Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.
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jueves, 31 de marzo de 2011

Discurso presentación Declaración de Cádiz 2012

Por Ignacio Moreno Aparicio


DECLARACION DE CADIZ 2012. (29 de Marzo de 2011)


Buenas tardes, Sras y Sres: Ilustres Concejales; Miembros del Ateneo y del Foro, muchas gracias a todos por su presencia. Queridos Fernando y Andrés: Permítanme que exprese una opinión personal, pero, muy posiblemente, esta Declaración de Cádiz que hoy presentamos públicamente liderada por el Foro de Debate 2012, la Asociación de la Prensa de Cádiz y el Ateneo gaditano que me honro en presidir, sea desde la Transición política a mediados de los años 70, la primera vez que diferentes Instituciones de la Sociedad Civil gaditana, damos un toque de atención a todos los políticos para que tengan en cuenta que hay otras prioridades en los proyectos de futuro para nuestra Ciudad y su Bahía.


Esta Declaración no va dirigida contra nadie, sino que es una muestra de nuestro deseo de colaborar o ofrecer alternativas para engrandecer todos los fastos previstos para celebrar el Bicentenario, pero evidentemente, lo que más nos preocupa es la competitividad de Cádiz y su Bahía y el futuro que le dejaremos a nuestros hijos y nietos.


Es cierto que los tiempos que corren no invitan al optimismo, más bien al contrario, pero como gestores de Instituciones imbricadas en el tejido social, estamos obligados moralmente a intentar dar un mensaje positivo en clave de consenso democrático y de sana gaditanía.


Es de justicia reconocer que algunas infraestructuras concretas vienen ultimando nuestras autoridades, pero sinceramente constatamos que no son suficientes para resolver el futuro inmediato.


Desde que tuve el honor de conocer a diferentes miembros del Foro de Debate Cádiz 2012 y sus osadas propuestas de futuro para nuestra Ciudad allá por el año 2007, sentí un halo de aire fresco y pensé, menos mal que en Cádiz, además de ser la “Ciudad que sonríe”, con toda la autocomplacencia de nuestra sociedad, hay gente reconocida profesionalmente, que se preocupan de hacer propuestas para su Ciudad para que esta esté en el mapa de la competitividad y miren al futuro pensando al igual que Adam Smith pensó al escribir “La riqueza de las naciones”.


Desde el Ateneo hemos apoyado al Foro de Debate Cádiz 2012 en casi todas las propuestas que han presentado y de hecho, en el año 2008 le concedimos el Premio Gaditano del Año como una muestra de nuestro apoyo y colaboración, contando desde entonces con varios de los dirigentes del Foro como socios del Ateneo.


Desde el civismo, no entendemos y por eso lo criticamos, que se haya perdido tanto tiempo en enfrentamientos políticos estériles entre los dos partidos que controlan las instituciones oficiales, léase Bicentenario, Junta de Andalucía, Diputación o Ayuntamiento. Pónganle el cascabel de la discordia cada uno a quien crea que le corresponda.


Desde el año 1998 en que empezamos en el Ateneo a trabajar a favor de la celebración del Bicentenario, hasta finales del año 2009, han sido años de desencuentro y de reproches mutuos entre dichos representantes políticos, que a la sazón, son los responsables últimos de que no lleguemos a tenerlo casi todo preparado según las previsiones y deseos que se plantearon en su momento. Aparentemente, ha existido un consenso totalmente ficticio, sólo visto como real hasta hace poco menos de un año y medio.


En su día tuve el honor de proponer en nombre del Ateneo tanto a la Comisión Local del Bicentenario del Ayuntamiento, como a la Comisión de la Junta de Andalucía, la creación de una Casa de America en Cádiz. Desde entonces, tanto Ayuntamiento como Junta de Andalucía, han trabajado para crear dos Casas de America en Cádiz. ¿consideran ustedes lógico perder tantas energías por separado para perseguir un mismo fin?. Para mi esta es una de las muestras disparatadas del enfrentamiento solapado y a veces descarnado entre intereses partidistas. ¿Y que me dicen que tengamos tres Comisiones diferentes del Bicentenario trabajando para teóricos objetivos comunes?. ¿No sería más lógico que todos trabajásemos en consenso y coordinados para obtener unos objetivos comunes para el interés general?


En nuestro ánimo venimos elevando diferentes propuestas desde la ciudadanía civil para que los representantes políticos las lleven a la práctica y ya que siempre hemos defendido que el Bicentenario era la ocasión perfecta para haber puesto a Cádiz y a su Bahía en el mapa de la competitividad, esta declaración de Cádiz puede ser el trampolín moral necesario para que nuestras autoridades inicien de una vez los trámites administrativos para el desarrollo formal y legal de la declaración y reconocimiento del Área Metropolitana de la Bahía de Cádiz, instrumento político administrativo que debe liderar Cádiz y servirle de inicio de una nueva visión y futuro de nuestra Ciudad.


España tiene todavía pendiente una deuda histórica desde hace 200 años con Cádiz y no debemos de escandalizarnos si pedimos cosas que a priori resultan muy difíciles de conseguir.


Desde la ciudadanía, algunos opinamos que el puerto sigue dando la espalda a la Ciudad y no fomentando en parte de sus terrenos el debido y oportuno desarrollo de la actividad económica. Las leyes portuarias y de la Unión Europea impiden y limitan el progreso de Cádiz. Intentemos unirnos entre todos y hagamos fuerza para modificar consensuadamente aquellas leyes que frenan dicho desarrollo.


Remodelemos toda la Zona Franca y adecuémosla competitivamente a los nuevos tiempos. Hagamos de la Zona Franca el futuro pulmón económico de Cádiz junto a su puerto y hágase de una vez por todas correctamente y conforme a derecho el Polígono de las Aletas. Hagamos un esfuerzo titánico en los campos de la educación y de la formación profesional y universitaria que dé a nuestra juventud la preparación idonea para ser competitivos y podamos ofrecerles un futuro profesional y económico adecuado a sus necesidades.


Por cierto, anoche tuve la oportunidad de ver y oir actuar a la Orquesta Joven del Bicentenario de Cádiz. Quedé sorprendido y maravillado de la profesionalidad de estos jóvenes músicos. Adelante con este tipo de apuestas de futuro.


No entendemos como una propuesta de futuro como la Gran Plaza del Mar que se presentó hace dos años y que a priori significaba todo un revulsivo para los negocios portuarios puede ser causa de enfrentamiento y ruptura total en nuestro municipio por la falta de generosidad de algunos. Nos felicitamos que el Congreso de los Diputados haya aprobado que los Parlamentos de Estados Unidos, Francia y España, apoyen una Declaración de Cádiz en defensa de la Libertad y del Constitucionalismo.


Y por último, recuperemos entre todos “el espíritu de Cádiz”, termino que representa el espíritu liberal y progresista a la vez de las sociedades modernas, acompañado de un sincero y saludable consenso político y ciudadano para defender entre todos los intereses generales de la bahía de Cádiz. Si no vamos todos unidos, no será fácil acceder a esos objetivos que nos puede ofrecer el futuro. Intuyo todas las dificultades del mundo para conseguir lo que nos hemos propuesto, pero no les quepa duda, que algún día tendremos políticos con intuición y libertad de movimientos que sepan leer el futuro y tarde o temprano, muchas de las ideas que planteamos, serán llevadas a la práctica. La lastima es que muchos de los que estamos aquí, posiblemente no las veamos.


Muchas gracias.


Ignacio Moreno Aparicio


Presidente del Ateneo.

sábado, 23 de octubre de 2010

Una visión hacia el 2012 desde la sociedad civil

Por Jose Ramón Pérez Díaz-Alersi

Publicado en La Voz de Cádiz (23/10/2010)

Como gaditano de a pie, se me solicita una tribuna para esta sección, una aportación desde la sociedad civil. ¿Estamos en el buen camino, de cara al 2012: alcanzaremos con éxito esta esperanza colectiva, o lamentaremos, una vez más, una oportunidad perdida? Permítanme una reflexión de arranque: estamos aún, casi noqueados y sorprendidos, bajo el impacto de la gesta del rescate de los 33 mineros de la mina San José de Chile, una Nación, un pueblo hermano unido y una clase dirigente que nos han testimoniado cuánto vale la Fe, la esperanza tenazmente compartida y la solidaridad sin fisuras, para hacer posible lo que muchos creían imposible. El sentido de unidad, de Nación; el aprecio a la bandera común, la confianza en sus dirigentes; la organización solvente y eficaz; el liderazgo capaz, reconocido, apreciado y ejerciente. (Y todo ello, por cierto, hablado y evidenciado en un buen castellano, rico y expresivo). Apliquemos ahora estos imprescindibles valores a nuestro camino hacia el doce. Comparemos la situación y el «clima» y saquemos consecuencias.
Ciertamente, es de justicia reconocerlo, se van consiguiendo algunos objetivos: avanza el nuevo puente; se rehabilitan el oratorio de San Felipe Neri y el castillo de San Sebastián; se cierran acuerdos y agenda sobre importantes reuniones de personalidades nacionales e hispanoamericanas; cumbres, asambleas, foros, en los que todos unánimemente proclamarán con elocuencia y emocionada voz vibrante cuanto les deben la Nación, el Estado y el pueblo español a la heroicidad y eficacia de la inigualable gesta del pueblo de Cádiz y San Fernando, cuando en 1810-12, fuimos la Nación, el Estado y el pueblo libre español frente al tremendo poderío del invasor. Y vencimos y salvamos la nación. Cuando este rincón nuestro fue una isla, un baluarte, un fortín, sostenidos, con costosos y heroicos sacrificios, por la incansable voluntad de su pueblo. Reconocimiento, compensación y deuda (¡toma deuda histórica!) que, en términos económicos, sigue pendiente de reclamación y de cobro.
Pero junto a lo ya conseguido, demasiados proyectos importantes se van quedando en el camino, o se entorpece su consecución. La rehabilitación de las defensas; el Ave; la ampliación del puerto; la rehabilitación de tantos declarados monumentos; los imprescindibles museos; los absolutamente necesarios hoteles, etc. La ciudadanía civil percibe escandalizada cómo se alejan las soluciones cuando (como tantas veces hemos denunciado desde el Ateneo gaditano y desde otras muchas instituciones ciudadanas) prima la bronca política sobre el bien común. De esto ya estamos hartos. Priman los intereses partidistas sobre el buen y eficaz servicio a la ciudadanía. Y, claro, también la falta de dinero: pero para esto último, alguna solución veníamos apuntando. Diálogo, negociación, consenso, capacidad de entendimiento, es lo que el pueblo echa de menos.
Y echamos de menos algunas cosas más: junto a la profundización del conocimiento de los valores constitucionales que se derivan de la valiosísima Constitución del 12, un ejercicio de oportunísimo juicio crítico y de valoración comparativa respecto de nuestra actual situación: en Cádiz, en Andalucía y en España toda. Y un clamor por sus necesarias correcciones: la recuperación del clima democrático (la relación ciudadano-autoridad); el «clima» democrático dentro y fuera de los partidos políticos; la verdadera separación de poderes -legislativo y judicial, respecto del ejecutivo-; la búsqueda y el respeto al bien común; el estricto cumplimiento de los mandatos constitucionales respecto de la unidad de la Nación; de la calidad de la enseñanza; del auténtico papel de los sindicatos; el dimensionamiento y organización del aparato del estado asumible y soportable... ¿Seremos capaces de alumbrar en este bicentenario una «Declaración de Cádiz» que reflexione y urja la retoma del camino correcto?
Y muchos echamos de menos también una mayor presencia de la Iglesia: como institución de fe y como fuente de valores ciudadanos: más de un tercio de los diputados doceañistas eran clérigos (97 eclesiásticos, algunos especialmente protagonistas en la configuración de la Constitución del 12). Echamos en falta la realidad de un foro de «Fe y Cultura». Haciéndolas presentes, con lealtad histórica. Y no eludiendo su presencia; ejemplo: un gran cartel en el viario más transitado del polígono exterior de nuestra Zona Franca publica sesgadamente, respecto del capítulo de la enseñanza, el contenido del articulo 366: «En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar». E intencionadamente, sin duda, traiciona y olvida el texto, que sigue diciendo: «y el catecismo de la religión católica, que comprehenderá también una breve exposición de las obligaciones civiles».
Finalizo soñando dos utopías: qué gran «monumento» conmemorativo del bicentenario si se decidiera, por fín, aprovechar la ocasión, para constituir a este pueblo nuestro -que vive, trabaja, compra, estudia, se divierte, en los enclaves en torno a la Bahía de Cádiz- en una verdadera Área Metropolitana de la Bahía de Cádiz, con todas sus consecuencias. Entre ellas, poder acudir a Sevilla y a Madrid, con la representación y el respaldo de más de 750.000 ciudadanos (y votantes) solicitando soluciones y centros de trabajo. Aprendamos: el área metropolitana portuaria ya se consiguió en 1902, con resultados tan beneficiosos para todos.
Y la otra utopía, más asequible: el remate de la cúpula de la Catedral, (nuestro primer y principal monumento), hoy «mocha» por el empecinamiento y el desencuentro de dos técnicos y por la desidia de quienes tienen la obligación de restaurarla, incluso haciendo cumplir el fallo del juicio que en la más alta instancia judicial ganó la ciudad de Cádiz.
Así se daría justa respuesta al peso de nuestra sociedad civil, a la que todos dicen reconocer cada vez mayor importancia y empuje, y nos llaman a ejercer nuestro derecho a participar. Con este espíritu cooperamos en el camino hacia el 12, hacia la esperanza colectiva. Cádiz no puede perder esta gran oportunidad.