Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

lunes, 17 de enero de 2011

Salgado y el sonido del temporizador de una bomba

Por Roberto Centeno, en http://www.cotizalia.com/disparate-economico/salgado-sonido-temporizador-bomba-20110117-4706.html (17/01/2011)
En medio del espejismo de la pasada semana, consecuencia de la compra de bonos portugueses por el BCE y la posible ampliación, en 2013, del actual Fondo de Estabilidad Financiera, el Financial Times afirmaba que “los inversores ya escuchan el temporizador de una bomba en el sector financiero español”, debido a la incertidumbre que rodea todo lo referente al mismo, subrayando que los 100.000 millones del FROB para hacer frente al problema son “peligrosamente insuficientes”. El BdE evalúa en 181.000 millones los “activos problemáticos”, una cifra que no se sostiene: ¿O es que alguien puede creerse que la morosidad del “ladrillo” en los bancos es más del doble que en las cajas? ¿O que con un problema inmobiliario superior al de Irlanda solo un 1% del sistema ha quebrado?

Parafraseando a sir Winston Churchill, podríamos decir que “nunca tantos fueron engañados por tan pocos”. Porque lo cierto es que no tenemos ni idea de la dimensión real del problema, no tenemos ni idea de lo que nos están ocultando. Sólo sabemos que llevan mintiendo desde el principio y que en este engaño están todos de acuerdo: bancos, cajas, gobierno, oposición y Banco de España, cuya actuación pasará a la historia como la más negligente y nefasta de toda su larga trayectoria, aparte de gestionar las reservas, el oro y el dinero público, nuestro dinero, como si fuera estiércol. Ni siquiera sabemos la cantidad de dinero público despilfarrado en CCM, una cajita minúscula, ni las tropelías de los diversos culpables, ni el contenido del pacto de silencio entre PSOE-PP en este tema. Así las cosas, ¿cómo vamos a saber lo que esta pasando en el resto del sector que es cien veces mayor y ni siquiera está intervenido?

Eduardo Segovia adelantaba aquí la noticia de que al Gobierno, cediendo a las presiones de los grandes bancos, quiere acometer el saneamiento de las cajas inyectando hasta 80.000 millones de euros en forma de capital, lo que deja a la cúpula BdE como lo que es: un hatajo de irresponsables que, con una insensatez que causa escalofríos, sigue defendiendo los SIP, una chapuza que sólo ha servido para mantener a los responsables en sus poltronas con nuestro dinero, en lugar de procesarlos. Porque el problema no es sólo el riesgo inmobiliario, el problema es muchísimo mayor. ¿De dónde van a sacar el dinero para devolver o refinanciar los más de 700.000 millones de deuda, 190.000 de los cuales vencen en los próximos 24 meses? Y luego, ¿qué pasa con las ingentes cantidades de deuda soberana, autonómica y local, donde las pérdidas de valor pueden oscilar entre un 10-20% para bonos y obligaciones en deuda soberana, y el 50% como mínimo de la deuda autonómica y local, por más que el BdE les permita no incluir en sus balances este tipo de minusvalías?

Y por otro lado, ¿de dónde va a sacar el Estado 80.000 millones de euros adicionales, si ya no tiene para amortizar, emitir y avalar lo que toca en este año, más de 300.000 millones? Realmente siguen instalados en la ficción más absoluta, con “ilustres” personajes que denominan colchón de liquidez al dinero para cubrir el endeudamiento de dos semanas, o que afirman sin sonrojarse que la economía esta creciendo, cuando la perdida de poder adquisitivo de los salarios y la presión fiscal sobre las familias son las mayores en 50 años, o que dicen que el déficit se está ajustando, cuando seguimos gastando casi el doble de lo que ingresamos, o que aseguran que el robo del FROB está siendo un éxito, tampoco se puede pedir más.

Salgado niega todo

Pero el verdadero sonido del temporizador han sido las declaraciones de la Sra. Salgado a la CNBC, rechazando la posibilidad de que España pueda necesitar un rescate y defendiendo la solidez del sistema financiero del que, aseguró, ya no requiere de nuevas ayudas públicas. Es evidente que Zapatero, Salgado y demás hermanos mártires están convencidos que pueden engañar a los mercados con la misma facilidad que engañan a los españoles. Que pueden prometer reformas, rebajarlas a meras chapuzas y no pasa nada; que pueden seguir gastando por encima de lo que ingresan y con que el INE y el BdE hagan cuatro trampas con los números, los mercados se las tragan, y no pasa nada; que pueden seguir colocando deuda pagando tipos de interés que hacen imposible cualquier recuperación y menos aún la consolidación fiscal, y tampoco pasa nada. Porque “como España no puede caer” los mercados o el BCE nos van a seguir financiando “ad infinitum”, así que les da igual ocho que ochenta.

Hace una semana, reflexionando sobre estos mismos temas, Marc Vidal se preguntaba si el mercado era idiota y si alguien compraría deuda para perder, y su conclusión, por estrambótica que parezca, es que sí. Y aun estando de acuerdo, yo introduciría un matiz en bancos y cajas, principales compradores de deuda, porque están “empaquetando” deuda soberana, de CCAA, de Ayuntamientos, y de Perico los Palotes, en fondos de renta fija que denominan, “supertranquilidad”, “superseguridad”, y similares, y en los planes de pensiones y endosándosela a sus incautos clientes a través de sus redes minoristas, a pesar de las enormes pérdidas que pueden experimentar.

Pero todo tiene sus límites. No podemos seguir manteniendo un modelo de Estado incontrolable que nos lleva a gastar casi el doble de lo que ingresamos; que realiza -y en buena parte despilfarra- el 70% del gasto público, más de doble del gasto descentralizado en los Estados Federales, excluida la Seguridad Social (1). ¿Cuánto tiempo más los mercados van a creer a una vicepresidenta económica que tiene la desfachatez de afirmar el 20 de diciembre que las CCAA van a cumplir los objetivos de déficit, y 15 días después Artur Mas dice que el déficit de Cataluña es el triple del que había afirmado Salgado? ¿O a un presidente que dice una cosa y hace la contraria, y se fuma un puro con la Constitución y con el Estado de Derecho? Pero, aunque hiciera las reformas prometidas, sería totalmente insuficiente. ¿O es que alguien en sus cabales puede pensar que con condenar a la miseria a ocho millones de jubilados, y al hambre a más de dos millones de parados sin recurso alguno, va a arreglarse el problema?

O el Gobierno recorta drásticamente el gasto autonómico y local, que es el sistema más corrupto e ineficiente de la Historia de España, o estamos muertos. Ésta es la auténtica bomba, que junto con el proceso de estanflación en marcha –alza de precios, aumento del paro y caída del PIB-, el peor escenario económico posible, nos hará saltar por los aires.

El dilema de Trichet

Y por si esto fuera poco, Trichet se encuentra cada vez más entre la espada y la pared, porque mientras las tensiones en los mercados de deuda no dejan de crecer, mientras las diferencias económicas entre los países del euro son cada vez mayores, las tensiones inflacionistas empiezan a desbordar todas las previsiones. Trichet tendrá que decidir en breve si cesa su política de compra de bonos y reduce el ritmo de la barra libre de liquidez, e incluso si comienza una escalada de los tipos de interés, que pueden darle la puntilla a los países periféricos, pero en especial a España cuyo déficit público y financiero se encuentran fuera de control.

El objetivo prioritario del BCE es el control de la inflación y, sin embargo, los precios han superado la barrera máxima aceptable en diciembre por primera vez en dos años, y las expectativas de inflación se han doblado desde agosto. Trichet, cuyo mandato expira octubre, va a tener que afrontar mucho antes el inicio de una escalada de los tipos de interés. Y como guinda del pastel, el compromiso del BCE de compra de bonos por un total de 74.000 millones de euros, y el mantenimiento de la barra libre con los bancos, que termina el 31 de marzo. Cada vez es menos probable que esta situación pueda prorrogarse inalterada otro trimestre más, fundamentalmente porque la situación de deuda, descontando las ayudas, no está mejorando sino empeorando, y las diferencias de crecimiento entre países empiezan a ser inasumibles para la estabilidad de la zona euro.

Pero no se inquieten, esto es sólo catastrofismo, porque si se encontrase el dinero necesario para recapitalizar al sistema financiero, cualesquiera que sea la cifra; si el gigantesco déficit autonómico y local lo financia “sine die” Merkel, que estará encantada de pagarles el sueldo a los dos millones de empleados públicos nombrados a dedo por los caciques de turno, entre familiares, amigos y correligionarios; si la estanflación revierte porque bajan el petróleo y las materias primas, y aumenta la renta disponible de las familias; y si Trichet se olvida de la inflación, entonces España necesitará rescate y el sistema financiero español seguirá siendo el más sólido de la galaxia. Tanto, que si Trichet enloquece, da prioridad a la lucha contra la inflación y restringe o elimina la barra libre, no importa en absoluto, pues como, muy bien advertía el jueves nuestra avispada vicepresidenta, en ese caso “los bancos recurrirán a otras vías de financiación con las que cuentan”, y a otra cosa.


(1) Según los datos de Hacienda, el gasto de las AAPP en 2009 fue en millones de euros: Estado, 104.901; CCAA, 174.749; Corporaciones Locales, 73.400. Pero de los 104.901 millones del Estado, casi la mitad son gastos generales, como intereses de la deuda, clases pasivas o aportación a la UE, por lo que al final lo que queda para financiar España son menos de 60.000 millones euros, equivalentes a la suma del gasto de las CCAA de Andalucía y de Madrid. Zapatero ha destruido literalmente España, dejándola sin recursos para la realización de sus funciones esenciales como nación.

sábado, 15 de enero de 2011

BLASFEMIAS por Manuel Molares do Val

(Blasfemias ha sido publicado en "Crónicas Bárbaras" de Periodista Digital el 14 de enero de 2011, por Manuel Molares do Val)

Blasfemar es injuriar o ser irreverente con lo venerado por una religión. Y Salman Taseer, musulmán moderado gobernador de Punjab, Pakistán, fue asesinado hace unos días por su guardaespaldas, musulmán fanático, por querer salvar la vida de la cristiana Asia Bibi, condenada a muerte por “blasfemia contra el islam”.

Un día a mediados de 2009 Asia Bibi le dijo a sus vecinas solamente que prefería Jesús a Mahoma. La acusaron de blasfemia y un tribunal la condenó a muerte por ahorcamiento, aunque antes fue violada por los maridos de las denunciantes para lavar el honor familiar.
Salman Taseer le había prometido a Bibi que pediría clemencia, a pesar que ella agravó su delito al rechazar convertirse al islam, afirmando que prefería morir cristiana a quedar libre como musulmana.
Casi simultáneamente con el asesinato de Taseer, el autor y director teatral argentino nacionalizado español Rodrigo García estrenaba en Madrid, en el histórico Teatro María Guerrero, del Centro Dramático Nacional, “Gólgota Picnic”, obra subvencionada con dinero público que satiriza la crucifixión de Cristo con desnudos y actos sexuales blasfemos para los cristianos.

García es un creador alabado por la crítica progresista como innovador con espectáculos de violencia y sexo, arte experimental que, reconoce el autor, puede provocar arcadas.

Aquí nadie va a castigar a este creador que anuncia claramente que quiere provocar escándalo con su versión pornográfica de la muerte de Cristo. Quien no quiera verlo, que no vaya.

Pero lo blasfemo es que se pague con dinero público, que debe estar para espectáculos que no hieran a posta a la mayoría de la sociedad.
Lo permisible con dinero privado, aunque sea de mal gusto, es intolerable cuando se subvenciona con impuestos, que pagan además la Alianza de Civilizaciones zapateril silenciosamente cobarde, quizás porque la mayoría de los países islámicos que la forman aprueban la condena de Asia Bibi.
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viernes, 14 de enero de 2011

Por qué quiebran los mercados. John Cassidy


EL RINCON DE LOS LIBROS RECOMENDADOS

Por Ignacio Moreno Aparicio

POR QUÉ QUIEBRAN LOS MERCADOS. LA LÓGICA DE LOS DESASTRES FINANCIEROS. Autor. John Cassidy
RBA Editores. 2010. 416 Págs.

John Cassidy escribe sobre economía y finanzas en el New Yorker desde 1995. Colabora además en otras publicaciones como el New York Review of Books y en programas de radio y televisión. Este es su segundo libro, después de Dot.con; How America Lost its Mind and Money in the Internet Era.

¿Cuáles han sido las verdaderas causas de la actual crisis económica? ¿Por qué los mercados financieros son tan propensos a las burbujas, que acaban estallando y arrastrándonos a serias crisis que los economistas parecen incapaces de predecir?

El autor de este libro, periodista y economista, utiliza la historia, las teorías económicas y los más recientes estudios de la psicología del consumo para cuestionar muchos lugares comunes y plantear lo que denomina la “racionalidad irracional” como la explicación última de los desastres financieros.

Muchas escuelas económicas creen en “la mano invisible”, en la autorregulación de los mercados. Pero Cassidy demuestra que esa autorregulación es utópica y que la progresiva liberación de controles estatales lleva al desastre. Porque los mercados están manejados por personas y las personas somos capaces de las mayores irracionalidades, capaces de convertir los rumores en verdades, capaces de llevar nuestra propia codicia hasta el extremo de que se acabe volviendo contra nosotros mismos.

Este demoledor y lúcido ensayo muestra al desnudo los mecanismos, demasiadas veces mal engrasados o directamente oxidados, que conducen a los mercados financieros al colapso. Denuncia las medias verdades, cuestiona las ingenuidades y rebate las teorías asumidas como dogmas de fe que han llevado a una de las peores situaciones económicas en un mundo irremediablemente globalizado.

“Cualquiera interesado en una lectura apasionante puede embarcarse en este viaje con Cassidy como guia… Como su colega Malcolm Gladwell, Cassidy es capaz de conducirnos con seductora lucidez a través de un territorio que no nos es familiar” New Statesman.
Una excelente historia del pensamiento económico” The Economist.
Una brillante reflexión….Un gran libro”. The New York Times.

jueves, 13 de enero de 2011

La Cina é vicina

Por Carles Navales en la Revista Digital La Factoría

Sí, “China está cerca”, rezaban las pintadas que llenaban las calles de la Italia izquierdista allá por los sesenta, y el lema dio nombre a la película de Marco Bellocchio (La Cina è vicina, 1967). Y, por fin, China se ha acercado de veras, pero no a lo Bellocchio, sino con un comunismo en el que la película “Confucio” compitió con otra superproducción, “Avatar”, cuando ambas se estrenaron, y donde el confucionismo les devuelve las esencias del leninismo: orden y jerarquía. La gira europea del viceprimer ministro Li Keqiang, vuelve a poner de actualidad aquel tigre dormido.
Santiago Carrillo viajó muchas veces a China. El veterano político me comentó que en los años 50 del siglo pasado le explicó a Mao Zedong el giro político que había dado el Partido Comunista de España al proponer la política de reconciliación nacional, verdadera columna vertebral de cómo fue la recuperación de la democracia tras la dictadura franquista. El viejo Mao, para expresar su aceptación, le dijo: “Demos 10.000 años de paz a su burguesía”. Carrillo, para sus adentros, pensó: “Quizá con 5.000 sería suficiente”. No es casualidad que a China se la llame el imperio inmóvil. Ellos se consideran la única civilización bajo el cielo, cuarenta veces secular; mientras nuestra vieja Europa no es para los chinos más que un bebé de pocos días, y los Estados Unidos no digamos: “Un tigre de papel”, según Mao.

Lord Macartney encabezó en 1794 una delegación británica que visitó China, la primera representación occidental de orden político. Una de sus conclusiones aún se mantiene en pie y es plenamente actual: “Nada sería más erróneo que juzgar a China con criterios europeos”. Cuando Napoleón I leyó, en 1816, el informe del lord, sentenció: “Cuando China despierte… el mundo temblará”. Comenzaba, así, la leyenda de la amenaza amarilla… y la profecía comienza a cumplirse; quizá ya se ha cumplido.

China ha despertado. Este 14 de diciembre Manuel Marín se refirió en el Círculo de Economía de Barcelona a las relaciones entre el gigante asiático y la pequeña Europa. De su intervención y coloquio posterior, algunas ideas del ahora presidente de la Fundación Iberdrola y, antes, presidente del Congreso de los Diputados de España y vicepresidente de la Comisión Europea:
  • El mundo ha dejado de ser eurocéntrico y de ordenarse a lado y lado del meridiano 0° para vertebrarse a partir del meridiano 180°.
  • Europa está pasando por alto, en ocasiones, algo obvio: si se deja un espacio vacío, alguien lo ocupará; si deja de aprovecharse una oportunidad, otro la capitalizará.
  • Ganar prestigio internacional es un proceso lento y difícil, pero se pierde de manera fulminante.
  • En los últimos años Europa ha dejado imperdonables vacíos, ha perdido grandes oportunidades y una parte sustancial de su prestigio después de la alteración del equilibrio geopolítico global.
  • Para colmo, estos traspiés no han venido dictados por una falta de ideas o por un mal diagnóstico por parte de Europa, sino por su incapacidad de gestionar este cambio con rapidez.
  • De una manera u otra, el problema de la Unión europea, hoy, es que se ha convertido en la periferia del mundo, y que, a pesar de ser la cuna de prácticamente todos los progresos sustanciales en la historia de la humanidad, somos incapaces de reivindicar nuestra condición de actores globales relevantes.
  • La solución, a estas alturas, es de instrumentos, y más concretamente de políticas e instituciones comunitarias fuertes, respetadas y capaces de sacrificar las agendas nacionales en favor de los intereses de la Unión.
  • La actual realidad global reserva el liderazgo internacional a un G-2 integrado por los Estados Unidos y China.
  • Europa no es el tercer pilar de esta alianza por la imagen de fragilidad que ha emanado de su gestión, como vimos con el Tratado de Lisboa.
  • La historia de la UE experimenta hoy una serie de dificultades, de las cuales destacan dos: sus relaciones con Estados Unidos y con China.
  • Respecto a Estados Unidos, puso algunos ejemplos de mala relación: la anulación de la Cumbre de la UE y la descortesía de Obama hacia Herman van Rompuy durante la última Cumbre Nuclear.
  • China ha dado muestras de su talante con el aislamiento de países como Dinamarca, Francia y Alemania por su apoyo al Dalai Lama, y ante la cobardía generalizada de Europa para denunciar la situación del Nobel de la Paz chino Liu Xiaobo.
  • Europa tiene serios déficits en su estructura de gobierno y problemas de gestión, que motivan una considerable lentitud en la toma de decisiones.
  • Es excesivo el protagonismo de las agendas nacionales, inevitable en un momento de crisis.
  • La UE tiene que recuperar el método comunitario en detrimento de la figura de la cooperación abierta, introducida por el Pacto de Lisboa. El método comunitario consiste en definir un objetivo, buscar una base jurídica para crear una norma, dotar a ésta de una base presupuestaria y de una agenda y, finalmente, determinar que sea obligatoria y fijar una sanción para quien la incumpla. Se trata de un modelo simple, pero que explica, en gran medida, los progresos de la Unión europea durante tres décadas. En cambio, el método de cooperación abierta cuenta con objetivos, pero no tiene base jurídica ni presupuesto, con lo cual no emana del mismo una norma obligatoria ni existen sanciones, lógicamente. Ya en sus primeras instancias de aplicación, este nuevo paradigma se ha revelado como un fracaso, en especial por no permitir gestionar los cambios con rapidez.
  • Hace falta un nuevo impulso del viejo movimiento europeo, que abogaba a favor de instituciones y reglas comunes para el conjunto de la Unión. También hay que reivindicar a Jürgen Habermas y a Norberto Bobbio.
  • En la apartado comunicación, la política del titular ha derrotado a la del discurso.

Pensemos.

miércoles, 12 de enero de 2011

EL PELIGRO DE SER CRISTIANO por Jaime Rocha

( Publicado en el Diario de Cádiz el viernes 7 de Enero de 2011 )

Puede llamar la atención el titulo del artículo y despertar incluso la incredulidad de algunos lectores que, como mucho, pueden haber oído alguna noticia sobre la quema de Iglesias, con los fieles en su interior, en países “lejanos” como Irak (58 católicos asesinados, la mayoría mujeres y niños en la quema de una Iglesia en Bagdad por Al Qaeda), Nigeria (4 muertos), Pakistán, Indonesia, Birmania, Eritrea, Argelia. Egipto, Yemen, Corea del Norte, Vietnam, Filipinas, China…

Según datos del Vaticano, el número de cristianos asesinados durante este 2010 que termina, se eleva a la descorazonadora cifra de 150.000 personas, pastores, sacerdotes, hombres, mujeres y niños, componen esta espeluznante realidad refrendada por el Instituto Hudson de los Estados Unidos, quien además añade que “de 200 a 300 millones de personas viven en el mundo bajo las amenazas diarias de muerte, agresiones o prisión a causa de sus creencias religiosas”.

Bernard-Henry Levy, intelectual francés fundador de la organización “SOS Racismo”, que lucha simultáneamente contra los prejuicios antiárabes y el antisemitismo en Europa, publicó un artículo el pasado 21 de Noviembre en el periódico El País, titulado: “En defensa de los cristianos”, en el que entre otras cosas afirma: “los cristianos forman hoy, a escala planetaria, la comunidad mas violenta e impunemente perseguida” y equipara el anticristianismo con el antisemitismo, “aunque éste es ahora un crimen sancionado y repudiado, mientras que la fobia anticristiana no es tomada en cuenta y por ello se ejerce de manera impune en muchos países”

El año pasado, en una aldea pakistaní, y en aras de “la ley antiblasfemia”, un grupo de “incontrolados” quemó vivos a media docena de católicos, saqueó e incendió la Iglesia y violó a las mujeres y niñas. Las autoridades de Pakistán no intervinieron en este suceso, sin embrago, en cumplimiento de esa misma ley, están dispuestos a colgar a Asia Bibi, madre de familia, a quien ofrecieron la conmutación de la pena capital por la de cárcel si abjuraba de su fe, y que ella ha rechazado.

En Sudan, su Presidente Omar Hassan, sobre el que pesa una Orden de Captura de Corte Internacional de Justicia y al que China protege, envía a sus milicias a exterminar a los negros cristianos. El pasado agosto hubo arrestos masivos de cristianos cerca de Teherán.

Pero no pensemos que estas horribles cosas ocurren en países y culturas tan alejadas de la civilizada España. Esta Noche Buena, la Iglesia de Santa Catalina, en Majadahonda (Madrid), fue rociada con un líquido inflamable y prendida fuego. Ardió la puerta de madera de entrada y algunas vigas del coro, sin que el incendio se propagara al resto del templo gracias a la rápida intervención de los bomberos. Pero no es un caso aislado, hace dos años en la misma localidad se produjo otro intento similar, esta vez en la Parroquia de Santa Genoveva.

En Octubre de 2008, durante la visita a Valencia del buque de la organización abortista holandesa “Women of Waves”, algunos movimientos feministas pro abortistas invitaban a quemar templos católicos, mientras distribuían cerillas entre las asistentes a la manifestación. Ciertamente, aunque no tiene ninguna gracia, no pasaba de un grito de guerra, de un gesto de cara a la galería.

No comparo ni la gravedad de los hechos, ni la intencionalidad, ni las motivaciones de quienes, directamente asesinan a cristianos en países donde los grupos radicales islamistas son hegemónicos con lo sucedido en nuestro país…todavía.

La Iglesia Católica, en sus 2000 años de existencia, ha sufrido casi sin solución de continuidad la persecución y el martirio por la defensa de su Fe, quizás siguiendo el ejemplo de su fundador Jesucristo, martirizado y asesinado por ser fiel a su mensaje de paz, igualdad y amor entre los hombres de cualquier condición.

La Iglesia Católica, los hombres y mujeres que la componemos, hemos cometido y seguimos cometiendo graves, gravísimos errores. En alguna época terribles crímenes a manos de la Inquisición, y mas recientemente algunos casos de pederastia por parte de clérigos (no importa que porcentualmente sea poco significativo, un solo caso merece la mas enérgica condena por la propia Iglesia y todo el peso de la ley sobre el autor de tan detestable hecho), pero, puede alguien objetivamente justificar lo injustificable, puede alguien argumentar que por causa de esos errores, deben pagar con sus vidas esas humildes personas, cuyo único “delito” es profesar una Fe , fundamentada en las palabras de su fundador Jesús: ”amaros como yo os amo”.

La limitada extensión de un artículo periodístico no permite profundizar en asuntos que requerirían un tratamiento más amplio. Pero yo invito a mis lectores, cristianos o no, a una reflexión personal sobre lo que esta ocurriendo hoy con estas sangrientas persecuciones en un buen número de países, quienes son las victimas y cuales las razones para tanta barbarie…y a donde pueden llevarnos esta escalada de violencia.

Ese escenario, aparentemente muy localizado, puede trasladarse a zonas que creemos seguras, o ¿lo han hecho ya el 11S y el 11M?.

lunes, 10 de enero de 2011

Expectativas sombrías para un 2011 dramático

Por Roberto Centeno, publicado en Cotizalia (10/01/2011)

Desde hace más de 60 años, España nunca había encarado un mes de enero con unas expectativas tan sombrías como en este 2011 que comienza. Nunca en más de seis décadas millones de familias han empezado un nuevo año con empobrecimientos de más del 30%, consecuencia conjunta de rebajas salariales, pérdida en el valor de sus activos y subidas récord en productos esenciales; nunca las diferencias entre ricos y pobres habían alcanzado tan pavorosas dimensiones, un 10% de la población acumula ya el 64% de la riqueza, mientras 10 millones de personas viven por bajo del umbral de la pobreza, y con el sistema fiscal más regresivo de Europa; nunca el sistema financiero había estado tan cerca de una quiebra masiva que podría poner en riesgo los ahorros de millones de impositores; y nunca antes España había tenido la segunda deuda del mundo, casi el doble del PIB, y que no cesa de crecer, el 1,8% en 2010.

Y sin embargo, nada ha sucedido de improviso, es la culminación de largos procesos de incompetencia, corrupción, despilfarro y falseamiento sistemático de la realidad. La última, la Sra. Salgado, que al objeto de calmar a los mercados, afirmaría el pasado 20 de diciembre con una irresponsabilidad inaudita, que después de “analizar con todo rigor y seriedad” el déficit de 2010 de las CCAA, éste se encontraba dentro de lo previsto. Para Cataluña, en concreto, estimaba un déficit del orden de los 2.600 millones; pero hace seis días Artur Mas, con solo levantar el pico de la alfombra, ha encontrado que ese déficit será tres veces mayor, ¡7.800 millones! Y eso sin contar las deudas con proveedores en el fondo de los cajones. Estamos recogiendo lo que hemos sembrado.

Nuestra economía no solo ha empeorado radicalmente; es que va a empeorar aún mucho más. Pero esto no es algo inevitable como piensan muchos, incluyendo la OCDE, cuyo desconocimiento de la trascendencia del modelo autonómico en nuestra situación económica resulta patético. Tenemos un margen casi ilimitado, cerca de 100.000 millones de euros año dando marcha atrás al sistema autonómico y reduciendo los ayuntamientos a la tercera parte. Pero tanto, a Zapatero como a Rajoy, allá donde gobierna, no solo les importa un pimiento condenar a la miseria y al hambre a millones de españoles, es que además están aniquilando a la clase media y al sistema público de protección social. Todo antes que tocar los escandalosos privilegios de sus dos millones de enchufados en puestos innecesarios, parientes, amigos y correligionarios, que están destruyendo España.

Las expectativas de la economía real

En la economía real, el problema no es solo lo sucedido, sino lo que va a suceder. El recibo de la luz: lo grave no es solo que haya subido un 10% en enero y un 44% desde 2008, lo grave es que tenemos en operación y en construcción el sistema de generación eléctrico más caro e ineficiente del mundo –las renovables, aparte subvenciones inasumibles, necesitan duplicar la potencia como reserva–, por lo que en poco tiempo tendremos la electricidad más cara del mundo. Ya la tenemos de Europa si sumamos el déficit de tarifa. El coste de este servicio esencial para las familias y la productividad se doblará en tres años. En el caso del gas es peor aún; el precio del gas bajó casi un 50% en los grandes mercados mayoristas; sin embargo, en España, consecuencia de la situación de monopolio, el precio no ha dejado de crecer. Y ahora que sube la materia prima, prepárense para lo peor. Y luego, vienen las subidas espectaculares del precio de las materias primas, tanto industriales como agrícolas, que no solo afecta a nuestro nivel de vida, sino también las decisiones de inversión. Subirán todos los productos básicos -pan, arroz, cereales, pastas alimenticias, leche, ropa…- y no me refiero a lo ocurrido en enero, sino a lo que va a ocurrir a lo largo del año. Y nuestra economía será la que más sufrirá porque es la más dependiente.

En la otra cara de la moneda, la renta disponible de las familias está descendiendo por primera vez desde 1996, los salarios medios en el segundo semestre están cayendo más del 3% en términos reales, y caerán aún más porque la inflación está repuntando peligrosamente. Adicionalmente, el valor de los activos de las familias -pisos, acciones, planes de pensiones, etc.- están desplomándose, algunos más del 40%, y debido al efecto-riqueza la capacidad de compra desciende también. Y luego el paro, 5,5 millones de parados reales, no las mentiras oficiales, que ni cesa ni va cesar. La cifra del INEM no hay por donde cogerla. Las inconsistencias son tan grotescas que “esta cifra va perdiendo calidad y fiabilidad a marchas forzadas y va siendo hora de que se le ponga remedio”, sentencia el director de Funcas.

Y así las cosas me parece de una deshonestidad y una miseria moral flagrantes, que haya analistas y servicios de estudios que afirmen con total desvergüenza que la economía en 2011 tendrá un crecimiento. Si las partes del PIB, tanto del lado de la producción como de la demanda, se están desplomando, su suma no puede crecer, algo que conocen hasta los niños de primaria. La economía 2011 caerá en el entorno del 4%, digan lo que digan los datos oficiales, de la misma forma que desde que comenzó la crisis el PIB ha caído un 17% frente a la mentira oficial y la de estos mismos analistas y servicios de pesebre de que cayó poco más del 4%. Pero, además, porque es a lo que están cayendo todos las demás indicadores correlacionados.

Y luego la clave de nuestra ruina. Ayuntamientos y CCAA, responsables de los dos tercios del gasto, fuente de todos los desequilibrios, de todos los despilfarros, de todas las ineficiencias y de todas las corrupciones imaginables, siguen gastando el doble de lo que ingresan. Y mienten masivamente sobre su déficit y si Cataluña es un ejemplo, las CCAA, que tienen un déficit tres veces más que el declarado más las deudas con proveedores -unos 30.000 millones de euros-, están claramente en suspensión de pagos. ¿Cómo piensan ustedes que podrán reequilibrar sus cuentas? De ninguna manera, aun contando con el triunfo de Rajoy. Excepto en Asturias, donde como en toda España la gente está harta de la dictadura partitocrática PSOE-PP, de su falta de democracia interna, y en cuanto se le presenta una alternativa con una persona capaz, Álvarez Cascos en éste caso, las encuestas demuestran que barrerá si se presenta.

Mientras que Rajoy no arreglará nada de nada, porque es genéticamente incapaz de tomar decisiones -y para una decisión que le obliga a tomar la Sra. Cospedal por razones muy personales ¡la que ha liado!- las CCAA y Ayuntamientos donde gobierna se encuentran a la cabeza del desastre de despilfarro y la mala gestión de toda la nación (1) sin que haya movido un dedo para controlarlo o evitarlo, como ante el despilfarro y las tropelías de megalómano alcalde de Madrid, que sangra a los madrileños en forma inmisericorde, o con la Comunidad Valenciana, la más endeudada de España en términos de PIB. Si no es capaz de arreglar su casa, ¿cómo va a arreglar el país? La única esperanza es que Cascos y otros como él inicien una rebelión cívica, un Tea Party a la española, que haga frente a la dictadura partitocrática incompetente y corrupta hasta la médula que nos ha robado la democracia y nos está llevando a la ruina para varias generaciones.

Las expectativas de déficit y del sistema financiero

Respecto al déficit 2010, si en Cataluña ha sido el triple del oficial, cuando llegue mayo y se produzca el cambio de poder, lo que va a salir a flote va a ser de infarto. No sé las cuentas que harán los mercados como consecuencia del engaño de la Sra. Salgado, pero si hacen una regla de tres no andarán muy lejos de la realidad. El déficit de Madrid no es de 7.000 millones sino de cerca de 15.000. El déficit real de las AAPP no será el 9,8% del PIB oficial, sino del 13%, más las deudas a proveedores que se han incrementado en unos 10.000 millones, y las deudas de Hacienda de IVA y con la Seguridad Social, 12.000 millones en conjunto. Un déficit total de las AAPP del 15,2% del PIB. El Gobierno mantiene en secreto que el Comité Económico Financiero de la UE ha pedido que España se someta a un examen internacional exhaustivo sobre la sostenibilidad de su deuda.

Y finalmente, el sector financiero, donde Zapatero, Ordoñez y Rajoy han colaborado conjuntamente en el falseamiento de la realidad, en el robo legal del FROB y en la estafa de CCM y su Corporación Industrial, que nos han costado 9.000 millones de euros, sin que nadie haya sido encarcelado. La morosidad, la valoración de activos, es toda mentira, la devolución de la inmensa deuda con el exterior, 758.000 millones de euros, es imposible; en ningún país del euro incluidas Irlanda, Portugal y Grecia la deuda del sistema financiero supera el 75% del PIB. Y ahora este trío de irresponsables descubre que la situación es insostenible, que la gente está sacando masivamente el dinero de España -27.000 millones de euros hasta noviembre-, que las fusiones son un camelo que solo han servido para pagar jubilaciones escandalosas con nuestro dinero. Van a dejar solo siete cajas y cinco bancos, tal vez menos, ¿pero de qué sirve mezclar manzanas sanas con podridas, excepto para jubilar a miles de empleados con nuestro dinero, solo para pudrir todas?¿Quién va devolver la deuda?¿Cómo van a reintegrar el dinero a los impositores si ya no lo tienen y el Estado tampoco? La solución es muy diferente, las manzanas podridas hay que tirarlas, a los responsables procesarlos, los deudores tendrán que repartirse lo que quede, y que demanden a los gestores o los metan en la cárcel, y los impositores tendrán también que asumir pérdidas. La alternativa de que paguemos los españoles y los gestores se vayan de rositas como en CCM es un robo, es inmoral y además imposible, el Estado ya no tiene con qué. Solo una rebelión cívica, con la gente echándose a la calle para exigir el cambio del sistema autonómico, de la Ley electoral, puede iniciar el arreglo.

(1) De la mala gestión habría que excluir a la Comunidad de Madrid, pero ¿puede alguien explicar para qué diablos se necesita una Comunidad de Madrid?

viernes, 7 de enero de 2011

El gozo intelectual, de Jorge Wagensberg

El Rincón de los libros recomendados

Por Ignacio Moreno Aparicio

“EL GOZO INTELECTUAL” Teoría y práctica sobre la inteligibilidad y la belleza. De Jorge Wagensberg.

Metatemas, Tusquets Editores. 269 págs. 2007.

Jorge Wagensberg ( Barcelona, 1948 ), es Doctor en Filosofía y profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles en la Universidad de Barcelona. Además de investigar y divulgar ciencia, es un dinámico animador del debate de ideas, lo que le ha valido, entre otros, el Premio Nacional de Pensamiento y Cultura Científicos en Cataluña. Es director de la colección Metatemas, y responsable del Area de Ciencia y Medio Ambiente de la Obra Social de “La Caixa”, después de haber dirigido CosmoCaixa, modelo y referente de los museos de la ciencia de todo el mundo. Es autor de una decena larga de libros y múltiples trabajos de investigación sobre termodinámica, matemáticas, biofísica, microbiología, paleontología, entomología, museología científica y filosofía de la ciencia, además de numerosos artículos periodísticos de toda condición. Tusquets Editores ha publicado sus títulos “Ideas sobre la complejidad del Mundo” (Metatemas 9 y Fábula 205), “Ideas para la imaginación impura; si la naturaleza es la respuesta, ¿ cual es la pregunta ?; “La rebelión de las formas, y a más cómo, menos porqué”, todos ellos en esta misma colección ( Metatemas 54-75, 84 y 92 ).

Desde el estimulante título se intuye que no es éste un ensayo al uso sobre la adquisición de nuevo conocimiento. Y no, no lo es; la obra plantea, ante todo, una reivindicación del afán de saber y del placer que éste procura. Dividida en dos partes, en la primera “la teoría” Wagensberg erige un sólido esquema conceptual; desde los cimientos de las definiciones fundamentales – estímulo, conversación, comprensión - , hasta la noción clave, que sustenta el edificio, la de gozo intelectual.

Este concepto, largamente intuido y vivido, cifra una sospecha, que es también una esperanza; la de que no hay conocimiento verdadero sin gozo. Completan esta sección unas sustanciosas reflexiones en las que, a la luz de este feliz concepto, el autor revisita ámbitos como la creación y la educación, o se mide con ensayistas que han abordado el tema desde otras perspectivas, como George Steiner.

En la segunda parte, “la práctica”, se recogen sesenta y tres artículos – historias y reflexiones del quehacer diario de un científico -, en los que surgen el estímulo, la conversación, la comprensión y la intuición en una gran variedad de casos y situaciones; viajes y cenas, lecturas y conferencias….. Cualquier circunstancia es propicia para el gozo intelectual. Anécdotas vividas y vividas, preñadas de humor y erudición, que se enriquecen mutuamente en un juego espectacular que hará las delicias de cualquier lector.

jueves, 6 de enero de 2011

CRISTIANOFOBIA por Manuel Molares do Val

(Publicado en "Crónicas Bárbaras" de Periodista Digital el 03 de Enero de 2011)


Que las distintas sectas musulmanas se mataran entre sí como vienen haciendo desde que Mahoma creó su religión con la espada hace casi quince siglos era un problema que no afectaba directamente a los cristianos.

Pero ahora sus ramas más radicales los han tomado como objetivo de destrucción para erradicarlos de los países en los que ellos vivían, además, antes de la creación del islam.
Estos días, y mientras celebraban las navidades, los cristianos han sido asesinados a decenas con bombas de suicidas o con ataques a tiros de hordas enloquecidas en Irak, Egipto o Sudán, y a centenares en Nigeria.

Sin embargo, la prensa española más influyente suele dedicarle el doble de espacio a cualquier suceso irrelevante que a estas masacres con víctimas cristianas.
Decir que los extremistas islámicos están matando cada día a más cristianos es políticamente incorrecto, porque empieza a confirmar algunas tesis del supuestamente reaccionario Huntington sobre el choque de civilizaciones.
Los multuculturalistas, que suelen ser cristianófobos occidentales o cristianos angelicales, dicen que no debe hacerse hincapié en esta situación, porque provoca islamofobia.
Pero dentro de este mundo occidental-multiculturalista hay terroristas que masacran masivamente a personas en sus trabajos o en trenes, como en Nueva York, Madrid, Londres y tantos otros lugares.

Quienes primero sufrieron la caza de no musulmanes en las últimas décadas fueron los judíos, tras la fundación de Israel. Como en el poema de Martin Niemoller, cuando los nazis fueron a por ellos no protestamos porque no éramos judíos.
Pero ahora, que vienen a por nosotros tampoco protestamos. El mismo Papa, que comenzó como crítico del islam guerrero, propone la cooperación entre las religiones frente al secularismo o laicismo del mundo occidental.
Cuidado: los terroristas van a por los cristianos, pero el siguiente objetivo serán los secularistas y los laicistas.
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lunes, 3 de enero de 2011

GOODBYE PSOE por Angel Gimeno Marín (FSM)

Reproducimos hoy el comunicado emitido por el socialista Ángel Gimeno Marín, autoproclamado "candidato" por la FSM para competir con Tomás Gómez y Trinidad Jiménez por la candidatura a las autonómicas madrileñas, pero que no logró los avales necesarios, el cual ha decidido abandonar el PSOE después de más de 30 años de militancia. Gimeno era miembro del Comité Regional del PSOE por la Agrupación Fuencarral (Madrid), profesor, ingeniero, economista, empresario, miembro de Greenpeace y ex consejero de Economía y Hacienda de la Diputación General de Aragón.

COMUNICADO

“Fue un deseo utópico intentar cambiar el Partido Socialista de Madrid de los Zerolo, Segovia, Tomás Gómez, Barranco, Trinidad Rollán, Lissavetsky, etc., al igual que el PSOE de Zapatero, Alonso, Pajín, Valenciano, Aído y tantos otros, pero mereció la pena. Hoy lo tengo muy claro. Hay que ayudar a cualquiera que pueda sacar a Zapatero de la Moncloa, llámense PP, UPyD o IU.
Hoy me voy con la conciencia tranquila, tras haber intentado aportar catarsis a un Partido en el que la mediocridad se ha instalado tanto en su cúpula como en toda la organización y en el que nadie denuncia que Zapatero se ha cargado el trabajo de los españoles a lo largo de cuarenta años. El Sistema Político Español no puede sostenerse al haber entrado en quiebra todas y cada una de sus instituciones. Nos hemos cargado el modelo productivo y el Estado de las Autonomías, la educación tiene perfiles tercermundistas, el Estado del Bienestar corre serio peligro y la partitocracia se ha convertido en el peor enemigo de los españoles.
El pésimo nivel de nuestros políticos con corrupción por todas partes, sumado al absentismo de la sociedad civil y la pérdida de lo todo tipo de valores pintan un horizonte negro como en ningún país europeo. Hay que empezar un nuevo ciclo de nuestra vida política y económica antes de que sea demasiado tarde. Habría que someter a Zapatero a un proceso de impeachment, con mayores motivos que los aducidos en EEUU contra Nixon. Si Zapatero está enfermo, o presenta graves síntomas de estar enfermo, no puede continuar al frente del Gobierno, porque ha debilitado la unidad nacional, hace el ridículo con su política exterior y cada vez que habla es mayor el desprestigio de España. No podemos permitir que un sentimiento de impotencia ante una pésima forma de gobernar hipoteque nuestro futuro y el de nuestros hijos. Hay que cambiar todo de nuevo, especialmente nuestra forma de participar en la vida política. Hace falta crear la masa crítica política suficiente para reformar y regenerar nuestras instituciones cambiando nuestra forma de vivir, de trabajar y defender nuestros legítimos intereses.
Hace falta salir a todas las calles en manifestaciones pacíficas a lo Gandhi, con un fin claro: acabar con métodos democráticos con el Sistema Político que nos dimos en la Transición y empezar de nuevo a Regenerar España. El PSOE debe entrar en el cementerio de los Partidos Políticos cuanto antes. Todas las ideas que un día pudo tener el PSOE han muerto tras el terremoto de la mundialización. Como lo único que entienden sus cargos, es vivir de la política sin querer ver la destrucción de España como nación y el inicio de otro largo periodo de decadencia, hay que reducir su presencia en la vida política aprovechando todos los procesos electorales El proceso de elección de los peores a los más altos cargos del Partido y el Gobierno, dirigen inevitablemente al PSOE con Zapatero al frente, al cementerio de los Partidos Políticos saturado de tumbas dónde duermen el sueño eterno organizaciones políticas que en los dos últimos siglos ilusionaron a pueblos enteros y hoy no los recuerda nadie. ¿Qué queda del comunismo, del anarquismo, de los partidos radicales? ¿Qué quedará del PSOE tras la dirección de Zapatero? Nada de nada. Ni tan siquiera el recuerdo. Falsedades, engaños y políticas obsoletas
Por sus engaños y falsedades, por la renuncia a defender los intereses de sus votantes, por su travestismo, por desconocer y no intentar comprender la realidad, el socialismo español camina a su desaparición en el momento en el que el capitalismo ofrece su peor cara. En la peor crisis económica de los últimos cien años, en vez de afrontarla y combatirla con planteamientos críticos, se ha dedicado a desarrollar un programa económico impuesto por los mercados financieros, que ha complementado con un programa social y de cambio de nuestras costumbres calcado del Libro Blanco del Gran Oriente Francés. Esta desconexión con la realidad, unida a una navegación sin brújula, sin nadie preparado al frente del Partido y el Gobierno, conduce al PSOE sin remisión al cementerio de los partidos políticos que terminaron sin ideario, sin doctrina, sin orientación política alguna, pero sobre todo sin ninguna identidad. Lo peor es que se está incubando un volcán de ira y violencia en la sociedad española al igual que sucedió hace noventa años. No podemos permitirlo.
La socialdemocracia europea y el PSOE están condenados a desaparecer En 2002 había en Europa quince gobiernos socialdemócratas. Tras las próximas elecciones generales en Portugal, Grecia y España, no quedará ninguno. Han sido incapaces de responder a la crisis económica y lo que es peor, se han hundido en el descrédito popular al aplicar los programas de austeridad decididos por los mercados financieros y la Unión Europea. La conversión de Zapatero al socialiberalismo, impulsando las privatizaciones, reduciendo los presupuestos a costa del bienestar de los ciudadanos, destinando recursos a la salvación de Bancos quebrados, reduciendo salarios a los funcionarios, congelando las pensiones, preparando el aumento de la edad de jubilación y sobre todo aumentando las desigualdades y la precariedad de los ciudadanos, conducen al PSOE y a España a un callejón sin salida.
No es de recibo que el PSOE no sepa dirigirse a millones de ciudadanos en paro víctimas de la mundialización. Es incomprensible que no busque soluciones a las multitudes de obreros desechados por las brutalidades del mundo postindustrial, que no se preocupe por los excluidos, milieuristas y jubilados en plena edad activa. Es inadmisible que no hable tan siquiera de ese 43% de jóvenes menores de 25 años que no encuentran trabajo, ni de las ayer clases medias, hoy amenazadas por la miseria. La socialdemocracia es culpable de que sus electores le den la espalda Hasta mediados de los 80 cada vez que el capitalismo avanzaba, los socialistas apoyados por partidos de izquierda y sindicatos, daban respuestas originales mejorando la enseñanza, la sanidad, derecho a un empleo, Seguridad social, Estado social, Estado de bienestar... Hoy día ya no queda lo más mínimo de aquella imaginación. La utopía social ha desaparecido de sus pensamientos. En la mente de los dirigentes socialistas, al igual que en la de sus electores, el consumismo impera, así como el deseo de enriquecerse lo antes posible. No sólo no van a contracorriente sino que incluso lo defienden mediante la publicidad y los medios de comunicación manipulándolos a su antojo. Si hay algo que preocupa a los dirigentes socialistas, es como conservar su puesto y vivir a costa del Partido o los Presupuestos.
Ha sido tal su dejadez que han permitido que hoy esté en peligro el Estado del Bienestar y que la sociedad empiece a sentir pánico cuando piensa en su futuro. Para los europeos en general y para los españoles en particular la socialdemocracia está al final de su ciclo político. No han entendido nada de lo que estaba pasando, mal podían aportar soluciones a los graves problemas de los ciudadanos. España tiene problemas superiores a muchos países europeos, que no puede esperar le resuelvan desde fuera. España necesita un proceso de regeneración total, una nueva Constitución, un nuevo modelo productivo y un nuevo Estado del Bienestar. El proceso a poner en marcha es más importante si cabe que el que acometió en 1978, tras dotarnos de una nueva democracia.
La mediocridad de los dirigentes actuales del PSOE, con honrosas excepciones, les inhabilita para dirigir este proceso de transformaciones globales que hoy necesita España. Continuar en el PSOE actual, es lastrar cualquier posibilidad de colaborar en la transformación de España. Por eso me marcho sin acritud, pero con la conciencia tranquila, dejando a muchos amigos que desgraciadamente me comprenden, pero no están por librar esta dura y próxima batalla. Lo siento por ellos”. Saludos Socialistas
Ángel Gimeno Marín
Miembro del Comité Regional del Partido Socialista de Madrid, PSM-PSOE
Profesor, Economista, Matemático, Ingeniero Industrial, Empresario
Máster y PADE en Economía y Alta Dirección
Ex Consejero de Economía y Hacienda de la Diputación General de Aragón

viernes, 31 de diciembre de 2010

La crisis en directo (Intervención en el programa de Luis del Olmo)

Teoría y praxis del gadita, de Juan José Tellez

EL RINCON DE LOS LIBROS RECOMENDADOS. 31.12.10

Por Ignacio Moreno Aparicio

“TEORIA Y PRAXIS DEL GADITA”, de Juan José Tellez.
Editorial Almuzara. 2008. 287 Páginas.

Juan José Tellez nació en Algeciras en 1958, pero a partir de los 12 años vivió intermitentemente en la capital gaditana. Y dado que su abuela materna era de Jerez de la frontera, pasa por ser uno de los pocos ciudadanos que pueden alardear de pertenecer a las tres de las al menos cinco bandas del billar de Cádiz. Es Licenciado en Historia ( ante la imposibilidad de estudiar Periodismo en Cádiz, que es lo que le atraía desde niño, reza en su web. www.juanjosetellez.com).

Ha ejercido el periodismo en esta provincia, como corresponsal, reportero, columnista, director de Europa Sur y subdirector de Diario de Cádiz. A lo largo de su amplia labor periodística ha recalado en Diario 16, en la agencia Efe, en la cadena Ser y también como guionista para El Loco de la Colina. Miembro del Instituto de Estudios Campogibraltareños y del Ateneo de Cádiz, ha publicado numerosos libros de poemas, relatos y ensayos sobre la transición, la inmigración y, especialmente, biografías relacionadas con la música: Historia del desarrollo (1978), Crónicas urbanas ( premio Bahía 1979 ), Medina y otras memorias (1981), Daiquiri (1986), Amor negro (1989), Moros en la costa (2001), Territorio estrecho (1991), Carlos Cano, una historia musical andaluza (1998), Paco de Lucia, retrato de familia con guitarra (1994),, Chano Lobato, memorias de Cádiz (2003), en colaboración con Juan Manuel Marqués; Paco de Lucia en vivo (2003), Trasatlántico (2000), Las causas perdidas (2005),, El loro pálido (1999), Main street (2002), Carlos Cano, una vida de coplas (2004), en colaboración con Antonio Ramos Espejo; Gibraltar en el tiempo de los espias (2005). Sus seis primeros libros de poemas fueron recopilados bajo el título de Ciudadelas y sextantes, en 2006. En la actualidad, participa en tertulias de radio y televisión, dirige el programa “Bienvenidos” en Canal Sur radio ( galardonado con un Premio Ondas ) y Andalucía sin fronteras, en Canal Sur televisión. Al mismo tiempo, publica artículos en La Voz de Cádiz y El Correo de Andalucía entre otros medios.

Más allá de precisiones lingüísticas, mientras que “gaditano” es el natural de Cádiz, gadita pasa a denotar “el que ejerce como gaditano”. Antiguamente se distinguía entre “tirillas” y “beduinos”, que era como se denominaba a los habitantes del nuevo Cádiz que se extendió sobre el istmo, desde las Puertas de Tierra hasta Cortadura. Hoy, ser gadita no es una profesión sino un oficio amateur, esto es, de amante. Tampoco se trata de un simple estereotipo, aunque también lo sea. Es una actitud ante la vida, que puede hacer compatible las contradicciones y las paradojas. Da por hecho que los tanguillos y mucho más que los tanguillos se está perdiendo y es una pena. Y, a pesar de que no le importa demasiado que los granadinos se apropien de Manuel de falla, entiende que una conjura de derrotistas viene conduciendo a Cádiz al desastre desde que nos mangaron la Casa de Contratación de Indias. Canta tirititrán por alegrías con el hambre que vamos a pasar y llora por Camarón. Amigo de los disfraces, el gadita compagina el Carnaval y la Semana santa sin que le rechinen las entendederas. Quizá porque su mayor devoción religiosa sea el Cádiz C.F., sin darse cuenta que a Moliere no le sentó bien el color amarillo de la camiseta.
Y aunque Cádiz pasa por ser abierta y cosmopolita, atrás quedaron los tiempos de la Carrera de Indias y de Jorge Juan. Esto es, el gadita puede creer que más allá de Puerta Tierra no existe vida inteligente, pero intuye al mismo tiempo que le seria más fácil tomar un café en La Habana que en Madrid. Suelo viajar poco si no es por ciertas tristes obligaciones y su ilusión es la de que vive en el mejor sitio del mundo. Y puede que tenga razón, aunque seria bueno salir de vez en cuando fuera de las murallas para comprobarlo. Y es que el gadita vive intramuros, como en una especie de convento urbano pero… ¡ que convento ¡, con salida al mar y a las estrellas.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Una nueva generación toma las calles de Europa: ¿y en España?

Por Jorge Moruno Dazi, sociólogo.

Publicado en El Confidencial (29/12/2010)

La oleada de manifestaciones y protestas que han estallado en distintos países de Europa, indican una posible escalada del conflicto social en el corto y medio plazo; la nueva década se inaugura con un nuevo ciclo de luchas del que todavía no se pueden sacar conclusiones certeras, aunque no parece que vayan a mermar. Con la dureza de los enfrentamientos de la juventud griega siempre como telón de fondo, encontramos protestas en Francia contra la subida de edad de jubilación, en Inglaterra contra la subida de tasas en la Universidad Pública y ahora golpean con dureza en Italia contra la reforma universitaria Gelmini, aprovechando la moción de censura al presidente Berlusconi.

En todas las luchas que están comenzando a cobrar fuerza a lo largo de Europa, encontramos elementos comunes más allá de las particularidades locales y nacionales: la defensa de lo público, del ejercicio del derecho colectivo que blinde el acceso a todos los recursos -desde la sanidad hasta el conocimiento-, que componen el patrimonio común de la población. La ciudadanía muestra así su heterogéneo rechazo en las calles, entendiendo que lo público está siendo objeto de cercamiento y mercantilización para beneficio privado, en detrimento de las condiciones de vida de gran parte de la población.

Entonces, ¿quiénes son hoy, en el siglo XXI, “la parte, sin parte” que está saliendo a las calles de Roma, Londres o Atenas? La respuesta difícilmente se puede reducir a la clásica retórica del movimiento y la clase obrera basada en su centralidad indiscutible en los procesos productivos. Ahora en cambio, además de la fuerza de trabajo industrial se suman toda una multitud de sujetos que no sólo utilizan la fuerza física, sino sobre todo su capacidad mental, las habilidades sociales o los afectos. Compuesta entre otros, por estudiantes, becarios, trabajadores precarios, parados, mujeres, ecologistas, migrantes, subcontratados y todo el amplio abanico de lo que en Italia ya han bautizado como el precariado metropolitano.

No es casualidad, por lo tanto, que sean los universitarios y estudiantes la punta de lanza de las expresiones más disruptivas y radicalizadas. Recordemos que en las últimas huelgas francesas -y antes contra el llamado Contrato de Primer Empleo CPE-, Sarkozy temía por encima de todo la extensión del movimiento a los estudiantes y jóvenes de la banlieue. Atravesados por su posición crucial en la producción inmaterial y manejo del conocimiento, sus funciones y recursos cognitivos, son hoy la materia prima central del modelo productivo que se abre camino en la sociedad de la información y las redes digitales. Igualmente, el estudiantil es un sector que todavía goza de bastante autonomía a la hora de movilizarse y alberga la capacidad de paralizar “la fábrica” con bastante facilidad. Esta es la razón fundamental del ímpetu empresarial en borrar las fronteras entre educación y mercado bajo la ecuación Universidad-Sociedad y disciplinar al estudiante como un trabajador con aspecto de cliente.

Las nuevas protestas, condicionadas por la propia composición de una nueva fuerza de trabajo europea fragmentada y explotada mentalmente, adoptan posiciones antagonistas con facilidad. Se percibe un salto cualitativo entre las clásicas demandas sindicales institucionalizadas por la mejora del salario real y la forma huracanada de una multitud desencantada con el modelo representativo, que es incapaz de asegurar a todas las personas el título de ciudadanía como antaño. Cada una de estas manifestaciones desnuda en su complejidad la naturaleza parasitaria que ejerce un mercado ansioso y caótico sobre la producción vitalmente generada por el cuerpo social. Toda una nueva generación comienza a cuestionarse la posibilidad de reproducir el relato de vida construido por sus padres cuando observa como su futuro ha tomado el semblante de un horizonte desolado por la precariedad. Su expresión desenfocada y existencial es difundida rápidamente como estrías por toda la ciudad, operando como un enjambre sin centro definido que rompe con la clásica dialéctica salarial entre trabajo y capital.

A primera vista todo parece indicar que a nuestros jóvenes -y mayores-, estos episodios que protagonizan los estudiantes en Europa les resultan ajenos a su realidad más cotidiana. No parece importar que nuestros niveles de precariedad, temporalidad, paro, capacidad de acceso a la vivienda y ausencia de perspectivas de futuro, sean incluso más altos que los de algunos de nuestros conciudadanos europeos. Entonces, ¿cómo es que todavía la conflictividad social no se convierte en una constante en las calles, los medios de comunicación, los debates y discusiones populares? Solemos encontrar respuestas de distinto tipo, que abarcan desde la crítica a una juventud que se refugia en el alcohol y la fiesta como método de evasión, hasta el cuestionamiento de la existencia de la propia precariedad de unos jóvenes que todavía sienten el abrigo de las redes familiares.

Es decir, las dos grandes razones que vendrían a explicar la inactividad de una juventud abocada a la incertidumbre se deben, por un lado, a una profunda despolitización y huida de todo lo relacionado con el implicarse en la protesta política; y, en segundo lugar, a la seguridad del régimen de bienestar familiar que todavía hace las veces de colchón y malla contra la exclusión social. Según los últimos datos disponibles sobre la actividad social de la juventud, se desmiente en parte la primera afirmación, aunque si bien es cierto que la mayoría de organizaciones en las que participa la juventud son de carácter caritativo, tipo ONG y no tanto movimientos políticos. En segundo lugar, la construcción cultural familiar no dista mucho del ejemplo italiano, donde los más allegados también cumplen un papel fundamental como mecanismo que mitiga la exclusión social. Entonces, si en términos objetivos tanto en el carácter socioeconómico como en el cultural, así como en los niveles de economía sumergida, no hay mucha distancia del caso italiano, ¿qué otras explicaciones cabría destacar?

Principalmente dos: la organización y el acontecimiento. La primera es fácil de explicar: en Italia existe una larga tradición de organización, trasladada de generación en generación, que combina muy bien la elaboración teórica con la práctica política combativa. No es casualidad que miles de jóvenes se presenten como un cuerpo disciplinado ataviados con cascos y escudos en forma de libro -el book block-, anunciando públicamente que su intención era llegar hasta un Senado señalado como ilegitimo a ojos de la ciudadanía. En segundo lugar, siempre se necesita de una apertura en la estructura de oportunidad política, es decir, un hecho, un acontecimiento que abra la posibilidad de incorporar demandas en la agenda política oficial.

Hacer coincidir en Roma las protestas estudiantiles, junto con los afectados por el terremoto de l`Aquila, los sindicatos del metal y un largo etcétera de actores justo en el momento en que se votaba la moción de censura a Berlusconi, supuso el momento idóneo para lanzar una inteligente apuesta política. En nuestro caso, todavía no se han dado ninguna de las dos condiciones que hacen posible el protagonismo social de los no representados. En España no existe una cultura organizativa tan profunda como en el caso italiano y, por ahora, no se ha generado un acontecimiento que haga estallar las contradicciones latentes antes descritas. Pero la realidad nunca está escrita y como afirma el filósofo esloveno Slavoj Zizek, la política es el arte de lo imposible, por lo que nunca se deben descartar hipótesis ni postales en nuestras calles como las de los enfrentamientos en Roma. La nueva década se inaugura con protestas que amenazan con extenderse e intensificarse, por lo que no nos debería extrañar, sí de aquí en un tiempo aparecen lemas como el de los estudiantes italianos: “Nos habéis quitado demasiado, ahora lo queremos todo”
*Jorge Moruno Danzi es sociólogo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Quebec en España

Por Jose Antonio Zarzalejos

Publicado en El Confidencial (26/12/2010)

Todos éramos conscientes de que la llamada cuestión nacional -es decir, la integración sin reticencias de Cataluña y el País Vasco en la España democrática- no estaba resuelta definitivamente con la Constitución de 1978 por la torpe política del “café para todos”. La distinción entre nacionalidades y regiones no tuvo reflejo posterior en la asimetría que esa diferencia exigía en los grados de autogobierno de unas y de otras, a salvo de la peculiarísima financiación paccionada de los territorios forales vascos y de Navarra. Someter a Cataluña a un régimen común en materia financiera y competencial fue un grave error de juicio al que el PSC y el PSOE han pretendido poner un remedio que ha agravado la enfermedad. El Estatuto de 2006, que sustituyó al muy satisfactorio de Sau, nació de forma distócica de dos apreciaciones erróneas de Rodríguez Zapatero. La primera: las Cortes Generales aceptarían el proyecto que remitiese a Madrid el Parlamento catalán. La segunda: la suposición, hecha en el Senado por el presidente del Gobierno, de que el concepto nacional de España era “discutido y discutible”.

La izquierda catalana valoró el compromiso de Zapatero y su frágil creencia en la unidad de la Nación española como una habilitación política para, desde el Ejecutivo tripartito comandado por Pasqual Maragall, dar un paso de gigante, dotar a Cataluña de poder soberanista y, al tiempo sustituir de una vez la hegemonía del nacionalismo moderado representado por CiU. Como luego acreditó el Tribunal Constitucional en una sentencia tardía que no pudo aunar el criterio unánime de sus magistrados, el Estatuto catalán, refrendado por un porcentaje decepcionante de ciudadanos, propiciaba en realidad una reforma de la Constitución en la medida en que alteraba el contenido material de aspectos constituyentes esenciales como el propio concepto nacional –en cuanto que la nación es el recipiente constitucional de la soberanía-, la unicidad del Poder Judicial como poder exclusivo del Estado, la auto atribución de competencias estatales y un tratamiento de la lengua catalana preferencial que chocaba con la cooficialidad del castellano.

No sólo el PSC y sus socios -ERC e ICV- elaboraron un texto con un voluntarismo político que marginaba la letra y el espíritu de la Constitución, sino que el propio PSOE y el Gobierno dieron curso a un texto estatutario que, además de provocar una batalla que ha dejado exhausto y seriamente tocado al Tribunal Constitucional, ha servido para reabrir con virulencia la cuestión nacional en Cataluña. Porque el desmoche del Estatuto de 2006 ha generado un sentimiento de frustración y agravio en todo el catalanismo político muy difícil de reparar. No sólo eso: al haber protagonizado la izquierda catalana este envite identitario en plena crisis económica, su electorado no ha entendido el sistema de prioridades de un Ejecutivo al que retiró clamorosamente su confianza el pasado 28 de Noviembre, entregando la gestión -la económica y la identitaria- a Convergecia i Unió después de dos legislaturas con un tripartito de izquierda excéntrico, contradictorio y aventurero.

Cataluña no es hermética y unánime -está muy lejos de serlo- en su percepción nacionalista. En un trabajo de análisis encomiable, Carles Castro ha examinado los números electorales en La Vanguardia del pasado 19 de diciembre, alcanzando interesantes conclusiones. Las más importantes son que el nacionalismo se ha dispersado y cedido casi 70.000 electores en los últimos quince años seguramente, dice, en beneficio del centro derecha españolista, a través de sus marcas, PP y Ciudadanos; que desde 1995 se ha producido una desintegración de la izquierda que ha perdido en estos tres lustros hasta 300.000 electores, un tercio de los cuales podría haberse refugiado en la abstención, afirmando Castro que el destino de los otros 200.000 sufragios “es un misterio”, aunque sea constatable el crecimiento del voto en blanco y el nulo. Si la comparación electoral se produce entre 1999 y 2010, el desastre de la izquierda catalana sería “apocalíptico” con una perdida superior al medio millón de votos que se han fugado al independentismo, al españolismo y al voto protesta (PxC). En definitiva, Cataluña está lejos de ser unívoca. Por el contrario: reúne en su Parlamento nada menos que hasta siete fuerzas políticas lo que implica también una fragmentación social muy relevante.

Aunque este panorama sea así de plural -y pese a que el españolismo haya adelantado posiciones después de la crisis del Estatuto- es lo cierto que el catalanismo sigue siendo una percepción muy transversal que comparte, con grados y matices de distintas intensidades, una afirmación de Cataluña como nación en función de especificidades que no se producen en otros territorios: historia institucional, lengua, cultura, singularidad de su entramado económico y, especialmente, una voluntad reactualizada de su electorado de poner en manos catalanistas la gestión del autogobierno. Tenemos, en consecuencia, una suerte de Quebec a la española, esto es, una nacionalidad que reivindica -lo acaba de hacer Artur Mas, nuevo presidente de la Generalitat- el “derecho a decidir” en el contexto de una “transición nacional catalana” distinta a la del resto de España con la que quiere alcanzar “un Pacto fiscal” como expresión de esa voluntad explícita. Palabras que fueron precedidas por las de la moderada presidenta del Parlamento catalán, Núria de Gispert, al sostener que “nunca nadie ha apagado la llama de la catalanidad y la voluntad de ser un pueblo libre y una nación plena”.

La legislatura del seny

Los nacionalistas catalanes -que gobernaron con Pujol durante veintitrés años- nunca reclamaron un nuevo Estatuto como hizo el PSC. Siempre se mostraron más pragmático, más polisémicos en sus propuestas de futuro, más atemperados en los plazos y los ritmos y más pactistas. De ahí que la propia Núria de Gispert dijese también algo sustancial en su primer discurso como presidenta del Parlamento: “Que Catalunya sea en adelante reconocida como nación tiene poca importancia; siéndolo intensamente, lo será más que afirmándolo entusiásticamente”. Se ha escrito que la que acaba de inaugurar Artur Mas y CiU es la “legislatura del seny” y seguramente será así porque los planteamientos moderantistas de la federación nacionalista aspiran a amalgamar la superación de la crisis económica con una mejor acomodación nacional de Catalunya. Como ocurre en el diferendo canadiense de Quebec que se expresa con una extraordinaria racionalidad política.

Una de las herencias de Rodríguez Zapatero es haber descalabrado el difícil equilibrio entre Cataluña y el resto de España con la promulgación de un innecesario Estatuto que tocaba fibras sensibles de la cimentación constitucional de España. La recomposición de ese desarreglo se ha llevado por delante buena parte del mermado patrimonio de credibilidad que atesoraba el Tribunal Constitucional estigmatizado ahora como una instancia de garantías constitucionales que ha defraudado las expectativas catalanistas. El poder de CiU para modular el futuro de Cataluña y su relación con el resto de España es amplio y solvente. Los nacionalistas serán los interlocutores de una derecha española -difícil que el próximo Gobierno no lo presida Mariano Rajoy- que ha de demostrar capacidad estadista y renovadora, sintonizando con mayorías sociales amplias, manteniendo los asuntos de principio -que no son muchos pero si indeclinables- con la flexibilidad y el equilibrio político que reclama la cuestión nacional española.

La historia, siempre aleccionadora, advierte que no hay soluciones definitivas sino un continuo político de transacción y acuerdos enmarcados en las líneas rojas que no han de sobrepasarse. No es un drama sino una realidad que hay que afrontar la emergencia renovada de una Cataluña que se parece más a Quebec en sus planteamientos que a cualquier otro ejemplo internacional. Y si Canadá ha sabido mantener su integridad desafiándose a sí misma con varios referendos soberanistas en aquella región, España no debería asustarse de su propia realidad siempre y cuando desde Barcelona y Madrid se obre con plena y lúcida responsabilidad de lo que todos nos estamos jugando.

Después de la piqueta del tripartito catalán, de la indolencia del Gobierno central, de las contradicciones del PSOE y de complicidades oportunistas -que han puesto en jaque la Constitución y lesionado al Tribunal Constitucional- llega el tiempo de la restauración de la confianza perdida. Los catalanes dirían que es el momento del “seny”; los que no lo somos, afirmaríamos que es la ocasión para la templanza y las ideas claras: la España plural no es la España centrífuga y desordenada, insolidaria y abusiva, prejuiciada y confrontada, sino el recipiente histórico de una sociedad con una decisión íntima de que la clase política se muestre a la altura de nuestras aspiraciones comunes. Quizás sea mucho pedir en tiempos de aborrecimiento a la casta que representan los gestores de los asuntos públicos, pero es necesario perseverar en la reclamación hasta que los mudos hablen y los sordos oigan.