martes, 12 de abril de 2011
Sobre cómo evitar la "inminente" intervención de España
Publicado en Cotizalia (12/04/2011)
Sorprende el revuelo causado ayer por el artículo de Wolfang Münchau en Financial Times en el que, en contra del sentir ahora mayoritario, anticipa una intervención de la economía española más antes que después. Siendo su opinión más fundada que la de cualquier otro analista, no en vano Europa es su especialidad, el hecho de que su análisis se centre en los riesgos derivados para la banca de su exposición inmobiliaria hace que pierda frescura.
1.- No aporta nada que no se sepa ya y, sin embargo, omite particularidades como el peso de la economía sumergida, la transferencia de renta entre las familias, nuestro particular sistema de garantías, el control de la oferta de pisos por parte de la banca española, el provisionamiento ya realizado por la misma o la exposición internacional de sus dos principales actores, entre otros.
2.- Apunta a un incremento de la morosidad hipotecaria por el aumento del Euribor, a una caída pico suelo de los precios de los inmuebles del 50% o al exceso de inventario residencial para concluir que una situación a la irlandesa es inevitable, siendo las necesidades financieras derivadas de la ayuda a bancos y cajas las que actuarán como catalizador para la solicitud de auxilio de nuestros gobernantes.
Servidor no comparte su tesis que olvida que no somos dueños de nuestras políticas desde mayo de 2010. De toda la pieza me quedo, por su clarividencia, con el final del último párrafo que refleja bien a las claras la dinámica de arreones que ha caracterizado la acción de nuestro ejecutivo hasta ahora: "el elevado número de declaraciones oficiales que afirman que España es segura, es prueba de la complacencia que ha caracterizado la crisis europea desde su inicio". Pequeños logros se venden como grandes conquistas y son seguidos de periodos de inacción hasta que los mercados vuelven a encender las alarmas.
Necesidad de establecer una hoja de ruta
De ahí que sea importante, para evitar caer en dicha tentación de mirarse el ombligo, fijar una hoja de ruta que sirva como referencia estratégica para salir de la coyuntura actual. Es lo que hicieron el pasado uno de diciembre McKinsey y Fedea al presentar un documento llamado Una Agenda de Crecimiento para España (que se puede descargar aquí). Un estudio imprescindible que, la crisis de los controladores que estalló dos días más tarde y el guirigay que produjo el Transforma España de la Fundación Everis, sumió en un profundo ostracismo del que merece la pena ser rescatado ahora.
114 páginas que buscan identificar motores de crecimiento sostenido para España con el objetivo de crear entre uno y tres millones de puestos de trabajo gracias al establecimiento de "un círculo virtuoso de productividad, competitividad y, por ende, de una mayor capacidad para captar demanda externa y generar una demanda interna sostenible y no basada en el endeudamiento creciente" (del Resumen Ejecutivo). Este es el post de presentación que le dedicó Luis Garicano en Nada es Gratis.
Aunque no se indique expresamente, da la sensación que el informe se basa en la necesidad, al calor del auge productivo de los países emergentes, de que España se sitúe en los extremos de la denominada Smiling Curve de la cadena de valor añadido: generación de ideas y prestación de servicios, lo que implícitamente pasa por renunciar, si no totalmente sí parcialmente, a nuestra decadente tradición industrial (en términos de contribución al PIB).
Identificación de dos motores de crecimientoAsí, dos son los motores de crecimiento que los autores identifican:
1.- Bienes exportables y turismo que deberían actuar como esos "motores de arranque" que permitan estabilizar esa deficitaria balanza comercial a la que también alude Münchau. Identificar nuevas fuentes de demanda, promover diferenciación e innovación, mejorar la competitividad en costes y propiciar la consolidación/colaboración entre empresas serían los cuatro ejes principales alrededor de los cuales giraría esta iniciativa. En términos de factores productivos supondría aprovechar recursos naturales, mano de obra existente y capacidad instalada e impulsar innovación o capital tecnológico y el compromiso de la Administración.
2.- Servicios Empresariales, esto es: tecnologías de la información, servicios jurídicos, desarrollos vinculados a Internet. Pese a las buenas condiciones de trabajo en España y el teórico aumento del nivel educativo de nuestros profesionales, la creación de empleo en estos segmentos ha sido un tercio del europeo en los últimos años. En este caso concreto se trataría de aprovechar las posibilidades que abre a España el traslado de buena parte de la actividad económica real al mundo virtual, así como los procesos de deslocalización de servicios que este cambio de paradigma permite.
¿En qué se concreta esto? Los autores identifican hasta siete grandes temas "alrededor de los cuales estructurar un cambio radical de políticas para potenciar el crecimiento sostenible", alguno de los cuales ha empezado ya a concretarse; a saber: apoyo a las exportaciones, consolidación empresarial, reforma del mercado de trabajo con especial énfasis en la negociación colectiva, fomento de la formación profesional y la especialización laboral, simplificación administrativa, ayudas a la innovación e incentivos a la reasignación de recursos productivos. Un compendio de medidas, en palabras de Garicano, "sectoriales y transversales" que, de acuerdo con experiencias similares de otros países, requiere de cooperación público-privada, planificación temporal y supervisión objetiva.
¿Problema principal? Que, como dicen los autores, su implantación requiere de la valentía de la Administración para crear un entorno favorable que permita al sector privado "asumir el riesgo y la iniciativa necesarias para llevar este programa a cabo". Hasta ahora no ha sido así. ¿Cambiará ahora? Está por ver; ése es el mayor riesgo a sus propuestas. Pero, si perdemos la esperanza, ¿qué nos queda? "Visión, liderazgo, rigor. España está en una situación crítica pero el crecimiento es posible. Hay cosas que pueden y deben cambiar de forma inmediata para construir los cimientos necesarios para dicho crecimiento". Así acaba el Resumen Ejecutivo, la parte más árida de un texto muy bien documentado. Münchau tiene todas las papeletas de perder frente a 47 millones de españoles. Será cuestión de, al menos, comenzar con decisión el combate, ¿no creen? Por falta de ideas que no sea.
Hipocresía y mediocridad
Publicado en El Confidencial
Me parece que fue Tom Wolfe el que recordó en 'La hoguera de las vanidades' aquella frase de Jonathan Swift que afirma que “cuando un verdadero genio aparece en el mundo, se puede reconocer porque todos los tontos se unen contra él” y es que, en efecto, los tontos son muy aficionados a los efectos corales, a ese “gritar siempre con los demás” que es una de las características más opresivas del Ingsoc orwelliano. He recordado esta característica irritabilidad de los mediocres y los tontos de oficio al contemplar la excitación inmediata que ha producido una iniciativa de Esperanza Aguirre que se ha atrevido a anunciar que, si gana las elecciones, habrá en Madrid centros de excelencia para tratar de mejorar el rendimiento educativo de los alumnos con mejores condiciones para aprovecharlos.
Es evidente que se puede discrepar de la propuesta de la presidenta madrileña, entre otras cosas porque es posible que la enseñanza media no sea el tramo más adecuado para comenzar, pero lo que no se puede hacer, y muchos han hecho, es tildar la iniciativa de paso atrás en la igualdad, de instrumento de segregación, de elitismo desorejado.
Algunos políticos españoles, como los que ha hecho comentarios tan torpes de esa idea, piensan que es posible que los españoles sigamos creyendo indefinidamente en esa pesada monserga de que ellos se ocupan altruistamente de nuestro bienestar, y que nosotros debiéramos dedicarnos a disfrutar de los derechos que nos conceden sin calentarnos la cabeza con iniciativas arriesgadas, con novelerías, cuando ellos son tan generosos que nos ponen el paraíso de la indiferencia y el todo gratis al alcance de la mano. Oyéndoles parece como si los poderes públicos estuviesen moralmente obligados a promover la mediocridad, a perseguir la excelencia, a premiar a los torpes. Es muy triste tener esa idea hipócrita de la igualdad, creer interesante recortar la estatura de los más altos para que crezcan, comparativamente, los bajitos.
Hasta que los españoles no caigan masivamente en la cuenta de que nuestro problema económico consiste, esencialmente, en que tenemos pocas cosas valiosas que vender al resto del mundo, en que, además de caros, somos poco creativos y muy rutinarios, no caerán en la cuenta de que la solución está realmente en nuestras manos: cultivar a fondo la inteligencia, el ingenio, la investigación, la innovación, la excelencia, premiando y ayudando a quienes puedan llegar más lejos, en lugar de empeñarnos en una absurda carrera igualitaria en la que todos lleguemos al tiempo a la meta.
El ejemplo del fútbol
Quizá pueda servir el ejemplo del fútbol, una actividad en la que, obtenemos buenas calificaciones y altos rendimientos. ¿Se imaginan un equipo hecho con criterios de igualdad? ¿Qué tal un equipo en el que los fichajes se hagan en función de la cercanía de los jugadores a la sede social, para que todos tengan derecho a ser futbolistas y lo gocen ordenadamente? ¿Cómo iría de bien un equipo en el que el entrenador admitiese el enchufe como método de escoger a los jugadores que alinea para cada partido? Es evidente que en el fútbol somos buenos porque hemos sabido ser competitivos. El misterio consiste en que, por ejemplo, no seamos capaces de crear unas universidades competitivas, nuestras universidades no juegan en la Champions sino, con suerte, en segunda regional, cuando sí hemos sido capaces de tener unos Bancos de primerísimo nivel, algunas grandes empresas multinacionales o, por ejemplo, unas Escuelas de Negocios que, sistemáticamente, aparecen en todos los rankings entre las primeras del mundo. La clave de estos éxitos está en la competitividad, pero a muchos de nuestros cerebritos políticos les parece que eso nada tiene que ver con la educación, aunque procuren enviar a sus hijos a colegios caros y a universidades americanas, por si acaso.
Desde los inicios de la democracia se ha instalado en el terreno de la educación una mentalidad compensatoria e igualitarista que ha cegado de raíz la menor posibilidad de crear instituciones educativas públicas de calidad, tanto en las escuelas, como en los institutos o en las universidades. La iniciativa de Esperanza Aguirre es un aviso de que hay que acabar con eso, que la justicia es dar a cada uno lo suyo, lo que significa que, si hay que apoyar a los peores alumnos, no se impida, por ello, que pongamos los medios para permitir que los mejores, los alumnos más dotados, más preparados o más capaces del esfuerzo necesario lleguen tan lejos como puedan. De esas políticas no se beneficiarán sólo ellos, sino todos nosotros.
Es un disparate estar malgastando las capacidades de los buenos alumnos aburriéndoles con explicaciones innecesarias para ellos, machacando su interés en la ciencia, su capacidad de aprender, su estímulo intelectual, pero, al parecer, hay políticos para los que esa hipocresía al servicio de la mediocridad es el colmo de la modernidad educativa.
lunes, 11 de abril de 2011
Retrato del país mediocre
Cajas: comunicar la diferencia, una asignatura pendiente
Tocando el futuro: decálogo de la nueva economía
Calamity Rajoy y la fragilidad de sus cuatro mensajes oficiales
viernes, 8 de abril de 2011
Momento político y económico de un gobierno averiado
Publicado en El Confidencial (08/04/2011)
Desmentirse a sí mismo ha sido una práctica habitual de este Gobierno, sobre todo en relación con la crisis económica. La última entrega consiste en revisar a la baja la previsión de crecimiento y al alza la del paro. El que no se consuela es porque no quiere. Ayer mismo la vicepresidenta, Elena Salgado, presumía por enésima vez de que España superará el síndrome del rescate portugués y de que en ningún caso alcanzaremos la cifra de los cinco millones de parados. Por el mismo precio podía haber descartado una nueva guerra civil o la posibilidad de que nos invada Andorra.
Lo cierto es que seguimos sin ver el final del túnel, que el riesgo de rescate no desaparecerá mientras las tasas de crecimiento sigan bajas y las de paro altas, y mientras los mensajes que nos envía el Gobierno siguen llegando lastrados por esa terrible admonición escrita por Enrique Curiel unos días antes de morir: “Zapatero tiene una herida central por la que pierde sangre a chorros, que es la falta de credibilidad ante los españoles. Y recuperarla no es tarea sencilla”.
Ahora la vicepresidenta Salgado espera que celebremos su última previsión: el empleo mejorará a partir de este mes de abril, animado por una buena temporada turística, y ya empezará a recuperarse sin marcha atrás en el segundo y tercer trimestre. Sin embargo, los analistas menos sospechosos de complicidad con la derecha furiosa -la que se exalta con la larga y penosa agonía política de Zapatero-, apenas cuentan con una tregua en verano que será inevitablemente aplastada por esa subida de los tipos de interés decretada ayer en la UE, letal en la esperanza de recuperación de la economía nacional.
Muy mal telón de fondo, como se ve, para la operación sucesoria desencadenada en el PSOE con el descuelgue de Zapatero como aspirante a la Moncloa por tercera vez. Descuelgue de aquella manera, pues, tal y como se han planteado las cosas vamos camino de unas primarias tuteladas por el propio Zapatero, a ser posible con candidato único (convocatoria sin celebración). Y si hay varios candidatos, el aún secretario general y presidente del Gobierno aplicará la doctrina Blanco: neutralidad no equivale a indiferencia. Claro. No me imagino a Zapatero silbando melodías cuando, ya metidos en faena de primarias en toda regla, le pregunten por su favorito/a.
Pero el minuto y resultado de este partido, que no ha hecho más que empezar, es el debate interno sobre la fecha del 38 congreso federal del PSOE, que debe elegir a un nuevo secretario general. ¿Antes o después de las elecciones generales de marzo de 2012? De momento, es dominante la hipótesis de la dirección oficial: depende de cómo le vaya al partido en las elecciones territoriales del próximo 22 de mayo.
La fecha del congreso es relevante en el desenlace del partido. Si se celebra antes de las generales (verano de 2011), se elegiría primero al secretario general, que se convertiría con toda seguridad en el candidato a la Moncloa. Se eliminan los riesgos de la bicefalia y se alumbra a un presunto perdedor frente a Rajoy. Si hay primarias dentro de un par de meses y el congreso se celebra después de las generales (verano de 2012), habría bicefalia durante un tiempo, pero sería pactada entre el candidato del presente y el del futuro (pongan ustedes el femenino donde quieran), de forma que el probable perdedor en las elecciones generales dejaría el campo libre para el candidato generacionalmente mejor colocado para liderar la travesía del desierto que le espera al PSOE.
jueves, 7 de abril de 2011
Por qué la subida de tipos de hoy es buena para España
1.-Que esta es una crisis de crédito, esto es, de endeudamiento del sistema en general y del sector privado de la economía en particular. Fue precisamente la abundancia de liquidez a bajo coste la que condujo a una serie de burbujas en activos reales y financieros que terminaron estallando, con las consecuencias de todos conocidas.
2.-Que, tres años después del inicio de la presente coyuntura, la situación, lejos de resolverse, se ha agravado aún más. Seguimos a nivel agregado con los mismos niveles de apalancamiento frente al PIB que al principio, por encima del 350%. Una deuda que, no lo olvidemos, recae sobre la población tanto de forma directa como indirecta (rescates bancarios y soberanos que se financian con nuestros impuestos o a través de recortes del estado del bienestar).
Es evidente que, mientras esa pesada carga pese sobre nuestras espaldas, seguirá cumpliéndose el círculo vicioso de ausencia de crédito, por el lado de la oferta, y de más incertidumbre en el repago y valor más dudoso de las garantías, por el lado de la demanda, con el consiguiente impacto sobre las principales variables macroeconómicas, consumo e inversión. Se hace, por tanto, inevitable un proceso de reducción de endeudamiento para reactivar de forma sostenible la actividad productiva y de servicios. Y la subida de tipos puede ser un buen catalizador para ello. Pongamos dos ejemplos antagónicos:
1.- ¿Qué ha ocurrido con la banca? La ventana de descuento del BCE ha permitido mantener los niveles de financiación mayorista hasta el punto de que el ajuste en su solvencia se contempla a través bien de una mejora de los recursos propios, bien de una reducción del activo, pero no de la actuación sobre esta partida, vinculada a los mercados. Conclusión, el problema sigue ahí; mientras no cueste, ¿para qué reducir? Al contrario, se hacen auto emisiones de cédulas hipotecarias con la única finalidad de utilizarlas con esta finalidad. ¿Su riesgo? Que se cierre el grifo. Que Dios nos pille entonces confesados.
2.- ¿Qué ha ocurrido con la deuda soberana? Exactamente lo contrario. Los inversores han percibido un riesgo, se ha disparado el retorno exigido, lo que ha obligado a un gobierno de corte social a cambiar radicalmente de rumbo su política e introducir reformas a las que se resistía como gato panza arriba. Conclusión: cuando la barra libre ha terminado, se empieza a actuar con racionalidad y se adoptan medidas adecuadas a la verdadera realidad.
Todo lo que no cuesta, no se valora. Los bajos de interés nominales, y los reales negativos, de los que disfruta una parte sustancial de la deuda constituida antes del inicio de la crisis -no la que se ha cerrado o refinanciado desde entonces que se ha hecho en condiciones muy distintas a aquella- han supuesto un claro desincentivo a la hora de resolver el problema principal que tiene que resolver España, el que le mantiene atado de pies y manos para muchas cosas: su excesiva financiación ajena. Está por ver que un aumento del 0,25% sirva para algo, especialmente cuando ya ha sido recogida con creces por el Euribor, pero es un paso en la dirección adecuada que, no lo duden, nos beneficia más que nos perjudica. Dicho esto, sigo abogando por una adecuación de tipos hipotecarios a la iliquidez del activo inmobiliario, como en el mundo anglosajón. Por llevar la contraria, vaya.
La gran falacia, sobre los verdaderos culpables de la crisis de las cajas
martes, 5 de abril de 2011
Un año decisivo
¿Se va o le echan?
lunes, 4 de abril de 2011
No te vayas todavía, no te vayas por favor
La venganza del voto en blanco
jueves, 31 de marzo de 2011
Discurso presentación Declaración de Cádiz 2012
Por Ignacio Moreno Aparicio
DECLARACION DE CADIZ 2012. (29 de Marzo de 2011)
Buenas tardes, Sras y Sres: Ilustres Concejales; Miembros del Ateneo y del Foro, muchas gracias a todos por su presencia. Queridos Fernando y Andrés: Permítanme que exprese una opinión personal, pero, muy posiblemente, esta Declaración de Cádiz que hoy presentamos públicamente liderada por el Foro de Debate 2012, la Asociación de la Prensa de Cádiz y el Ateneo gaditano que me honro en presidir, sea desde la Transición política a mediados de los años 70, la primera vez que diferentes Instituciones de la Sociedad Civil gaditana, damos un toque de atención a todos los políticos para que tengan en cuenta que hay otras prioridades en los proyectos de futuro para nuestra Ciudad y su Bahía.
Esta Declaración no va dirigida contra nadie, sino que es una muestra de nuestro deseo de colaborar o ofrecer alternativas para engrandecer todos los fastos previstos para celebrar el Bicentenario, pero evidentemente, lo que más nos preocupa es la competitividad de Cádiz y su Bahía y el futuro que le dejaremos a nuestros hijos y nietos.
Es cierto que los tiempos que corren no invitan al optimismo, más bien al contrario, pero como gestores de Instituciones imbricadas en el tejido social, estamos obligados moralmente a intentar dar un mensaje positivo en clave de consenso democrático y de sana gaditanía.
Es de justicia reconocer que algunas infraestructuras concretas vienen ultimando nuestras autoridades, pero sinceramente constatamos que no son suficientes para resolver el futuro inmediato.
Desde que tuve el honor de conocer a diferentes miembros del Foro de Debate Cádiz 2012 y sus osadas propuestas de futuro para nuestra Ciudad allá por el año 2007, sentí un halo de aire fresco y pensé, menos mal que en Cádiz, además de ser la “Ciudad que sonríe”, con toda la autocomplacencia de nuestra sociedad, hay gente reconocida profesionalmente, que se preocupan de hacer propuestas para su Ciudad para que esta esté en el mapa de la competitividad y miren al futuro pensando al igual que Adam Smith pensó al escribir “La riqueza de las naciones”.
Desde el Ateneo hemos apoyado al Foro de Debate Cádiz 2012 en casi todas las propuestas que han presentado y de hecho, en el año 2008 le concedimos el Premio Gaditano del Año como una muestra de nuestro apoyo y colaboración, contando desde entonces con varios de los dirigentes del Foro como socios del Ateneo.
Desde el civismo, no entendemos y por eso lo criticamos, que se haya perdido tanto tiempo en enfrentamientos políticos estériles entre los dos partidos que controlan las instituciones oficiales, léase Bicentenario, Junta de Andalucía, Diputación o Ayuntamiento. Pónganle el cascabel de la discordia cada uno a quien crea que le corresponda.
Desde el año 1998 en que empezamos en el Ateneo a trabajar a favor de la celebración del Bicentenario, hasta finales del año 2009, han sido años de desencuentro y de reproches mutuos entre dichos representantes políticos, que a la sazón, son los responsables últimos de que no lleguemos a tenerlo casi todo preparado según las previsiones y deseos que se plantearon en su momento. Aparentemente, ha existido un consenso totalmente ficticio, sólo visto como real hasta hace poco menos de un año y medio.
En su día tuve el honor de proponer en nombre del Ateneo tanto a la Comisión Local del Bicentenario del Ayuntamiento, como a la Comisión de la Junta de Andalucía, la creación de una Casa de America en Cádiz. Desde entonces, tanto Ayuntamiento como Junta de Andalucía, han trabajado para crear dos Casas de America en Cádiz. ¿consideran ustedes lógico perder tantas energías por separado para perseguir un mismo fin?. Para mi esta es una de las muestras disparatadas del enfrentamiento solapado y a veces descarnado entre intereses partidistas. ¿Y que me dicen que tengamos tres Comisiones diferentes del Bicentenario trabajando para teóricos objetivos comunes?. ¿No sería más lógico que todos trabajásemos en consenso y coordinados para obtener unos objetivos comunes para el interés general?
En nuestro ánimo venimos elevando diferentes propuestas desde la ciudadanía civil para que los representantes políticos las lleven a la práctica y ya que siempre hemos defendido que el Bicentenario era la ocasión perfecta para haber puesto a Cádiz y a su Bahía en el mapa de la competitividad, esta declaración de Cádiz puede ser el trampolín moral necesario para que nuestras autoridades inicien de una vez los trámites administrativos para el desarrollo formal y legal de la declaración y reconocimiento del Área Metropolitana de la Bahía de Cádiz, instrumento político administrativo que debe liderar Cádiz y servirle de inicio de una nueva visión y futuro de nuestra Ciudad.
España tiene todavía pendiente una deuda histórica desde hace 200 años con Cádiz y no debemos de escandalizarnos si pedimos cosas que a priori resultan muy difíciles de conseguir.
Desde la ciudadanía, algunos opinamos que el puerto sigue dando la espalda a la Ciudad y no fomentando en parte de sus terrenos el debido y oportuno desarrollo de la actividad económica. Las leyes portuarias y de la Unión Europea impiden y limitan el progreso de Cádiz. Intentemos unirnos entre todos y hagamos fuerza para modificar consensuadamente aquellas leyes que frenan dicho desarrollo.
Remodelemos toda la Zona Franca y adecuémosla competitivamente a los nuevos tiempos. Hagamos de la Zona Franca el futuro pulmón económico de Cádiz junto a su puerto y hágase de una vez por todas correctamente y conforme a derecho el Polígono de las Aletas. Hagamos un esfuerzo titánico en los campos de la educación y de la formación profesional y universitaria que dé a nuestra juventud la preparación idonea para ser competitivos y podamos ofrecerles un futuro profesional y económico adecuado a sus necesidades.
Por cierto, anoche tuve la oportunidad de ver y oir actuar a la Orquesta Joven del Bicentenario de Cádiz. Quedé sorprendido y maravillado de la profesionalidad de estos jóvenes músicos. Adelante con este tipo de apuestas de futuro.
No entendemos como una propuesta de futuro como la Gran Plaza del Mar que se presentó hace dos años y que a priori significaba todo un revulsivo para los negocios portuarios puede ser causa de enfrentamiento y ruptura total en nuestro municipio por la falta de generosidad de algunos. Nos felicitamos que el Congreso de los Diputados haya aprobado que los Parlamentos de Estados Unidos, Francia y España, apoyen una Declaración de Cádiz en defensa de la Libertad y del Constitucionalismo.
Y por último, recuperemos entre todos “el espíritu de Cádiz”, termino que representa el espíritu liberal y progresista a la vez de las sociedades modernas, acompañado de un sincero y saludable consenso político y ciudadano para defender entre todos los intereses generales de la bahía de Cádiz. Si no vamos todos unidos, no será fácil acceder a esos objetivos que nos puede ofrecer el futuro. Intuyo todas las dificultades del mundo para conseguir lo que nos hemos propuesto, pero no les quepa duda, que algún día tendremos políticos con intuición y libertad de movimientos que sepan leer el futuro y tarde o temprano, muchas de las ideas que planteamos, serán llevadas a la práctica. La lastima es que muchos de los que estamos aquí, posiblemente no las veamos.
Muchas gracias.
Ignacio Moreno Aparicio
Presidente del Ateneo.