Por Rafael Román, diputado por Cádiz
Publicado en El País (22/07/2011)
Hasta el 22 de mayo. Parecía que no iba a ocurrir nunca. Pero sucedió. Desde 1977, el PSOE ha sido el partido mayoritario (a veces ampliamente hegemónico) en Andalucía hasta las últimas elecciones municipales. Pero ese retroceso que significa siempre una derrota no debe reducir ni un ápice nuestra voluntad de seguir siendo de nuevo el partido ganador en Andalucía. Para ello el electorado debe percibir meridianamente claro el mensaje de nuestra aspiración a gobernar en solitario.
Un partido con la tradición victoriosa del PSOE de Andalucía no puede renunciar a plantear palmariamente su proyecto autónomo y que lo haga es la mejor garantía de tranquilizar a nuestros pasados y actuales votantes.
Jefferson -ahora de moda nuevamente por su opinión de que cada generación tiene derecho a su propia Constitución- expresaba: "No me encuentro entre quienes temen al pueblo. De él, y no de los ricos, dependemos para una libertad continuada". En 1810 ya lo tenía claro este Padre Fundador de la democracia americana. Del pueblo, de las clases medias andaluzas, y no de los poderosos -económicos o mediáticos-, va a depender juzgar sobre nuestra ambición de ser el partido que articule, tras las próximas elecciones, nuevamente la política andaluza. Y con orgullo y a pecho descubierto hay que exponer que gobernaremos sin más alianza que con el pueblo andaluz.
En el PSOE estamos atravesando un momento difícil porque la derrota ha sido seria. Se ha producido una inflexión que nos escuece a los socialistas. Hemos retrocedido porque han coincidido un conjunto de factores -crisis, paro, 15-M, una coalición a la contra, no firmada, que busca el despiece del PSOE y la adopción de medidas muy duras que no iban en nuestro programa-. Pero el PSOE tiene capacidad de recuperación si no se compadece de sí mismo y adopta las medidas adecuadas -como las 27 medidas que Griñán ha presentado en el Parlamento donde la transparencia y el empleo son el hilo conductor- para que la visión de la opinión pública identifique al partido con las políticas reformistas e innovadoras que necesita Andalucía y, sobre todo, si nítidamente se percibe que las clases medias no son las que le pagan la crisis a la banca y a las grandes empresas y patrimonios.
Enfrente tenemos a un líder de la derecha que facilita las cosas. Ha engañado a la opinión pública con sus ingresos, nada austeros por cierto, y hace unos meses esculpió en piedra su modelo de gobierno: "Gobernar es imitar a Camps". Tras tanto chau chau, ni austeridad ni nuevos modos de gobierno. Más bien exactamente lo contrario.
Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.
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lunes, 25 de julio de 2011
lunes, 7 de marzo de 2011
Mubarak y el PSOE-A por Rodrigo Sánchez Ger
(Publicado en La Voz de Cádiz, el 18 de febrero de 2011)
Ambos comenzaron a gobernar allá por 1981, uno en Egipto y los otros en Andalucía. Desde entonces en ambos sitios han ocurrido algunas cosas buenas y muchas más malas, y lo que es peor muchas buenas que debieron ocurrir no han tenido lugar. Obviamente hay una diferencia formal no desdeñable entre el régimen de Mubarak y el del PSOE en Andalucía: consiste en que aquí, cada cuatro años, se celebran elecciones libres en las que una creciente masa de estómagos agradecidos por subvenciones, colocaciones y otros subsidios garantizan con su voto la permanencia de este régimen democrático.
Fuera de esto no se atisban, por más que se mire, más indicios de democracia, pues tras cada elección, el guión prescribe otros cuatro años en los que el poder se ejerce de forma caprichosa, agradecido con los afines e implacable con los discrepantes, como Mubarak.
El PSOE de Andalucía, al igual que Mubarak, no crea una Comisión de investigación parlamentaria desde ni se sabe cuando. Aquí el régimen ya va por la segunda generación, o sea ha conseguido buscarle acomodo con éxito a la primera y continúa haciéndolo con sus hijos y parientes cercanos. Para ello ha tenido que inventarse una gigantesca tela de araña de agencias y organismos en los que enchufar a decenas de miles de amigos. A los que no se les ha podido encontrar algo digno, se les ha prejubilado siguiendo el cinematográfico criterio de 'tu a Boston y yo a California', o sea que si eres de Jaen te prejubilas por la cara en una empresa de Sevilla y si eres de Málaga te toca una de Huelva. Ahora nadie recuerda nada -yo na hecho- también la mala memoria es una característica común a cualquier régimen.
En el tema del dinero, hay una diferencia importante mientras que Mubarak se lo ha embolsado, aquí se ha despilfarrado. La Junta ha recibido, sólo desde el 2000, unos 43.000 millones de euros de la UE, o sea algo más del 10% del presupuesto de cada año, pero ese dinero aunque se ha gastado, no se ha invertido, se ha repartido pero no ha producido empleo, ni riqueza. A Hosni ya lo han echado, ¿seremos los andaluces capaces de terminar con este régimen en las elecciones de 2012?
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