Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.
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jueves, 5 de agosto de 2010

Enseñando la patita

Por Jaime Rocha

Hace unos días, en nuestra playa Victoria, un pequeño grupo de nudistas (naturistas les gusta que les llamen), hicieron una demostración pública de lo que para ellos significa una lógica aspiración: bañarse desnudos en todas las playas españolas.
Eligen, en este caso, la playa Victoria de Cádiz, una playa, ese día y a esa hora, absolutamente repleta de un público muy variado, donde los grupos familiares, incluidos muchos niños, eran mayoría.
Alegan, los naturistas, que todo lo que es natural no debe causar escándalo y si alguien, excesivamente respetuoso con la intimidad, se escandaliza, el mal está en quien mira, no en quien se muestra ante los demás (insisto en la presencia de muchos niños) absolutamente desnudo.
El planteamiento es erróneo de base. Se me ocurren un par de cuestiones, absolutamente naturales que estas mismas personas, seguramente, no harían en presencia de otras personas y que los animales no racionales realizan “con toda naturalidad” en plena vía pública y sin que les importe demasiado la presencia ajena.
Sencillamente se trata de algo que hemos definido como civilización, que nos ha llevado siglos, cuestiones que, seguramente, nuestros antepasados más remotos también veían como muy natural, porque son propias de la naturaleza humana, pero que la evolución, el desarrollo, la educación y otros avances de la convivencia en sociedad imponen por un simple y elemental respeto a los demás.
No hay que olvidar, y ese es un principio sagrado que muchos parecen desconocer, que nuestra libertad termina justo donde empieza la de nuestros semejantes, espacio que en ningún caso podemos invadir.
En pocas palabras, nadie puede imponer unilateralmente a nadie, nada que ese alguien no quiera recibir, excepción hecha de las leyes que democráticamente se dan las sociedades libres, precisamente para salvaguarda de las libertades personales.
La discusión sobre el uso de esa libertad, que reclaman los nudistas para mostrarse públicamente ante personas que no comparten ese criterio, podría contemplar civilizadamente ambas posturas, tratando de arbitrar soluciones que satisfagan, a medias, a ambas partes (los buenos acuerdos no deben dejar satisfechos del todo a nadie, todos deben ceder algo), como por ejemplo la utilización de la zona entre El Chato y Santibáñez, como es tradicional.
Pero he aquí, que sin venir a cuento, gratuitamente, nada menos que Presidente de la Federación Española de Naturismo, el Sr. Ismael Rodrigo, se despacha con la siguiente declaración: “Los gobernantes intolerantes con el nudismo en playas publicas, son como quienes arrojaban cadáveres en las cunetas por pensar distinto”.
La frase, absolutamente fuera de contexto, retrata perfectamente la intencionalidad política de este colectivo y…naturalmente, por qué han elegido la playa de la Victoria de Cádiz. Nada es casual…al final todos terminamos enseñando la patita. ¿Se trata de una torpeza, o un desliz involuntario? Sea lo que sea aclara muchas dudas. Pues eso, todo está ahora mucho mas claro.