudado y se les ha hecho un gran favor cuando no se les ha permitido tener ejército. Eso es un alivio económico que significa mucho dinero destinado a investigación y a desarrollo. Han perdido dos guerras y ahora quieren ganar la tercera con la economía, sin tanques. Pero cuidado, porque su economía es fruto de lo que los demás les compramos.
Señora Merkel, usted tiene una economía muy boyante, porque tiene una balanza comercial muy favorable. El 82% de lo que vende se lo compramos los europeos. Y de eso, el 16% los españoles. Eso de financiarnos al 7% y llevarnos a la ruina, a la larga puede ser también la ruina de usted, porque si los demás nos hundimos y no compramos, eso también le va a llegar a Alemania. Con esto quiero decir que no se puede estirar más de la cuerda. Que usted nos manda apretarnos el cinturón y nos lo vamos a apretar. Pero al mismo tiempo tiene que poner en marcha una cosa prevista en la Unión Europea, que funcionó muy bien en los años 70, los Fondos de Cohesión, que tienen cantidades ingentes aportadas por los gobiernos para apoyar situaciones dramáticas a países que pasan por dificultades. Es ahí donde Europa tiene que mostrar su solidaridad y echar una mano. Pero si no, señora Merkel, rompemos la baraja, porque ya no podemos más. El enfermo está en una situación que no tiene más que esperar la muerte. Con tijera, tijera y tijera no hay salida. Nosotros vamos a tomar medidas, pero ustedes tiene que ayudarnos, porque también se les ayudó a ustedes”.
¿En qué sector económico ve futuro actualmente?
En las energías renovables. Estamos bajo la dictadura del petróleo. Y eso es algo recomendable que se acabe. Dentro de 20 años los coches ya no serán de gasolina. Los coches los vamos a cargar a la luz. Tenemos una dependencia energética que nos hizo pagar el año pasado 40.000 millones por la factura de petróleo. Esto es inasumible. El 80% de dependencia energética es una barbaridad. Y ahora han suprimido las primas. Obama (Barak Obama, presidente de EEUU) decía el otro día que el crecimiento del empleo en EEUU estaba en las renovables, Inglaterra está montando 15.000 megavatios en el canal de la Mancha, en Finlandia... Y nosotros que tenemos todas las condiciones, las tecnologías y las empresas, no lo hacemos[i]. ¿Que hay que hacer recortes? De acuerdo, pero hay que poner en marcha una serie de estímulos para la economía.
¿Qué capacidad de aguante tiene la sociedad española?
En España no hay enfado, no hay indignación, hay encabronamiento. Y es que los ciudadanos ven que no hay ejemplaridad. Lo mismo desde un púlpito que desde una tribuna de oradores no hay coherencia entre lo que se predica y lo que se hace. La mayoría de los políticos serán honrados, pero hay una gran cantidad de chorizos. Y no acaba de ir a la cárcel nadie y prescriben delitos y los juicios se prolongan, nunca los ves condenados. Que tengan que pagar los españoles los desmanes de una banca que después de haber quebrado las instituciones, se van los directivos con sueldos que no los gana un minero en cien años, es escandaloso. Que Telefónica, que es un refugio de expolíticos, le haya renovado a Iñaki Urdangarin su contrato en 2,7 millones de euros al año, cuando su esposa tiene un sueldazo de La Caixa y la Casa Real les aporta dinero. Tendría que haber alguien alrededor de estas personas que les pidiera decencia, un poco de pudor, que no insulten a la gente, que no hieran al personal.
Acaba de citar a los mineros ¿Está al tanto de la actualidad del sector?
Estoy indignado con la campaña que se está haciendo desde algunos medios, que dicen que los mineros son unos privilegiados. La mina es lo más duro que existe. No hay dinero para pagarlo. Son verdaderos héroes. Mi suegro murió con 50 años de silicosis porque era minero a los 14. Decir que son unos privilegiados es un insulto. Lo mismo que Fabra (Andrea Fabra) ¿Cómo una diputada puede gritar desde una tribuna ‘¡Que se jodan!’ cuando su jefe dice que vamos a recortar a los parados? Este país necesita una pasada por la normalidad y por la ejemplaridad de la conducta de los personajes públicos, porque si no, cuando desde la tribuna digan que hay que apretarse el cinturón el corte de mangas del que lo esté oyendo es inmediato.
i]) Desde la Fundación Renovables se lamenta de la falta de una estrategia energética a medio y largo plazo, “en línea con las hojas de Ruta 2050 de la UE, estrategia vergonzosamente inexistente y cuyo solo enunciado invalidaría acciones como esta”. Desde esta entidad se señala que ningún responsable del área energética, ni de la económica, han dado la mínima información sobre las intenciones del ejecutivo y solo existen algunas filtraciones a los medios de comunicación (ni confirmadas ni desmentidas) que, excepcionalmente y por su gravedad, merecen una llamada de atención al Gobierno para que no incida en el error que supuso el RDL 1/2012, norma que cercena el desarrollo futuro de las renovables, asestando ahora un golpe que, de ser ciertas las informaciones aparecidas, sería mortal para las instalaciones ya en funcionamiento y que una vez más merecería la reprobación comunitaria.
Desde Fundación Renovables, las consecuencias de esa tasa para el sector de energías renovables serian las siguientes:
a) La creación de una tasa a la generación renovable, como se ha adelantado en algún medio, es, en primer lugar, un disparate normativo, un verdadero fraude de ley, pues supone quitar a los promotores renovables una parte de lo que el mismo BOE le ha otorgado en concepto de incentivos para internalizar sus beneficios medioambientales y estratégicos. Es aplicar una retroactividad encubierta tratando de evitar una nueva avalancha de recursos en los tribunales.
b) En segundo lugar provocará la ruina de un gran número de empresas y particulares que en su día hicieron una inversión para poner en marcha sus proyectos, confiando en una retribución fijada en función de unos determinados costes. Esta ruina de buena parte de las empresas complicará aún más la situación de la banca española que solo en el caso de la fotovoltaica tiene un riesgo adquirido de más de 15.000 millones de euros.
c) En tercer lugar, esta decisión supondrá enterrar definitivamente el ya maltrecho crédito de la seguridad jurídica en nuestro país, alejando definitivamente a los inversores no solo de este sector sino de cualquier otro. La ausencia de información, de diálogo con el sector, el recurso al RDL sin tramitación parlamentaria y la proliferación de normas constituyen un conjunto de factores que están haciendo de la incertidumbre regulatoria la principal característica del sector energético cuando lo que requiere es precisamente lo contrario.

jueves, 11 de octubre de 2012

POR FAVOR, SEAMOS SERIOS

(Artículo de Carlos Colón, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 11 de Octubre de 2012)

 

LOS tiempos son lo suficientemente difíciles y las cosas están lo suficientemente mal como para echar más leña al fuego de la crisis, el desprestigio de los políticos o los independentismos. Desgraciadamente muchos medios, en vez añadir racionalidad analítica, parecen empeñados en apagar el incendio con gasolina. Baste un ejemplo. Oigo en una tertulia radiofónica protestas porque Enric Juliana ha escrito en La Vanguardia: "Madrid está galdosiana. Los garbanzos hierven con locura en la olla a presión". Dicho así está claro que se trata de una zafiedad catalanista que identifica a Madrid con Galdós y a éste con la España garbancera, perpetuando un tópico superado hace muchos años que infravaloraba a Galdós como un escritor populachero anclado a un costumbrismo ramplón: Don Benito el garbancero, autor de novelas castizas que olían a cocido.

Se puede comprender que los tertulianos se indignen porque se resucite el injusto y superado tópico antigaldosiano en la refriega Barça-Real Madrid, Barcelona-Madrid y Cataluña-España, que todo se mezcla en estos tiempos revueltos y no muy ilustrados en los que muchos independentistas puede que no tengan claro si Rafael Casanova fue un entrenador del Barça o si Pep Guardiola y Tito Vilanova fueron héroes de la Guerra de Sucesión (a su vez interpretada por ellos como la conquista española de Cataluña, en vez de una disputa dinástica por el trono de España que tuvo dimensiones europeas).

Hice lo que en estos casos debe hacerse: leer el artículo de Enric Juliana. Efectivamente había escrito lo de Madrid, Galdós y los garbanzos. Pero también, unas líneas más adelante: "En Madrid bullen los garbanzos y en Barcelona, las mongetes del ganxet [una variedad de chícharos]. Siento desanimar a los que, muy ingenuamente, creen que la opinión internacional se está inclinando en favor de la independencia catalana. Por favor, seamos serios". Y esto lo cambia todo: el paralelo irónico entre los galdosianos garbanzos centralistas y las mongetes del ganxet catalanistas le servía para criticar algunos excesos escritos o verbales centralistas e independentistas. Citar la primera frase ignorando la segunda era una manipulación.

Hago mía la invitación de Juliana: "Por favor, seamos serios". Porque las cosas están como están y porque, según el último barómetro del CIS, junto al independentismo crece el centralismo: en sólo dos meses los partidarios de acabar con las autonomías para sustituirlas por un Estado centralizado han aumentado dos puntos y medio, hasta alcanzar un 24,5%. Y porque la clase política sigue siendo percibida, tras el paro y la crisis, como nuestro más grave problema. Cuidado.

sábado, 6 de octubre de 2012

LA HORA DE HISPANIA

(Ignacio F. Garmendia en el Diario de Cádiz, el viernes 05.10.2012)

 

LA deslealtad de buena parte de la burguesía catalana ha batido en estos días todos los récords, en algunos casos difíciles de superar, respecto del Estado que le da acogida. Es una querella antigua, como sabemos, pero muchos pensamos que la fatiga de la que habla ese insospechado líder, más bien mediocre y desde luego oportunista, del nacionalismo catalán, es mucho mayor en el resto de España que en la propia Cataluña, donde sin duda tienen sus razones que habrá que interpretar -en eso estamos de acuerdo- a la luz de la voluntad mayoritaria.

Podríamos hablar de la dictadura franquista, de la Guerra Civil, de la industrialización del XIX o de los derechos abolidos por el duque de Anjou, pero ninguno de estos episodios arrojaría luz sobre el hecho irrefutable de que las actuales reivindicaciones -no sólo inoportunas, sino fatales para un país que atraviesa la crisis más acusada de las últimas décadas- responden a una peligrosa o explosiva mezcla de aventurerismo político, irresponsabilidad financiera y autocomplacencia victimista. Habrá que escuchar a la parte no pequeña de la población de allí que no desea en absoluto reemprender el camino en solitario, pero, entre tanto, acaso haya llegado la hora de que los ciudadanos se planteen si les interesa seguir desperdiciando energías en sostener la pertenencia de la marca catalana al proyecto común de España.

En esta hora grave -aventura por aventura, en la más entrañable tradición arbitrista- querría dejar constancia de una modesta proposición para articular de una vez, sin seguir abducidos por los rencores, los agravios y los complejos, la estructura del Estado en los años venideros. La cuestión del País Vasco, a mi juicio, es distinta, porque en el caso de aquellas tierras sí nos referimos a uno de los núcleos fundacionales de la vieja España. Los fantasiosos partidarios de las esencias podrían hablar incluso de solar originario o más bien de fósil viviente de la primitiva población de la península, pero de cualquier modo -porque los debates identitarios no conducen a ninguna parte- tampoco deberíamos perder el tiempo en garantizar la adscripción de las provincias vascas al marco otorgado por la Constitución del 78, si la mayoría de los ciudadanos que residen en ellas decidiera un día ir por libre. Son célebres las palabras de Olivares a propósito de las revueltas de 1640, cuando afirmó que tal vez habría sido preferible conservar Portugal en lugar de Cataluña. La boutade del desastroso valido fue recordada por Peces-Barba en un congreso de abogados celebrado en Cádiz, para escándalo de los aficionados a la quema de banderas y demás pasatiempos injuriosos, siempre tan susceptibles con sus cosas. El difunto Peces, por otra parte, que en la misma ocasión habló en tono jocoso e intolerable de bombas sobre Barcelona, no destacaba por su sentido del humor, como tampoco los nacionalistas de cualquier signo, pero a estas alturas de la película hay que olvidarse para siempre de las batallas y fijar un marco estable de convivencia que no sea objeto de discusión permanente.

¿Por qué no, llevados del mero pragmatismo y aprovechando los lazos seculares entre ambos pueblos, volver la mirada hacia nuestros vecinos de Portugal? La unidad geográfica de la península que los romanos llamaron Hispania tomó forma política en los tiempos del rey Felipe, dejó su impronta en los versos inmortales de Camoens y ha alimentado los sueños expansionistas de generaciones de españoles. Pero en esta ocasión no se trataría de dominadores y dominados, sino de una confederación de ciudadanos libres que excluyera la pugna por la hegemonía, de una fusión de intereses encaminada al bien común, de un pacto entre hermanos con la vista puesta en la Unión Europea, por supuesto, pero también en el otro lado del océano.

Incluso prescindiendo de los puertos del antiguo reino de Aragón, disponemos de ciudades milenarias que miran al Mediterráneo y bastan para mantener los vínculos con los pueblos de la cuenca donde nacieron la civilización que alumbró la idea de Europa y los fundamentos de un modo de vida del que seguimos siendo herederos. Pero la España atlántica, aunque menos próspera, aporta mucho en términos de historia, cultura y territorio. Si el nombre de Hispania despertara reticencias, tenemos a mano otro aún más antiguo y no menos hermoso, Iberia. El viejo nuevo Estado, que podría ser república o monarquía, dado que la encarnación de la máxima magistratura es siempre un asunto irrelevante, tendría doble capitalidad en Madrid y Lisboa, seguiría siendo plurilingüe y ampliaría de modo considerable su población, su patrimonio cultural y sus fronteras. Seríamos más pobres, pero acaso más felices.

domingo, 30 de septiembre de 2012

RESTITUCIÓN DE DERECHOS HISTÓRICOS DE CATALUÑA

Discurso de Pedro Gómez de la Serna ayer miércoles, respondiendo a CiU y ERC en las Cortes. ¡No tiene desperdicio!
La verdad, señorías, es que, al margen de la ideología de cada cual, después de escuchar los disparates que hemos escuchado hoy aquí, a uno no le extraña que el 51% de los catalanes se abstuvieran en el referéndum del Estatuto, y que el 5% votara en blanco.

A base de intervenciones como las que se ha escuchado hoy en esta sala, están Uds. logrando lo que no consiguió el general Franco a lo largo de sus 40 años de dictadura: la desafección de los catalanes de la vida política. Unos catalanes que acabarán siendo independientes, sí, pero de la política. Están Uds. alumbrando, en expresión de Josep María Colomer, un nuevo tipo de ciudadano cada vez más alejado, mentalmente, vitalmente, sociológicamente, anímicamente, de la política y de la res pública. Un catalán secesionado de la política.

Después de 30 años de gobierno nacionalista o con participación nacionalista en Cataluña, puede decirse que el nacionalismo catalán en su conjunto, como proyecto de sociedad, ha fracasado. Y han fracasado porque treinta años después, han conducido, entre unos y otros, a Cataluña a un callejón sin salida de enfrentamiento, de división y de ruptura. Entre unos y otros, han conducido a Cataluña hacia una de las crisis más graves de su Historia, en términos políticos, institucionales, económicos, y muy probablemente también, en términos sociales. Y como única respuesta, han buscado Uds. un enemigo exterior, un chivo expiatorio: la culpa es de España. Crean la crisis, y después pretenden taparla creando una crisis todavía mayor.
Pero vayamos por partes.

1.- Piden Uds. en primer lugar, algo insólito, que deroguemos los Decreto de Nueva Planta. Yo creo que los ciudadanos merecen un mínimo de rigor y un máximo de respeto. No se puede derogar lo que no está en vigor. Yo soy diputado por Segovia. Su iniciativa es como si yo trajera a esta Cámara la derogación del Fuero de Sepúlveda ¿Y por qué no proponen también que estas Cortes se dediquen a derogar, no sé, pongo por caso, el Código de Justiniano, la Novísima Recopilación, las Pandectas, Las Partidas o cualquier cuerpo legislativo histórico de España? Su propuesta no es sólo extemporánea, porque llegan Uds con 300 años de retraso, sino también excéntrica. No conozco a nadie, salvo Uds., que mantenga que los Decretos de Nueva Planta estén en vigor….Es insólito. Es ridículo y es una tomadura de pelo a la Cámara.

2.- Hablan Uds. en su PNL de una supuesta soberanía de Cataluña suprimida por Felipe V. Y yo, antes de entrar en materia, me pregunto: ¿Les parece normal, con la que está cayendo, que esta Cámara se dedique a hablar de Felipe V o de Carlos II el Hechizado y de sus disposiciones testamentarias? Pobre Cataluña, si tuviera que debatirse únicamente entre la fatiga de unos y el hechizo de otros…
Sean honestos: no mientan a la gente: Cataluña no fue nunca soberana. Han construido Uds. un relato falso. Han engañado Uds. a los catalanes.
Cataluña jamás existió como nación –un concepto aún no vigente- ni como Estado. En 1700 Cataluña era un Principado, sí, un territorio con instituciones propias, sí, pero integrado en la Corona de Aragón y en consecuencia en España. Pero ni era un Estado soberano ni era una nación. Las Cortes eran estamentales y como tales no representaban soberanía nacional o popular alguna –estamos antes de la revolución francesa- sin a los tres estados: el clero, la nobleza y tercer estado. Tampoco existía una opinión pública catalana, porque la opinión pública como tal no surge sino hasta finales del XVIII, como todo el mundo sabe.
La Nueva Planta fue, en opinión de Vicens Vives –nada sospechoso de anticatalanismo-“un desescombro que obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir”; algo que comparte Ferrán Soldevilla cuando dice que dieron lugar al resurgimiento económico de Cataluña; por cierto que ya Mercader y Voltes pusieron de relieve la catalanidad de los gestores de la Nueva Planta. No voy a entrar en mayor debate. Cito sólo a cuatro historiadores catalanes de indudable prestigio. Le recomiendo su lectura. Léalos, y sabrá, entre otras cosas, que aquella no fue una guerra de secesión sino de sucesión. Léalos y sabrá que el mayor valedor del archiduque de Austria frente al borbón fue el almirante de Castilla. Léalos y sabrá que la realidad fue mucho más compleja de lo usted dibuja. Léalos y sabrá que el austracismo catalán no fue inmediato; hasta el punto que, con motivo de la boda de Felipe V en Barcelona, se produjo una eclosión de panegíricos catalanes como los de Joan Bac o Raimundo Costa. Nadie cuestionó la legitimidad de Felipe V en Cataluña hasta que en 1703 emerge la alianza internacional antifrancesa y pro austriaca. Los actores españoles no fueron más que actores sucursalizados de las grandes alianzas internacionales.
Hacen Uds. también la afirmación de que Felipe V incorpora Cataluña a Castilla mediante el derecho de conquista. Primero, no la incorpora a Castilla. Segundo, saben perfectamente que Barcelona fue inicialmente leal a Felipe V y que fue asediada por una escuadra internacional anglo portuguesa dos veces: en 1704 y el 1705, por cierto esta última vez lanzando nada menos que 6000 bombas sobre la ciudad, que cayó finalmente en manos austracistas. Derecho de conquista.
Repito: fue una guerra de sucesión, no de secesión. Y lo que había en Cataluña no era un sentimiento antiespañol, sino antifrancés. Ya lo dijo D. Rafael de Casanova: “Por nosotros y por la nación española peleamos”.

Lo que querían los catalanes era movilizar a toda España contra el candidato francés, es decir, liderar España, el mismo propósito de Cambó, algo a lo que Uds., los nacionalistas, han renunciado. Y han renunciado porque al nacionalismo siempre le falta ambición de país, y porque el nacionalismo consiste en querer tener cada vez más poder en un lugar cada vez menos poderoso: en otras palabras, mandar cada vez más sobre cada vez menos. Y esa falta de ambición y de proyección, ese no incorporarse al liderazgo del proyecto español, es lo que les lleva, a Uds y a Cataluña, al colapso.

Y fue un catalán, D. Ramón Lázaro Dou, un ilustrado catalán precursor de la Renaixenxa y diputado en Cádiz, quien glosó los Decretos de Nueva Planta por haber acabado con las jurisdicciones patrimoniales y la única instancia en las condenas de muerte y por la prohibición de las multitudes armadas para perseguir a los delincuentes. No seré yo quien defienda a Felipe V, pero sí se digo que la historia es mucho más compleja que el mito, señor Bosch. Y es más compleja también que la mentira. Y claro, cuando uno parte de premisas falsas llega a conclusiones erróneas. No es una historia infantil de buenos y malos. Es una historia de hombres, con luces y con sombras.

3.- Hablan Uds. del derecho de autodeterminación. Cataluña nunca fue soberana. Tampoco ahora lo es. No es sujeto de derecho internacional. No es sujeto constituyente. No tiene poder constituyente. Hablar de autodeterminación en España es hablar de ruptura. De ruptura constitucional y de ruptura de la convivencia. Y no tenga ninguna duda de que el modelo constitucional tiene mecanismos para garantizar la convivencia, la paz, y la unidad. Y que el Estado garantizará la vigencia del artículo 2 de nuestra Constitución, que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española.
Yo les pediría que dejaran de jugar de una vez con el futuro de Cataluña. Con el pasado, con el presente, con el porvenir de los catalanes. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a crearle a la gente más problemas de los que ya tiene. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a meter a los catalanes en la tempestad de la secesión. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a jugar con la convivencia en Cataluña. Ya en el tripartito se les hundió el Carmel. No hundan ahora Cataluña entera.

4.- Luego plantean Uds. con el manido asunto del expolio de Cataluña. Como la manipulación de la lengua no les ha servido como instrumento de ruptura y ha chocado con no pocos estratos de población, han acudido entonces a la manipulación de la economía, que sí llega a todos los estratos, como instrumento de ruptura. Otra salida en falso, otra huida hacia ninguna parte, otra manipulación. En primer lugar, no tributan los territorios, tributan las personas. En segundo lugar, con la misma justificación podrían hablar los madrileños de expolio porque, si se trata de territorios, estamos por delante Uds. En tercer lugar, por idéntica razón los habitantes de Gerona podrían sentirse expoliados por los demás catalanes, porque le recuerdo que Gerona es la provincia de más renta per cápita de Cataluña.

En cuarto lugar, desgraciadamente, no todo el dinero recaudado en Cataluña redunda en beneficio de los catalanes: ya; ya se ocupan algunos cuando están en el poder de que eso no ocurra: caso Millet, Santa Coloma, Prenafeta, ITV, el contrabando de tabaco del conseller de ERC, las cartas de extorsión a los trabajadores de la Generalitat pidiéndoles un porcentaje de su salario para ERC–por cierto que el Sr. Vendrell fue luego ascendido a Consejero- los sueldos exorbitantes de los Presidentes de las Diputaciones que Uds, controlaban–Lérida y Gerona- las colocaciones de ex políticos en empresas del sector público catalán, los gastos desorbitantes para tunear vehículos oficiales …todo muy ejemplar:
Si Rafael Casanova levantara la cabeza…y viera lo que hacen Uds en nombre de Cataluña…y viera cómo han dilapidado Uds. aquél enorme patrimonio de la Transición que era el antiguo liderazgo catalán de una nación de 40 millones de habitantes, con sus mercados, con sus relaciones internacionales, cuarta economía de la zona euro, …
Si levantara la cabeza y se preguntara: ¿El expolio? Con toda probabilidad les contestaría: El expolio de Cataluña son Uds.

Uds. incrementan la deuda en un 200% y ante la deuda piden Uds la independencia. Independencia, ¿para qué? ¿para endeudar todavía más a los catalanes?¿Para aislarles del mundo? ¿Independencia para ser una especie de rara avis entre los no alineados? ¿Independencia para arruinar a los catalanes? ¿Han calculado Uds., antes de jugar con este fuego, cuántas empresas saldrían de Cataluña? ¿Cuántas multinacionales europeas sacarían sus plantas de allá? ¿Cuántas grandes empresas catalanas deslocalizarían sus activos, sus sedes, de un territorio aislado del mundo? ¿Han calculado Uds. el coste que esto tendría en la mediana y pequeña empresa de Cataluña, muchas veces auxiliares de las anteriores? ¿Han calculado el ingente paro que generaría la independencia? Hagan números, y después pídanle a la gente que sacrifique su hacienda, su trabajo, su bienestar, el futuro de sus hijos, en el altar de un delirio secesionista.

Si Cataluña se independiza, ¿con qué dinero van a pagar las pensiones? ¿Con que dinero van a pagar el desempleo de los catalanes? ¿en qué mercados van a vender sus productos y con qué aranceles? ¿Cómo van a pagar su deuda? . Digan a la gente el verdadero coste de la independencia: un descalabro en términos de generación de riqueza y de pib per cápita que les situaría por debajo de cualquier territorio o comunidad de España.

Digan la verdad a la gente antes de jugar con el futuro de los catalanes. Con su hoja de ruta llevarán a los catalanes a la bancarrota y provocarán el derrumbe del estado de bienestar. Ni Montenegro ni Islandia: Chipre, Grecia o Padania. Sigan Uds. así, que las agencias de calificación ya han tomado buena nota y han bajado su bono al nivel de bono basura…

Y hagan Uds. cuentas también en el ámbito de la democracia y de la política, porque la Constitución española se reafirmó como Constitución catalana con el respaldo del 90,3% de los catalanes. Algo muy difícilmente superable, en términos de legitimidad democrática, se pongan Uds. como se pongan y saquen a la calle al número de personas que quieran sacar a la calle.

Muchas gracias

sábado, 29 de septiembre de 2012

JEAN ZIEGLER DICE QUE ESPAÑA NO DEBE PAGAR LA DEUDA

(El Confidencial)
El vicepresidente de la Comisión de DDHH de la ONU propone "ocupar y nacionalizar la banca"
“Vivimos en un orden mundial criminal y caníbal, donde las pequeñas oligarquías del capital financiero deciden de forma legal quién va a morir de hambre y quién no. Por tanto, estos especuladores financieros deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de Núremberg”. Con esta aplastante contundencia despacha Jean Ziegler, vicepresidente del Consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU, su particular análisis del actual momento histórico.
La dilatada trayectoria diplomática de este profesor emérito en la Universidad de Ginebra y comprometido analista internacional, que fue relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación durante ocho años, impide que le tiemble la voz a la hora de señalar con el dedo inquisidor a los ‘culpables’ de la crisis sistémica. “No puede ser que en un planeta con los recursos agroalimentarios suficientes para alimentar al doble de la población mundial actual, haya casi una quinta parte de sus habitantes sufriendo infraalimentación”. En su último libro Destrucción Masiva. Geopolítica del hambre (Península), que Ziegler presentó ayer en Madrid, pone sobre la mesa una serie de cuestiones molestas de las que otros diplomáticos ni siquiera se atreven a hablar en los pasillos de la ONU. Unas críticas irreverentes que ya ventiló en otros trabajos como El hambre en el mundo, Los nuevos amos del mundo y aquellos que se le resisten, El imperio de la vergüenza o El odio a Occidente. “Hay que multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista para derrumbarlo y crear un nuevo orden mundial más justo”.
Su receta para revertir esta situación es, si cabe, tan radical o más que su tesis sobre la generación de las desigualdades: “Ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros”. Una extremista postura que lo lleva incluso a criticar la incapacidad de movimientos de la sociedad civil como el 15M en España u Occupy Wall Street en Estados Unidos. “Reconozco que son símbolos importantes y que han logrado la simpatía de la sociedad, pero todavía son insuficientes para quebrar la actual relación de fuerzas si no desembocan en una huelga general.Hay que darse cuenta de que en el orden mundial reina una violencia estructural que se debe combatir con una contraviolencia basada en la resistencia pacífica”.
La migración de los grandes fondos especulativos a los mercados de materias primas, principalmente de la agroalimentación, la cual creció exponencialmente en el trienio 2005-2008 como explica Ziegler en su último libro, “es el origen de esta crisis genocida porque han disparado el precio de los alimentos básicos”. A pesar de la ‘destrucción masiva’ conceptualizada por Ziegler, el diplomático exhibe su característico optimismo de luchador a contracorriente y asegura que esta situación creará la conciencia social necesaria para “multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista, que acabarán derrumbándolo y creando un nuevo orden mundial”.
La insurrección será por el hambre o no será.
El primer paso, explica, es darse cuenta de que “los criminales financieros son el enemigo común de los europeos, de los africanos y del resto de la población que sufre de hambre y desempleo en el mundo. Unos oligarcas que monopolizan los beneficios y privatizan los servicios y recursos”. Para Ziegler, esta toma de conciencia será el advenimiento de una nueva forma de solidaridad internacional entre todos los pueblos, que posteriormente se transformará en un “frente de resistencia intercontinental”. La lucha de clases es absolutamente inevitable porque no se puede mantener el sufrimiento de forma permanente.
Un convencimiento “total”, pero que se transforma en duda cuando se le pregunta por los riesgos y los pilares sobre los que se fundará este alzamiento popular. “Es un misterio, no puedo hablar de la revolución porque se trata de la libertad liberada en las personas y los procesos revolucionarios son imposibles de prevenir porque tienen sus propias leyes y no son conocidas”.
Lo que sí tiene claro Ziegler es que la insurrección, como ha ocurrido en la mayoría de estos procesos a lo largo de la historia, se producirá por el hambre. “La hambruna ya es una realidad en las banlieuesparisinas y el pueblo español también está sufriendo la pobreza, como el resto de Europa”. En este contexto, indica, la lucha de clases es “absolutamente inevitable porque las oligarquías capitalistas no serán capaces de reeditar el genocidio americano de los indios, ya que es imposible matar a todo un país como España y hacerle aceptar permanentemente las cadenas”.
“España no debería pagar su deuda porque es delictiva e ilegítima”
Las “cadenas” a las que retóricamente se refiere este diplomático de la ONU estarían impuestas por las políticas económicas de la austeridad, que califica como “absurdas y destructoras”. Los teóricos del neoliberalismo, añade, “nos han hecho creer que hoy en día la austeridad es la única política posible, pero sólo se aplica a la clase trabajadora y nunca a los banqueros. Estas políticas tienen un límite objetivo y no van a resolver los problemas”. Hollande y Obama deben formar una alianza en favor de las políticas económicas del crecimiento
En contraposición a estas recetas neoliberales, Ziegler defiende unas políticas centradas en el crecimiento. Esta es la única esperanza que deposita en los representantes políticos, aunque matiza que de forma “extremadamente leve”. Sus protagonistas no podrían ser otros que François Hollande y Barack Obama. “Ambos deben formar una alianza por el crecimiento basada en la inversión pública, el incremento del salario mínimo, las prestaciones sociales, la búsqueda del pleno empleo y la lucha contra la desindustrialización”.
Para el vicepresidente del consejo consultivo de Derechos Humanos de la ONU estas políticas no son la solución final si no van acompañadas de un despertar de la sociedad civil y, sobre todo, del impago de la deuda. “Los dirigentes españoles deben hacer lo mismo que ha hecho Rafael Correa en Ecuador, es decir, negarse a pagar la deuda, cuya amortización ya es altísima, porque es odiosa e ilegítima. Esto es, se ha creado, en gran parte, por la delincuencia financiera y la corrupción política, sin materializarse en inversiones reales”.
Una perspectiva que lo lleva incluso a cometer el atrevimiento de recomendar a los españoles que objeten en la declaración de la renta al porcentaje del gasto dedicado a la deuda pública. Una campaña lanzada desde el 15M que califica de “necesaria, inteligente y eficaz”. Todos estos elementos en su conjunto, unidos a la inflación, podrán acabar con las “deudas injustas”.
Refundar la ONU para instaurar un nuevo orden mundial.
La Organización de las Naciones Unidas debe tener un papel central en el futuro escenario mundial. Como explica Ziegler, la ONU se fundó con el objetivo principal de defender el interés general de los pueblos y promulgar los principios recogidos en la Carta de los Derechos Humanos. Sin embargo, “los mercenarios han pervertido su papel y destruido su credibilidad moral”. Entre ellos, no duda en señalar al exsecretario generalBan Ki-Moon o al presidente del consejo de selección de los relatores, el hondureño Roberto Flores, “quien apoyó el golpe de Estado en su país en 2009” . Los mercenarios han pervertido el papel de la ONU y destruido su credibilidad moral.
Para Ziegler, la refundación de esta organización pasa por imprimirle “mucha más democracia” eliminando el poder de veto de las naciones integrantes del Consejo de Seguridad, limpiándola de “golpistas” y eliminando las prebendas del FMI y el BM. El neoliberalismo delictivo, concluye el diplomático, debe acabarse ya.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

AIRES DE INDEPENDENCIA

(Manuel Bustos, publicado en el Diario de Cádiz el 18.09.12)

 
SI los grandes temas españoles del siglo XX fueron la Guerra Civil, el franquismo, la restauración de la democracia y el ingreso en la Unión Europea, en la presente centuria será clave, más allá de la crisis económica, la ruptura de la unidad nacional. Se trata de un asunto mollar, si pensamos que España es una de las naciones más antiguas de Europa y del mundo, y en la crisis política que puede provocar.

La unidad, con sus matices, se consumó a finales del siglo XV. Es verdad que no faltaron después riesgos de ruptura, pero, a la postre, pudieron ser conjurados, y España subsiste tras más de cinco siglos de historia.

Otras naciones de nuestro entorno, hoy consolidadas, surgieron en tiempos mucho más tardíos: Estados Unidos, en 1776, y Bélgica y Grecia, en 1830; la unidad de Italia sólo se completó en 1870 y la de Alemania, en 1871.

Sin olvidar sus especificidades, el mayor problema para mantener la unidad de España estriba en no haber sido capaces de reconocer los desafíos nacionalistas, particularmente el vasco y catalán, y, en consecuencia, no haberles dado cabal respuesta. Aún hoy es patente la amnesia general. Ignoro qué debe ocurrir para considerar abiertamente la gravedad del problema, sin duda de alcance histórico, y salir de ella.

Desde la transición política, el contencioso nacionalista se ha entendido en general como una cuestión de falta de autonomía y de respeto a los rasgos de identidad de determinadas regiones durante el franquismo. No es del todo cierto.

Tampoco es un problema económico. Si así lo creemos reducimos su alcance. Participan, y de qué forma, elementos de carácter inmaterial o subjetivo, fundamentales para su comprensión. El nacionalismo funciona en esta sociedad posmoderna, falta de grandes ideales, como "sustitutivo" de la religión revelada, del alicaído patriotismo español y la incertidumbre europeísta. Se convierte, pues, en una fe y, por ende, es una esperanza, una utopía de futuro. Y una fe que crea su propia racionalidad. De ahí que la "construcción nacional", la "identidad nacional" con respecto a otras identidades, y, por supuesto, a la española, esté por encima de la lógica, aparentemente más obvia, de contar la verdad histórica o de reducir ciertos gastos que consideraríamos superfluos, como los doblajes del castellano, las embajadas en el exterior o los medios de comunicación propios. Se trata de asuntos innegociables. Y, en cualquier caso, siempre hay un chivo expiatorio externo al cual culpar. Tal es la lógica nacionalista.

Al no querer afrontar este reto, creyendo que se difuminaría por sí solo o haciendo permanentes concesiones; buscar algún provecho temporal del apoyo nacionalista, o evitar ciertas decisiones temiendo el coste político a pagar, se ha venido engordando al monstruo, hasta convertirlo ya en indomable. Incluso hoy, deseando tranquilizarnos, no se plantea la dura tesitura de aceptar el órdago independentista, dando por hecho su irreversibilidad, o actuar eficazmente pagando el precio necesario. Se ha preferido mejor andar con rodeos o mirar para otro lado.

La falta de una respuesta acorde ha llevado las cosas demasiado lejos. Mal que nos pese -y a mí me pesa- ningún argumento basado en el bien general puede ya parar el proceso, salvo, interesadamente, para ganar un poco más de tiempo. Cada avance que consigue el independentismo es un paso, más o menos largo según los casos, en el camino hacia su objetivo. Tal es su propósito, unas veces confesado y otras insinuado. Mientras tanto va ganando adeptos a su idea entre sus ciudadanos (compárense las sucesivas encuestas), al presentarlo como un proyecto atractivo, frente a un sentimiento español acomplejado y desasistido, cuando no negado como extemporáneo, a pesar de los éxitos deportivos. De ahí que más de un partido pueda estar pensando ya en el día después, en la España fragmentada y la manera de subsistir en cada una de sus partes, adaptando sus siglas al país recién creado.

Lo que se vislumbra en el horizonte no es ciertamente reconfortante para los que amamos España, pero tampoco lo será para los adormecidos españoles de a pie (incluidos los de sólo carné). Ni tan siquiera sabemos de qué territorio será rey nuestro monarca, salvaguarda de la unidad, en el futuro.

El cómo se consumará la segregación es todavía una incógnita. Si es a la manera checa, es posible que el coste sea, al menos inicialmente, escaso; pero si no fuese este el modelo o parecido, podríamos entrar en una cadena de tensiones y conflictos duraderos. No deben olvidarse los efectos de imagen, en un momento que España necesita presentarse como un Estado no fallido, de cara a las ayudas económicas exteriores; ni que, tras las independencias, vendrán las reivindicaciones sobre territorios vecinos y un posible efecto dominó sobre otras regiones españolas y Europa en su conjunto. Estamos, queridos lectores, ante el acontecimiento del siglo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿TIENE FUTURO EL ESTADO DE LAS AUTONOMIAS?

Por Joaquín Javaloys

Joaquín Javaloys nos muestra la opinión de la sociedad española. “Los españoles piden un Estado sin Autonomías o de competencias muy reducidas”. "El problema de fondo es que las Autonomías son las murallas protectoras de la ciudadela de un moribundo Régimen político que se desmorona ante su impotencia para sacar a España de la crisis política, social y económica en que se encuentra inmersa; una crisis que, para muchos, hunde sus raíces en otra profunda crisis de valores y de identidad nacional".

ElEconomista.es del 17 de septiembre comenta una encuesta de la Cadena SER que pone de relieve el hartazgo que los españoles tienen de las Autonomías, y dice que “los españoles piden un Estado sin Autonomías o de competencias muy reducidas”, basándose en una encuesta suya sobre las Autonomías, cuyos resultados son los siguientes:
Suprimirlas 60,00 %
Limitar sus competencias 26,64 %
Permitir independentismo 10,99 %
Dejarlas como están 2,37 %
Estos resultados son parecidos a los obtenidos en otras encuestas sobre las Autonomías que existen en las redes sociales, como la que promueve en Twitter la Red de Blogs Comprometidos, que concluye lo siguiente: 1)Dejarlas como están, 4 %; 2)Reformarlas, 14 %; y 3)Suprimirlas, 82 %. Como puede observarse, en esta encuesta no se incluye a los partidarios del independentismo. El porcentaje de los que quieren suprimirlas es muy superior al porcentaje de la encuesta de ElEconomista.es
¿Qué ocurre para que la inmensa mayoría de los españoles quieran suprimir las Autonomías? Sencillamente, que el Estado de las Autonomías ha fracasado desde el punto de vista político y económico-social. Políticamente, porque su establecimiento se hizo para neutralizar los nacionalismos vasco y catalán; sin embargo, ahora esos nacionalismos se han radicalizado y se han convertido en independentistas, pues el Gobierno autónomico de sus territorios les facilita los recursos suficientes para gastos identitarios y para fomentar un independentismo mayor del que nunca existió anteriormente. El auge del independentismo se deduce del 11 % de partidarios que aparece en la citada encuesta de ElEconomista.es, pero sobre todo en la masiva manifestación de la celebración de la Diada de Cataluña del pasado día 11 de septiembre.
Desde el punto de vista económico-social ha fracasado porque su altísimo coste, no siempre justificable, se agrava debido a una falta de control estatal que facilita los despilfarros de los gobernantes de las CC.AA., quienes acaban financiándose con una deuda pública que ha llegado a ser inasumible, y que pone en peligro tanto la supervivencia de la propia autonomía territorial como la posibilidad de endeudamiento de un Estado cada vez menos solvente. En 2011 las CCAA costaron 86.333 millones solamente en personal y gastos corrientes. Además la existencia de las autonomías ha producido duplicidades y redundancias en la prestación de servicios públicos, lo que supone un despilfarro anual superior a 40.000 millones de euros.
El Estado de las Autonomías, el maligno cáncer que arruina a España, está en una profunda crisis, dado que el modelo autonómico no es viable por sus altísimos costes y sus exigencias financieras, a pesar de su escasa eficiencia en la prestación de servicios al ciudadano. Además, las Autonomías han roto la unidad normativa con la consiguiente quiebra de la unidad de mercado que encarece nuestros productos hasta hacerlos no competitivos a nivel europeo; así como la unidad lingüística, educativa y cultural. Puede concluirse afirmando que el Estado autonómico ha sido un fracaso político, económico y social, que ha fragmentado España. El mito de las ventajas de las Autonomías para los ciudadanos se ha venido abajo.
Desde luego, el Estado autonómico es política y financieramente insostenible, sobre todo cuando existe crisis económica generalizada. Por el costosísimo y superendeudado Estado de las Autonomías nos estamos convirtiendo en el Estado de los recortes económicos y sociales, destruyendo el Estado del Bienestar y acercándonos cada vez más a la insolvencia tanto estatal como de las CC.AA. ¡En España no hay recursos suficientes para mantener las costosas CCAA!. La enfermedad que aqueja al Estado autonómico es terminal, porque su bancarrota parece inevitable. Pero ¿quién podrá rescatar a las CC.AA.?, porque el Estado español se ha convertido ya en residual y está arruinado. ¡Nadie!. ¡El suicidio de las CC.AA. se está consumando!.
Europa y los mercados financieros nos obligarán a elegir entre el mantenimiento de nuestras ruinosas Autonomías o nuestra pertenencia a la desarrollada Europa del euro. La desaparición del Estado autonómico llegará a ser inevitable, por una mera cuestión de supervivencia. Esa será la consecuencia de que los políticos, con el enorme endeudamiento suicida de sus CC.AA., se hayan comido vorazmente su “gallina de los huevos de oro”: las Autonomías territoriales. Entonces, gracias a los compromisos con la Europa del euro, terminarán por desaparecer. ¡Estamos ya en el principio del fin de las Autonomías, en su ocaso!. La supresión de las CCAA evitaría un despilfarro anual de 120.000 millones de euros –según el catedrático de Economía R. Centeno-, lo que equivale al 12 % del Producto Interior Bruto.
¡Menos mal que existen salidas del laberinto autonómico!. Todavía estamos a tiempo de salir voluntariamente de ese laberinto, antes de que Europa tenga que rescatarnos traumáticamente. Yo he detallado algunas de esas salidas en mi libro El Ocaso de las Autonomías.
En mi opinión, las salidas más factibles del laberinto autonómico son, a corto plazo, las que conducen a un Estado unitario asimétrico porque, en principio, no exigen una modificación sustancial de la Constitución; aunque sí que sería conveniente que se llegase a un acuerdo entre el PP y el PSOE para modificar el Título VIII de la Constitución, con el fin de convertir a la autonomía territorial en algo autofinanciable, inconveniente y no atractivo. Entonces solo los nacionalistas seguirían empeñados en mantener la autonomía política en sus “nacionalidades”.
Si no se quiere modificar nada de la actual Constitución, la única salida posible sería que, como la autonomía es un derecho renunciable, las CCAA que lo acordasen (por ejemplo, solo las gobernadas por el PP) devolvieran al Estado todas sus competencias a cambio de compensaciones o grandes ventajas como la asunción de sus deudas públicas por el Estado o la concesión a ellas de excepcionales y voluminosas inversiones creadoras de puestos de trabajo; además del mantenimiento de sus actuales Gobiernos autonómicos, pero como Gobiernos regionales cuyo presidente fuese el mismo que había en su extinta Autonomía quien, además, sería el Delegado del Gobierno. De esta forma, solo las “nacionalidades” y alguna otra región (tal vez Canarias o Andalucía) mantendrían unas autonomías políticas armonizadas que, en todo caso, tendría techos competenciales y estabilidad presupuestaria.
Ciertos partidos políticos afirman que la salida del Estado de las Autonomías debería ser la implantación en España de un Estado federal, lo que quiere decir que las Comunidades autónomas se transformarían en Estados federados; o sea, que en vez de “café para todos” en el federalismo habría “café con leche para todos”. Por tanto, las Autonomías se consolidarían formalmente como Estados federados, sin solucionar el problema regional.
Pero la elección de un nuevo modelo de Estado es algo demasiado serio para dejárselo solo a los políticos. Los ciudadanos quieren mayoritariamente una recentralización política, con devolución al Estado de las competencias de las CCAA. Además quieren hacerse oír antes de que se haga una reforma estructural del Estado español. Con el fin de que los políticos, como representantes populares, sepan a qué atenerse, hay que solicitar al Gobierno que, de acuerdo con las Cortes, convoque un Referéndum sobre la configuración de las Autonomías en un futuro modelo de Estado. La convocatoria de Referéndum se haría de acuerdo con lo establecido en el artículo 92 de la Constitución y la Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero. Lo malo es que la casta política (grandes partidos y nacionalistas) se oponen encarnizadamente a desmontar esa mastodóntica estructura política y económica que han establecido en su propio beneficio, aunque sea perjudicial para el 90 % de los españoles. La Partitocracía se niega a reformar sustancialmente las Autonomías, a devolver muchas competencias al Estado y, mucho más todavía, a eliminar las CCAA, porque son su coto de caza, pesca y caciqueo; pero también porque la Partitocracia ha hecho de las Autonomías un pilar básico del Régimen político español de la Constitución de 1978.
El problema de fondo es que las Autonomías son las murallas protectoras de la ciudadela de un moribundo Régimen político que se desmorona ante su impotencia para sacar a España de la crisis política, social y económica en que se encuentra inmersa; una crisis que, para muchos, hunde sus raíces en otra profunda crisis de valores y de identidad nacional.
Efectivamente los políticos españoles, elegidos por los propios partidos en listas cerradas y bloqueadas por imperativo de un sistema electoral injusto y pernicioso, son cada vez más mediocres, por lo que la clase política española se ha convertido ya en una verdadera ineptocracia. El gobierno socialista de Zapatero negó empecinadamente la existencia de la crisis y, en consecuencia, la necesidad de adoptar medidas para superarla. El gobierno popular de Rajoy no adopta las medidas adecuadas y, con la austeridad, los recortes sociales y las constantes subidas de impuestos lo único que consigue es intensificar la recesión, el aumento del paro y la pobreza general; lo que está llevando a los españoles a un creciente divorcio de sus ineptos políticos, especialmente a muchos votantes del PP que observan, estupefactos, como los gobernantes con mayoría absoluta incumplen su programa electoral y pierden así la legitimidad democrática para gobernar. No es casual que en el PP se esté produciendo ya una desbandada, incluso de prestigiosos cargos representativos, porque están en disconformidad con la política del gobierno de Rajoy.
Lo peor para España es que, actualmente, no se vislumbra la solución para salir de la crisis múltiple que padece; ni en lo político, ni en lo social, ni en lo económico. Ningún partido tiene un plan a largo plazo o una estrategia para sacar a España de la crisis, que incluya crecimiento económico a corto plazo para que disminuya el paro.
A la clase política lo que le guía es el mantenimiento de sus privilegios, especialmente con las Autonomías; es decir, su interés particular, porque desde hace muchos lustros son, en terminología de Acemoglu y Robinson (en su libro Por qué fracasan las naciones),una élite extractiva que estableció “un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio”. Por eso, PP y PSOE son tan reacios a desmontar las Autonomías, porque son conscientes del perjuicio que ello acarrearía a sus particulares intereses. En cuanto al gobierno de Rajoy prefiere caer a tener que reformar profundamente el Estado de las Autonomías, su botín más preciado.
Los españoles sabemos que ha llegado el final del Régimen político de 1978 porque en España no quedan apenas políticos con sentido de Estado dispuestos a ceder sus privilegios para que retorne el bienestar a los ciudadanos. Los ciudadanos somos conscientes de que se ha iniciado el ocaso del Régimen porque la ineptocracia de nuestra casta política es tan enorme que son incapaces de sacarnos de la crisis. Por ello, nadie pide ahora nuevas elecciones generales: todos estamos seguros de que ni el actual Gobierno del PP, ni un futuro gobierno del PSOE sabría sacarnos de la crisis.
En esta dramática situación es el pueblo quien tiene que tomar la palabra y, en lo posible, el timón de España para encarrilar su rumbo y salvar lo salvable de esta nación arruinada que tan mal han dirigido los políticos del Régimen de 1978. Es preciso hacer una reforma política para elaborar una nueva Constitución democrática por unas Cortes constituyentes, que establezca un nuevo y mejor modelo de Estado.
Ha llegado el momento de comprobar el patriotismo de nuestra clase política. Sería deseable que tuviesen, por lo menos, el mismo patriotismo que los políticos franquistas que en 1977 se hicieron el harakiri para dar paso a una etapa democrática.
En la nueva Constitución deberá tenerse en cuenta la voluntad popular expresamente manifestada, en la debida forma legal, sobre el mantenimiento o no de unas Autonomías que ya son rechazadas por la mayoría de los españoles según las encuestas. Los nuevos diputados constituyentes, que deben ser elegidos por el pueblo y no por los partidos, deberán encontrar nuevos cauces para encarrilar los nacionalismos sin caer en la torpeza de querer domesticar a los nacionalistas con el señuelo de otras Autonomías, lo que podrían degenerar nuevamente en el despilfarro, el caciquismo y el independentismo de esos nacionalistas. El Estado debe buscar una solución política a los nacionalismos, respetando en lo posible la voluntad de los pueblos integrantes de España.
En definitiva, a largo plazo las Autonomías no parece que vayan a tener futuro. En todo caso ha de abrirse ya un periodo transitorio, en el que se proceda a una rápida e intensa demolición del ruinoso Estado autonómico, a la vez que se lleva a cabo un gradual desmantelamiento del Régimen político de 1978 y un paralelo establecimiento de una verdadera democracia en una nueva Constitución para una España europea.
*Joaquín Javaloys es Economista del Estado y autor de El Ocaso de las Autonomías