Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

miércoles, 3 de julio de 2013

ESCENAS TRISTES EN LA VIDA

Manuel de la Hera Pacheco, escrito el lunes 1 de Julio de 2013
La calle, cualquier calle de cualquier Ciudad. nos muestra aspectos de la vida que merecen atención; nos enseñan la realidad del sufrimiento, la despreocupación de muchos con esa vida que algunos ( muchos también ) se ven obligados a adoptar y la separación de unos y otros, como si de castas diferentes se tratara, como si hubiera algunos genes que marcaran la desgracia, la infelicidad, la separación de clases humanas, la negación hasta de pequeños detalles de satisfacción personal, de esos que hacen desaparecer del rostro el rictus de la amargura. La calle está pidiendo que la observes con atención y, sobre todo, con el alma abierta de par en par para acoger, con cariño y gran respeto. todo ese conjunto de risas y de sufrimientos que en ella se dan más o menos simultáneamente.
El último día del mes de Junio, la calle estaba menos concurrida, a esa hora temprana de la mañana en la que se celebra la primera Misa del Domingo. A esa hora, en la que la gente suele ir deprisa porque va con el tiempo justo. ya había un hombre de raza negra en una de las puertas de acceso a una Cafetería. En la mano derecha sostenía un gorro como signo de petición de alguna moneda para poder satisfacer su hambre de la mañana. A veces se nos olvida que la gente pasa hambre y que tiene necesidad de comer algo que no es necesariamente un festín. Esta persona a la que me refiero procede de un país lejano y se ha acercado hasta nosotros - pasando un sin fin de calamidades y hasta riesgo de muerte - para que le ayudemos a vivir dignamente, como un ser humano, como usted o como cualquiera de los que pasan a su lado.
¿Cual es nuestra reacción? No me refiero a la de ese momento que pasas al lado de ese hombre que tiene hambre y te pide algo para comer, sino a nuestra forma de actuar en la política de relación con otras naciones. ¿Cómo se piensa solucionar ese grave problema de las emigraciones? ¿Cómo nos "ajustamos" en el mundo para que cualquier persona pueda vivir dignamente en su país? ¿Cómo los debemos acoger en su caso?. Ya sé que se piensa y se trabaja en ello, ¿pero a qué ritmo y con qué espíritu de solución eficaz? La gran mayoría de las personas solemos pensar primordialmente en nuestro problema personal y después en esos otros de carácter general; pero si pensamos con mucho cuidado y cariño en los nuestros no ha de ser menos en los de los demás. Es un deber de solidaridad.
Para completar el panorama, ésta misma mañana aunque algo más tarde que ayer, fui a solucionar unos asuntos, en mi misma calle, en la de la Cafetería que antes he citado, y pude observar cómo una mujer, bastante joven, removía con una varilla metálica larga las basuras existentes en un contenedor, y sacó de éste tres bolsas cerradas cuyo contenido pasó a examinar minuciosamente y seleccionando para sí misma lo que creyó conveniente que traspasó a un pequeño carrito que tenía a su lado. Un poco más allá cuatro o cinco chicas jóvenes charlaban alrededor de una mesa alta situada en la puerta de un Bar. El contraste no podía ser mayor. Ante el contenedor una mujer joven buscaba algo que pudiera serle de utilidad: era su trabajo. Al lado unas chicas jóvenes trataban de programar su día de veraneo.
Escenas tristes de la vida, esas dos que he relatado, que deben remover nuestras conciencias y hacernos más generosos - mujeres y hombres - en nuestra entrega a solucionar los problemas que existen en el mundo, aunque empecemos por los que vemos que hay en la calle que vivimos o que frecuentamos. Después el mundo espera algo más de la sensatez humana, a la que algo o mucho podemos y debemos contribuir. A todos nos esperan.
 

domingo, 30 de junio de 2013

APRENDER Y DISCULPAR

Manuel  de  la  Hera  Pacheco, escrito el 28 de Junio de 2013
  
Alguna que otra vez he visto, de cerca, un potro salvaje y he admirado la fuerza con la que se mueve, corre, salta y hace lo que le apetece. Su estampa es bella y atractiva, en cualquier momento, aunque hay que tener mucho cuidado, cuando se está en sus proximidades, para no recibir una coz o una arremetida. Es plenamente libre pero resulta peligrosa esa libertad si no se anda con cuidado. Hay que comprenderlo y disculparlo y hasta, en ciertos momentos, admirarlo por el derroche de fuerza y astucia que muestra.
Pasado algún tiempo he vuelto a ver a alguno de esos potros una vez domado, con arte y constancia por parte de su domador, y seguía mostrando una gran belleza en sus movimientos, en los que predominaba la elegancia, sobre todo cuando llevaba sobre sus lomos a un buen jinete. No era necesario que se moviera en una competición sino en un simple paseo, pues el potro había aprendido a estimarse en todo su valor, sin necesidad de trofeos; el se daba cuenta de su ser, de su valía y de la forma de comportarse para sentir el aplauso de la gente y el cariño de su jinete,
Con nosotros, los seres humanos pasa algo parecido. Tenemos, desde niños, un ansia de libertad desbocada, un gran afán de movernos por nuestra cuenta y es cierto que hay ocasiones en las que esa espontaneidad resulta verdaderamente maravillosa, aunque no falta de ingenuidad. Hay que saber comprender y disculpar esa actitud y ayudar plenamente a dotarla de esos otros elementos que, todavía, por razón de edad, desconocen. No es una imposición sin fundamento sino una obligación para con ellos por parte de la sociedad, en su conjunto, y por alguna que otra persona en particular.
El trato humano, en cualquiera de sus manifestaciones, requiere un gran respeto lleno de amor. Es algo serio y sumamente importante, aunque la alegría del alma no debe faltar en ningún momento. Hay que comprender algunas actitudes que pueden parecer raras y, a partir de ese conocimiento, hacer el ofrecimiento de lo que se considera que pueda faltar. Un ser humano es siempre sumamente valioso y hay que dedicarle todo cuanto se estima puede necesitar para su mejor y más completa formación. Seróa un acto lamentable volver la espalda a quién está necesitando que se le disculpe porque no sabe actuar correctamente.
Comprender y disculpar no es signo de debilidad sino una actitud completamente necesaria para que cualquier otro ser aprenda a confiar en quien le brinda esa actitud. de forma totalmente generosa. Nos hemos referido, al principio, a la transformación del potro salvaje; ¡Cuánto más importante es la formación del ser humano en el que pueden resplandecer las más nobles y generosas virtudes!. Hay que enseñar la verdad, comprendiendo y disculpando que haya quienes la desconocen.
 

lunes, 24 de junio de 2013

TEMPORADA DE VACACIONES

Manuel  de  la  Hera  Pacheco, escrito en Cádiz el 24 de Junio de 2013 
Por si alguien dudaba de que el Verano seguía existiendo, ayer Domingo 23 de Junio fue un día de plena acreditación del calor en la zona Sur de España, especialmente. Hay diferentes clases de calor. como ustedes bien saben y ayer fue uno de esos días que tienen nombre propio, incluso poético. "Noche de Levante en calma" no la puede olvidar nadie que la haya vivido en Cádiz porque los minutos se alargan, el tiempo se vuelve perezoso y se hace lenta la respiración, así como los movimientos. Nada se mueve, todo transcurre con una lentitud perezosa siguiendo el ritmo de las olas de mínima altura que van llegando a la orilla de la playa sin hacer ruido. Resulta delicioso caminar por esa orilla, con los pies descalzos y la mente viviendo un sueño porque la vida es sueño, aunque a veces nos empeñamos en oscurecerla.
Sí; ha llegado la señal del veraneo, de ese tiempo en el que cada persona hace lo que puede para disfrutar de descanso y pasar el menor calor posible, aunque hay muchas personas que vienen a nuestras latitudes buscando ese calor que les ha sido negado durante los largos meses de un duro invierno. Coinciden los pensamientos opuestos en la defensa del calor y en su ataque porque, en definitiva, todos tratan de pasar un tiempo feliz, unos días de vacaciones junto al mar. Las familias se despliegan sobre el terreno, buscando cada cual lo que más le apetece y hasta se hacen amistades con gente nueva porque todos tenemos necesidad de comunicación, de hacer llegar a otras personas lo que hay en nuestro sentir, en la forma de ver y aceptar los acontecimientos. Realmente es una tentación de mostrarnos como buenas personas.
¿Y por qué no hemos de ser esas buenas personas que deseamos ser en nuestros sueños? ¿Por qué se ha de romper esa gran ilusión, esa que embarga tu alma cuando paseas, al oscurecer, por la orilla de la mar sintiendo en tus pies la caricia de las olas que allí inician su retroceso? De cada uno de nosotros depende la actitud que, en definitiva, se adopte, pero de cada uno de nosotros también depende que no aceptemos el desánimo en nuestras vidas, que no nos dejemos envolver por esas sutiles gasas que desfiguran la imponente belleza de la vida, aún en sus momentos más duros y críticos. ¿Es que no hay belleza en ese lirio que crece en un muladar? La rosa tiene sus espinas y hay que admirarla aún a riesgo de sufrir un pinchazo en la mano.
¡Claro que es dura la vida y que hay mucha suciedad en la sociedad de la que formamos parte! ; pero cuanto mayor sea esa suciedad mayor ha de ser nuestro empeño en limpiarla, en hacer que nuestras ilusiones llenas de buenas intenciones y deseos se conviertan en realidades palpables y justas. Es tiempo de vacaciones, el que ahora se inicia, que no se puede perder, dejándolo pasar sin hacer nada. Es tiempo para forjar nuestros sueños. para darles consistencia y vigor, para hacerlos útiles pata toda la humanidad. Es tiempo para fortalecer tu mente, para disponerla a la acción inmediata porque a tu lado tienes todos los problemas que agobian a muchísima gente. ¡Es temporada de vacaciones que te ha de permitir planificar en tus sueños lo que pronto te empeñarás en hacer realidad!.
Hacía tiempo que no había aparecido por aquí "Una noche de Levante en calma" y la hemos aprovechado para intentar captar toda la poesía que hay en ella, toda la poesía que un alma enamorada de la vida puede encontrar, toda la necesidad que hay de acercarse a quienes sufren para convivir con ellos sus pesares, todo aquello - también - que cada persona tiene en su alma de amor a la Humanidad y que desea se haga realidad para el bien de todos, sin exclusión alguna.
Manuel de la Hera Pacheco.- 24 Junio 2013

viernes, 21 de junio de 2013

UN BUEN DIA DEL AÑO 2014

Artículo de Juan José Millás, publicado en diario El País (19.06.13)

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.
Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

Juan José Millás

miércoles, 19 de junio de 2013

RECIEDUMBRE MORAL

Manuel  de  la Hera  Pacheco, publicado en el diario Información de la Bahia de Cádiz, el martes 18 de Junio de 2013.

 
Estamos viviendo no sólo unos momentos difíciles si no que es una época complicada en muchos países del mundo. Aquí, a la vuelta de la esquina te encuentras con una manifestación de protesta y en otros países esas manifestaciones son muy violentas y se producen heridas y muertes de personas. Es, en definitiva, la violencia en apoyo de algo que se desea, o se necesita, por una parte más o menos considerable de la población. La situación es sumamente confusa y obliga a tomar importantes medidas de seguridad en cualquier caso y muy especialmente cuando se reúnen, para estudiar y tratar de resolver cuestiones importantes, los altos mandatarios de las naciones más poderosas de nuestro planeta. Tiene que ser muy complicado encontrar las soluciones a los problemas existentes, bajo la presión del desorden violento.
Es, en definitiva, la presencia en la vida del ser humano de dos conceptos sumamente importantes; libertad y verdad. El ser humano es libre pero ha de saber en qué consiste ese concepto. A veces se grita en demanda de libertad para llegar a una situación en la que se encuentra una mayor opresión, tanto material como moral; una situación en la que al ser humano se le dificulta seriamente el amor a la verdad. Sin ésta, sin la verdad como eje fundamental de la vida humana, se pierde la posibilidad de obrar justamente, con aprecio a todo lo que nos rodea en la vida aunque sea con pérdida de alguna que otra ventaja personal. Libertad y verdad que han de ir estrechamente unidas en su pureza para que no terminen convertidas en libertinaje y falsedad.
La persona necesita formación no sólo profesional sino en libertad y verdad. Formación profunda porque muchas veces puede ocurrir que el ser humano se deje guiar por sus propias estimaciones para lograr lo que más le conviene materialmente y esto mismo puede ocurrir - de hecho ocurre -. en los grupos de personas que estimen más conveniente seguir otras líneas de acción. A la vista tenemos lo que está ocurriendo actualmente en diversos países en los que se grita en favor de la revolución, por ejemplo en Brasil que es un país en pleno desarrollo y con un horizonte abierto a la prosperidad material
En la vida hay situaciones muy duras que el ser humano debe aprender a entenderlas y a veces padecerlas para estar en condiciones óptimas para afrontar todo cuanto pueda ir presentándose, haciendo valer los principios de libertad y de verdad. Es dura esa formación, pero completamente necesaria para no acabar siendo personas que se lamentan de todo y que no saben buscar y encontrar las soluciones adecuadas a cada tiempo y lugar. El gran filósofo Lucio Anneo Séneca, que nació el año 4 antes de Cristo y falleció el año 65 de nuestra Era. nos dejó este pensamiento, que es muy importante tener en cuenta y seguirlo: "No hay árbol recio ni consistente sino aquél que el viento azota con frecuencia". Quizás nos hemos acostumbrado a otra forma de vida.
Guardo el máximo respeto y consideración a todas y cada una de las personas que padecen dificultades, del tipo que sea, y pienso que a muchos nos ha faltado reciedumbre moral para hacer mejor nuestras obligaciones para con los demás. Siempre hay que abandonar el mal rumbo y muchos debemos hacerlo, sin demora y con firmeza, para el bienestar de la sociedad, en el ámbito de la libertad y la verdad.
Manuel de la Hera Pacheco.- 18 Junio 2013

sábado, 8 de junio de 2013

TRANSPARENCIA

Pilar Cernuda, publicado en el Diario de Cádiz el viernes 31 de Mayo de 2013

ES actualmente la profesión más denostada, la más desprestigiada, y probablemente ha habido comportamientos que justifican esa mala imagen; pero, como siempre, pagan justos por pecadores. Infinidad de políticos se han tomado su trabajo como un servicio al Estado y a los ciudadanos, han sacrificado sus carreras profesionales por dedicarse a los demás, han trabajado sin límite de tiempo para sacar adelante proyectos y leyes que cambiarían sustancialmente la calidad de vida y han dejado de lado intereses personales y familiares para volcarse en los intereses ajenos.

Sin embargo, el puñado de hombres y mujeres que se han acercado a la política para medrar, para tener influencia, para ganar un salario que jamás lo tendrían con el ejercicio de su profesión y que para conseguirlo no han dudado en traspasar los límites que marca la ley, o simplemente el compromiso con los demás, ha ensuciado a toda una profesión que debería contar con los mejores y de la que suelen huir los mejores precisamente porque no quieren formar parte de un grupo de gente que, hoy, provoca un rechazo generalizado por el mal comportamiento de unos pocos.

Una de las leyes más importantes de este Gobierno es la de Transparencia, que se pretende que esté aprobada antes de que finalice el año. Una vez en marcha, los que actúan al margen de los buenos hábitos lo tendrán más difícil. Las cuentas serán públicas, las licitaciones estarán al alcance de cualquier ciudadano, así como los términos de los contratos que se realicen con las administraciones públicas, se conocerán salarios, cualquier tipo de gasto, número de asesores y contratados, coste de viajes, compras, obras y eventos que se celebren. El Gobierno ha dado un paso más, importante paso, y en el trámite parlamentario ha aceptado ahora que la que iba a llamarse Agencia de la Transparencia, que designaría el propio Gobierno, se transforme en un órgano independiente. Un Consejo de Transparencia y Buen Gobierno que actuará al margen de componendas políticas, que es la manera de ganar en credibilidad.

Es vital esa transparencia para que la política recupere el prestigio perdido y, también, porque indica que en los últimos días se están dando pasos en el buen camino: Rubalcaba ha ofrecido su apoyo a Rajoy para que acuda al Consejo Europeo de junio con el respaldo del principal partido de la oposición; que la Ley de Transparencia la controle un organismo independiente demuestra voluntad de legislar buscando acuerdos y sin hacer uso irritante de la mayoría absoluta

jueves, 30 de mayo de 2013

ESTUVE EN PARO Y ME DISTEIS TRABAJO

José Joaquín Castellón, publicado en el Diario de Cádiz el  martes 21 de Mayo de 2013

LA situación de falta de empleo en nuestros pueblos y barrios es tan preocupante que no es, en absoluto, desproporcionado situar la creación de puestos de trabajo digno como una de las principales obras de misericordia -usando el lenguaje del catecismo que aprendimos en la escuela- que hoy se nos está pidiendo.

No voy a recordarles las cifras de desempleo que en nuestra región andaluza ya ha pasado lo socialmente admisible; y si no fuera por la solidaridad familiar, sobre todo de los abuelos, habrían desencadenado un estallido social. Es escandalosa la tasa de desempleo de los jóvenes, con lo que conlleva de falta de futuro, de perspectivas vitales y de horizontes humanos. Es cierto que nuestros jóvenes no tienen, en general, problemas para subsistir gracias a la red de seguridad de las familias. Pero en absoluto pueden ni deben conformarse con estar dependiendo sine die de sus progenitores.

El problema, mirado en su profundidad, es más grave por cuanto sus causas no son coyunturales. En Andalucía el problema del desempleo es estructural: falta un tejido productivo mínimamente consistente que permita confiar en que acabada la crisis se acabará el problema del paro. Muchos años hemos confiado en el turismo, en la construcción y en las ayudas europeas para sustentar el Estado de bienestar al que nos hemos acostumbrado. Dos de esos pilares se han venido abajo, y no se ha generado una economía civil que sirva de sustento a las coberturas que exigimos al Estado. El dinero fácil e injusto de la construcción y el dinero fácil y dilapidado de la UE se han acabado.

A esta altura de la situación, quien mira a la comunidad de los cristianos, a la Iglesia, la mira buscando una ayuda asistencial, tan necesaria como lastimosa; una limosna que es pan para hoy -al menos eso-, pero seguir en precario mañana. La Iglesia como institución no tiene la responsabilidad de crear un tejido productivo justo; no es una tarea específica de su misión potenciar la creación de puestos de trabajo. Pero la Iglesia no es sólo la institución eclesial. Iglesia son también todos los laicos cristianos, abogados, notarios, albañiles, políticos, médicos, estudiantes, parados, trabajadores del campo, empresarios, emprendedores, etc. que quieren vivir la fe en Cristo. La construcción de una sociedad más humana pasa hoy por la regeneración de un tejido productivo justo en nuestro pueblo. Y toda la Iglesia, tanto desde su nivel institucional, como desde la militancia personal de cada uno de sus miembros, estamos encartados en este reto, en esta interpelación del Espíritu y de la Historia.

En algunas diócesis andaluzas hay instituciones específicamente encargadas de posibilitar, a través de asesoramiento y financiación, pequeñas iniciativas de auto-empleo; en la dióceis de Sevilla es la fundación Marcelo Spínola. Cáritas también se ha caracterizado por apoyar iniciativas de auto-empleo. Pero hoy por hoy esto es claramente insuficiente.

Cuando Juan el Bautista, encarcelado en Maqueronte, envió algunos discípulos a preguntar a Jesucristo si era de verdad el Mesías esperado, sabemos que le respondió con los hechos: devolvió la vista a algunos ciegos, hizo andar a algunos tullidos, resucitó a algún muerto y anunció a los pobres la Buena Noticia. También hoy -y en todo tiempo-, cuando nos pregunten a los cristianos si somos los portadores de la Buena Noticia que Cristo inició en la historia, tendremos que responder con los hechos. Y en parte lo hacemos. Pero hoy el signo más relevante del Reino que necesita nuestra sociedad es que los cristianos nos preocupemos eficazmente por impulsar la creación de puestos de trabajo y que seamos catalizadores de iniciativas de empleo sostenible y decente. Todos los cristianos de los distintos ámbitos de la Iglesia, desde la jerarquía hasta los fieles, pasando por los diversos movimientos de apostolado -se llamen como se llamen y tengan la sensibilidad religiosa diferenciada que tengan- hemos de poner el horizonte de la creación de un tejido productivo justo como un reto de nuestra fe y como uno de los signos que el Espíritu nos pide.

Naturalmente que las condiciones estructurales de la economía han de cambiar y hay responsables de hacerlo. Pero esas condiciones estructurales, económico-financieras, sólo serán eficaces si hay personas que ponen al trabajador en el centro de la actividad económica. Si la codicia, la corrupción y la inhibición de la mayoría nos han traído a esta crisis inhumana, serán la decencia, la honradez para con las personas en situación de desempleo, y la responsabilidad de cada uno de nosotros en particular, la que vaya alumbrando un tejido productivo justo.

martes, 28 de mayo de 2013

MUERTE AL SOLDADO

 Pilar Cernuda, publicado en el Diario de Cádiz el lunes 27 de Mayo de 2013.

PRIMERO fue Londres, con el brutal asesinato de Lee Rigby, ex combatiente en Afganistán; después París, donde un árabe intentó degollar a un soldado. No estamos seguros, y estos episodios han despertado nuevamente los peores instintos de xenofobia, hasta el punto de que al mismo tiempo que las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia potencian su actividad para tratar de detectar nuevos focos de peligro, también se ha reforzado la seguridad en los barrios que son lugar habitual de residencia de familias árabes.

Es difícil encontrar el equilibrio: los controles deben ser minuciosos porque los yihadistas están permanentemente alertas. Pero no todos los musulmanes, ni de lejos, apoyan en terrorismo.

En España, dicen las autoridades, no ha hecho falta activar ningún protocolo más porque la alerta es permanente. Se extrema la vigilancia sobre las personas sospechosas de pertenecer a grupos extremistas y también sobre las mezquitas y los centros de reunión. Hay razones para hacerlo, y el último episodio de Londres así lo demuestra: se suceden los actos terroristas realizados por personas que se han criado en países occidentales, incluso han nacido en esos países y tienen su nacionalidad, y que aparentemente se encontraban perfectamente integrados en la sociedad. Lo ocurrido ha hecho saltar todas las alarmas porque evidencia que se ha fracasado en el modelo de integración de personas de otras latitudes y que han fallado los programas de seguridad contra el terrorismo islamista.

En Siria se han detectado a centenares de personas que han viajado desde países europeos y se han sumado a las fuerzas rebeldes o a las de Bashar al Asad, todas ellas con un fuerte sentimiento religioso -además del ánimo de derrocar a Al Asad también se produce la guerra a muerte entre suníes y chiíes- y que se sienten absolutamente identificados con la yihad. Un motivo más de preocupación para quienes deben luchar contra el terrorismo islamista, porque la presencia de jóvenes que pertenecen a una generación educada en occidente significa que no se ha producido el deseado arraigo y que, lo que es más grave, han sido captados más o menos fácilmente por Al Qaeda y sus afines.

La Policía española tiene fama de ser una de las mejor informadas sobre el mundo islamista, más aún desde la tragedia del 11-M. Suele estar alerta, pero lo sucedido en Londres y París le obliga, y nos obliga a todos, a no dejar ni un cabo suelto. En cualquier lugar un fanático nos puede romper la vida

sábado, 18 de mayo de 2013

LA RESISTENCIA

Rafaael Sánchez Saus, publicado en el Diario de Cádiz el jueves 16 de Mayo de 2013



NO puedo ni quiero leerme cada día toda la prensa andaluza, por lo que es posible que la noticia se me haya escurrido ante los ojos a pesar de mis esfuerzos -y de los de mi buscador de internet- por encontrarla en ella, pero ha tenido que ser uno de esos confidenciales mayormente madrileños el que me ha puesto sobre la pista de La Resistencia, una agrupación de andaluces -me resisto a llamarla lobby como gusta a mi fuente-, al margen de los partidos políticos que se proponen trabajar conjuntamente para intentar eliminar la corrupción de la vida pública, defender el Estado de derecho y restaurar la justicia social. ¿Otra movida más en la estela del fallido 15-M? Es de esperar que los trescientos andaluces que, al parecer, se han sumado ya a la convocatoria de La Resistencia hayan aprendido de los errores de lo que sólo hace dos años despertó tantas expectativas y hoy se debate en una crisis mayor aún que la había venido a denunciar.

De momento, una buena señal es que La Resistencia no se propone cambiar el mundo y las esferas remotas, sino centrarse en algunos de los muladares más próximos y, por así decir, familiares: la Junta, las diputaciones y municipios de Andalucía, todas aquellas instituciones en las que el olor a caca se expande por encima de los vistosos ropajes ideológicos. De momento, y no es poca cosa cuando se acaba de empezar la faena, ha conseguido que el fiscal general de Andalucía se haya interesado por tres asuntos de peso: el reparto ilegal de subvenciones en agencias de la Junta de Andalucía, los contratos a dedo del Gobierno andaluz y el especialmente sangrante y escandaloso, cuando tanta demagogia se está desplegando desde San Telmo sobre este problema, de los desahucios presuntamente ilegales llevados a cabo por la empresa pública del suelo de la Junta.

No todo está perdido. Es esperanzador que iniciativas así surjan aún del seno de una ciudadanía plural en sus ideas pero unánime en su exigencia de limpieza en la vida pública. Garantizar en ellas la perduración de su espíritu abierto, evitar caer en manos de redes de activistas al servicio de ideologías liberticidas es su gran reto. Ojalá dentro de dos años podamos ver en La Resistencia no ya una esperanza, sino una realidad inequívoca de que la ciudadanía crítica ha sido capaz de madurar sus proyectos y sus procedimientos. Andalucía se lo agradecerá.

sábado, 4 de mayo de 2013

PERDER EL RUMBO

Pilar Cernuda, publicado en el Diario de Cádiz el martes 30 de Abril de 2013
EL viernes presentó el Gobierno un panorama desolador después del golpe que supuso la EPA de los 6 millones de parados; el domingo, en Granada, Rajoy no fue mucho más optimista, sino que se mantuvo en la línea de alertar sobre las dificultades que vivimos y pidió "paciencia" para superarlas, como si no la tuvieran ya, y muy sobrada, los españoles. Y el lunes, en una reunión con empresarios, aparece un Rajoy que sin echar las campanas al vuelo defiende su política, afirma que "los hechos certifican el cambio de rumbo" -para bien, evidentemente-, respalda la reforma laboral aunque admite que la EPA fue una mala noticia, asegura que "estamos en el umbral de invertir la situación económica -se supone que también para bien-, dice que se ha producido una mejora de la competitividad y del comercio exterior y que "sabemos lo que hacemos". Conclusión: hay motivos sobrados para caer en el desconcierto y en la perplejidad, porque según cómo venga el aire el presidente presenta un escenario fúnebre o da motivos para la esperanza.

El problema es que muchas de las operaciones económicas y las inversiones que crearían miles de puestos de trabajo dependen de que los que podrían realizar esas operaciones o inversiones se mueven en función de los proyectos de gobierno y sus previsiones de futuro. Y estos días las previsiones de Rajoy y sus ministros son tan cambiantes que difícilmente se puede hacer un pronóstico sobre lo que nos espera. Es mal asunto el triunfalismo, no deja de ser un engaño; pero es igualmente reprobable el catastrofismo, porque se necesitan acicates para salir adelante cuando la crisis golpea con la dureza con que lo está haciendo. Y lo que ya provoca una desazón difícil de describir es que se emitan mensajes contradictorios, tipo ducha fría ducha caliente, que aturden y descolocan.

El ministro De Guindos ha firmado un acuerdo con su colega alemán Schauble para financiar ayudas a las pymes. Una buena señal, se necesita crédito como el comer. Es algo tangible, porque los alemanes suelen cumplir sus compromisos. Pero poco más se puede decir sobre los nuevos proyectos del Gobierno para superar la crisis: el llamado segundo plan de reformas no ha sido tal y el estado de ánimo de la vicepresidenta y los ministros de Economía y de Hacienda no fue como para pensar en una próxima mejora de la situación, Resultado: lo urgente es esperar, como decía Pío Cabanillas. Sólo así sabremos si este Gobierno nos lleva a buen puerto o nos hunde definitivamente.

domingo, 28 de abril de 2013

LOS NOMBRES DE LAS COSAS


Rafael Navas Renedo, publicado en el Diarío de Cádiz el domingo 28 de abril de 2013.


POR qué lo llaman movilización cuando quieren decir vandalismo? ¿Por qué se habla de acto de protesta cuando se trata de un sabotaje? ¿Dónde está la reivindicación de unos trabajadores cuando lo que vemos es un acto protagonizado por salvajes? La perversión del lenguaje es una realidad establecida que está haciendo mucho daño a este país. Cuando a las cosas no se las llama por su nombre y se saca un catálogo de eufemismos políticamente correctos, se dibuja interesadamente el escenario de un mundo que no existe. Con independencia del objetivo que buscaban, los autores materiales de los destrozos en el puente Carranza el pasado jueves son unos delincuentes y denominarlos de otra forma sólo contribuye a prolongar el problema y a hacerle un flaco favor al colectivo al que creen representar.

El vocabulario político y sindical está lleno de palabras y expresiones que disfrazan los hechos a conveniencia. Desgraciadamente, la crisis ha enriquecido el diccionario de las ambigüedades, perífrasis y los circunloquios porque hablar claro, describir con crudeza lo que pasa, cada vez cuesta más a quienes subsisten a base de réditos electorales. Y lo cierto es que han conseguido el objetivo de que en muchas ocasiones los ciudadanos acabemos utilizando ese lenguaje dañino a base de escucharlo repetitiva y machaconamente.

Que a la masiva emigración de jóvenes españoles la denomine la ministra de Trabajo "movilidad exterior" es uno de los ejemplos más recientes de todo esto. Tal vez,en el Gobierno creen que, arrinconando determinadas palabras del diccionario, van a causar mejor respuesta en los mercados y menos sufrimiento en los ciudadanos. Pero se equivocan. Lo que al final consiguen con ello es incrementar la indignación entre una población que, es posible, se encuentre bastante hastiada, pero que no es tonta.

En el Consejo de Ministros del pasado jueves no se aumentaron los impuestos, sino que hubo "novedades tributarias". La invasión de neologismos parece no tener fin en la presente legislatura, cuando creíamos que aquella resistencia de Zapatero a hablar de crisis en la anterior era una conducta aislada. Gobernar, lo estamos viendo de nuevo, acaba conduciendo a un ejercicio de camuflaje de la realidad cuando ésta es incómoda o desagradable. Desahucios, rescate financiero, repago (en lugar de copago), amnistía fiscal, subida del IVA, privatización, abaratamiento del despido y un largo etcétera son palabras prohibidas para quienes han sido elegidos por los ciudadanos para que les digan la verdad. Sin tapujos.

Hace unos días se celebró el Día del Libro, la fiesta de las letras que invita a la lectura. El Diccionario de la Lengua Española es la mejor herramienta para saber qué es lo que realmente está pasando, un manual de supervivencia para tiempos difíciles

sábado, 20 de abril de 2013

SON LAS ADMINITRACIONES PUBLICAS, ESTÚPIDO

Pilar Cernuda, publicado en el Diario de Cádiz el sabado 15 de Abril de 2013


LA frase que sirvió de símbolo a la campaña de Clinton contra Bush padre, "es la economía, estúpido", podría transformarla este Gobierno en "son las administraciones públicas … ", pero Rajoy y su equipo se han encontrado con una pared: la unanimidad de los alcaldes a que se meta mano a la estructura y competencias de los ayuntamientos, y a la animosidad que se ha visto en gobiernos regionales, mancomunidades, diputaciones y cabildos para aceptar el proyecto que se elaboró al principio de la legislatura, y analizó el Consejo de Ministros el pasado febrero.

Rajoy no ha encontrado el valor suficiente para imponerse a quienes han puesto pie en pared para defender sus derechos, visualizada en la Federación Española de Municipios y Provincias, que se resisten a la idea del Gobierno de poner orden en las estructuras locales, reducirlas, controlar el exceso de personal, poner tope a los sueldos en función del número de habitantes y racionalizar las estructuras. En Suecia se han reducido los ayuntamientos a un tercio, España cuenta con el mismo número de ayuntamientos que Alemania con el doble de habitantes, Italia ha reducido a la mitad el número de sus provincias y en Estados Unidos sólo las grandes ciudades cuentan con alcaldes elegidos por los ciudadanos, el resto tiene gestores municipales que administran los ayuntamientos y no dependen de los partidos políticos. En España hay municipios con unos pocos miles de habitantes que se niegan a compartir servicios con el ayuntamiento situado a media docena de kilómetros, se han creado infraestructuras de mancomunidades que no tienen sentido, se han duplicado y triplicado competencias y los alcaldes y concejales se han rodeado de asesores que hacen poco más que ganar buenos salarios, porque ya existen funcionarios que asumían esas atribuciones.

La gente está realizando sacrificios a veces inhumanos para paliar los efectos de una crisis absolutamente devastadora. No es justificable que los políticos municipales se nieguen a aceptar una reforma indispensable. Sin ella, jamás cuadrarán las cuentas. El Gobierno ha advertido que presentará el proyecto antes del verano: a ver si se atreve a hacerlo, y a ver si se atreve a presentarlo en los términos en los que lo había redactado inicialmente antes de las presiones de sus altos cargos municipales y autonómicos.

lunes, 15 de abril de 2013

DEFENSA DESAPASIONADA DE LA MONARQUIA


Ángel Rodríguez publicado en el Diario de Cádiz el domingo 14 de abril de 2013

                     HOY, a los 82 años de su proclamación, somos muchos los que aún llevamos la República en el corazón. Algunos también llevamos la monarquía parlamentaria en la cabeza, lo cual no deja de ser una paradoja por partida doble: primero, porque se supone que nada debería ser menos pasional que la República, culminación de la aspiración ilustrada de someter el poder político al dictado de la razón; segundo, porque se supone que nada debería ser menos racional que la monarquía, que hunde sus raíces en las supersticiones oscurantistas del origen divino del poder. ¿Qué ha pasado en nuestro país para que la opción republicana se haya vuelto más sentimental que racional y la monarquía haya logrado rodearse de una racionalidad que siempre le ha sido ajena?


                  Como todo lo que comienza levantando grandes expectativas, dura poco y acaba trágicamente, la República terminó convirtiéndose en un mito. Y como todos los mitos, sus aspectos positivos (¡y vaya si los tuvo!) han oscurecido los negativos (por cierto, entre estos estaba la figura del jefe del Estado, que fue mal diseñada por la Constitución republicana y salió peor parada cuando se puso en práctica). El mito ha hecho que quedara oscurecido, sobre todo, su principal defecto: que terminó mal.


                Cierto que fue el golpe fascista de Franco el que causó su derrumbamiento final, pero, como el propio Azaña dejó escrito, la República difícilmente habría sobrevivido si la Guerra Civil la hubieran ganado los nuestros. La guerra en la que un bando vio el medio para terminar con la democracia republicana era vista por muchos de los que combatían en el otro como la gran oportunidad para poner fin a un régimen burgués. Unos luchaban por el fascismo y otros por la revolución; juntos, fueron más que los que lo hicieron por la República.


             Que el experimento republicano saliera mal no empañó en absoluto su carácter mítico, muy al contrario: le rodeó de la épica necesaria para consolidarse. Pero desde que los historiadores han desentrañado sus entresijos, le han crecido las dificultades para poder ofrecerlo como un precedente exitoso de forma de gobierno. Como todos los mitos, la adhesión al mismo se explica, sobre todo, por razones sentimentales. Lo que nos apasiona de la República no son sus resultados, sino sus valores.


          Al contrario que la República, la reinstauración de la Monarquía no levantó grandes expectativas ni suscitó grandes adhesiones. Aunque impuesta por Franco, pronto supo encontrar un nuevo fundamento, el mismo que iba a dotar de legitimidad al nuevo régimen democrático alumbrado tras el franquismo: el compromiso, el pacto, el consenso. La transición fue, entre otras muchas cosas, el escenario del armisticio finalmente firmado entre los hijos de los que ganaron la guerra y los hijos de los que la perdieron.


          Dotar de un fundamento racional a la monarquía que ahora tenemos entraña, sin embargo, una dificultad mayor que revelar las pasiones que afectaron a la República que tuvimos. Lo es porque el canon de racionalidad no puede ser otro que el democrático, y nada menos democrático que una Jefatura del Estado no elegida por el pueblo. Pero, sorprendentemente, la monarquía parlamentaria ha sabido encontrar su papel para contribuir a que la democracia funcione mejor: gracias a que existe una Jefatura del Estado que se sitúa por encima de la lucha política, la confrontación partidista puede desplegarse sin temor a que todo el sistema se venga abajo. La condición para que sea compatible con la democracia es que el Rey, puesto que no es elegido, no ejerza poder alguno.


                  Nuestra democracia, como todas, descansa en un sutil equilibrio entre el consenso y el conflicto. El acuerdo en las reglas del juego (la Constitución) es imprescindible para que el desacuerdo pueda llegar, con la intensidad que sea necesaria, en todo lo demás. En una monarquía parlamentaria, el Rey está en una mejor posición institucional para representar ese espacio de consenso básico. El carácter no electivo no es aquí un obstáculo, sino, más bien, una ventaja. No creo que ninguno de los presidentes del gobierno que hemos tenido hasta ahora hubiera podido hacer un mejor papel si en lugar del gobierno hubieran tenido que presidir la República.


                Nuestra monarquía, en definitiva, ha propiciado que se cumplan los ideales de la República (que impere la voluntad democrática del pueblo) sin que asomen los peligros que terminaron con ella (que el conflicto político inunde el necesario espacio básico del acuerdo). Es cierto que la República del siglo XXI no tendría por qué afrontar los mismos riesgos, pero dudo que merezca la pena comprobar cuáles podrían ser los nuevos. La suma de un monarca hereditario que simboliza lo que todos tenemos en común y un gobierno democráticamente elegido que lleva a la práctica lo que decide la mayoría ha funcionado, al menos hasta ahora, razonablemente bien. Lo mejor que nos podría ocurrir es que, con los cambios que hubiera menester, siguiera funcionando así en el futuro. Sin levantar pasiones, es cierto. Pero hay muchos terrenos en donde la pasión suele jugar un mejor papel que en la política.

martes, 9 de abril de 2013

DEMÓCRATA LO SERAS TÚ


Pablo Bujalance, publicado en el Diario de Cádiz el lunes 08 de abril de 2013


                    EL asunto de los escraches, lejos de perder fuelle, continúa bien álgido a costa, esencialmente, de decisiones y declaraciones desafortunadas esgrimidas desde uno y otro bando. Como decía un tío mío bastante escéptico, hay bocazas donde hay micrófonos. La corriente, por llamarla de alguna manera, ha servido en bandeja a quienes la impulsan y a sus contrarios la posibilidad de dejar bien claro de cara a la galería en qué consiste, según sus particulares criterios, actuar como un verdadero demócrata y en qué consiste todo lo contrario.

                    La opinión mayoritaria no ha tardado en situar los escraches fuera de cualquier consideración democrática. Y esto es razonable: el hostigamiento personal al político en la puerta de su domicilio, que terminan pagando injustamente sus familiares, es rechazable en todos los términos. Pero conviene analizar el modo en que algunos de los señalados, todos ellos del PP, han señalado a su vez a los practicantes del escrache como antidemócratas. Porque esto también refleja, con cierta eficacia, lo que ellos piensan de la democracia.


                      Como es bien sabido, los populares no han dudado en comparar a los de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca con nazis y etarras. Y lo han hecho de una manera radical, absoluta, sin dejar lugar a los grises: insinuando la existencia de vínculos con organizaciones criminales y, lo que es aún más significativo, considerándose a sí mismos víctimas de implacables pogromos. Si hubieran querido ir más lejos en su demonización, sencillamente no habrían podido. Pero al dar coartada a semejantes argumentos, los señalados demuestran una abultada torpeza.


                 Deberían saber que cuando se lanza una acusación de este calibre, lo más fácil es que el tiro salga por la culata. Y también deberían recordar que Hitler ganó sus elecciones en Alemania gracias a un programa electoral lleno de bondades que luego no tuvo inconveniente en tirar a la basura. Y de la palabra de Batasuna y ETA ya sabemos lo que podemos esperar. Así que, si se trata de comparar, a lo mejor podríamos comparar al Gobierno de Rajoy, que ha incurrido en el deshonor dudosamente democrático de traicionar punto por punto el programa con el que llegó a la silla, con lo uno y lo otro.

             El verdadero problema de todo esto, más allá de las comparaciones baratas, es que los políticos no están demostrando mucha sensibilidad ante el sufrimiento de aquellos para los que gobiernan. Y el dolor no atendido no suele preocuparse por si parece o no democrático cuando se manifiesta

martes, 2 de abril de 2013

DESHAUCIIOS: EUROPA, 1; ESPAÑA, 0

ANA M. CARMONA CONTRERAS publicado en el Diario de Cádiz el domingo 31.03.2013



QUE la legislación hipotecaria tienda a beneficiar la posición de la banca frente a la de los deudores se configura, por lo general, como un elemento característico de la misma. Ahora bien, que esa tendencia se convierta en abierta preferencia por la posición contractual de los bancos en claro detrimento de los derechos de los hipotecados que no pueden afrontar sus obligaciones de pago se afirma como una peculiaridad española.

Una somera lectura de las normas que regulan la cuestión en nuestro país no deja resquicio a la duda. Porque si se deja de pagar la deuda contraída con el banco, se inicia un procedimiento judicial que terminará irremisiblemente con el desahucio del inmueble del hipotecado. Quien no está al corriente de sus pagos no sólo es expulsado de su vivienda, que es adquirida por la entidad bancaria por el 50% de su valor de tasación. Además, habrá de seguir haciendo frente a la deuda pendiente y, asimismo, abonar los gastos producidos en el curso del procedimiento de desahucio.

Con el estallido de la crisis económica y las crecientes dificultades de un número cada vez mayor de familias para hacer frente al pago de la hipoteca de su vivienda, el índice de desahucios ha crecido de forma espectacular, poniendo claramente de manifiesto los estragos causados por una legislación necesitada de un profundo replanteamiento. La falta de sensibilidad gubernamental ante esta acuciante problemática social ha sido contumaz, puesto que al clamoroso inmovilismo del Ejecutivo de Zapatero, que nada hizo al respecto, ignorando completamente la cuestión durante dos legislaturas, ha venido a sumarse la timorata respuesta que, constreñido por la magnitud de la protesta ciudadana, ha ofrecido el Gobierno de Rajoy.

En primer lugar, aprobando un más que tibio Código de buenas prácticas que sólo protege de las ejecuciones hipotecarias a un número extraordinariamente reducido de afectados. Y después, ante el alud de críticas recibidas, procediendo a votar a favor de la admisión a trámite en el Congreso de una iniciativa legislativa popular promovida por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas. Dicha iniciativa, entre otras medidas, propone la figura de la dación en pago así como la paralización de los desahucios de la vivienda habitual cuando el impago de la hipoteca sea por motivos ajenos a la voluntad del deudor.

Planteada la necesidad de cambio ante un legislador literalmente obligado a debatir la referida iniciativa en medio de un nivel de rechazo social que crece día a día a un ritmo exponencial, la primera y -hasta el momento- más contundente respuesta jurídica ha venido de la mano del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Ante la cuestión prejudicial formulada por un juzgado de Barcelona, el Tribunal de Luxemburgo ha concluido que la ley española vulnera la normativa comunitaria de protección de los consumidores. Así se deduce del hecho de que, una vez iniciado un proceso de ejecución hipotecaria, éste siga su curso y concluya con el desahucio a pesar de que el deudor haya denunciado en vía judicial el carácter abusivo de las cláusulas del contrato que se le está aplicando.

En tales situaciones, la ley española no atribuye a los jueces ningún mecanismo que permita neutralizar la conclusión del proceso de desahucio hasta tanto se determine si las cláusulas denunciadas resultan o no abusivas. Antes bien, constatado el abuso, la única solución prevista es la indemnización y no la recuperación del inmueble. Siendo este el desenlace obligado, constata el Tribunal de la Unión la existencia de una situación de "desequilibrio importante" en la posición del consumidor que resulta contraria a las exigencias de la normativa europea.

El varapalo de Luxemburgo al sistema español de ejecuciones hipotecarias ha sido rotundo y no admite paliativos. Toca ahora al Parlamento ajustar nuestra legislación a las exigencias formuladas por el ordenamiento europeo, reforzando la posición del deudor frente a la hasta ahora incontestable hegemonía de las entidades bancarias. En un momento en el que el rechazo a la Unión alcanza en la sociedad española unas cotas de intensidad hasta ahora desconocidas, resulta imprescindible reivindicar la fundamental tarea desarrollada por el Tribunal de Justicia en pro del desarrollo y la protección de los derechos individuales en el espacio de la Unión. Porque no cabe duda de que, gracias a la sentencia aludida, el derecho constitucional a una vivienda digna, en su vertiente de no ser despojados de la misma de forma prácticamente automática ante la imposibilidad objetiva de seguir pagando la hipoteca, está en vías de experimentar una imprescindible mejora.