Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

viernes, 22 de marzo de 2013

VERGÜENZA, PERO NO SORPRESA

Carlos Colón en el Diario de Cádiz el 09 de marzo de 2013 
ÉSTE no es otro artículo sobre Hugo Chávez, que bastante tenemos con la que tenemos para preocuparnos por Venezuela. Es un artículo sobre la vergüenza nacional que supone la presencia de Bildu en las instituciones, sobre la vergüenza regional de que tantos vascos les voten, sobre la vergüenza local de que en la Diputación de San Sebastián haya ondeado a media asta la bandera venezolana junto a la vasca en homenaje a quien convirtió Venezuela en un santuario etarra. Este es un artículo sobre la vergüenza de que el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, y el responsable para América del área de relaciones internacionales de Sortu, Asier Altuna, hayan viajado a Caracas para participar en los actos de homenaje a Chávez, a quien desde Sortu se ha definido como un "incansable luchador por la integración de América Latina, la construcción del socialismo del siglo XXI y de una sociedad más justa y solidaria, tanto en Venezuela como a nivel internacional".

Donde no se han puesto a media asta las banderas por las víctimas de ETA se ponen por quien durante más de dos décadas ha dado acogida a los asesinos etarras. Hay una lógica terrible en este hecho. Una lógica que debe agradecerse a que el Tribunal Constitucional revocara el fallo del Supremo que, atendiendo a los informes y peticiones de la Abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal, anulaba las candidaturas de Bildu.

Quedó legalizado Bildu, vinieron las elecciones municipales y con ellas los 123 alcaldes y 1.138 concejales que obtuvieron. Lo único bueno del asunto es que ya no se pudo seguir sosteniendo la mentira de que los apoyos filoetarras eran minoritarios en el País Vasco. Lo políticamente correcto desde entonces es afirmar que es preferible que la izquierda abertzale se integre en el juego político democrático. Decir lo contrario descalifica como rencoroso, vengativo y reaccionario.

Desde entonces hasta ahora de poco hay que sorprenderse. Ni de que las banderas ondeen a media asta para agradecerle a Chávez el santuario etarra de Venezuela, ni de que una delegación de Sortu acuda a homenajear al líder de ese socialismo del siglo XXI que, por lo visto, tiene las peores maneras del comunismo del siglo XX. ¿O extraña a alguien que los referentes invocados por Maduro para justificar el embalsamamiento de Chávez sean Lenin, Ho Chi Minh y Mao? Pues que la democracia nos libre de este socialismo del siglo XXI.

sábado, 16 de marzo de 2013

PATRIA Y DEMOCRACIA





Jueves 14 de Marzo de 2013 22:06
Agustín Rosety Fernández de Castro*
 


La Patria es anterior y más importante que la democracia, y el patriotismo es un sentimiento,
mientras que la Constitución no es más que una ley. No veo nada en estas declaraciones del
general Chicharro, de quien fui amigo y compañero durante una larga carrera al servicio de
España, que no pueda yo mismo suscribir. La Patria es la Nación, en tanto amada por sus
hijos. Por eso, el patriotismo es un sentimiento, ese motor que hace a los soldados ofrecer su
vida, llegado el caso, en su defensa. Nadie muere por el tenor de un texto jurídico, por
fundamental que éste sea.
Lejos de mi ánimo interpretar las palabras ajenas para ofrecer una lectura políticamente
correcta, tan sólo deseo expresar su resonancia en mi propia opinión. Estoy retirado, pero soy
consciente de que, no por ello, un viejo soldado debe decir lo que quiera. No obstante, también
es cierto que la condición militar es compatible con todos los derechos fundamentales, sólo
delimitados estatutariamente, sin alterar su contenido esencial. Dicho de otro modo, el militar,
aún en activo, no es una especie de ilota, un ciudadano de segunda clase, carente de libertad
de expresión. Así pues, puede manifestar su opinión como todo el mundo, siempre que, entre
otras cosas, respete el deber de neutralidad política, es decir, que no se incline a favor de
postura partidista alguna, sea política o sindical, entre aquellas que sean legítimas.
En este contexto, la salvaguarda de la unidad nacional no es un interés partidista ni, por el
contrario, socavarla torticeramente sería un interés legítimo. Nada pues se opone a que se

especule acerca de las posibles consecuencias que de una secesión podrían derivarse. En
 


este sentido, estamos de acuerdo con el catedrático González Trevijano: la alternativa a la
Constitución sería un suicidio colectivo, y no me parece otra cosa el aventurerismo separatista.
Mi parecer, ya que me es dable publicarlo, es que una hipotética modificación del Artículo 2 de
nuestra ley de leyes, para suprimir de él la idea de la indisolubilidad de la Nación, supondría
cambiar de Constitución, más que la reforma de ésta. ¿Cómo podría ser de otro modo, si con
ello se escamotearía el sujeto constituyente es decir, la Nación misma? Semejante idea
supone, ni más ni menos, toda una alternativa a la Constitución, ese suicidio colectivo al que, si
no hemos entendido mal, aludía el ilustre constitucionalista interviniente en el acto.
Según he podido leer, el general Chicharro ha rechazado la idea de una hipotética autonomía
de las Fuerzas Armadas amparada por el Artículo 8 de la Constitución, puesto que lo
contempla en relación con el Artículo 97. Así pues, en tanto el sistema constitucional se
mantenga en pie, el Estado podrá hacer uso de la fuerza pública -milicia incluida, si preciso
fuere- para salvaguardar el imperio de la ley. Ahora bien, si el sistema quebrase por dejación
de los poderes constitucionales -una situación sólo hipotéticamente concebible- sobrevendría
uno de esos episodios revolucionarios que sólo la Historia puede juzgar.
En el momento de tomar las armas que la Nación les entrega para servirla, los militares le juran
fidelidad ante la Bandera que la representa. Por eso mismo, las Fuerzas Armadas son una
institución nacional y, también por eso, no están al servicio de la Constitución, sino regidas por
ella, ni menos aún de los Poderes constitucionales, aunque les deban acatamiento y
obediencia. Tan sólo están al servicio de la Nación misma constituida como Estado, vinculados
sus miembros por un deber de lealtad del cual nada les puede exonerar, ni aún la eventual
quiebra de éste. Honor, Valor, Lealtad, Patriotismo, nunca faltará este norte.
Ningún contratiempo cabe esperar, pues, de nuestros
civiilizadísimos soldados, marinos y aviadores, pero nadie debe sorprenderse de su preocupación ante
 
el panorama político que la España de nuestros días ofrece. Son, en definitiva, ciudadanos como los
 
demás, aunque un deber más exigente les vincule. Así pues, antes que escandalizarse, como El País,  
 
de la opinión de un veterano general en la reserva que ha servido con lealtad durante cuarenta
 


y dos años, sería mejor hacerlo ante el espectáculo de traición, corrupción e impunidad que los
ciudadanos contemplamos con mayor o menor resignación día tras día.
Acabamos de conmemorar -ciertamente con menor eco del que la efemérides merecía- el
 


Bicentenario de la Constitución de Cádiz, la primera expresión de nuestra soberanía nacional.
España y Libertad son palabras que laten en sus páginas, aún vivas como inspiración. Desde
entonces, no hay una sin la otra. La Nación soberana es la garantía de la libertad de sus
ciudadanos. Entre nosotros, no hay democracia sin España, ni nuestra Patria viviría
dignamente sin libertad. Sencillamente, no cabe elegir.




*El autor es General (R) del Cuerpo de Infantería de Marina y Licenciado en Derecho. Antiguo
2º Comandante General de la Infantería de Marina.




miércoles, 13 de marzo de 2013

SAN HUGO CHAVES

Eduardo Jordá, publicado en el Diario de Cádiz el sábado 9 de marzo de 2013

HACE años, un amigo venezolano -escritor que vivía en España-, me contó que le molestaba mucho que algunos intelectuales hispanos hicieran propaganda a favor de Hugo Chávez, cuando ninguno de ellos sería capaz de vivir ni medio mes en la Venezuela chavista. Y la razón era fácil de adivinar. Por muy izquierdista y bolivariano que fuera, Hugo Chávez también era antisemita, machista y homófobo, y se burlaba de los "gays" con la misma furia con que atacaba a los "imperialistas yanquis" o a los "sionistas genocidas". Y no sólo eso, sino que Chávez tenía una especie de alcahuete a su servicio que le iba concertando citas con las mujeres guapas que veía en los mítines, una conducta digna de los peores dictadores bananeros como el dominicano Trujillo.

Pero lo peor de todo -me contaba este amigo escritor- es que los mismos intelectuales hispánicos que se pasaban la vida criticando a la Iglesia católica, se callaban como suripantas cuando veían a Hugo Chávez saludar a las multitudes en medio de una parafernalia de rosarios y crucifijos y estampas de Jesucristo. Y por lo visto, todo lo que en España era inadmisible por retrógrado y clericaloide, sí era lícito en Venezuela porque Chávez era de izquierdas y tenía un discurso antiamericano e indigenista. Y los rosarios y las estampas católicas que tanto molestaban aquí no molestaban tanto cuando estaban puestas al servicio de la revolución y las proclamas contra el capitalismo. Y eso, insisto, es lo que ese escritor venezolano no soportaba: que se defendiera allí lo que ninguno hubiera tolerado aquí.

No voy a negar que Hugo Chávez tuviera cosas buenas, y es posible que fuera una persona decente antes de que el poder casi sin límites y la veneración de las masas le hicieran perder la cabeza. Pero estoy seguro de que yo no podría haber vivido ni dos semanas en Venezuela. Porque no habría podido soportar la retórica populista, ni los llamamientos vehementes a la discordia civil, ni los discursos exaltados que dividían a los venezolanos entre "buenos" y "malos", ni la obsesión por comportarse como un rey mago que se dedicaba a hacer regalos a los venezolanos con las inmensas cantidades de dinero que le reportaban las exportaciones de petróleo. Lo siento, pero no me gustan los caudillos que se creen infalibles y que necesitan ser adorados por las muchedumbres. Prefiero políticos modestos, tranquilos y a ser posible conscientes de sus límites. Y que el buen Dios nos libre de los líderes carismáticos

jueves, 28 de febrero de 2013

LOS GENERALES

Artículo de Alfonso Ussía 14FEB13

Los generales

Luis María Anson inició su brillante conferencia en el Club Siglo XXI con un fogonazo verbal: «El sistema está agotado». Por culpa de todos, pero moribundo. Reclamó la presencia de Felipe González y José María Aznar para su regeneración. En la calle no se respira felicidad, y el Partido Popular teme a los extremistas. Se equivoca el PSOE apoyándolos, porque también van contra ellos. Todavía, unos y otros están a tiempo de reaccionar. Para que la ciudadanía no se soliviante más harían bien en denunciar sus propias corrupciones. Pero se equivocan –especialmente los populares–, si piensan que una mejoría en la tormenta económica les ayudaría a recuperar su predominio social. También está en el fango Izquierda Unida, cómplice de la desaparición de más de mil millones de euros en los amigables ERE de Andalucía. Y los sindicatos, agitadores sin respuesta, clamorosos chulos del sistema. Todo ello ha puesto de los nervios a la acomodada clase política y cuando los nervios traicionan se dicen tonterías inoportunas.
María Dolores de Cospedal no ha estado fina. Reconozco sus valores pero mantengo que es muy complicado que la experiencia la convierta en una aceptable portavoz. Es peor aún Floriano, y en Cataluña, cada vez que habla Alicia Sánchez Camacho, el PP pierde votos. No resultan convincentes ni simpáticos. Y no entra en lo admisible que los nervios le induzcan a María Dolores a advertirnos contra «los populismos y los generales».
Los generales, y con ellos todos los miembros de las Fuerzas Armadas, se conjuntan en la institución más leal con España y su Constitución, más honesta y más admirable de nuestro sistema democrático. Mucho más que los gobernantes, los parlamentarios y los jueces. Mencionarlos para salir del paso en un momento de improvisado desahogo, es más que una injusticia y una grave irresponsabilidad. Es una grosería. La sombra del golpismo no está en los regimientos ni en los arsenales. El golpismo está en una extrema izquierda activa, violenta y contagiosa que cuenta con el apoyo de muchos de los causantes de nuestra penosa situación. Está en la camiseta, las chancletas y el insulto. Es muy fácil insinuar el disgusto de los generales cuando se sabe que éstos, por disciplina, no van a responder. Eso sí, están ahí, con sus Reales Ordenanzas y la Constitución de 1978 en las mesas de sus despachos, soportando toda suerte de desprecios, asumiendo unos presupuestos infames y despreciando toda relación con la riqueza personal.
El descontento de la ciudadanía pacífica y harta puede terminar empujando a los que más tienen que perder, los jóvenes, hacia posiciones extremas. Para complicar más las cosas, los nacionalismos periféricos han roto relaciones con la Constitución que ellos ayudaron a redactar. Lo de Cataluña es inadmisible, y la presencia en las instituciones democráticas de los proetarras, inconcebibles en una sociedad firme y segura de sí misma. Los ataques al Rey y los abucheos al Himno Nacional están tipificados como delitos, pero aquí nadie mueve un dedo. Todos los días nos despertamos con un nuevo sobresalto de corrupción. Rajoy deja hacer en Andalucía, en Cataluña y en el País Vasco, donde el Partido Popular ha elegido el camino de la sumisión y el socialista toma el aperitivo con los etarras. El sistema está agotado. Por culpa de los políticos y de muchos jueces y magistrados. Dejen en paz a los militares, que no han hecho en estos 37 años otra cosa que soportar con lealtad, honor y decencia la deslealtad, el deshonor y la indecencia de quienes los mandan. Cospedal tiene que disculparse.

lunes, 25 de febrero de 2013

RADICALES LIBRES

 Pablo Bujalance, publicado en el Diario de Cádiz el 25.02.2013 

CON ERC por encima ya de CiU en intención de voto en Cataluña, y con Bildu gobernando buena parte de las instituciones vascas, parecen cumplirse las advertencias que formularon los más abnegados vigilantes de la democracia: una situación de crisis económica resulta favorable a los partidos radicales, y no es extraño que, de seguir la hecatombe a este ritmo, las urnas se llenen de alegatos a favor de la ruptura del Estado y su sustitución por varias repúblicas. En el lenguaje parlamentario y en los titulares de prensa, el término radical aparece siempre ligado a partidos como ERC y Bildu, organizaciones que, por supuesto, evitan referirse de este modo a sí mismas. Lo radical queda asociado por tanto a lo minoritario (salvo, insisto, en episodios de crisis económica) y lo contrario a lo establecido por la mayoría, que representa por el contrario el consenso y la placidez del acuerdo. Pero, ¿qué quiere decir exactamente ser radical en política?

La RAE incluye hasta diez acepciones del término. Me quedo con la tercera, que es la que, intuyo, inspira a quienes emplean el calificativo para colgárselo a ERC y Bildu: "Partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático". Y la cuarta: "Extremoso, tajante, intransigente". Los agoreros tenían razón: si esto así, un altísimo porcentaje de la población, hastiada de corrupción e incapacidad política, podría ser considerada radical. Pero no es el radicalismo lo que define hoy al nacionalismo más vehemente, por más que sus portavoces efectivamente lo adopten. Asumida la mayoría de las veces como un mal menor, la democracia no ha contado precisamente con muchos partidarios radicales. Y ya van haciendo falta: voces que, ante atropellos y desfalcos como los que acontecen, se muestren intransigentes y tajantes en la defensa de una democracia que garantice los derechos de todos. Radicales y libres.

Cierto, los nacionalistas excluyentes son radicales en cuanto intransigentes. Pero sus motivos son muy distintos: en su extremidad no defienden los derechos de todos, sino la división de los ciudadanos en categorías de primera y de segunda, en virtud de apellidos, lenguas, territorios y derechos históricos. Cualquiera que se oponga a esto debería ser más radical aún en sus planteamientos. Hay cuestiones de las que deberíamos estar insobornablemente seguros. Pero no deja de resultar sospechoso tanto empeño en vincular el adjetivo radical a ideologías políticas deleznables. Está claro quién saca partido de las posturas tibias.

sábado, 16 de febrero de 2013

REVOLUCIÓN NO, GRACIAS

Carlos Colón, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 14.02.2013

ENTRE un corrupto y un puritano, prefiero al corrupto; y entre un sinvergüenza y un fanático, al sinvergüenza. Por suerte la vida no nos obliga a estas elecciones extremas y la condición humana abarca esa extensa gama de medias luces y matices que la hacen tan fascinantemente compleja. Que Dios y las leyes nos libren de puritanos y fanáticos, capaces de cargarse a la humanidad para salvarla. Para colmo de males no es infrecuente que tras el puritano se oculte un corrupto más peligroso que quien lo es abiertamente; y tras el fanático, un sinvergüenza peor que el canalla confeso. La corrupción y la sinvergonzonería me asquean. El puritanismo y el fanatismo me aterran. El corrupto y el sinvergüenza suelen tener fines precisos y causar sólo los daños necesarios para alcanzarlos. El puritano y el fanático aspiran a todo a cualquier precio.

Lo pensaba, exagerando, mientras leía las ya por todos conocidas palabras pronunciadas por la secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas: "Me sorprende mucho cómo pretendemos promover la revolución desde un hotel de cinco estrellas en Cascais, llegando en coches de lujo… Os exigimos de una vez por todas que la Internacional tenga sentido". Siempre que un partido se desmorona hay quien quiere sacar provecho de los cascotes y toma posiciones para estar entre los primeros el día después. Esta señora, hasta hace dos días desconocida, es ya una lideresa en las redes sociales. Y éstas fomentan la demagogia de los sans-culottes.

Afortunadamente el socialismo renunció hace muchos años a la revolución, que es un cambio violento de las instituciones políticas -sean democráticas o no: recuérdese la actuación socialista en 1934- que, de triunfar, impone una dictadura. Así que nada de agruparse en la lucha final, ni hacer añicos el pasado, ni soplar la potente fragua, ni cambiar el mundo de base hundiendo el imperio burgués, como dicen las versiones más conocidas de La Internacional; porque en las naciones democráticas hay muchas, muchísimas cosas que reformar y mejorar; pero no hay tiranos que deban caer a través de la violencia.

¿Al aludir a la revolución y a La Internacional esta señora está impugnando la socialdemocracia y Suresnes, apelando al cambio violento y justificando la dictadura? De ser así ante tanta pureza cegadora prefiero la media luz, corrupta media luz si quieren, de los mediocres políticos que padecemos

martes, 12 de febrero de 2013

UNA BONITA HISTORIA

LA BANDERA DE ESPAÑA SIGUE ONDEANDO EN PUERTO RICO

..la historia de las monjas y la bandera, con un comentario de Perez-Reverte¡¡¡¡¡¡¡¡...............¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

LA HISTORIA DE LAS MONJAS Y LA BANDERA
(Arturo Pérez-Reverte)

Hace algunos años, en el canal de entrada de San Juan de Puerto Rico, frente a los castillos del Morro y San Cristóbal, me llamó la atención una enorme bandera española que alguien ondeaba en un edificio blanco próximo a la embocadura.

"Son las monjas", dijo quien me acompañaba, que era mi amigo y editor en Puerto Rico Miguel Tapia. "Y eso es que está entrando un barco español." No hablamos más en ese momento, pues estábamos ocupados en otras cosas; pero lo de la bandera y las monjas me picó la curiosidad. Así que después procuré enterarme bien del asunto, que resultó ser una bella historia de lealtades y nostalgias. Algo que realmente comenzó hace más de un siglo, el 16 de julio de 1898.

Aquel fue el año del desastre. Trece días antes, la escuadra del almirante Cervera, que había salido a combatir sin esperanza en el combate más estúpido y heroico de nuestra historia, había sido aniquilada en Santiago de Cuba por el abrumador poder naval norteamericano.
Los buques de guerra yanquis bloqueaban la isla de Puerto Rico, impidiendo la llegada de refuerzos y suministros a las tropas cercadas. En esas circunstancias, el Antonio López, un moderno y rápido buque mercante que había salido de Cádiz con armas y pertrechos para la guarnición, recibió un telegrama con el texto: "Es Que Usted Haga Llegar Preciso El Cargamento Un Puerto Rico Aunque Sí Pierda El Barco". Veterano, disciplinado, profesional, con los aparejos en su sitio, el capitán del Antonio López, que se llamaba don Ginés Carreras, intentó burlar el bloqueo estadounidense. No lo consiguió.
El 28 de junio, cuando navegando sin luces y pegado a la costa intentaba entrar en San Juan, fue localizado por el USS Yosemite, que lo cañoneó. El capitán Carreras logró escapar a medias, varando el barco en Ensenada Honda, cerca de la playa de Socorro, desde donde en los días siguientes intentó llevar a tierra cuanto podía salvarse del cargamento. Pero dos semanas más tarde, el USS New Orleans se acercó para dar el golpe de gracia, destrozándolo a cañonazos.

Fue entonces cuando se tejió la historia que les cuento. Bajo el bombardeo, un tripulante del Antonio López, que se había atado la bandera del barco a la cintura antes de echarse al agua para intentar ganar tierra a nado, llegó gravemente herido a la orilla. Nunca pudo averiguarse su nombre, pues murió en brazos de un puertorriqueño de los que acudieron a ayudar a los náufragos.

"Que no la agarren", suplicó el marinero mientras moría, señalando la bandera. Y el puertorriqueño cumplió su palabra, quizá porque se llamaba Rocaforte y era de padres gallegos. Hombre supersticioso o religioso, y en cualquier caso hombre de bien, por no incumplir la demanda de un moribundo, la guardó en su casa durante años. Y al fin, un día, pensó en las monjas.

Eran españolas, de las Siervas de María, instaladas en la isla desde 1897. Atendían un hospital junto a la boca del puerto, y permanecieron allí después de la salida de España y la descarada apropiación de la isla por los Estados Unidos. Acabada la guerra, las hermanas, con la natural nostalgia, adoptaron la costumbre de saludar desde la galería del hospital, agitando sus pañuelos, cada vez que un barco de su lejana patria entraba o salía en el puerto.

Eso dio a Rocaforte la idea de confiarles la bandera. Se presentó en el hospital, contó la historia a la madre superiora, y le entregó la enseña. Y desde entonces, cuando entraba o salía de San Juan un barco español, las monjas hacían ondear en la galería, en vez de pañuelos, la vieja bandera del barco perdido.

Todavía lo hacen, un siglo después. De las veintisiete monjas que atienden hoy el hospital de las Siervas de María, ya sólo cinco son compatriotas nuestras. Pero cada vez que un barco español pasa frente al hospital, navegando lentamente por la canal de boyas, su capitán cumple el viejo ritual de dar tres toques de sirena y hacer ondear la bandera en respuesta al saludo de las monjas, que desde la galería agitan la suya.
De haberlo sabido, aquel anónimo marinero del Antonio López que hace ciento doce años se arrojó al mar, intentando ganar la playa bajo el fuego norteamericano con la enseña de su barco atada a la cintura, estaría satisfecho.

Me pregunto si quienes salieron a la calle tras el último partido del Mundial de Fútbol, llenándolo todo de colores rojo y amarillo, serían conscientes de que se trataba de la misma memoria y la misma bandera. Y de que, al ondearla con júbilo en calles y balcones, rendían también homenaje a tanta ingenua y pobre gente que, manipulada, engañada, manejada por los de siempre, ordenaron los que diseñan banderas pero nunca mueren defendiéndolas–, cumplió honradamente con lo que creía eran su deber y su vergüenza torera. Y esto incluye a las monjas de San Juan.

viernes, 8 de febrero de 2013

EL CATALANISMO INDEPENDENTISTA

  Salvador Pérez Bueno, publicado en el Diario de Cádiz el 02.02.2013

LA deriva soberanista del nacionalismo catalán en plena crisis económica es el envite más desestabilizador que sufre hoy la democracia española.

Dice Manuel Álvarez Tardío, profesor de Historia, que "el catalanismo no fue nunca un proyecto de modernización y democratización para una nueva España, sino una coartada en una competición entre elites por el poder". Y como la economía no está al margen de las relaciones de poder, detrás de ello está el interés económico, muy en línea con el dicho popular de que para el catalán lo importante es la "pela".

El desarrollo capitalista en España propició la acumulación de capital en las zonas industriales de Cataluña y del País Vasco al amparo del proteccionismo industrial exigido por sus élites y de la privilegiada atención del Estado en los programas de inversiones públicas. El Sur quedó relegado a un vagón de enganche al tren del desarrollo que tenía que mover la locomotora del Norte.

Paradójicamente, los nacionalismos del Norte han recubierto sus insaciables exigencias de privilegios bajo una queja continuada que todo el mundo reconoce en el victimismo catalán.

La democracia española de hoy reconoció esta posición privilegiada de vascos y catalanes desde la misma Constitución de 1978. En lo político-institucional reconociendo el fácil acceso a un marco privilegiado de autogobierno, que desde Andalucía se quebró, no sin grandes dificultades, generalizándose a todas las regiones y nacionalidades de España. Esto último dio lugar a la queja de los nacionalismos del Norte en forma de denuncia del "café para todos", ya que impedía subrayar sus diferencias y cuestionaba su desarrollo privilegiado. En lo económico, el País Vasco obtenía el privilegio fiscal de los conciertos económicos forales, mientras que Cataluña, rechazando en el proceso constituyente lo anterior, exigió un traje a su mediada en el sistema general de la Lofca (Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas). Todos los cambios posteriores en la Lofca, han sido pactados con los nacionalistas catalanes, y desde los intereses de éstos.

A todo lo anterior hay que añadir que el diseño de partidos propiciado por la Ley Electoral configuraba el bipartidismo español al amparo del poder moderador de los nacionalismos del Norte, de tal manera que de no existir mayorías absolutas, la estabilidad parlamentaria depende de los nacionalismos vasco o catalán. Lo que a su vez obliga a los dos partidos de gobierno, para favorecer sus aspiraciones de acceso al poder o para mantenerse en él, a hacer continuas concesiones a aquéllos. No ha existido un partido de ámbito estatal que haya podido escapar a ello, ni tampoco fue posible un poder compensatorio en el sur, como representó el andalucismo, favorecedor de la solidaridad y de la cohesión territorial.

Así las cosas han funcionado hasta la llegada de la crisis económica. Esta crisis se produce mientras el lento proceso de construcción europea muestra descarnadamente su deficiente arquitectura política e institucional. De tal manera que parece evidente que hacer frente a la crisis exige, entre otras cosas, más Europa, o lo que es lo mismo, más cesión de soberanía de los Estados de la Unión. Pero en este proceso de integración europea ¿dónde van a quedar las élites nacionalistas del Norte de España? ¿De qué manera van a poder proteger sus intereses ejerciendo su poder especifico diferenciado?

Quizás nuevamente haya que recurrir al profesor Álvarez Tardío, quien afirma que "el remedio empieza por tomar conciencia de que el catalanismo, como el resto de nuestros nacionalismos, no se alimentan de una España reaccionaria y centralista que ahogue el derecho a la diferencia, sino el miedo a una sociedad cada vez más abierta y competitiva."

A todo ello hay que añadir que la crisis económica no viaja en solitario. Junto a ella corre en paralelo una crisis institucional y política tras la que se está destapando una descomunal corrupción que ha puesto en evidencia la evolución del sistema de partidos políticos en España. Éste ha derivado en una "élite extractiva" en la terminología de César Molina con diferentes expresiones territoriales. Esta "élite extractiva" en Cataluña, la del 3% que decía Maragall, cree que un Estado independiente catalán seria más manejable, en orden a evitar otros controles y responder ante la Justicia.

Los que dicen que el sistema surgido de la Transición está agotado llevan toda la razón del mundo. Por ello hace falta una nueva Transición en el sentido de una refundación de la democracia que cierre una estructura del Estado democrático y alumbre reglas institucionales y políticas de transparencia y calidad democrática.

lunes, 4 de febrero de 2013

SOBRE LOS POLITICOS

       
Rafael Navas Renedo, en el Diario de Cádiz el domingo 03.02.2013
 
LOS políticos tienen un problema. En la actual situación económica, los ciudadanos ya no miran para otro lado. Ahora, cualquier sospecha de duda, por pequeña que sea, se examina con la lupa de la calle, que unas veces -es cierto- distorsiona la realidad pero otras sirve de foco que arroja luz sobre los manejos más oscuros. El vaso, siendo enorme, ha llegado a rebosar y la generalización de esta caída en picado de la imagen de los políticos se explica en que los casos de corrupción van desde lo más alto a lo más cercano al ciudadano.

Comenzaba esta semana con la condena por prevaricación a la ex alcaldesa de Chipiona, Dolores Reyes, al contratar ilegalmente durante apenas cuatro años de mandato a 345 personas. Se dice pronto. No una, ni dos, no. 345 en una pequeña localidad que si por algo debería ser noticia en este inicio de año es por el150 aniversario de su popular faro. Uno mucho más grande hace falta para iluminar el camino de la Justicia y condenar las andanzas, de sobra conocidas, de muchos otros ex responsables públicos que siguen aprovechándose de subterfugios legales y de la lentitud de los procesos por la falta de recursos. Condenas que se eternizan y contribuyen a crear una sensación de impunidad.

Instituciones que han sido auténticos coladeros de familiares y amigos a la vista de todos no son, con toda su gravedad, el único motivo de preocupación hacia la labor de la clase política. Que los partidos, incluso los más pequeños cuyos miembros caben en un taxi, reciben donaciones de empresarios y afines es algo que todo el mundo conoce pero que sigue sin estar lo suficientemente regulado para que prevalezca la transparencia, como sucede en otras democracias que han sabido solventar el asunto de la financiación. El 'caso Bárcenas', con múltiples ramificaciones, da carta de naturaleza a esta demanda, cuya plasmación real en una ley efectiva sigue estando, no lo olvidemos, en manos de los dos grandes partidos.

Los 'papeles' del ex tesorero del PP incluyen una anotación de un supuesto pago de este partido a nivel nacional a Teófila Martínez. Habría de preocuparle a la alcaldesa de Cádiz, que ha hecho y hace de la austeridad y la honestidad la bandera de su gestión, que un ex alto cargo de su partido la haya incluido en la lista del penúltimo tsunami político que tanto daña la credibilidad de los gobernantes. En su defensa, hace mal el PP sacando a relucir los casos de corrupción en el PSOE. El "y tú más" ya no funciona. Nadie gana en este escenario de reproches. Todos pierden. Y la que más, nuestra democracia, que por las corruptelas de unos y otros se aproxima peligrosamente al abismo del populismo barato y la antipolítica que tanto daño y dolor ha causado en otras épocas.

Los políticos tienen un problema. Pero no son el problema. La solución sigue estando en sus manos. Llevamos años esperándola.

domingo, 27 de enero de 2013

EL LORO Y SU CHOCOLATE

Rafael Padilla, publicado en el Diario de Cádiz el 27.01.2013

EN tiempos de crisis, el debate sobre el coste y la utilidad de las televisiones autonómicas, en la medida en que los gastos comunes que se realicen en ellas deben resultar coherentes con los esfuerzos solicitados en otros muchos ámbitos de importancia objetivamente mayor, alcanza una dimensión nueva. Según nos informan, para el conjunto de las existentes en nuestro país, esa cifra, referida sólo a las aportaciones públicas, rondará los 951 millones de euros en 2013, unos raquíticos 50 menos que el pasado año. Insignificante recorte parece en el océano de los 8.000 millones de ajuste que el Gobierno urge de las comunidades autónomas.

No voy a entrar a discutir el argumentario clásico de sus defensores. Que sean garantía de pluralidad, refuercen la cohesión social, el sentimiento identitario o la pertenencia territorial y lideren sus respectivas industrias audiovisuales son, para los que huyen de una demagogia simplona, razones apreciables. A su vez, tampoco repararé en la artillería de sus oponentes: la irracionalidad de sus plantillas, su proverbial sumisión política, la inmensa deuda que las ahoga o el pesebre calentito en el que en demasiadas ocasiones acaban convirtiéndose son, por desgracia, reproches igualmente valorables.

No es el modelo, ni sus méritos o abusos, lo que hoy me ocupa. Se trata, y esto es lo básico, de dilucidar si, en las circunstancias presentes, han de constituir una prioridad respecto de otros servicios públicos, esto es, si pueden seguir suponiendo un sector prácticamente inmune para el poder de turno, a cuyo alrededor otros, esenciales, se desmoronan. Y miren, por ahí sí que no paso. No puedo entender que, frente a sacrificios sangrantes en sanidad, educación o dependencia, la televisión se alce como la niña bonita y mimada a la que no se incomoda.

El hecho de que en ciertas autonomías -Andalucía, por ejemplo- aumente el presupuesto público destinado a esta concreta herramienta, desconcierta al administrado, ofende sus penurias y revela la peculiar sensibilidad de sus inconmovibles líderes. Ellos sabrán si les renta, y cómo, este carísimo y repetitivo loro que se ventila en chocolate lo que falta en salud, en formación o en solidaridad para con los más débiles. Si gobernar es elegir, retrata y desanima que haya quien, en estos momentos cruciales, opte por sus propios intereses e ignore sin rubor los que verdaderamente están en juego.

sábado, 26 de enero de 2013

UNO DE NOSOTROS

       Rafael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el  24.01.2013
 
NO todos los políticos son iguales ni valen lo mismo. Por supuesto, los hay corruptos, incorruptos y hasta quizá algún incorruptible; también los hay perezosos, despreocupados y unos cuantos diligentes. Entre estos, quienes mejor que tuvieran las manos quietas y las malévolas ideas en el cajón, y quienes tienen en mente el bien común y se afanan en preservarlo, mayormente de los vecinos de escaño o comisión.

Algunos de estos últimos, de los laboriosos que se ocupan del bien común y, además, de los seres humanos más indefensos, están apoyando a nivel europeo la iniciativa Uno de Nosotros, One of Us en inglés y a causa del origen plurinacional del proyecto, que agrupa a ciudadanos de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Hungría, Polonia y, menos mal, también de España, que no en todo vamos a quedar en el pelotón de los torpes. One of Us busca la recogida de al menos un millón de firmas para reclamar a la Unión Europea la defensa de la dignidad, el derecho a la vida y la integridad de todo ser humano desde su concepción, tal como se interpretó por el Tribunal de la UE en 2011, cuando se reconoció en el embrión el principio del desarrollo del ser humano.

El pasado 18 de enero se presentó esta Iniciativa Ciudadana Europea en la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid. Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida y miembro del Comité de Ciudadanos, estuvo arropada por políticos como el eurodiputado Jaime Mayor, los congresistas Eugenio Nasarre y Carlos Salvador, y el senador Luis Peral. ¿Ningún andaluz, entre las decenas de representantes que enviamos a Madrid, tuvo a bien apoyar con su presencia esta extraordinaria iniciativa, pionera en su género? Pues parece que no, y esto es algo que debiera mover a reflexión a muchos votantes que, apenas un año después de las elecciones, nos frotamos los ojos ante lo que vemos, y más aún por lo que esperábamos ver y no vemos. Y es que entre los políticos también los hay que se acuerdan de su electorado durante la legislatura y quiénes sólo piensan en él cuando el ambiente huele a urna, lo que no deja de ser otra forma de corrupción.

Somos ya muchos los andaluces que hemos firmado esta Iniciativa Ciudadana Europea y esperamos que alguno de nuestros representantes haga público su apoyo. Necesitamos tener al menos una razón para volver a votarles.

sábado, 19 de enero de 2013

TIEMPO SIN IDEAS CLARAS

        
José Joaquín  León, publicado en el Diario de Cádiz el martes 15.01.2013
 

ADEMÁS de una crisis económica, en España tenemos un gran problema político. El caso de Cataluña es la punta del iceberg. El problema se debe, en gran medida, a que los políticos españoles carecen de ideas claras. Desde el acuerdo de la Constitución de 1978 han pasado más de 30 años. Ya no estamos en la España de Suárez, Felipe, Fraga y Carrillo. Ni siquiera en la Cataluña de Jordi Pujol, aunque él siga por ahí. ¿Haría falta una Segunda Transición? No es descabellado pensarlo.

La mayoría de las políticas actuales no van a ninguna parte, tan sólo a callejones sin salida, a perder el tiempo. El mejor ejemplo es Cataluña, un disparate donde nada es lo que parece y donde ya se recula a marchas forzadas. El documento soberanista del derecho a decidir confirma lo que se sabía. Artur Mas, tras no conseguir la mayoría absoluta que pidió, se ha echado en brazos de Oriol Junqueras. Pero a ERC lo que más le interesa no es la independencia de Cataluña, sino prolongar la trifulca actual todo lo que pueda, en la creencia de que eso le dará más votos.

Junqueras fue el primero en pedir la dimisión de Duran Lleida por el caso Pallarols. Es un caso de financiación irregular, con matices inaceptables. Pero hay que huir de fariseísmos. En los primeros tiempos de la democracia (y, en algunos casos, después) todos los partidos fueron financiados de diversas maneras raras. Nadie puede tirar la primera piedra. PP y PSOE se unieron a la petición de dimisión de Duran, hasta que se dieron cuenta de que era un intento de ERC para liquidar al que más les estorba en Cataluña, porque es nacionalista pero no independentista. Cargarse ahora a Duran no es lo más inteligente.

También se están dando cuenta en el PSOE y en IU que una Cataluña independiente sería la tumba electoral de la izquierda en España durante una larga temporada. Por razones matemáticas, pero también políticas. Así que ahora el PSC de Pere Navarro, y asimismo la ICV de Joan Herrera, juegan a la ambigüedad; están a favor del derecho a decidir, pero no de la independencia. Es decir, aspiran a decidir otro modelo de Estado sin irse del todo. Pero en Cataluña tampoco quieren ser como La Rioja o Murcia. Ahí es donde entra lo del federalismo, lo de la Segunda Transición y el final del café para todos. Ahí es donde Andalucía debe estar expectante, o nos darán coba. Como no hay ideas claras, adivinar hacia donde vamos es difícil.

jueves, 10 de enero de 2013

¿POR QUÉ?

          

Enrique Gracía-Máiquez,publicado en el Diario de Cádiz el miercoles 09.01.2013


SEGÚN José María Pemán, la crítica más desoladora para un escritor o un artista es que nos preguntemos, después de leer su libro o de ver representada su obra o de contemplar su cuadro: "¿Por qué?". Si la obra no ha dado razón de su existencia, no valen de nada ya las disquisiciones teóricas ni más explicaciones ni otras historias. La simple posibilidad de ese "¿por qué?" la invalida en su conjunto.

En política pasa lo contrario: los "por qué" son imprescindibles. Y hay que contestarlos con pelos y señales, con claridad y capacidad de convicción. Si la explicación no se da, malo; si se da y no convence, peor. Está sucediendo con el caso Rato. Lo han nombrado consejero asesor de Telefónica, que es -hablando rápido- un chollo; y el "¿por qué?" se nos queda colgando de los labios.

Porque las respuestas, o no se nos dan o son peores. Para empezar, ¿a cuenta de qué méritos? Ni el FMI ni su paso por él están para muchas condecoraciones y el episodio de Bankia es para poquísimas alharacas. Con todo, lo de los méritos personales es cuestión menor.

Con este nombramiento, se demuestra a la opinión pública que los gobiernos y, por tanto, los partidos siguen haciendo lo que quieren con las empresas de antigua titularidad pública -y basta revisar la lista de consejeros de Telefónica desde la supuesta privatización hasta aquí-. No viene mal que nos enteremos de una vez, por si nos vamos cayendo del guindo.

Todavía peor es lo que el "por qué" nos empuja a imaginarnos. ¿Qué se debe a Rato para pagárselo de una manera tan impúdica y tan poco oportuna, ahora que hay miles de afectados directos por el desbarajuste de Bankia y millones de personas y familias arrasadas por la crisis? Tampoco cabe la excusa de la piedad, porque hambre no iba a pasar retirado Rodrigo Rato.

Lo cual nos lleva a preguntarnos no ya "¿por qué?", sino "¿en qué manos estamos?". Hacer este movimiento tan escandaloso, del que cualquiera de mediana inteligencia podía deducir el eco mediático, en estos momentos tan delicados, no deja de ser una muestra de falta de sentido político como para echarse a temblar. Un hombre que roza la edad de la jubilación y sin problemas económicos ni mucho menos, ¿no ha sido capaz de ver que le convenía más un discreto retiro dedicado a la meditación? Y quienes nos mandan, ¿tampoco han sido capaces de entenderlo? O son bobos o se ríen de nosotros en nuestra cara. O ambas cosas.

jueves, 3 de enero de 2013

EL CRISTIANISMO COMO DISIDENCIA

 manuel Bustos Rodríguez, publicado en el diario de cadiz el 02.01.2013


DESDE el corazón mismo del siglo XIX se nos ha transmitido la idea de una Iglesia y una religión cristiana asociadas al inmovilismo y a los poderosos, y contraria a la modernidad y a la ciencia moderna. De poco habrían servido en este sentido los importantes servicios prestados por ambas a los marginados de toda índole a lo largo de la historia, así como al desarrollo de la cultura y de las tareas científicas.

Tras el Concilio Vaticano II se hizo en la Iglesia un esfuerzo considerable de denuncia de las situaciones de injusticia en nuestro mundo, de preocupación por la libertad y los derechos humanos, de promoción social y de apoyo a la ciencia. Fruto de todo ello fue el desvanecimiento temporal de la imagen heredada. Mas a medida que nos hemos ido acercando al presente, y particularmente en las últimas décadas, esa vieja imagen ha reaparecido con una fuerza inusitada. El cristianismo en general y la Iglesia católica en particular han pasado de ser héroes a villanos. Y no es porque se haya producido un giro sustancial en ninguno de los dos; más bien al contrario, la apertura al mundo secularizado les ha pasado factura con frecuencia.

El cambio de actitud debe buscarse en la profunda mutación que está experimentando la cultura de nuestro tiempo, una mutación de claro sesgo antropológico; de aquí su hondura y riesgos. Resumiendo mucho las cosas por falta de espacio, diríamos que dicha transformación pretende construirse sobre tres pilares clave: la universalidad o globalización, la ideología de género y el relativismo. Otros caracteres del momento actual, como la crisis económica, la crisis política o la emergencia nacionalista, poseen estrechos vínculos con ellos.

La presencia de la globalización hace que las dos restantes alcancen un eco mucho mayor del que les pertenecería si se tratara de un marco meramente local o nacional. El inusitado poder de los medios de comunicación, especialmente de internet, de las redes sociales y de la televisión, le han otorgado un alcance extraordinario.

Ideología de género y relativismo conforman el sustrato de nuestra cultura en las últimas décadas, e inciden en los graves problemas que hoy nos afligen, y, en parte, en la debilidad de Europa. Actúan como disolventes de vínculos fundamentales y, en particular, de las bases cristianas de la sociedad occidental y del concepto mismo de lo humano.

Partiendo de grupos muy minoritarios, ambas corrientes han logrado alzarse, aprovechando el vacío moral, gracias a su organización, determinación y beligerancia, así como al apoyo institucional y de los medios, hasta imponer una auténtica dictadura de pensamiento en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Han nacido con pretensiones de ingeniería social para conformarla a su imagen y semejanza, proyectándose sobre ámbitos esenciales, como son la naturaleza del ser humano, la relación hombre-mujer, la familia, el matrimonio, los hijos, o sobre las bases morales que sirven de orientación e integración a los miembros de una sociedad.

Frente a esta deriva, pocas disidencias más importantes, pocas luchas más denodadas en defensa de la ley natural y de la dignidad de la vida humana que las del cristianismo y, a pesar de sus limitaciones, de la Iglesia. No viene de los partidos, sean estos de derecha o de izquierda, la disidencia frente a dicha dictadura, sino de la propia religión y, en particular, de una de las instituciones fundamentales en que toma cuerpo. Y esto es así, porque sólo ellos son capaces de presentar una verdadera concepción del hombre alternativa a la que se pretende imponer. Movimientos con un claro componente ecologista y antisistema están fuertemente contaminados a este respecto por ambas corrientes, aunque se presenten también como valedores de una cultura alternativa.

Todo esto, unido al previo calentamiento de la opinión en las anteriores décadas, explica la saña y, en algunos casos, la persecución crecientes con que se emplean los grupos que sostienen esta cultura emergente y sus albaceas. Sólo así se explica también la caza de brujas suscitada sucesivamente, entre otros, contra el parlamentario italiano Buttiglione, el primer ministro húngaro Viktor Orban y su constitución de inspiración cristiana o, entre nosotros, el juez Ferrín Calamita.

Les esperan, pues, tiempos difíciles a los cristianos en los próximos años, de difícil convivencia con una legislación que puede arrinconarlos y una ideología que ha calado a través de los medios en una previamente abonada población civil. Será preciso que, frente a ello, sean capaces de defender su derecho, en una sociedad democrática, a tener su propia voz y a obrar de acuerdo con su conciencia, sin ser tildados por ello de machismo, homofobia o fundamentalismo, por citar sólo algunas de los epítetos más frecuentes que se les suelen aplicar.

domingo, 23 de diciembre de 2012

LIBERTAD A LA AMERICANA

Lourdes Alcañiz, publicado en el Diario de Cádiz el domingo 23.12.2012

 

Hace unos años, cuando la mayor de mis cuatro hijos iba a la escuela elemental en Florida, hubo un tiroteo al lado de su colegio. Un desequilibrado armado con un rifle semiautomático se liquidó a una chica embarazada de siete meses y a cuatro personas más en el vestíbulo de un edificio al lado de su colegio. Recuerdo como si fuera ayer el absoluto terror en los primeros momentos de confusión al oír el lugar del tiroteo en la radio y la angustia y desesperación por llegar a la zona acordonada y saber si mi hija estaba bien. Cinco personas murieron ese día y el incidente apenas si duró un día en los titulares nacionales.

Unos meses después hubo un despliegue de agentes del FBI en los pasillos del edificio de apartamentos donde vivíamos. El vecino de abajo había estado adquiriendo munición suficiente para hacernos volar a todos por los aires. Esa noticia, ni siquiera llegó a los periódicos. Esta semana, veintisiete familias han enterrado a sus hijos, veinte de ellos niños de seis y siete años. Los titulares hacen comparaciones en el ranking de matanzas: es la segunda más brutal desde lo ocurrido en Virginia Tech. Columbine ha caído al tercer lugar.

En cualquier país en el que se producen actos semejantes de barbarie contra la población civil no hay descanso hasta que se acorrala a los culpables y se acaba con ellos. El culpable en Estados Unidos es un interesante concepto: la sagrada libertad individual americana llevada hasta sus retorcidos extremos por medio de la segunda enmienda a la Constitución. A la sombra de esta enmienda, que ampara el derecho a portar armas, ha medrado una industria del armamento para el ciudadano medio a la que nadie parece poder poner freno.

Una de las armas a cuyos balazos murieron acribillados veinte criaturas inocentes y seis adultos tratando de defenderlos era un rifle semiautomático diseñado para perforar chalecos blindados e infligir el máximo daño posible. ¿Quién necesita este tipo de rifles para proteger su sagrada libertad individual? ¿Quién lleva chalecos blindados? Los ciervos no.

Mientras tanto los detectives siguen intentando encontrar un motivo para semejante masacre en la cabeza de un desequilibrado al que un sistema de salud inexistente nunca pudo ayudar. Un sistema que no ofrece una cobertura mínima a millones de personas y que por supuesto carece de un sistema de salud mental básico para poder detectar y tratar problemas mentales en su inicio. ¿Por qué? Porque la sagrada libertad individual americana no ha permitido hasta ahora que se cree un sistema sanitario universal elemental… en la nación más poderosa del mundo.

En los años noventa otro trastornado armado mató a cinco niños de entre 6 y 9 años e hirió a 29 en una escuela de California. El clamor público entonces hizo que se pusiera en marcha la maquinaria política para aprobar leyes que restringieran la compra de armas de asalto estilo militar. Pasaron cinco años hasta que se aprobó una ley prohibiendo estas armas, pero la efectividad de la ley fue poco más que nula, como demostró un estudio posterior del Departamento de Justicia. La prohibición no afectó a las armas que estaban ya en el mercado y los fabricantes se las ingeniaron para fabricar armas similares no restringidas. El poderoso lobby de la Asociación Nacional de Armas estaba detrás de las maniobras con el concepto de libertad individual como bandera. Y como suele ocurrir cuando la libertad al estilo americano está en juego, ganaron la batalla.

Esta asociación es la que se ha opuesto desde siempre agresivamente a cualquier regulación racional del mercado de armas, supuestamente representando la segunda enmienda. En realidad a los únicos que representan son a los fabricantes de armas en una industria que ha crecido casi un seis por ciento desde 2007 y que hoy en día factura doce mil millones de dólares anuales. Poderoso caballero es Don Dinero, y poderosos son los escaños que ayuda a mantener en el congreso, especialmente republicanos.

An armed society is a polite society o "Una sociedad armada es una sociedad educada", es el lema de la asociación, curiosa interpretación de un colectivo cuya razón de ser se supone que es la defensa de la libertad. Los rifles son los que tienen la última palabra a la hora de controlar el comportamiento individual. O "Yo tengo un arma y tú no, así que mejor te callas". Que viva la libertad de expresión, pilar de la democracia americana a través de su primera enmienda.

El presidente Obama acaba de dar un plazo de un mes para que los legisladores presenten medidas reales que eviten estas tragedias en el futuro. Quién sabe, quizás sea este presidente, el que ha conseguido aprobar un plan de salud universal, el que consiga hacer entender a sus compatriotas que el bien común está por encima de ciertas libertades individuales. Por el momento, las tiendas de armas están haciendo el agosto entre sus clientes, duplicando sus ventas de fusiles semiautomáticos, no vaya a ser que se les recorte su derecho a armarse. Los demás, mientras tanto seguiremos llevando nuestros niños a la escuela rezando para que el siguiente perturbado en cuyas manos caiga una semiautomática no viva en el vecindario.