Por Roberto Centeno
Publicado en Cotizalia (21/02/2011)
El nacionalista Artur Mas, dentro de su estrategia soberanista y anexionista, con un desprecio absoluto hacia España y su Constitución, y sabiendo que un referéndum independentista lo perdería, ha decidido algo mucho mejor que la independencia, convocar un “referéndum” para la implantación en Cataluña de un sistema de cupo similar al del País Vasco y Navarra, a pesar de haberle sido expresamente prohibido por el Tribunal Constitucional.
Con independencia de que en cualquier país civilizado, una rebelión de este tipo no sería tolerada y en caso de ir adelante, el Sr Mas y quienes las convocaran irían directamente a la cárcel, y la autonomía de Cataluña suprimida, como fue suprimida la del Ulster y no pasó absolutamente nada, desde un punto de vista estrictamente económico la propuesta no se sostiene. Se trataría de un expolio similar al del País Vasco pero multiplicado por tres dado el tamaño de la economía catalana, donde Cataluña pasaría a aportar al resto de España la décima parte de lo aporta actualmente.
Si todas las regiones españolas funcionaran por el sistema de cupo, la Hacienda española perdería el 78% de sus ingresos y sería imposible financiar las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Instituciones, el Servicio Exterior, el pago de los intereses y la amortización de la Deuda Pública, el pago a las Clases Pasivas y los pagos debidos a la Unión Europea, es decir, pura y simplemente España desaparecería como nación, en línea con la opinión de Zapatero, para quien España es "algo discutido y discutible".
El cupo vasco
El cupo vasco consiste básicamente en gestionar autónomamente su Hacienda Publica como si fuera un Estado Soberano, solo que infinitamente mejor, porque además dispone de todo un país para expoliar sin contemplaciones, algo que no existe en ningún otro lugar del planeta. Recaudan sus impuestos, los correspondientes a las ventas y negocios de las empresas radicadas en su territorio y fuera de él, ponen sus propios tributos y financian con ello una autonomía de lujo.
Se trata de un privilegio económico gigantesco originado en las guerras civiles del siglo XIX, que inexplicablemente se conserva exponencialmente aumentado en el XXI. Después de la Guerra Civil, Franco suprimió este privilegio en Vizcaya y en Guipúzcoa, pero lo mantuvo en Alava y Navarra. En 1979, el entonces Ministro de Hacienda, Paco Fernández Ordoñez decidió suprimir este increíble privilegio, pero la oposición frontal -un auténtico disparate histórico- de los diputados de UCD, Mayor Oreja y Rodríguez Sahagún, cabezas de lista en Guipúzcoa y Vizcaya, respectivamente, provocó un fuerte enfrentamiento con Ordóñez que fue zanjado por Suarez, con una visión increíblemente cortoplacista y una falta absoluta de sentido del Estado, a favor de los dos últimos, logrando finalmente que en lugar de suprimirse se reestableciera en Vizcaya y Guipúzcoa.
El cupo sirve en teoría para pagar aquellos gastos del Estado de carácter general que correspondería pagar al País Vasco y Navarra en función de su participación en el PIB, pero esto es la teoría, la realidad es completamente diferente. En la última revisión de 2002, y mediante toda una serie de cálculos tramposos, que Rato se tragó íntegros, el cupo se fijó en 1.035 millones, y 300 el navarro, en lugar de los 2.000 millones y 600 millones que hubieran correspondido si los cálculos se hubieran hecho correctamente. Pero ni uno ni otro reflejan ni de lejos la aportación que estas regiones tendrían que realizar si funcionaran por el régimen común de todas las demás. En concreto, a día de hoy, y descontando aquella parte que financia el gobierno vasco, y que no hubiese tenido que financiar si estuvieran en el régimen fiscal común, pagan la décima parte de lo que les correspondería, con lo cual el resto de los españoles financiamos una administración de lujo, con sueldos y medios de lujo, respecto al resto de regiones españolas, las diferencias de remuneraciones son tan escandalosas que pueden superar hasta el 50%.
Pero es que el tema es mucho peor, pues a todo este cúmulo inaceptable de privilegios se añaden los impuestos pagados por las empresas con sede social en el País Vasco, y que derivan de los beneficios conseguidos no solo en el País Vasco, sino en toda España. Cuando las empresas son medianas o pequeñas, es decir la inmensa mayoría, el dinero del IVA y de todos los demás impuestos se lo quedan íntegramente las Diputaciones Forales, es decir el suyo y el nuestro; cuando son grandes empresas, caso del BBVA, Iberdrola, Fagor, Eroski, etc, pagan en teoría por la cifra relativa de negocios en el País Vasco y fuera de él, pero en la práctica las Diputaciones Forales, que son las que tienen los datos, se llevan la parte del león. Pero es que además hay numerosos impuestos de muy diverso tipo que corresponderían a la Hacienda española en un 80%, que es aproximadamente la cifra de negocio que las empresas y entidades financieras ubicadas en el País Vasco realizan fuera de él, que se quedan íntegras las haciendas forales, por ejemplo, la compra de Scottish Power añadió a las arcas forales 100 millones de euros año, mientras que el resto de los españoles pasamos la mano por la pared.
¿Qué pasaría si el régimen fiscal vasco se extendiera a Cataluña?
No se que hará Zapatero respecto a la rebelión abierta de Más, pero habida cuenta de que se han fumado un puro con la Constitución y con el Estado de Derecho siempre que les ha convenido, puede suceder cualquier cosa, y aunque la aceptación por un Presidente de Gobierno de España de un hecho prohibido por el Constitucional, que pone en peligro cierto la existencia misma de España como nación, es un acto inequívoco de alta traición, creo que Zapatero hará, como siempre, lo que crea que le favorece más políticamente, porque España y los españoles le importamos un pimiento. Y ¿qué ocurre si lo acepta?
Si lo acepta, y aunque la realidad sería por supuesto más compleja, el dibujo aproximado de la situación sería el siguiente: dado que el PIB de Cataluña es tres veces el del País Vasco, Más pedirá lógicamente un pago al Estado español del orden de los unos 3.000 millones de euros por año. Y teniendo en cuenta que los ingresos impositivos totales y la parte de Cataluña en los mismos proporcional a su PIB, estaríamos hablando de unos 27.000 millones de euros, de los que habría que deducir la parte de gastos que entonces tendría que financiar el gobierno catalán y que ahora financia el Estado, estaríamos hablando de unos 23.000 millones, con lo que el agujero primario que la extensión del cupo a Cataluña supondría para el Estado sería de unos 20.000 millones.
Luego vendría el agujero derivado más difícil de cuantificar, pero enorme. Cataluña vende en el resto de España del orden de los dos tercios de los bienes y servicios producidos en la región. Para las grandes empresas el criterio de repartir los ingresos impositivos generados por sus actividades en función del lugar generado, funcionaría parcialmente, parcialmente porque solo la hacienda catalana sabría de verdad donde han vendido qué, o a donde son imputables los beneficios obtenidos, a parte que habría numerosas partidas, como ocurre en el País Vasco con el BBVA, Iberdrola., de las que se apropia directamente la hacienda local por estar ubicadas allí y tiro porque me toca.
Ahora consideren la infinidad de empresas medianas y pequeñas, responsables de la mayor parte de las ventas de productos catalanes fuera de Cataluña, que como ocurre en el País Vasco ingresaran todos sus IVAs, Sociedades., en la hacienda local, mientras la Hacienda de España pasa la mano por la pared. Si los productos fueran franceses, ingleses o chinos, el IVA generado en España sería recaudado íntegro sin problemas por la hacienda española, pero en éste caso la experiencia demuestra que no es así. Por dar una cifra de orden, haciendo un paralelismo con el País Vasco, que sabemos cómo funciona en la práctica, la hacienda española dejaría de percibir no menos de 30.000 millones de euros, un agujero sencillamente inasumible. Con el cupo, los intereses de la deuda española a Cataluña le traería al pairo, igual que hoy al País Vasco, "no estamos para pagar pufos" dicen con toda su cara, cuando ellos han contribuido como el que más; le traerían al pairo los pagos a la UE, las aportaciones al Servicio de Empleo, las clases pasivas...
Es evidente, que desde un punto de vista económico, al resto de los españoles le interesaría infinitamente más la independencia que el cupo, el cupo nos convierte pura y simplemente en una colonia tipo del XIX, dicho lo cual quiero dejar claro que yo estoy radicalmente en contra de darles la independencia, pues para eso es infinitamente más sencillo aplicar el artículo 155 y suprimir temporalmente la autonomía y no pasaría nada -independencia que en todo caso, exigiría convocar referéndum provincia a provincia, pues sería absolutamente inaceptable y antidemocrático, que unas provincias impusieran su criterio a otras, pero la que así lo decidiera que se fuera.
Pero hay algo en que Más tiene toda la razón, ¿por qué el País Vasco y Navarra si y Cataluña no? Pues porque lo que hay que hacer es suprimir el cupo del País Vasco y Navarra, que es un robo legal inaceptable. Si a Más se le prohíbe el "referéndum", es evidente que los cupos vasco y navarro no pueden mantenerse ni un día más. Ni el PSOE ni el PP están por la labor, solo UPyD lo propone.
Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.
lunes, 21 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Tokio Blues. (Norwegian wood) de Haruki Murakami
Por Ignacio Moreno Aparicio“TOKIO BLUES. NORWEGIAN WOOD”. De HARUKI MURAKAMI.
Editorial Maxi – Tusquet. Septiembre de 2010. 381 pág.
Tokio blues. NorwegianWood: Mientras aterriza en un aeropuerto europeo, Toru Watanabe escucha una vieja canción de los Beatles que le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de los años sesenta. Recuerda entonces con melancolía a la misteriosa Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia. El suicidio de éste les distanció durante un año, hasta que se reencontraron e iniciaron una relación íntima. Sin embargo, la aparición de otra mujer en su vida lleva a Toru a experimentar el deslumbramiento y el desengaño allí donde todo debería cobrar sentido; el sexo, el amor y la muerte.
Haruki Murakami, nació en Kioto en 1949. Autor de culto y con grandes ventas, es el escritor japonés de mayor prestigio, tanto en su país como en el exterior, y ha recibido premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Frank O´ Connor y el Franz Kafka. Tusquets Editores ha publicado sus títulos “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, “Sputnik, mi amor”, “Al sur de la frontera, al oeste del sol” y “Kafka en la orilla”. Con Tokio blues, Murakami mereció el reconocimiento en el mundo entero.
“Advertencia: Murakami – al igual que los Beatles – produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo” (Rodrigo Fresán: El País).
jueves, 17 de febrero de 2011
El PP busca en las urnas de mayo la absolución de Camps
Por Antonio Casado
Publicado en El Confidencial (17/02/2011)
Un par de cosas sobre el horizonte penal y político de Francisco Camps, el presidente de la Comunidad Valenciana, que se acaba de autoproclamar aspirante a seguir siéndolo, por el caso de los trajes que le regalaba Orange Market, franquicia valenciana de Gürtel, mientras ésta se beneficiaba con contratos de obras o servicios adjudicados por el Gobierno valenciano. Por el hecho de aceptar los “cuatro trajes”, que diría González Pons, Camps pudo haber cometido un delito de cohecho impropio, pues los regalos se hicieron en razón del cargo.
Todo eso no lo dice sólo el fiscal del caso, que ha pedido al juez instructor la apertura de juicio oral porque, según los dirigentes del PP, está vendido al Gobierno Zapatero. También lo dice el juez, José Flors, que siempre apreció "indicios de criminalidad". Y, por supuesto, lo respaldan los magistrados de la sala de lo penal del Tribunal Supremo, sobre cuya militancia política ha especulado la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, si bien procede recordar que son los mismos que han apreciado indicios de prevaricación en la conducta de Baltasar Garzón. Los mismos que en su día (mayo de 2010) ordenaron reabrir la causa que antes (agosto de 2009) había sido archivada por el TSJV (Tribunal Superior de Justicia de Valencia), cuya sala de aforados estaba presidida entonces por el "más que amigo" de Camps, Juan Luis de la Rúa.
Antes de aquel archivo de la causa, Camps llegó comparecer como imputado ante el juez instructor, Jose Flors, que acababa de decretar la apertura de un procedimiento con jurado popular. De aquella comparecencia (mayo de 2009) rescato un pasaje muy congruente con la decisión de Camps, al parecer respaldada por Rajoy, de buscar su absolución en las urnas. Cuando el juez le preguntó si el tal Alvaro Pérez (más conocido por "El Bigotes") le debía algo, respondió: "Todos los valencianos me deben mucho. Reconocen mi empuje".
Ahí estamos. El aún presidente valenciano mimetiza al Fidel Castro sentencioso de 1953 que, después del famoso asalto al cuartel de Moncada, dijo ante el tribunal que le estaba juzgando su célebre frase: "La historia me absolverá". La variante Camps está más ligada a los códigos de la lucha por el poder: "Las urnas me absolverán". Es su línea de defensa frente a lo que su portavoz parlamentario, Rafael Blasco, califica de "cacería de la Justicia teledirigida por el Gobierno". La acusación se adapta a la posición de la cúpula nacional del PP, cuyos dirigentes atribuyen el escándalo a una operación de acoso orquestada desde Moncloa, utilizando incluso las instituciones del Estado, para impedir que el PP vuelva a ganar las elecciones en Valencia. En octubre de 2009, cuando se levantó parcialmente el secreto sumarial, la dirección de Génova ya denunciaba la "actuación sectaria y partidista del Gobierno y de la Fiscalía General del Estado".
El PP ha decidido aceptar el reto. Contra jueces y fiscales, urnas. Como si los votos de los ciudadanos tuvieran ese añadido valor absolutorio, o condenatorio en su caso, según los resultados, en relación con delitos o malas prácticas del gobernante reconocidas en sede judicial. Ante el presunto delito de cohecho impropio, que antes o después sentará a Camps frente a un tribunal o un jurado, los máximos responsables regionales y nacionales del PP asumen que las urnas derogarán el pronunciamiento de los jueces. "Diga lo que diga la justicia", como ya anticipó en su día el mismísimo Mariano Rajoy.
Inevitable recordar en este punto el eslogan con el que el PP llegó al poder en 1996: "El PP es incompatible con la corrupción."
Publicado en El Confidencial (17/02/2011)
Un par de cosas sobre el horizonte penal y político de Francisco Camps, el presidente de la Comunidad Valenciana, que se acaba de autoproclamar aspirante a seguir siéndolo, por el caso de los trajes que le regalaba Orange Market, franquicia valenciana de Gürtel, mientras ésta se beneficiaba con contratos de obras o servicios adjudicados por el Gobierno valenciano. Por el hecho de aceptar los “cuatro trajes”, que diría González Pons, Camps pudo haber cometido un delito de cohecho impropio, pues los regalos se hicieron en razón del cargo.
Todo eso no lo dice sólo el fiscal del caso, que ha pedido al juez instructor la apertura de juicio oral porque, según los dirigentes del PP, está vendido al Gobierno Zapatero. También lo dice el juez, José Flors, que siempre apreció "indicios de criminalidad". Y, por supuesto, lo respaldan los magistrados de la sala de lo penal del Tribunal Supremo, sobre cuya militancia política ha especulado la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, si bien procede recordar que son los mismos que han apreciado indicios de prevaricación en la conducta de Baltasar Garzón. Los mismos que en su día (mayo de 2010) ordenaron reabrir la causa que antes (agosto de 2009) había sido archivada por el TSJV (Tribunal Superior de Justicia de Valencia), cuya sala de aforados estaba presidida entonces por el "más que amigo" de Camps, Juan Luis de la Rúa.
Antes de aquel archivo de la causa, Camps llegó comparecer como imputado ante el juez instructor, Jose Flors, que acababa de decretar la apertura de un procedimiento con jurado popular. De aquella comparecencia (mayo de 2009) rescato un pasaje muy congruente con la decisión de Camps, al parecer respaldada por Rajoy, de buscar su absolución en las urnas. Cuando el juez le preguntó si el tal Alvaro Pérez (más conocido por "El Bigotes") le debía algo, respondió: "Todos los valencianos me deben mucho. Reconocen mi empuje".
Ahí estamos. El aún presidente valenciano mimetiza al Fidel Castro sentencioso de 1953 que, después del famoso asalto al cuartel de Moncada, dijo ante el tribunal que le estaba juzgando su célebre frase: "La historia me absolverá". La variante Camps está más ligada a los códigos de la lucha por el poder: "Las urnas me absolverán". Es su línea de defensa frente a lo que su portavoz parlamentario, Rafael Blasco, califica de "cacería de la Justicia teledirigida por el Gobierno". La acusación se adapta a la posición de la cúpula nacional del PP, cuyos dirigentes atribuyen el escándalo a una operación de acoso orquestada desde Moncloa, utilizando incluso las instituciones del Estado, para impedir que el PP vuelva a ganar las elecciones en Valencia. En octubre de 2009, cuando se levantó parcialmente el secreto sumarial, la dirección de Génova ya denunciaba la "actuación sectaria y partidista del Gobierno y de la Fiscalía General del Estado".
El PP ha decidido aceptar el reto. Contra jueces y fiscales, urnas. Como si los votos de los ciudadanos tuvieran ese añadido valor absolutorio, o condenatorio en su caso, según los resultados, en relación con delitos o malas prácticas del gobernante reconocidas en sede judicial. Ante el presunto delito de cohecho impropio, que antes o después sentará a Camps frente a un tribunal o un jurado, los máximos responsables regionales y nacionales del PP asumen que las urnas derogarán el pronunciamiento de los jueces. "Diga lo que diga la justicia", como ya anticipó en su día el mismísimo Mariano Rajoy.
Inevitable recordar en este punto el eslogan con el que el PP llegó al poder en 1996: "El PP es incompatible con la corrupción."
miércoles, 16 de febrero de 2011
¿Un nuevo amanecer hispano- alemán?
Luis Riestra Delgado, economista.
Horst Rietmüller, IMC International Management Center, S.L.
Publicado en El Confidencial (16/02/2011)
Tras la reciente visita de la canciller alemana a nuestro país, en la que ha tenido que ejercer de auditora mayor de Europa, podría pensarse que la pregunta no tiene sentido. Sin embargo, si pensamos que las relaciones entre nuestros pueblos van mucho más allá de personajes transitorios y que, como excepción histórica, la situación de nuestras relaciones marca cotas mínimas, podríamos entonces esperar que en un futuro próximo nuestros asuntos comunes volverán a normalizarse: pocos países de Europa de dimensión mayor han tenido nunca unas relaciones tan antiguas y fraternales. La característica común de esas relaciones ha sido siempre de simpatía y comprensión mutua, independientemente, incluso, de las respectivas formas de organización política de ambos pueblos o de quien, temporalmente, estuviera al frente de ellos. El hecho de que nuestros pueblos tengan distintos valores principales (uno, el Orden y la Paz; el otro, la Libertad y la Seguridad Económica), más que distanciarnos, nos complementa.
No eran esperables grandes sorpresas de la visita de Angela Merkel, ya que, salvo súbitos apremios, ni los estados serios ni los gobernantes serios improvisan. Era evidente que se cerraría la visita con un mensaje de estabilidad, incluso tras algunos movimientos para capitalizar la visita en pos de intereses personales de quienes nos han traído hasta aquí. Aparte de que España asistió a la reunión en situación de extrema debilidad por haberse convertido en un riesgo sistémico global, lo cierto es que, una vez se superen los temas importantes por su urgencia, lo lógico es que en un futuro inexorablemente se abordaren temas de interés común que benefician a ambos países. Adicionalmente, la economía española, al ser gestionada con extrema impericia, está en una posición muy débil pues diverge en crecimiento de la alemana y, tras tocar su aparente fondo en la crisis, permanece empantanada en una fase depresiva, como puede verse en el gráfico siguiente:
Las relaciones económicas y empresariales hispano-alemanas recientes (o del presente ciclo largo) han vivido dos etapas claramente diferenciadas. La primera, de los 60 a finales de los 80, coinciden con el despegue de ambos países y la llegada a España de representaciones alemanas de medianas empresas y/o de inversiones directas de sus multinacionales; en esos años, sobre todo al principio, los representantes pasaron de ser importadores a asociarse o buscar socios locales con la intención de expandir sus producciones del mercado hispano al internacional, pensando especialmente en la América Latina y norte de África. Esa primera etapa termina coincidiendo, más o menos, con la toma de propiedad de Seat por el Grupo VW y con los inicios del boom inmobiliario, que cambió los intereses empresariales españoles. Esta etapa inicial deja como curiosidad un personaje, que siendo fugaz fue importante, pues Superlópez revolucionó los sistemas productivos de Opel, luego GM y finalmente del Grupo VW que, por extensión, afectó al resto de las megaempresas alemanas; su efecto disparó procesos de productividad que estilizaron los colosos alemanes, pero, también, les dejó muy vulnerables a su pirámide de población. La segunda etapa, de los 90 hasta hoy, se caracteriza por la divergencia creciente de intereses: los españoles al inmobiliario y a nuestro desorden interno, los alemanes a digerir su urgente reunificación y, después, a continuar su expansión global, especialmente en los BRICs.
Alemania, aunque es el principal acreedor de España en la UEM no es su principal socio comercial; el principal socio comercial de España es Francia, como pueden ver en este enlace: patrón comercial en 2010. De hecho, si solo atendiéramos al aspecto comercial de nuestra relación, hasta 2007-2008 España ha sido un gran mercado para Alemania; como puede comprobarse en el siguiente gráfico:
Hemos de pensar que solo en comercio de bienes el desequilibrio español a favor de Alemania llegó al 2,5% del PIB español, equivaliendo a una cuarta parte de todo el déficit corriente español. Lamentablemente, no está disponible el desequilibrio corriente con Alemania (que incluiría los servicios como turismo, intereses de la deuda y dividendos, entre otros) pero, a falta de ese dato, podemos afirmar que si España quiere recuperar su estabilidad financiera y estabilizar los balances de bancos y cajas (ver artículo sobre el particular), una de las condiciones necesarias a cumplir (hay otras, claro) será reducir su brecha comercial con Alemania.
Ha de considerarse especialmente, y basándonos en el artículo citado en el párrafo anterior, que España tiene la difícil tarea de, por su propio interés de bienestar y para volver a la estabilidad que requiere su pertenencia a la UEM, crecer creando empleo y reduciendo su déficit exterior al mismo tiempo y, por razón de su estructura productiva y de consumo actual, cuando crece, tiende a hacerlo incrementando su desequilibrio comercial con Alemania.
Como puede verse en el gráfico de arriba, desde que entramos en la UEM, cuando España crecía, el crecimiento interanual de las importaciones que España hace de Alemania, a diferencia de lo que ocurre con Francia, ha sido prácticamente todos los años de tasas superiores al crecimiento de las exportaciones, creándose un patrón de crecimiento con déficit comercial bilateral insostenible. Afortunadamente, y a pesar del deterioro de la Marca España y de la asfixia crediticia no resuelta por la dejación en la reforma financiera, de no haber sido por el crecimiento de las exportaciones totales, casi un 10% en 2010, nuestros problemas con el sector exterior habrían agravado aún más nuestra crisis de financiamiento. Por supuesto que el sector exterior tiene otras áreas a explorar, pero la que tiene margen de verdad es la privilegiada relación comercial con Alemania y por ello ha de tener prioridad.
Todos los países tienen sus desequilibrios y Alemania tiene uno especialmente grave en su pirámide de población. Si Berlín quiere que sus empresas mantengan sus cuotas de mercado exterior su mejor opción es relocalizar en el exterior parte de sus actividades internas, sean de producción, logísticas, directivas o administrativas. Cierto que hay dificultades, Alemania tiene opciones (España también, aunque peores) en otras áreas geográficas para paliar ese problema y que España, en estos momentos, no es un país particularmente atractivo para los negocios y sin beneficio mutuo no hay intercambio; adicionalmente, tenemos el riesgo del perfil cíclico alemán (y mundial) que, como muestra el primer gráfico de este artículo y ante los ajustes fiscales pendientes en todo el Mundo, pareciera que hace la primera cima de esta predicción: ver enlace, pero ya veríamos como se cruza ese puente si el viaje nos lleva por ese camino.
Pensamos que aunque hoy las relaciones estén muy deterioradas por encontrarse España en un peculiar período de desorden interno, creemos que tan pronto eso se resuelva ambos países vivirán un nuevo amanecer en sus relaciones bilaterales.
Horst Rietmüller, IMC International Management Center, S.L.
Publicado en El Confidencial (16/02/2011)
Tras la reciente visita de la canciller alemana a nuestro país, en la que ha tenido que ejercer de auditora mayor de Europa, podría pensarse que la pregunta no tiene sentido. Sin embargo, si pensamos que las relaciones entre nuestros pueblos van mucho más allá de personajes transitorios y que, como excepción histórica, la situación de nuestras relaciones marca cotas mínimas, podríamos entonces esperar que en un futuro próximo nuestros asuntos comunes volverán a normalizarse: pocos países de Europa de dimensión mayor han tenido nunca unas relaciones tan antiguas y fraternales. La característica común de esas relaciones ha sido siempre de simpatía y comprensión mutua, independientemente, incluso, de las respectivas formas de organización política de ambos pueblos o de quien, temporalmente, estuviera al frente de ellos. El hecho de que nuestros pueblos tengan distintos valores principales (uno, el Orden y la Paz; el otro, la Libertad y la Seguridad Económica), más que distanciarnos, nos complementa.
No eran esperables grandes sorpresas de la visita de Angela Merkel, ya que, salvo súbitos apremios, ni los estados serios ni los gobernantes serios improvisan. Era evidente que se cerraría la visita con un mensaje de estabilidad, incluso tras algunos movimientos para capitalizar la visita en pos de intereses personales de quienes nos han traído hasta aquí. Aparte de que España asistió a la reunión en situación de extrema debilidad por haberse convertido en un riesgo sistémico global, lo cierto es que, una vez se superen los temas importantes por su urgencia, lo lógico es que en un futuro inexorablemente se abordaren temas de interés común que benefician a ambos países. Adicionalmente, la economía española, al ser gestionada con extrema impericia, está en una posición muy débil pues diverge en crecimiento de la alemana y, tras tocar su aparente fondo en la crisis, permanece empantanada en una fase depresiva, como puede verse en el gráfico siguiente:
Las relaciones económicas y empresariales hispano-alemanas recientes (o del presente ciclo largo) han vivido dos etapas claramente diferenciadas. La primera, de los 60 a finales de los 80, coinciden con el despegue de ambos países y la llegada a España de representaciones alemanas de medianas empresas y/o de inversiones directas de sus multinacionales; en esos años, sobre todo al principio, los representantes pasaron de ser importadores a asociarse o buscar socios locales con la intención de expandir sus producciones del mercado hispano al internacional, pensando especialmente en la América Latina y norte de África. Esa primera etapa termina coincidiendo, más o menos, con la toma de propiedad de Seat por el Grupo VW y con los inicios del boom inmobiliario, que cambió los intereses empresariales españoles. Esta etapa inicial deja como curiosidad un personaje, que siendo fugaz fue importante, pues Superlópez revolucionó los sistemas productivos de Opel, luego GM y finalmente del Grupo VW que, por extensión, afectó al resto de las megaempresas alemanas; su efecto disparó procesos de productividad que estilizaron los colosos alemanes, pero, también, les dejó muy vulnerables a su pirámide de población. La segunda etapa, de los 90 hasta hoy, se caracteriza por la divergencia creciente de intereses: los españoles al inmobiliario y a nuestro desorden interno, los alemanes a digerir su urgente reunificación y, después, a continuar su expansión global, especialmente en los BRICs.
Alemania, aunque es el principal acreedor de España en la UEM no es su principal socio comercial; el principal socio comercial de España es Francia, como pueden ver en este enlace: patrón comercial en 2010. De hecho, si solo atendiéramos al aspecto comercial de nuestra relación, hasta 2007-2008 España ha sido un gran mercado para Alemania; como puede comprobarse en el siguiente gráfico:
Hemos de pensar que solo en comercio de bienes el desequilibrio español a favor de Alemania llegó al 2,5% del PIB español, equivaliendo a una cuarta parte de todo el déficit corriente español. Lamentablemente, no está disponible el desequilibrio corriente con Alemania (que incluiría los servicios como turismo, intereses de la deuda y dividendos, entre otros) pero, a falta de ese dato, podemos afirmar que si España quiere recuperar su estabilidad financiera y estabilizar los balances de bancos y cajas (ver artículo sobre el particular), una de las condiciones necesarias a cumplir (hay otras, claro) será reducir su brecha comercial con Alemania.
Ha de considerarse especialmente, y basándonos en el artículo citado en el párrafo anterior, que España tiene la difícil tarea de, por su propio interés de bienestar y para volver a la estabilidad que requiere su pertenencia a la UEM, crecer creando empleo y reduciendo su déficit exterior al mismo tiempo y, por razón de su estructura productiva y de consumo actual, cuando crece, tiende a hacerlo incrementando su desequilibrio comercial con Alemania.
Como puede verse en el gráfico de arriba, desde que entramos en la UEM, cuando España crecía, el crecimiento interanual de las importaciones que España hace de Alemania, a diferencia de lo que ocurre con Francia, ha sido prácticamente todos los años de tasas superiores al crecimiento de las exportaciones, creándose un patrón de crecimiento con déficit comercial bilateral insostenible. Afortunadamente, y a pesar del deterioro de la Marca España y de la asfixia crediticia no resuelta por la dejación en la reforma financiera, de no haber sido por el crecimiento de las exportaciones totales, casi un 10% en 2010, nuestros problemas con el sector exterior habrían agravado aún más nuestra crisis de financiamiento. Por supuesto que el sector exterior tiene otras áreas a explorar, pero la que tiene margen de verdad es la privilegiada relación comercial con Alemania y por ello ha de tener prioridad.
Todos los países tienen sus desequilibrios y Alemania tiene uno especialmente grave en su pirámide de población. Si Berlín quiere que sus empresas mantengan sus cuotas de mercado exterior su mejor opción es relocalizar en el exterior parte de sus actividades internas, sean de producción, logísticas, directivas o administrativas. Cierto que hay dificultades, Alemania tiene opciones (España también, aunque peores) en otras áreas geográficas para paliar ese problema y que España, en estos momentos, no es un país particularmente atractivo para los negocios y sin beneficio mutuo no hay intercambio; adicionalmente, tenemos el riesgo del perfil cíclico alemán (y mundial) que, como muestra el primer gráfico de este artículo y ante los ajustes fiscales pendientes en todo el Mundo, pareciera que hace la primera cima de esta predicción: ver enlace, pero ya veríamos como se cruza ese puente si el viaje nos lleva por ese camino.
Pensamos que aunque hoy las relaciones estén muy deterioradas por encontrarse España en un peculiar período de desorden interno, creemos que tan pronto eso se resuelva ambos países vivirán un nuevo amanecer en sus relaciones bilaterales.
Dos panaceas: la privatización y la bancarización de las cajas de ahorros
Manuel Muela, economista.
Entre las muchas soluciones que circulan para resolver los problemas que aquejan a nuestro sistema crediticio hay dos que merecen ser comentadas porque aparecen revestidas del don del acierto, sin asomo de error alguno: las cajas de ahorros tienen que privatizarse y, además, convertirse en bancos para entrar en el camino de la perfección. Si ambas cosas fueran verdad, que no lo son, se habría descubierto la piedra filosofal para enderezar la crisis del crédito en España. Desde luego, el camino no es produciendo normas a trompicones y sembrando la incertidumbre sobre la capacidad de las entidades crediticias. En mi opinión, más valdría volcar los esfuerzos en vigilar la gestión y la profesionalidad de sus administradores, para llevar a buen término los planes de negocio y de saneamiento aprobados por las propias entidades y/o las autoridades responsables.
Quienes conocen la historia de las cajas de ahorros saben que se trata de entidades privadas de origen fundacional, cuyo negocio básico ha sido administrar el ahorro en beneficio de sus propios clientes y de las provincias y regiones en las que operan. Existen cajas de fundación privada y otras de fundación pública, de ayuntamientos y de diputaciones provinciales y todas ellas han desarrollado su actividad dentro de un marco que, inicialmente, estuvo muy limitado y protegido y que, después, se hizo más abierto y flexible. Las cajas, desde los años 60 del siglo XX, fueron creciendo con el país y, en su conjunto, mantuvieron la fidelidad a su negocio y se convirtieron en un ejemplo de eficacia en el segmento de banca minorista. Esa es la explicación, y no otra, de que hoy representen la mitad de nuestro sistema crediticio con más de 23.000 oficinas y alrededor de 120.000 trabajadores.
Si en determinados casos es el Estado el que aporta tales recursos, no hay que rasgarse las vestiduras: ni lo público ni lo privado son malos en sí mismos, de lo que se trata es de ser exigentes con la administración de los recursos y de utilizar a los mejores profesionales para ejercerla
Como es lógico, unas entidades tan imbricadas en la realidad social y económica de España sufren las consecuencias de la crisis. Una crisis que es la certificación del fracaso de un modelo económico, claramente especulativo, en el que también una parte de las cajas de ahorros tienen su cuota de responsabilidad. Y precisamente esto las ha llevado a iniciar proyectos de reconversión y de saneamiento que, no sin dificultades, se van ejecutando. Pero esa realidad ha sido devaluada, en muchos casos, por la falta de exigencia de responsabilidad a los administradores causantes de los problemas y a las autoridades que tampoco los evitaron. Bien es verdad, aunque no es excusa, que esa ha sido la tónica general desde que apareció la crisis.
Los problemas de los balances de las entidades son conocidos y las recetas son variadas: su denominador común es el adelgazamiento estructural y el tiempo necesario para hacerlo en un marco económico de depresión que, desgraciadamente, se prolongará unos años. Quiere decirse que se podrá ser más o menos exigente en la cura, pero la enfermedad es grave y no hay medicinas milagrosas en el horizonte. Se requiere templanza y buen sentido, aparte de asumir las responsabilidades que a cada uno corresponda, huyendo de la turbamulta y de la simplicidad. Las cajas de ahorros son una expresión notoria de que España, aprendiendo de los errores, tiene que cambiar.
Pero los cambios solo serán eficaces si se inspiran en el sentido común y en el conocimiento de los problemas y de la realidad que los circunda. Y, en el caso de las cajas de ahorros, parece cierto que representan uno de los activos más importantes de la economía nacional, que no puede ser puesto en almoneda porque lo exijan sus competidores o porque se quiera dar aisladamente una imagen de firmeza para encubrir las múltiples vacilaciones que dominan la política española.
Ya existen los mecanismos para que las cajas de ahorros obtengan recursos privados y que éstos tengan voz y voto en sus órganos de gobierno. Y si en determinados casos es el Estado el que aporta tales recursos, no hay que rasgarse las vestiduras: ni lo público ni lo privado son malos en sí mismos, de lo que se trata es de ser exigentes con la administración de los recursos y de utilizar a los mejores profesionales para ejercerla. Son las premisas fundamentales para ordenar el sector; porque decir que las cajas de ahorros se tienen que convertir en bancos para mejorar es de un simplismo digno de mejor causa. No olvidemos que lo mismo que las llamadas ciudades libres de la Edad Media no producían hombres libres, los bancos por el hecho de serlo no son garantía de buena administración y de buen gobierno. Sobran los ejemplos.
Entre las muchas soluciones que circulan para resolver los problemas que aquejan a nuestro sistema crediticio hay dos que merecen ser comentadas porque aparecen revestidas del don del acierto, sin asomo de error alguno: las cajas de ahorros tienen que privatizarse y, además, convertirse en bancos para entrar en el camino de la perfección. Si ambas cosas fueran verdad, que no lo son, se habría descubierto la piedra filosofal para enderezar la crisis del crédito en España. Desde luego, el camino no es produciendo normas a trompicones y sembrando la incertidumbre sobre la capacidad de las entidades crediticias. En mi opinión, más valdría volcar los esfuerzos en vigilar la gestión y la profesionalidad de sus administradores, para llevar a buen término los planes de negocio y de saneamiento aprobados por las propias entidades y/o las autoridades responsables.
Quienes conocen la historia de las cajas de ahorros saben que se trata de entidades privadas de origen fundacional, cuyo negocio básico ha sido administrar el ahorro en beneficio de sus propios clientes y de las provincias y regiones en las que operan. Existen cajas de fundación privada y otras de fundación pública, de ayuntamientos y de diputaciones provinciales y todas ellas han desarrollado su actividad dentro de un marco que, inicialmente, estuvo muy limitado y protegido y que, después, se hizo más abierto y flexible. Las cajas, desde los años 60 del siglo XX, fueron creciendo con el país y, en su conjunto, mantuvieron la fidelidad a su negocio y se convirtieron en un ejemplo de eficacia en el segmento de banca minorista. Esa es la explicación, y no otra, de que hoy representen la mitad de nuestro sistema crediticio con más de 23.000 oficinas y alrededor de 120.000 trabajadores.
Si en determinados casos es el Estado el que aporta tales recursos, no hay que rasgarse las vestiduras: ni lo público ni lo privado son malos en sí mismos, de lo que se trata es de ser exigentes con la administración de los recursos y de utilizar a los mejores profesionales para ejercerla
Como es lógico, unas entidades tan imbricadas en la realidad social y económica de España sufren las consecuencias de la crisis. Una crisis que es la certificación del fracaso de un modelo económico, claramente especulativo, en el que también una parte de las cajas de ahorros tienen su cuota de responsabilidad. Y precisamente esto las ha llevado a iniciar proyectos de reconversión y de saneamiento que, no sin dificultades, se van ejecutando. Pero esa realidad ha sido devaluada, en muchos casos, por la falta de exigencia de responsabilidad a los administradores causantes de los problemas y a las autoridades que tampoco los evitaron. Bien es verdad, aunque no es excusa, que esa ha sido la tónica general desde que apareció la crisis.
Los problemas de los balances de las entidades son conocidos y las recetas son variadas: su denominador común es el adelgazamiento estructural y el tiempo necesario para hacerlo en un marco económico de depresión que, desgraciadamente, se prolongará unos años. Quiere decirse que se podrá ser más o menos exigente en la cura, pero la enfermedad es grave y no hay medicinas milagrosas en el horizonte. Se requiere templanza y buen sentido, aparte de asumir las responsabilidades que a cada uno corresponda, huyendo de la turbamulta y de la simplicidad. Las cajas de ahorros son una expresión notoria de que España, aprendiendo de los errores, tiene que cambiar.
Pero los cambios solo serán eficaces si se inspiran en el sentido común y en el conocimiento de los problemas y de la realidad que los circunda. Y, en el caso de las cajas de ahorros, parece cierto que representan uno de los activos más importantes de la economía nacional, que no puede ser puesto en almoneda porque lo exijan sus competidores o porque se quiera dar aisladamente una imagen de firmeza para encubrir las múltiples vacilaciones que dominan la política española.
Ya existen los mecanismos para que las cajas de ahorros obtengan recursos privados y que éstos tengan voz y voto en sus órganos de gobierno. Y si en determinados casos es el Estado el que aporta tales recursos, no hay que rasgarse las vestiduras: ni lo público ni lo privado son malos en sí mismos, de lo que se trata es de ser exigentes con la administración de los recursos y de utilizar a los mejores profesionales para ejercerla. Son las premisas fundamentales para ordenar el sector; porque decir que las cajas de ahorros se tienen que convertir en bancos para mejorar es de un simplismo digno de mejor causa. No olvidemos que lo mismo que las llamadas ciudades libres de la Edad Media no producían hombres libres, los bancos por el hecho de serlo no son garantía de buena administración y de buen gobierno. Sobran los ejemplos.
martes, 15 de febrero de 2011
Menos política y más libertad
Por Javier Benegas, experto en branding y comunicación
Publicado en La Voz de Cádiz (15/02/2011)
“Tal es la condición de la miseria humana, que el dolor es su sentimiento mas vivo”. Esta frase, de Jean le Rond d'Alembert, uno de los principales exponentes del movimiento ilustrado, viene como anillo al dedo para definir algunos rasgos fundamentales de la psique de la sociedad española. Acertada o no, diríase que los españoles estuviéramos limitados a dos sentimientos: el dolor y la rabia. Pero en nuestro caso, ese dolor es silencioso; propio de las sociedades inermes. Y nuestra rabia deviene las más de las veces en impotencia. Lo relevante no es que estos sentimientos condicionen nuestra conducta inmediata, sino que nos convierten en un torpe ejemplar de “homo sentimentalis”, impedido para razonar y, en consecuencia, aprender de la propia experiencia.
Volviendo a la frase del principio, quizá fue precisamente a comienzos del siglo XIX que la sociedad española perdió su nexo de unión no ya con la historia europea sino con su propia evolución social. Pero ese momento de impulso que nos desvió nuevamente de nuestro camino y nos llevó, en los tiempos modernos, a una nueva sucesión de desastres nacionales, no fue el producto de la cerrazón atávica de los españoles ni de nuestras rancias instituciones o costumbres, ni siquiera fue el resultado de la abrumadora conjunción de fuerzas que desde todos los lados desgarraron el país. La responsable, paradójicamente, fue la “ilustración”, que devino, primero, en forzosa y, después, en violenta.
La Francia revolucionaria propagó por media Europa una visión moderna y liberadora, con la que se pretendía dar el definitivo portazo al Antiguo Régimen y librar a las gentes del sometimiento a las religiones y demás servidumbres. Los franceses de la revolución creían que era tan bueno y positivo todo lo que defendían y exportaban al resto de países que olvidaron respetar la libertad de aquellas sociedades a las que pretendían ilustrar para que fueran precisamente eso: libres.
En nuestro caso, su intervención degeneró en un desastre tan mayúsculo que, lejos de suponer avance alguno, España se convirtió en una tierra de desesperanza, arrasada y teñida de sangre, donde la traición, la venganza, el rencor, la envidia y el gusto adquirido por el uso de la violencia, no nos han abandonado desde entonces. El paréntesis de la Transición Democrática, amén de un enrevesado fraude, fue un espejismo. En conclusión, llevamos dos siglos instalados en el “homo sentimentalis”, inermes e impotentes frente al poder político.
Aún hoy día, nos cuesta entender que las sociedades realizan los grandes cambios con pequeños pasos por la vía de la lenta evolución de sus individuos, como si cada uno de ellos fuera un gen. Este proceso, inapreciable en tiempo real, se basa en la sabia y paciente aplicación del método de prueba y error que toda sociedad sana realiza por sí misma de forma espontánea. De esta manera, los ciudadanos, cuando son realmente libres, incorporan al acervo colectivo los principios que funcionan, mientras desechan aquellos otros que o bien no funcionan o no aportan beneficio alguno. Y lo que la Historia nos enseña -es decir, la experiencia- es que interferir en este proceso mediante la política, no resuelve los presuntos conflictos que puedan existir en la sociedad sino que los exacerba y crea nuevos problemas donde antes no los había. Por ello, lo lógico sería aprender del error y comprender que el poder político no debe ser el cuerpo expedicionario de la sociedad, y que su cometido no es planificar nuestra evolución ya que ello nos lleva a confundir política con ingeniería social. Y ésta última, en cualquiera de sus formas, es el peor enemigo de las sociedades libres.
Libertad y crisis económica
¿Pero qué entendemos los españoles por sociedades libres? Diríase que creemos en la Libertad como fin último y no como un principio fundamental que está antes que la política y las ideologías. La Libertad es para muchos de nosotros, quizá demasiados, un ideal inalcanzable propio de seres idealistas. Y para otros, un peligro. Y en ambos casos están equivocados. La Libertad es algo tangible y su acción beneficiosa es tan inmediata que es la principal fuente de riqueza. Permite que cualquier individuo, sin distinción por su raza, credo o religión, pueda probar a llevar a la práctica sus ideas, y pone al alcance de todas las personas las oportunidades, incentivando el ingenio y la iniciativa.
En una sociedad libre, el número de ciudadanos que pueden acceder a la economía y a la generación de riqueza es ilimitado, mientras que en los entornos donde falta libertad, son muy pocos los llamados a probar suerte. En consecuencia, los casos de éxito son proporcionalmente menores y la sociedad tiende a empobrecerse. La crisis económica ha puesto ante nuestros ojos esta realidad inapelable. Si miramos hacia Europa, comprobaremos que son precisamente los países con una democracia y unas instituciones de peor calidad los que se encuentran en situación más delicada. Mientras que aquellos otros cuya democracia, instituciones y mecanismos de control del poder político son más eficientes, se encuentran en mejor disposición para salir airosos del trance. ¿Es casualidad? No, en absoluto.
Para terminar, una última observación. Ahora que vamos a estar en permanente campaña electoral de aquí hasta 2012, fíjense como todos y cada uno de los candidatos que aspiran realmente a gobernar van a prometer mejor gestión, saneamiento de la economía y creación de empleo. Y frente a la apatía e indecisión del votante, apelarán una vez más al “homo sentimentalis” que hay en nosotros, azuzando los sentimientos de dolor y rabia contra el adversario. Pero ninguno de ellos va a prometer -ni siquiera a mencionar- el verdadero antídoto contra la crisis: la Libertad y la regeneración democrática con nombre y apellidos (no valen cortinas de humo como la “regeneración moral”). ¿Por qué? La respuesta a este enigma poco tiene que ver con la ideología. Afortunadamente, cada vez más ciudadanos empiezan a darse cuenta.
Publicado en La Voz de Cádiz (15/02/2011)
“Tal es la condición de la miseria humana, que el dolor es su sentimiento mas vivo”. Esta frase, de Jean le Rond d'Alembert, uno de los principales exponentes del movimiento ilustrado, viene como anillo al dedo para definir algunos rasgos fundamentales de la psique de la sociedad española. Acertada o no, diríase que los españoles estuviéramos limitados a dos sentimientos: el dolor y la rabia. Pero en nuestro caso, ese dolor es silencioso; propio de las sociedades inermes. Y nuestra rabia deviene las más de las veces en impotencia. Lo relevante no es que estos sentimientos condicionen nuestra conducta inmediata, sino que nos convierten en un torpe ejemplar de “homo sentimentalis”, impedido para razonar y, en consecuencia, aprender de la propia experiencia.
Volviendo a la frase del principio, quizá fue precisamente a comienzos del siglo XIX que la sociedad española perdió su nexo de unión no ya con la historia europea sino con su propia evolución social. Pero ese momento de impulso que nos desvió nuevamente de nuestro camino y nos llevó, en los tiempos modernos, a una nueva sucesión de desastres nacionales, no fue el producto de la cerrazón atávica de los españoles ni de nuestras rancias instituciones o costumbres, ni siquiera fue el resultado de la abrumadora conjunción de fuerzas que desde todos los lados desgarraron el país. La responsable, paradójicamente, fue la “ilustración”, que devino, primero, en forzosa y, después, en violenta.
La Francia revolucionaria propagó por media Europa una visión moderna y liberadora, con la que se pretendía dar el definitivo portazo al Antiguo Régimen y librar a las gentes del sometimiento a las religiones y demás servidumbres. Los franceses de la revolución creían que era tan bueno y positivo todo lo que defendían y exportaban al resto de países que olvidaron respetar la libertad de aquellas sociedades a las que pretendían ilustrar para que fueran precisamente eso: libres.
En nuestro caso, su intervención degeneró en un desastre tan mayúsculo que, lejos de suponer avance alguno, España se convirtió en una tierra de desesperanza, arrasada y teñida de sangre, donde la traición, la venganza, el rencor, la envidia y el gusto adquirido por el uso de la violencia, no nos han abandonado desde entonces. El paréntesis de la Transición Democrática, amén de un enrevesado fraude, fue un espejismo. En conclusión, llevamos dos siglos instalados en el “homo sentimentalis”, inermes e impotentes frente al poder político.
Aún hoy día, nos cuesta entender que las sociedades realizan los grandes cambios con pequeños pasos por la vía de la lenta evolución de sus individuos, como si cada uno de ellos fuera un gen. Este proceso, inapreciable en tiempo real, se basa en la sabia y paciente aplicación del método de prueba y error que toda sociedad sana realiza por sí misma de forma espontánea. De esta manera, los ciudadanos, cuando son realmente libres, incorporan al acervo colectivo los principios que funcionan, mientras desechan aquellos otros que o bien no funcionan o no aportan beneficio alguno. Y lo que la Historia nos enseña -es decir, la experiencia- es que interferir en este proceso mediante la política, no resuelve los presuntos conflictos que puedan existir en la sociedad sino que los exacerba y crea nuevos problemas donde antes no los había. Por ello, lo lógico sería aprender del error y comprender que el poder político no debe ser el cuerpo expedicionario de la sociedad, y que su cometido no es planificar nuestra evolución ya que ello nos lleva a confundir política con ingeniería social. Y ésta última, en cualquiera de sus formas, es el peor enemigo de las sociedades libres.
Libertad y crisis económica
¿Pero qué entendemos los españoles por sociedades libres? Diríase que creemos en la Libertad como fin último y no como un principio fundamental que está antes que la política y las ideologías. La Libertad es para muchos de nosotros, quizá demasiados, un ideal inalcanzable propio de seres idealistas. Y para otros, un peligro. Y en ambos casos están equivocados. La Libertad es algo tangible y su acción beneficiosa es tan inmediata que es la principal fuente de riqueza. Permite que cualquier individuo, sin distinción por su raza, credo o religión, pueda probar a llevar a la práctica sus ideas, y pone al alcance de todas las personas las oportunidades, incentivando el ingenio y la iniciativa.
En una sociedad libre, el número de ciudadanos que pueden acceder a la economía y a la generación de riqueza es ilimitado, mientras que en los entornos donde falta libertad, son muy pocos los llamados a probar suerte. En consecuencia, los casos de éxito son proporcionalmente menores y la sociedad tiende a empobrecerse. La crisis económica ha puesto ante nuestros ojos esta realidad inapelable. Si miramos hacia Europa, comprobaremos que son precisamente los países con una democracia y unas instituciones de peor calidad los que se encuentran en situación más delicada. Mientras que aquellos otros cuya democracia, instituciones y mecanismos de control del poder político son más eficientes, se encuentran en mejor disposición para salir airosos del trance. ¿Es casualidad? No, en absoluto.
Para terminar, una última observación. Ahora que vamos a estar en permanente campaña electoral de aquí hasta 2012, fíjense como todos y cada uno de los candidatos que aspiran realmente a gobernar van a prometer mejor gestión, saneamiento de la economía y creación de empleo. Y frente a la apatía e indecisión del votante, apelarán una vez más al “homo sentimentalis” que hay en nosotros, azuzando los sentimientos de dolor y rabia contra el adversario. Pero ninguno de ellos va a prometer -ni siquiera a mencionar- el verdadero antídoto contra la crisis: la Libertad y la regeneración democrática con nombre y apellidos (no valen cortinas de humo como la “regeneración moral”). ¿Por qué? La respuesta a este enigma poco tiene que ver con la ideología. Afortunadamente, cada vez más ciudadanos empiezan a darse cuenta.
sábado, 12 de febrero de 2011
GENERALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA por Jaime Rocha
(Publicado en el Diario de Cádiz el 31 de enero de 2011)
Los seres humanos, desde los tiempos de los que tenemos memoria, hemos sido protagonistas de los actos más heroicos y de las más detestables acciones criminales. Si, en el momento de nacer, colocáramos en los dos platillos de una hipotética balanza, en un lado nuestros valores positivos y en el otro los negativos, es posible que, salvo en los casos en que la genética tenga una gran influencia, el fiel permanecería inalterable en su centrada posición.
Pasan los años y casa uno/a va desarrollando su personalidad, el fiel de la balanza comienza a inclinarse, y ya no volverá nunca al punto de partida. Conforme vayan sucediéndose experiencias de todo tipo, y las influencias externas de los padres, amistades, familia, profesores o medios de comunicación social, afecten más directamente, y con mas fuerza, a su formación, el ser humano compone su personalidad.
Es decir , son muchos los factores que configuran nuestra personalidad: genética, ambiente social, amistades, educación...Pero de todos ellos la formación, la adqusición y asunción como propios de determinados valores es lo más decisivo.
Aquellos cuyo índice de la balanza , por una u otra circunstancia, se ha desplazado hasta posiciones extremas, se convierten, por un lado, en potenciales héroes, y por el otro, en un peligro para sus semejantes. Estos últimos han llegado a tal grado de degeneración humana que, por imposible que nos resulte de entender, para ellos las vidas ajenas no tienen ningun valor.
Más simple: quienes han tenido la suerte de adquirir durante su formación valores positivos, desarrollarán estos valores haciendo a sus semejantes destinatarios de su afecto, su ayuda, su amor, hasta llegar al extremo de sufrir y padecer por los demás.
Por el contrario, quienes, para su propia desgracia y la de sus semejantes, la vida les ha llevado a una total ausencia de valores positivos, son capaces de cometer los más execrables crímenes. Pero no se llega a los extremos que hoy nos entristecen de una forma súbita. Existe una gradación en el crimen. Un pequeño delito impune, anima a su autor a intentar otro de más gravedad, siempre se justificará para seguir delinquiendo y en último caso culpará a "esa sociedad que lo ha hecho así". En realidad, esa sociedad que no ha corregido adecuadamente los pequeños desvios iniciales es, hasta cierto punto, corresponsable.
Los dos extremos de esa hipotética balanza que usamos como ejemplo nos llevan del amor sublime que todo lo da, al odio enfermizo que es capaz de inmolarse, si con ello logra la muerte del mayor número de personas inocentes posibles, de prender fuego a un templo, estrellar un avión o hacer estallar unos explosivos en unos trenes llenos de pasajeros.
Universalmente reconocidos por la entrega y amor a sus semejantes, Gandhi, Sor Teresa de Calcuta, son solo ejemplos de los millones de seres humanos cuyo paso por la Tierra ha dejado una huella importante y positiva para la humanidad. No morirán nunca, porque su recuerdo permanecerá por siglos.
Seguimos hablando de seres humanos, pero al otro lado del espectro y encontramos personajes Osama Bin Laden, De Juana Chaos, asesinos en serie, terroristas, pederastas, violadores...gente sin escrúpulos para los que la vida humana ha perdido todo valor.
Y en medio de esos extremos nos encontramos el común de los mortales, sólo que aquí tambien hay diferencias y muy grandes. junto a quienes viven sus vidas como meros espectadores de cuanto ocurre a su alrededor, incapaces de aportar lo más mínimo, sin que las imágenes, no por frecuentes menos dramáticas, de muertes masivas debidas a la extrema pobreza, (dejar morir de hambre también es terrorismo), catástrofes naturales, crimenes o actos terroristas, conmuevan sus corazones. Incapaces de sumar su pequeño esfuerzo económico, de denuncia o de presencia, al de otros ciudadanos más responsabilizados.
No hablo ya de quienes, siguiendo una vocación de servicio, han orientado sus vidas hacia la seguridad, la salud, la subsistencia o el consuelo humano y espiritual de quienes no tienen ni lo más imprescindible. Médicos, fuerzas de seguridad, misioneros, militares, bomberos, que abandonan la comodidad del llamado Primer Mundo, para acudir alli donde se les requiere, donde nadie, sino ellos, consiguen, a veces con riesgo de sus propias vidas, llevar algo de consuelo a tanta necesidad.
Hablo de lo que podemos hacer desde aqui, cada uno desde donde se encuentre. Nos excusamos con frases como: "es tan poco lo que puedo aportar, que no serviría de nada", "las ayudas nunca llegan a los necesitados, los líderes africanos se encargan de ello", o "denuncias y a los cinco minutos ya están en la calle" y muchas más que apenas sirven para descargar un poco nuestras acomodadas conciencias.
Nos quejamos continuamente del aumento de la violencia a nuestro alrdedor. Vandalismo callejero, agresiones a profesores y sanitarios, violaciones, robos con violencia, amenazas terroristas, violencia domestica, pederastia y todo tipo de manifestaciones de lo peor de la especie humana. A veces mucho más cerca de nosotros de lo que nos gustaría, Tucson o Murcia, y ¿qué hacemos?. Habitualmente, mirar para otro lado, no comprometernos, no denunciar, no defender a las víctimas. Esconder la cabeza debajo del ala y, en esa postura, es posible que un día nos sorprenda una acción violenta de la que seamos víctimas.
La violencia, lo hemos dicho más arriba, tiene etapas, y no erradicarla en sus inicios, no coregirla cuando todavia "son cosas de tres incontrolados", puede degenerar en sangrientos episodios, como los que nos sorprenden a diario en demasiadas partes del mundo.
Los seres humanos, desde los tiempos de los que tenemos memoria, hemos sido protagonistas de los actos más heroicos y de las más detestables acciones criminales. Si, en el momento de nacer, colocáramos en los dos platillos de una hipotética balanza, en un lado nuestros valores positivos y en el otro los negativos, es posible que, salvo en los casos en que la genética tenga una gran influencia, el fiel permanecería inalterable en su centrada posición.
Pasan los años y casa uno/a va desarrollando su personalidad, el fiel de la balanza comienza a inclinarse, y ya no volverá nunca al punto de partida. Conforme vayan sucediéndose experiencias de todo tipo, y las influencias externas de los padres, amistades, familia, profesores o medios de comunicación social, afecten más directamente, y con mas fuerza, a su formación, el ser humano compone su personalidad.
Es decir , son muchos los factores que configuran nuestra personalidad: genética, ambiente social, amistades, educación...Pero de todos ellos la formación, la adqusición y asunción como propios de determinados valores es lo más decisivo.
Aquellos cuyo índice de la balanza , por una u otra circunstancia, se ha desplazado hasta posiciones extremas, se convierten, por un lado, en potenciales héroes, y por el otro, en un peligro para sus semejantes. Estos últimos han llegado a tal grado de degeneración humana que, por imposible que nos resulte de entender, para ellos las vidas ajenas no tienen ningun valor.
Más simple: quienes han tenido la suerte de adquirir durante su formación valores positivos, desarrollarán estos valores haciendo a sus semejantes destinatarios de su afecto, su ayuda, su amor, hasta llegar al extremo de sufrir y padecer por los demás.
Por el contrario, quienes, para su propia desgracia y la de sus semejantes, la vida les ha llevado a una total ausencia de valores positivos, son capaces de cometer los más execrables crímenes. Pero no se llega a los extremos que hoy nos entristecen de una forma súbita. Existe una gradación en el crimen. Un pequeño delito impune, anima a su autor a intentar otro de más gravedad, siempre se justificará para seguir delinquiendo y en último caso culpará a "esa sociedad que lo ha hecho así". En realidad, esa sociedad que no ha corregido adecuadamente los pequeños desvios iniciales es, hasta cierto punto, corresponsable.
Los dos extremos de esa hipotética balanza que usamos como ejemplo nos llevan del amor sublime que todo lo da, al odio enfermizo que es capaz de inmolarse, si con ello logra la muerte del mayor número de personas inocentes posibles, de prender fuego a un templo, estrellar un avión o hacer estallar unos explosivos en unos trenes llenos de pasajeros.
Universalmente reconocidos por la entrega y amor a sus semejantes, Gandhi, Sor Teresa de Calcuta, son solo ejemplos de los millones de seres humanos cuyo paso por la Tierra ha dejado una huella importante y positiva para la humanidad. No morirán nunca, porque su recuerdo permanecerá por siglos.
Seguimos hablando de seres humanos, pero al otro lado del espectro y encontramos personajes Osama Bin Laden, De Juana Chaos, asesinos en serie, terroristas, pederastas, violadores...gente sin escrúpulos para los que la vida humana ha perdido todo valor.
Y en medio de esos extremos nos encontramos el común de los mortales, sólo que aquí tambien hay diferencias y muy grandes. junto a quienes viven sus vidas como meros espectadores de cuanto ocurre a su alrededor, incapaces de aportar lo más mínimo, sin que las imágenes, no por frecuentes menos dramáticas, de muertes masivas debidas a la extrema pobreza, (dejar morir de hambre también es terrorismo), catástrofes naturales, crimenes o actos terroristas, conmuevan sus corazones. Incapaces de sumar su pequeño esfuerzo económico, de denuncia o de presencia, al de otros ciudadanos más responsabilizados.
No hablo ya de quienes, siguiendo una vocación de servicio, han orientado sus vidas hacia la seguridad, la salud, la subsistencia o el consuelo humano y espiritual de quienes no tienen ni lo más imprescindible. Médicos, fuerzas de seguridad, misioneros, militares, bomberos, que abandonan la comodidad del llamado Primer Mundo, para acudir alli donde se les requiere, donde nadie, sino ellos, consiguen, a veces con riesgo de sus propias vidas, llevar algo de consuelo a tanta necesidad.
Hablo de lo que podemos hacer desde aqui, cada uno desde donde se encuentre. Nos excusamos con frases como: "es tan poco lo que puedo aportar, que no serviría de nada", "las ayudas nunca llegan a los necesitados, los líderes africanos se encargan de ello", o "denuncias y a los cinco minutos ya están en la calle" y muchas más que apenas sirven para descargar un poco nuestras acomodadas conciencias.
Nos quejamos continuamente del aumento de la violencia a nuestro alrdedor. Vandalismo callejero, agresiones a profesores y sanitarios, violaciones, robos con violencia, amenazas terroristas, violencia domestica, pederastia y todo tipo de manifestaciones de lo peor de la especie humana. A veces mucho más cerca de nosotros de lo que nos gustaría, Tucson o Murcia, y ¿qué hacemos?. Habitualmente, mirar para otro lado, no comprometernos, no denunciar, no defender a las víctimas. Esconder la cabeza debajo del ala y, en esa postura, es posible que un día nos sorprenda una acción violenta de la que seamos víctimas.
La violencia, lo hemos dicho más arriba, tiene etapas, y no erradicarla en sus inicios, no coregirla cuando todavia "son cosas de tres incontrolados", puede degenerar en sangrientos episodios, como los que nos sorprenden a diario en demasiadas partes del mundo.
viernes, 11 de febrero de 2011
Aguirre, el magnífico. Manuel Vicent
EL RINCON DE LOS LIBROS RECOMENDADOS
Por Ignacio Moreno Aparicio.
“AGUIRRE, EL MAGNÍFICO” de Manuel Vicent.
Editorial Alfaguara. 2011 Santillana Ediciones Generales, S.L. 256 Pgs.
Manuel Vicent, escritor y periodista valenciano, ha publicado en Alfaguara, además de “Tranvía a la malvarrosa” (1994) y “Jardín de Villa Valeria” (1996) – recogidas junto con “Contra Paraíso” en el volumen “Otros días, otros juegos” (2002) -, “Pascua y Naranjas” (1996), “Los mejores relatos” (1997), “Las horas paganas” (1998), “Son de mar” (Premio Alfaguara 1999), “La novia de Matisse” (2000), “Cuerpos sucesivos” (2003), “Verás el cielo abierto” (2005), “Viajes, fábulas y otras travesías” (2006), “Comer y beber a mi manera” (2006), “León de ojos verdes (2008), y “Póquer de ases” (2009). Colaborador habitual del periódico El País, una selección de sus artículos están recogidos en “Nadie muere la víspera” (2004).
“Aguirre, el magnífico”. Un clérigo volteriano se convirtió en Duque de Alba. Este relato no es exactamente una biografía de Jesús Aguirre, sino un retablo ibérico donde este personaje se refleja en los espejos deformantes del callejón del gato, como una figura de la corte de los milagros de Valle-Inclán. Medio siglo de la historia de España forma parte de este esperpento literario. Esta travesía escrita en primera persona es también un trayecto de mi propia memoria y en ella aparece el protagonista Jesús Aguirre, el magnífico, rodeado de teólogos alemanes, escritores, políticos y aristócratas de una época, de sucesos, pasiones, éxitos y fracasos de una generación que desde la alcantarilla de la clandestinidad ascendió a los palacios. Un perro dálmata se pasea entre los libros de ensayo de la Escuela de Fráncfort como un rasgo intelectual de suprema elegancia.
Jesús Aguirre, decimoctavo duque de Alba por propios méritos de una gran escalada, sintetiza esta crónica, que va desde la posguerra hasta el inicio de este siglo. Su vida fantasmagórica, pese a ser tan real, no puede distinguirse de la ficción literaria. ( Manuel Vicent dixit ).
jueves, 10 de febrero de 2011
¿Miente Arabia Saudí o miente Wikileaks sobre las reservas de petróleo?
Por Daniel Lacalle
Publicado en Cotizalia (10/02/2011)
Otra semana en que el riesgo geopolítico se exagera. El mercado se alteró el miércoles por la huelga de 6.000 trabajadores en el Canal de Suez y por el secuestro de un carguero en aguas de Omán. Sin embargo nos olvidamos que las tres empresas afectadas por la huelga mencionada, Timsah, Suez Shipyard y Canal For Marine Works emplean a más de 20.000 trabajadores de los cuales la inmensa mayoría, los que importan para el funcionamiento normal, no acude a la huelga.
Nos olvidamos que las instalaciones están vigiladas por un ejercito armado hasta los dientes y que no ha habido reducción de transito desde el Canal. En cualquier caso, empresas como Frontline anuncian que pueden utilizar la ruta del Cabo de Buena Esperanza, lo que supone solo 12 días más de transito (usando el ejemplo de Ras Tanura-Houston). El mercado de petróleo sigue bien suministrado a pesar de que los profetas de la calamidad siguen lanzando mensajes de alarma. Me voy a Omán la semana que viene, así que ya les contaré con mas detalle.
Y hablando de profetas de la calamidad. Nueva remesa de cables de Wikicotilleos. ¿La gran novedad? Wikileaks se apunta al pico del petróleo y publica unos mensajes entre EEUU y el Dr. Sadad Al Husseini, ex vicepresidente de exploración de Saudí Aramco, a quien conozco y admiro desde hace años y cuya opinión respeto enormemente. Esos cables apuntan que las reservas de Arabia Saudí y sus estimaciones de capacidad pueden estar sobre-estimadas. ¡Sorpresa!.
Tremenda revelación. Matt Simmons, que en paz descanse, ya analizó hace muchísimos años en un libro nada marginal, el best seller “Twilight In The Desert” las discrepancias con los datos oficiales del reino. Y él mismo confirmó después que muchas de sus estimaciones necesitaban ser revisadas, especialmente el ratio de declino del campo de Ghawar. Mientras tanto, Arabia Saudí sigue contando con capacidad más que holgada, 11 millones de barriles al día, y en particular, el mega campo de Khurais cuenta con capacidad de 1.25 millones de barriles al día, y Khursaniyah, 500.000 barriles al día.
Wikileaks se hace eco de las declaraciones de un gran profesional independiente, y un experto de renombre, el Dr. Al Husseini, pero lo hace fuera de contexto. El Dr. Al Husseini ha realizado muchas presentaciones públicas en las que comenta las dificultades técnicas para poner una gran cantidad de barriles en el mercado si la demanda se dispara y el reto global de reemplazar reservas baratas. Pero también ha afirmado en infinidad de ocasiones, pero eso al amigo Assange parece no importarle, que la OPEP cuenta con una capacidad excedentaria de 5.25 millones de barriles al día.
El cable de Wikicotilleos también olvida mencionar que el experto es uno de los primeros que enfatiza que las dificultades técnicas para añadir nuevos barriles al sistema solo será relevante si la demanda crece a más de un 1.5% anual, y la enorme mayoría de los expertos dudan de las estimaciones de crecimiento de la demanda que publican la IEA (que siempre se ha equivocado) y algunas empresas. De hecho, el propio Dr. Al Husseini habla de los 158 proyectos que la OPEP tiene en marcha y que pondrán en el sistema 21.3 millones de barriles al día de capacidad hasta 2030.
Mucho cuidado con los mensajes alarmantes sobre el pico del petróleo, que nos volvemos a olvidar de 2008, de 1991, de 1998... Si bien es cierto que es improbable que el suministro de petróleo pueda alcanzar mas de 90 millones de barriles al día, no es menos cierto que la demanda de petróleo alcanzó su máximo en la OCDE en 2006 y aun no se ha recuperado, y que la demanda china depende (al alza y a la baja) de que el gobierno de ese país decida apretar el botón de “parar” la maquina de comprar. Acuérdense de Mayo de 2008. Considerar la demanda china actual, cercana a 9 millones de barriles/día, como eternamente creciente puede llevarnos a muchas sorpresas negativas, si jugamos a “el precio del petróleo solo puede subir”. Wikicotilleos se olvida de que una de las razones por las que el sector petrolero global no se tira de cabeza a invertir como locos es precisamente por que hay un nivel confortable de capacidad. A pesar del incremento de inversiones de 2011, un 16%, aun no se va a alcanzar el pico de gasto de 2006.
Es totalmente valido poner en duda las cifras de reservas probadas de los países productores, sobre todo tras los recientes incrementos “diplomáticos” de estimaciones de Venezuela, Irán e Irak, pero en cualquier caso muy pocos expertos consideraban estas cifras como validas anteriormente. Abdallah al-Saif, el actual vicepresidente de exploración de la empresa petrolera nacional Saudí, Aramco, ha anunciado que la empresa cuenta con 716.000 millones de barriles de reservas totales, de las que un 51% son recuperables.
Incluso si no nos creemos sus estimaciones a futuro (900.000 millones en 2030) y asumimos que Arabia Saudí, Irán e Irak no van a poder aumentar su producción, el sistema aun contará con una capacidad excedentaria de la OPEP en 2016 de 3 millones de barriles/día, es decir, ligeramente por encima de la media de la década 1998-2008. Y no olvidemos que Irak esta aun muy por debajo de sus niveles de producción históricos, y puede alcanzar 3.1 millones de barriles al día sin dificultades. ¿Y Rusia? Tranquilamente por encima de 10 millones de barriles/día.
Por supuesto, Wikileaks también olvida la preocupación de muchos países productores, que temen que Irak y Rusia generen mayor sobrecapacidad en el sistema.
La teoría del ·pico del petróleo· es muy atractiva, y tiene muchos argumentos muy correctos, y otros mitos, como analizamos aquí en su momento, pero la gente que la sigue, sobre todo para invertir, se fija solo en el lado del suministro, y no en el de la demanda. Y la demanda es lo más importante. Y no es inelástica.
A $115/barril, la factura petrolera supondría un 4% del PIB de la OCDE y el efecto destructor de demanda entra en juego de nuevo. Y, como en los últimos 23 años he visto tantas veces, cuando la demanda sube, como ahora, entra en el sistema el petróleo, abundante pero caro, de arenas bituminosas y aguas profundas, pero cuando cae la demanda, el precio se ajusta al barril excedentario marginal. No olvidemos que la capacidad excedentaria de la OPEP rondaba los 2-3 millones de barriles/día de media entre 1998 y 2008 y hoy es casi el doble de esa cifra. La era del petróleo barato puede haberse acabado, por los costes de extracción y dificultades técnicas, pero eso no significa que no haya mucho petróleo para satisfacer la demanda de muchas décadas.
Publicado en Cotizalia (10/02/2011)
Otra semana en que el riesgo geopolítico se exagera. El mercado se alteró el miércoles por la huelga de 6.000 trabajadores en el Canal de Suez y por el secuestro de un carguero en aguas de Omán. Sin embargo nos olvidamos que las tres empresas afectadas por la huelga mencionada, Timsah, Suez Shipyard y Canal For Marine Works emplean a más de 20.000 trabajadores de los cuales la inmensa mayoría, los que importan para el funcionamiento normal, no acude a la huelga.
Nos olvidamos que las instalaciones están vigiladas por un ejercito armado hasta los dientes y que no ha habido reducción de transito desde el Canal. En cualquier caso, empresas como Frontline anuncian que pueden utilizar la ruta del Cabo de Buena Esperanza, lo que supone solo 12 días más de transito (usando el ejemplo de Ras Tanura-Houston). El mercado de petróleo sigue bien suministrado a pesar de que los profetas de la calamidad siguen lanzando mensajes de alarma. Me voy a Omán la semana que viene, así que ya les contaré con mas detalle.
Y hablando de profetas de la calamidad. Nueva remesa de cables de Wikicotilleos. ¿La gran novedad? Wikileaks se apunta al pico del petróleo y publica unos mensajes entre EEUU y el Dr. Sadad Al Husseini, ex vicepresidente de exploración de Saudí Aramco, a quien conozco y admiro desde hace años y cuya opinión respeto enormemente. Esos cables apuntan que las reservas de Arabia Saudí y sus estimaciones de capacidad pueden estar sobre-estimadas. ¡Sorpresa!.
Tremenda revelación. Matt Simmons, que en paz descanse, ya analizó hace muchísimos años en un libro nada marginal, el best seller “Twilight In The Desert” las discrepancias con los datos oficiales del reino. Y él mismo confirmó después que muchas de sus estimaciones necesitaban ser revisadas, especialmente el ratio de declino del campo de Ghawar. Mientras tanto, Arabia Saudí sigue contando con capacidad más que holgada, 11 millones de barriles al día, y en particular, el mega campo de Khurais cuenta con capacidad de 1.25 millones de barriles al día, y Khursaniyah, 500.000 barriles al día.
Wikileaks se hace eco de las declaraciones de un gran profesional independiente, y un experto de renombre, el Dr. Al Husseini, pero lo hace fuera de contexto. El Dr. Al Husseini ha realizado muchas presentaciones públicas en las que comenta las dificultades técnicas para poner una gran cantidad de barriles en el mercado si la demanda se dispara y el reto global de reemplazar reservas baratas. Pero también ha afirmado en infinidad de ocasiones, pero eso al amigo Assange parece no importarle, que la OPEP cuenta con una capacidad excedentaria de 5.25 millones de barriles al día.
El cable de Wikicotilleos también olvida mencionar que el experto es uno de los primeros que enfatiza que las dificultades técnicas para añadir nuevos barriles al sistema solo será relevante si la demanda crece a más de un 1.5% anual, y la enorme mayoría de los expertos dudan de las estimaciones de crecimiento de la demanda que publican la IEA (que siempre se ha equivocado) y algunas empresas. De hecho, el propio Dr. Al Husseini habla de los 158 proyectos que la OPEP tiene en marcha y que pondrán en el sistema 21.3 millones de barriles al día de capacidad hasta 2030.
Mucho cuidado con los mensajes alarmantes sobre el pico del petróleo, que nos volvemos a olvidar de 2008, de 1991, de 1998... Si bien es cierto que es improbable que el suministro de petróleo pueda alcanzar mas de 90 millones de barriles al día, no es menos cierto que la demanda de petróleo alcanzó su máximo en la OCDE en 2006 y aun no se ha recuperado, y que la demanda china depende (al alza y a la baja) de que el gobierno de ese país decida apretar el botón de “parar” la maquina de comprar. Acuérdense de Mayo de 2008. Considerar la demanda china actual, cercana a 9 millones de barriles/día, como eternamente creciente puede llevarnos a muchas sorpresas negativas, si jugamos a “el precio del petróleo solo puede subir”. Wikicotilleos se olvida de que una de las razones por las que el sector petrolero global no se tira de cabeza a invertir como locos es precisamente por que hay un nivel confortable de capacidad. A pesar del incremento de inversiones de 2011, un 16%, aun no se va a alcanzar el pico de gasto de 2006.
Es totalmente valido poner en duda las cifras de reservas probadas de los países productores, sobre todo tras los recientes incrementos “diplomáticos” de estimaciones de Venezuela, Irán e Irak, pero en cualquier caso muy pocos expertos consideraban estas cifras como validas anteriormente. Abdallah al-Saif, el actual vicepresidente de exploración de la empresa petrolera nacional Saudí, Aramco, ha anunciado que la empresa cuenta con 716.000 millones de barriles de reservas totales, de las que un 51% son recuperables.
Incluso si no nos creemos sus estimaciones a futuro (900.000 millones en 2030) y asumimos que Arabia Saudí, Irán e Irak no van a poder aumentar su producción, el sistema aun contará con una capacidad excedentaria de la OPEP en 2016 de 3 millones de barriles/día, es decir, ligeramente por encima de la media de la década 1998-2008. Y no olvidemos que Irak esta aun muy por debajo de sus niveles de producción históricos, y puede alcanzar 3.1 millones de barriles al día sin dificultades. ¿Y Rusia? Tranquilamente por encima de 10 millones de barriles/día.
Por supuesto, Wikileaks también olvida la preocupación de muchos países productores, que temen que Irak y Rusia generen mayor sobrecapacidad en el sistema.
La teoría del ·pico del petróleo· es muy atractiva, y tiene muchos argumentos muy correctos, y otros mitos, como analizamos aquí en su momento, pero la gente que la sigue, sobre todo para invertir, se fija solo en el lado del suministro, y no en el de la demanda. Y la demanda es lo más importante. Y no es inelástica.
A $115/barril, la factura petrolera supondría un 4% del PIB de la OCDE y el efecto destructor de demanda entra en juego de nuevo. Y, como en los últimos 23 años he visto tantas veces, cuando la demanda sube, como ahora, entra en el sistema el petróleo, abundante pero caro, de arenas bituminosas y aguas profundas, pero cuando cae la demanda, el precio se ajusta al barril excedentario marginal. No olvidemos que la capacidad excedentaria de la OPEP rondaba los 2-3 millones de barriles/día de media entre 1998 y 2008 y hoy es casi el doble de esa cifra. La era del petróleo barato puede haberse acabado, por los costes de extracción y dificultades técnicas, pero eso no significa que no haya mucho petróleo para satisfacer la demanda de muchas décadas.
miércoles, 9 de febrero de 2011
La debilidad de Zapatero con Cataluña ensancha de nuevo la prima de riesgo
Noticia.
Publicado en EL Confidencial (09/02/2011)
Vuelta a las andadas. La prima de riesgo de España volvió ayer a rebasar la frontera de los 200 puntos básicos frente al bono alemán a 10 años. Se quiebra, de esta manera, una tendencia bajista que llevó el diferencial a los 177 puntos básicos el pasado 2 de febrero, según datos del Banco de España. Ayer llegó a alcanzar los 207 puntos básicos.
El repunte de la prima de riesgo, en cualquier caso, afectó a todos los países periféricos. El bono de Grecia cerró ofreciendo un rendimiento de un 10,95%; el irlandés, un 8,55%; el portugués, un 7,05%, y el italiano, un 4,73%. El español, por su parte, alcanzó el 5,27%.
Las causas de este repunte en el caso español, según los analistas, tiene que ver con la menor compra de bonos soberanos por parte del Banco Central Europeo (BCE). Pero también con las dudas sobre el proceso de consolidación fiscal tras el encuentro entre Artur Mas y Zapatero, y que ha servido para desbloquear emisiones de deuda por valor de 2.600 millones de euros. Los mercados no parecen haber comprendido este cambio de actitud del Ejecutivo, que hasta el momento había negado a las comunidades autónomas o ayuntamientos nuevos procesos de endeudamiento.
Ayer, sin embargo, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, aseguró en el Senado que las comunidades autónomas que tengan déficit podrán refinanciarse, tal y como se dispone a hacerlo Cataluña. ·Cuando esté aprobado el acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, Cataluña podrá endeudarse igual que Murcia o Castilla-La Mancha”, se defendió Salgado.
El Gobierno pretende ahora restar importancia al acuerdo alcanzado con Mas, en un intento de calmar los ánimos de los presidentes de las comunidades autónomas que este pasado martes realizaron declaraciones en las que denunciaban el trato de favor del Ejecutivo para Cataluña. Fuentes del Gobierno habían explicado a Efe que todas las comunidades deben cumplir los mismos requisitos de déficit público para poder financiarse, situado en el 1,3% del PIB en 2011.
Estas fuentes explicaron a Efe que la deuda que el Gobierno de la Generalidad de Cataluña podrá emitir antes de aprobar su plan de ajuste tiene como objetivo cubrir una deuda sanitaria de 2006 reconocida en 2007 y las amortizaciones de la deuda a largo plazo que vence este año. Sólo cuando apruebe su plan de viabilidad, que implicará recortar el gasto en al menos un 10% este año respecto de 2010, se le autorizará a emitir nueva deuda, han recalcado las fuentes.
Cataluña debe 30.300 millones
Con esta ‘luz verde’ del Gobierno, Cataluña se consolida como la segunda región más endeudada de España (muy cerca ya de la Comunidad Valenciana). La Generalitat ha emitido pasivos por valor de 30.304 millones de euros, lo que representa nada menos que el 15,4% de su PIB.
Los últimos datos oficiales indican que durante el primer semestre de 2010 se concedieron por el Consejo de Ministros 31 autorizaciones de operaciones de endeudamiento a 15 Comunidades Autónomas por un importe total acumulado de 27.226 millones de euros.
El Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado 15 de junio acordó que Murcia y Castilla-La Mancha no contarían con autorización para nuevo endeudamiento hasta que pudieran acreditar la adopción de medidas “de calado” para evitar la desviación respecto de su objetivo de déficit.
Por el contrario, se aprobó que Galicia, Comunidad Valenciana, Canarias y Castilla y León deberían acreditar el desarrollo completo de sus medidas de ajuste para acceder a un nuevo tramo; mientras que a Madrid, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Principado de Asturias, Cantabria, La Rioja, Aragón, Navarra, Extremadura e Islas Balears se les autorizarían nuevas operaciones de endeudamiento dentro de los márgenes acordados por el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Publicado en EL Confidencial (09/02/2011)
Vuelta a las andadas. La prima de riesgo de España volvió ayer a rebasar la frontera de los 200 puntos básicos frente al bono alemán a 10 años. Se quiebra, de esta manera, una tendencia bajista que llevó el diferencial a los 177 puntos básicos el pasado 2 de febrero, según datos del Banco de España. Ayer llegó a alcanzar los 207 puntos básicos.
El repunte de la prima de riesgo, en cualquier caso, afectó a todos los países periféricos. El bono de Grecia cerró ofreciendo un rendimiento de un 10,95%; el irlandés, un 8,55%; el portugués, un 7,05%, y el italiano, un 4,73%. El español, por su parte, alcanzó el 5,27%.
Las causas de este repunte en el caso español, según los analistas, tiene que ver con la menor compra de bonos soberanos por parte del Banco Central Europeo (BCE). Pero también con las dudas sobre el proceso de consolidación fiscal tras el encuentro entre Artur Mas y Zapatero, y que ha servido para desbloquear emisiones de deuda por valor de 2.600 millones de euros. Los mercados no parecen haber comprendido este cambio de actitud del Ejecutivo, que hasta el momento había negado a las comunidades autónomas o ayuntamientos nuevos procesos de endeudamiento.
Ayer, sin embargo, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, aseguró en el Senado que las comunidades autónomas que tengan déficit podrán refinanciarse, tal y como se dispone a hacerlo Cataluña. ·Cuando esté aprobado el acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, Cataluña podrá endeudarse igual que Murcia o Castilla-La Mancha”, se defendió Salgado.
El Gobierno pretende ahora restar importancia al acuerdo alcanzado con Mas, en un intento de calmar los ánimos de los presidentes de las comunidades autónomas que este pasado martes realizaron declaraciones en las que denunciaban el trato de favor del Ejecutivo para Cataluña. Fuentes del Gobierno habían explicado a Efe que todas las comunidades deben cumplir los mismos requisitos de déficit público para poder financiarse, situado en el 1,3% del PIB en 2011.
Estas fuentes explicaron a Efe que la deuda que el Gobierno de la Generalidad de Cataluña podrá emitir antes de aprobar su plan de ajuste tiene como objetivo cubrir una deuda sanitaria de 2006 reconocida en 2007 y las amortizaciones de la deuda a largo plazo que vence este año. Sólo cuando apruebe su plan de viabilidad, que implicará recortar el gasto en al menos un 10% este año respecto de 2010, se le autorizará a emitir nueva deuda, han recalcado las fuentes.
Cataluña debe 30.300 millones
Con esta ‘luz verde’ del Gobierno, Cataluña se consolida como la segunda región más endeudada de España (muy cerca ya de la Comunidad Valenciana). La Generalitat ha emitido pasivos por valor de 30.304 millones de euros, lo que representa nada menos que el 15,4% de su PIB.
Los últimos datos oficiales indican que durante el primer semestre de 2010 se concedieron por el Consejo de Ministros 31 autorizaciones de operaciones de endeudamiento a 15 Comunidades Autónomas por un importe total acumulado de 27.226 millones de euros.
El Consejo de Política Fiscal y Financiera del pasado 15 de junio acordó que Murcia y Castilla-La Mancha no contarían con autorización para nuevo endeudamiento hasta que pudieran acreditar la adopción de medidas “de calado” para evitar la desviación respecto de su objetivo de déficit.
Por el contrario, se aprobó que Galicia, Comunidad Valenciana, Canarias y Castilla y León deberían acreditar el desarrollo completo de sus medidas de ajuste para acceder a un nuevo tramo; mientras que a Madrid, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Principado de Asturias, Cantabria, La Rioja, Aragón, Navarra, Extremadura e Islas Balears se les autorizarían nuevas operaciones de endeudamiento dentro de los márgenes acordados por el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
El informe que pudo cambiar el destino de una
Más en http://twitter.com/albertoartero y en la cuenta de Alberto Artero en Facebook.
Publicado en Cotizalia 09/02/2011
La historia la resume muy bien John Müller en su columna de El Mundo de ayer (El ‘caso Ingram’). “Philip Ingram, un analista de Merrill Lynch, pudo haber evitado la crisis de la banca irlandesa si su empresa no se hubiera asustado ante las amenazas de sus poderosos clientes de convertirles en unos parias del mercado”, es su prometedor comienzo. A continuación desgrana, de acuerdo con el guión establecido por Michael Lewis en Vanity Fair, que es quien descubre el pastel, la esencia de lo ocurrido: “Ingram publicó un informe en el que predecía que los bancos irlandeses iban a la bancarrota segura, pero el análisis apenas pudo circular unas horas entre los clientes de Merrill antes de que la compañía lo sacara de la circulación”, entre otras cosas, por su consideración de firma de referencia para uno de los gigantes locales: Allied Irish Bank.
Aunque luego la cosa se complica -fue una recomendación de este banco de inversión el que llevó al gobierno irlandés a "extender un cheque en blanco en favor de su sistema financiero al garantizar la totalidad de los depósitos en septiembre de 2008", trabajo de siete páginas a razón de millón de euros por hoja- vamos a detenernos aquí. ¿Por qué? Financial Times ha tenido la gentileza de colgar en su web el segundo documento original publicado por Ingram (tras las modificaciones a las que hace referencia el disclaimer de la primera página y que pueden ver extractadas aquí). En él queda probado cómo sus agoreras conclusiones no son fruto de una mera intuición analítica, qué va, sino resultado de un, por aquel entonces, inusual trabajo de campo. El autor sondeó a "reputados expertos del sector de oficinas" sobre las prácticas crediticias de las entidades financieras británicas e irlandesas con objeto de "determinar los riesgos que, a su juicio, estaban asumiendo". A los pestilentes barros de tal encuesta siguieron unos lodos que terminarían con el despido del profesional.
Seis meses antes de que los políticos de la isla decidieran emitir un pasaporte hacia el infierno para sus finanzas públicas, hubo un dedo que señaló la luna que abrió un enorme debate sobre qué hacer. con el dedo. Sorprendente, ¿verdad? Y eso que el mensaje de cautela partía de un espectro profesional suficientemente representativo como para que sus relevantes opiniones no sólo fueran tenidas en cuenta sino que, de un modo u otro, llegaran a oídos tanto de la administración irlandesa como de su banco central. Extraño. No sólo eso, tal percepción nacía de un hecho indiscutible: de 2002 a 2006 los tres principales bancos irlandeses aumentaron su exposición crediticia al terciario británico entre un 40% y un 60% anual frente al 17% de media del conjunto de la industria. Si esto ocurría así en este segmento, qué no harían en el residencial. Ya en el momento de la emisión del informe eran un hecho la sobrevaloración de los activos, la sequía de operaciones y el endurecimiento de las condiciones de financiación. Los gráficos que incorpora el documento revelan de modo extraordinario tal cambio de percepción. ¿Entonces?
Voy a hablarles por un momento de España.
1-. En junio de 2003 el Informe de Estabilidad del Banco de España declaró que la vivienda en nuestro país estaba sobrevalorada entre un 8% y un 20%. ¿Respuesta de la banca en crédito promotor? Aumento del 42% en el año.
2-. En el verano de 2004, vuelta de tuerca adicional: BdE amplía la horquilla del exceso a un rango del 14-23%. Pues bien, la financiación bancaria al segmento crece un 44% ese ejercicio.
3-. Como no hay dos sin tres, al dato de 2005 -que sitúa el exceso de precio entre el 24% y el 35%- siguen incrementos del 45% aquel año, del 51% en 2006 e incluso del 24% en 2007, cuando ya había estallado la burbuja.
Total, desde 2003, primer año en el que el supervisor habla abiertamente de los riesgos asociados al subyacente inmobiliario residencial, hasta 2007 un crecimiento total del 452% a una media superior al 40%. ¿Qué les parece, culpa de la autoridad mensajera o del destinatario rebelde? Se puede caer en la tentación, como hace Müller, de hacer sangre con la conducta del banco de inversión, ejercicio racional y necesario. Sin embargo, sería olvidar la corresponsabilidad de muchos de los agentes económicos que permitieron que estas burbujas se crearan, por acción o por omisión.
Gobiernos incapaces de adoptar políticas anticíclicas y que prefieren mirar hacia otro lado; bancos centrales que han olvidado su papel preventivo y se limitan a reaccionar tarde y mal ante acontecimientos sobrevenidos; agencias de rating desbordadas por una carga de trabajo que deteriora su análisis y desvirtúa sus conclusiones; accionistas ávidos que consienten a las firmas de las que son propietarios asumir riesgos irracionales; directivos que se dejan llevar por la presión de unos resultados a corto que determinan su remuneración variable; inversores institucionales o particulares que compran los falsos axiomas clásicos de la inversión inmobiliaria. Si alguno de ellos hubiera mirado con ojos racionales el modificado estudio de Ingram o los datos recurrentes españoles, otro gallo les habría cantado. Nunca sabremos si la Historia habría cambiado su curso. Lo que sí es evidente a día de hoy es que fueron oportunidades desaprovechadas para hacerlo.
Publicado en Cotizalia 09/02/2011
La historia la resume muy bien John Müller en su columna de El Mundo de ayer (El ‘caso Ingram’). “Philip Ingram, un analista de Merrill Lynch, pudo haber evitado la crisis de la banca irlandesa si su empresa no se hubiera asustado ante las amenazas de sus poderosos clientes de convertirles en unos parias del mercado”, es su prometedor comienzo. A continuación desgrana, de acuerdo con el guión establecido por Michael Lewis en Vanity Fair, que es quien descubre el pastel, la esencia de lo ocurrido: “Ingram publicó un informe en el que predecía que los bancos irlandeses iban a la bancarrota segura, pero el análisis apenas pudo circular unas horas entre los clientes de Merrill antes de que la compañía lo sacara de la circulación”, entre otras cosas, por su consideración de firma de referencia para uno de los gigantes locales: Allied Irish Bank.
Aunque luego la cosa se complica -fue una recomendación de este banco de inversión el que llevó al gobierno irlandés a "extender un cheque en blanco en favor de su sistema financiero al garantizar la totalidad de los depósitos en septiembre de 2008", trabajo de siete páginas a razón de millón de euros por hoja- vamos a detenernos aquí. ¿Por qué? Financial Times ha tenido la gentileza de colgar en su web el segundo documento original publicado por Ingram (tras las modificaciones a las que hace referencia el disclaimer de la primera página y que pueden ver extractadas aquí). En él queda probado cómo sus agoreras conclusiones no son fruto de una mera intuición analítica, qué va, sino resultado de un, por aquel entonces, inusual trabajo de campo. El autor sondeó a "reputados expertos del sector de oficinas" sobre las prácticas crediticias de las entidades financieras británicas e irlandesas con objeto de "determinar los riesgos que, a su juicio, estaban asumiendo". A los pestilentes barros de tal encuesta siguieron unos lodos que terminarían con el despido del profesional.
Seis meses antes de que los políticos de la isla decidieran emitir un pasaporte hacia el infierno para sus finanzas públicas, hubo un dedo que señaló la luna que abrió un enorme debate sobre qué hacer. con el dedo. Sorprendente, ¿verdad? Y eso que el mensaje de cautela partía de un espectro profesional suficientemente representativo como para que sus relevantes opiniones no sólo fueran tenidas en cuenta sino que, de un modo u otro, llegaran a oídos tanto de la administración irlandesa como de su banco central. Extraño. No sólo eso, tal percepción nacía de un hecho indiscutible: de 2002 a 2006 los tres principales bancos irlandeses aumentaron su exposición crediticia al terciario británico entre un 40% y un 60% anual frente al 17% de media del conjunto de la industria. Si esto ocurría así en este segmento, qué no harían en el residencial. Ya en el momento de la emisión del informe eran un hecho la sobrevaloración de los activos, la sequía de operaciones y el endurecimiento de las condiciones de financiación. Los gráficos que incorpora el documento revelan de modo extraordinario tal cambio de percepción. ¿Entonces?
Voy a hablarles por un momento de España.
1-. En junio de 2003 el Informe de Estabilidad del Banco de España declaró que la vivienda en nuestro país estaba sobrevalorada entre un 8% y un 20%. ¿Respuesta de la banca en crédito promotor? Aumento del 42% en el año.
2-. En el verano de 2004, vuelta de tuerca adicional: BdE amplía la horquilla del exceso a un rango del 14-23%. Pues bien, la financiación bancaria al segmento crece un 44% ese ejercicio.
3-. Como no hay dos sin tres, al dato de 2005 -que sitúa el exceso de precio entre el 24% y el 35%- siguen incrementos del 45% aquel año, del 51% en 2006 e incluso del 24% en 2007, cuando ya había estallado la burbuja.
Total, desde 2003, primer año en el que el supervisor habla abiertamente de los riesgos asociados al subyacente inmobiliario residencial, hasta 2007 un crecimiento total del 452% a una media superior al 40%. ¿Qué les parece, culpa de la autoridad mensajera o del destinatario rebelde? Se puede caer en la tentación, como hace Müller, de hacer sangre con la conducta del banco de inversión, ejercicio racional y necesario. Sin embargo, sería olvidar la corresponsabilidad de muchos de los agentes económicos que permitieron que estas burbujas se crearan, por acción o por omisión.
Gobiernos incapaces de adoptar políticas anticíclicas y que prefieren mirar hacia otro lado; bancos centrales que han olvidado su papel preventivo y se limitan a reaccionar tarde y mal ante acontecimientos sobrevenidos; agencias de rating desbordadas por una carga de trabajo que deteriora su análisis y desvirtúa sus conclusiones; accionistas ávidos que consienten a las firmas de las que son propietarios asumir riesgos irracionales; directivos que se dejan llevar por la presión de unos resultados a corto que determinan su remuneración variable; inversores institucionales o particulares que compran los falsos axiomas clásicos de la inversión inmobiliaria. Si alguno de ellos hubiera mirado con ojos racionales el modificado estudio de Ingram o los datos recurrentes españoles, otro gallo les habría cantado. Nunca sabremos si la Historia habría cambiado su curso. Lo que sí es evidente a día de hoy es que fueron oportunidades desaprovechadas para hacerlo.
martes, 8 de febrero de 2011
La wikirrebelión
Por Carles Navales
Publicado en La Factoría Digital (08/02/2011)
Durante la última semana de enero me llamaron la atención varias noticias que pivotaban sobre un elemento común: la red social de Internet.
Por supuesto, la rebelión del norte de África; en Europa, los 35.000 manifestantes que desfilaron por Bruselas para expresar mediante el lema “Vergüenza” lo que pensaban de sus políticos; y, como no, esta España mía, esta España nuestra, que dejó perpleja a la columnista Sandrine Morel, de Le Monde, al ver a nuestros senadores usando pinganillo para entenderse entre ellos.
La rebelión árabe tiene en la red su común denominador comunicacional; como también la manifestación belga, mixtura de flamencos y valones, que desde ambas comunidades convocaron conjuntamente la protesta; y, respecto a nuestros honorables senadores, la reacción indignada de los internautas de todo el mundo que no entendían nada: “Suprimen los 426 euros de los parados para dedicarlos a jugar a no se sabe qué en el Senado”, es una de las frases más elocuentes que circularon por la red.
En los tres casos Internet es quién interactúa. Ya sucedió en la campaña presidencial de Obama y en tantas y tantas movilizaciones. Las redes sociales son el marco donde se construyen las barricadas de este nuevo siglo, el lugar en el que explotan los motines de hoy, motines que si van sumándose pueden acabar en insurrección.
Nos dice Victor Hugo ((1802 – 1885) en ‘Los miserables’ que el motín es hambre y la insurrección es política. El ataque de la fracción contra el todo es el motín, mientras la guerra del todo contra una fracción es la insurrección: la necesidad primaria da paso a la necesidad de cambio. Siempre muchos motines preceden a la insurrección, que, si prospera, se erige en Revolución: es cuando la revuelta da paso a la epopeya. Y si el final se convierte en fracaso, los hábiles (al decir del coloso de Besanzón) se presentan como hombres de estado y son quienes sacan tajada del suceso. Pero si triunfa el pueblo, y eleva a sus representantes al frente de la nación, entonces es cuando la gesta alcanza toda su grandeza.
¿Dónde se encuentra el punto que determina una u otra cosa? Pues donde ha estado siempre, tanto antes como ahora: que haya o no una organización sociopolítica, llámese partido o sindicato, que convierta los deseos en poder, en gobierno; que estructure la masa social organizándola para hacer política, para proponer y vigilar, para decir y escuchar: para decidir. Pero no olvidemos que en muchas ocasiones la protesta la ha capitalizado una estructura del régimen a batir: el KGB en la nueva Rusia; el ejército en el inicio de las insurrecciones de hoy. Así fue también en el pasado reciente del mundo árabe.
Es por eso que la red social, cuando sólo promueve la protesta, corre el peligro de quedarse a mitad de camino. Funciona cuando la sociedad se articula políticamente para alcanzar algo concreto.
Estos interrogantes que nos hacemos hoy, ya se los hicieron otros hace siglos.
Justo coinciden estos días con el veinticinco aniversario del fallecimiento de Enrique Tierno Galván. El viejo profesor nos regaló sugerentes ideas, como la del socialismo como “motor utópico”, eso sí, entendiendo por utopía la utopía realizable, como él logró en parte con su “revolución cultural” en el Madrid del que fue Alcalde. Siempre detestó la utopía irrealizable, que consideraba reaccionaria, que sólo podía conducir a callejones sin salida, siendo la consecuencia el fortalecimiento de formas conservadoras de autoridad.
Me dicen que pronto saldrán los últimos volúmenes de la obra completa. Podremos releer sin cortes su ‘Babeuf y los Iguales: un episodio del socialismo premarxista’ (Tecnos, 1967). Ustedes se preguntarán, ¿y a qué viene todo esto? Pues sacio su perplejidad. Viene a propósito de que el profesor y alcalde Tierno nos hizo conocer a fondo al revolucionario francés que entendió, teorizó e intentó conseguir que la revuelta se sustentara en una estructura para que no fracasase, para que culminara en “la toma del poder” por el pueblo organizado y representado. François-Noël Babeuf (1760 - 1797) quiso dotar de una organización a su “teoría de los iguales” para que ese ideario convocara una rebelión organizada, que desplazara del poder al viejo régimen en favor del pueblo, representado por él y los suyos, lo que pasa es que su organización se quedó en conspirativa, nunca fue de masas -eran otros tiempos- y, la consecuencia, que sus componentes se vieran descubiertos y puestos a los pies de Madame Guillotine, aquella vieja dama.
Sí, Babeuf, Victor Hugo y tantos otros ya se ocuparon del tema. Como ven, la cosa viene de lejos, y sucede que en el fondo lo que se repite suele ser lo mismo con otras formas, lo que no deja de ser también una acertada y positiva interpretación de la tan manida frase de Giuseppe Tomasi, Príncipe de Lampedusa: “Se trata de cambiarlo todo para que todo siga igual”.
En el panorama actual la cuestión está en cómo casar red social y política, y la primera evidencia es que necesitamos el casamiento. ¿Qué comportará? Sin duda, que los partidos políticos metamorfoseen sus formas de organización y que los usurarios de la red social adquieran un compromiso utópico, pero de la utopía de lo realizable. ¿Ha de ser esta metamorfosis la desaparición de viejas estructuras? El tiempo dirá qué desaparece, qué nace, qué se rehace y qué se mantiene. Sin duda, y durante un largo período coexistirán diferentes formas, que se combinarán y complementarán entre sí.
Pero no seamos ingenuos. La nueva realidad digital, lo es para todos. La derecha también le está sacando partido. Como he referido otras veces, en el año 1980, Alvin Toffler sorprendió a todos con su excelente ensayo "La tercera ola". La prensa progresista europea dedicó elogiosos artículos a la nueva visión de la sociedad y al diagnóstico que el pensador norteamericano hacía de las nuevas tendencias de la era de la comunicación. Los grupos monotemáticos, definidos como los nuevos colectivos que formarían la nueva red de la sociedad civil activa, produjo un gran encantamiento. Y ha resultado cierto. Sin embargo, la conjunción del diagnóstico prospectivo de Alvin Toffler y la audacia mesiánica del líder republicano estadounidense Newt Gingrich forjaron la alianza política -los norteamericanos progresistas la llamaron el "gingrichsmo-tofflerismo"- que se concretó en el contrato por América y que llevó a la victoria en las dos cámaras (el congreso y el senado) a los republicanos en 1994, y que hoy se expresa mediante el Tea Party, la gran red ultraconservadora del mundo digital.
Pero, ¿y el escenario actual? No se escapa a lo expuesto: de la insurrección se beneficiará quien tenga medios para transformarla en acción política y de gobierno. En Túnez quizá sean las nuevas élites que tenían en las anteriores el tapón que les impedía emerger, o los sindicatos, o viejos partidos, o los integristas, que han moderado su lenguaje: todo es posible. En Egipto la cosa está más dura, a la corta quizá los evolucionistas del Régimen con el ejército, y en el medio plazo, quizá los integristas ‘Hermanos Musulmanes’, que Alá no lo quiera. África es un continente estallido de juventud (en Egipto la media es de 22 años) y, a la vez, donde los gobernantes se disputan el récord de longevidad en el poder y en este mundo.
Si algo notamos a faltar es el objetivo de un proceso constituyente definido claramente, que culmine en la construcción de un Estado de derecho garante de la alternancia mediante el sufragio universal, la libertad de expresión, los derechos humanos y la participación ciudadana en la vida social y política.
“Nada está escrito”, decía el coronel Thomas Edward Lawrence (1888 – 1935). Incluso hay veces que la insurrección actúa como elemento higienizante para el régimen establecido, que se ve confirmado y con más fuerza para proseguir tras derrotarla.
¿Y entre nosotros? Pues esta nueva realidad digital también nos hará cambiar. Deberán hacerlo los partidos mayoritarios, en especial los socialistas, y, a la vez, aparecerán refundaciones de las izquierdas postcomunistas y de nuevo cuño. En España, por citar un caso, ya se habla de una nueva formación, de nombre electoral “Nueva Izquierda”, que está concitando el encuentro doctrinal de poscomunismo, oenegés alternativas, ecologistas orgánicos y toda clase de familias del izquierdismo (etimológicamente, claro: izquierdismo: istmo de la izquierda) liderada por el juez Garzón, que colgaría definitivamente los hábitos para entregarse por completo a la política. Pero esa es otra historia, a la que no dudo volveremos un día u otro.
Publicado en La Factoría Digital (08/02/2011)
Durante la última semana de enero me llamaron la atención varias noticias que pivotaban sobre un elemento común: la red social de Internet.
Por supuesto, la rebelión del norte de África; en Europa, los 35.000 manifestantes que desfilaron por Bruselas para expresar mediante el lema “Vergüenza” lo que pensaban de sus políticos; y, como no, esta España mía, esta España nuestra, que dejó perpleja a la columnista Sandrine Morel, de Le Monde, al ver a nuestros senadores usando pinganillo para entenderse entre ellos.
La rebelión árabe tiene en la red su común denominador comunicacional; como también la manifestación belga, mixtura de flamencos y valones, que desde ambas comunidades convocaron conjuntamente la protesta; y, respecto a nuestros honorables senadores, la reacción indignada de los internautas de todo el mundo que no entendían nada: “Suprimen los 426 euros de los parados para dedicarlos a jugar a no se sabe qué en el Senado”, es una de las frases más elocuentes que circularon por la red.
En los tres casos Internet es quién interactúa. Ya sucedió en la campaña presidencial de Obama y en tantas y tantas movilizaciones. Las redes sociales son el marco donde se construyen las barricadas de este nuevo siglo, el lugar en el que explotan los motines de hoy, motines que si van sumándose pueden acabar en insurrección.
Nos dice Victor Hugo ((1802 – 1885) en ‘Los miserables’ que el motín es hambre y la insurrección es política. El ataque de la fracción contra el todo es el motín, mientras la guerra del todo contra una fracción es la insurrección: la necesidad primaria da paso a la necesidad de cambio. Siempre muchos motines preceden a la insurrección, que, si prospera, se erige en Revolución: es cuando la revuelta da paso a la epopeya. Y si el final se convierte en fracaso, los hábiles (al decir del coloso de Besanzón) se presentan como hombres de estado y son quienes sacan tajada del suceso. Pero si triunfa el pueblo, y eleva a sus representantes al frente de la nación, entonces es cuando la gesta alcanza toda su grandeza.
¿Dónde se encuentra el punto que determina una u otra cosa? Pues donde ha estado siempre, tanto antes como ahora: que haya o no una organización sociopolítica, llámese partido o sindicato, que convierta los deseos en poder, en gobierno; que estructure la masa social organizándola para hacer política, para proponer y vigilar, para decir y escuchar: para decidir. Pero no olvidemos que en muchas ocasiones la protesta la ha capitalizado una estructura del régimen a batir: el KGB en la nueva Rusia; el ejército en el inicio de las insurrecciones de hoy. Así fue también en el pasado reciente del mundo árabe.
Es por eso que la red social, cuando sólo promueve la protesta, corre el peligro de quedarse a mitad de camino. Funciona cuando la sociedad se articula políticamente para alcanzar algo concreto.
Estos interrogantes que nos hacemos hoy, ya se los hicieron otros hace siglos.
Justo coinciden estos días con el veinticinco aniversario del fallecimiento de Enrique Tierno Galván. El viejo profesor nos regaló sugerentes ideas, como la del socialismo como “motor utópico”, eso sí, entendiendo por utopía la utopía realizable, como él logró en parte con su “revolución cultural” en el Madrid del que fue Alcalde. Siempre detestó la utopía irrealizable, que consideraba reaccionaria, que sólo podía conducir a callejones sin salida, siendo la consecuencia el fortalecimiento de formas conservadoras de autoridad.
Me dicen que pronto saldrán los últimos volúmenes de la obra completa. Podremos releer sin cortes su ‘Babeuf y los Iguales: un episodio del socialismo premarxista’ (Tecnos, 1967). Ustedes se preguntarán, ¿y a qué viene todo esto? Pues sacio su perplejidad. Viene a propósito de que el profesor y alcalde Tierno nos hizo conocer a fondo al revolucionario francés que entendió, teorizó e intentó conseguir que la revuelta se sustentara en una estructura para que no fracasase, para que culminara en “la toma del poder” por el pueblo organizado y representado. François-Noël Babeuf (1760 - 1797) quiso dotar de una organización a su “teoría de los iguales” para que ese ideario convocara una rebelión organizada, que desplazara del poder al viejo régimen en favor del pueblo, representado por él y los suyos, lo que pasa es que su organización se quedó en conspirativa, nunca fue de masas -eran otros tiempos- y, la consecuencia, que sus componentes se vieran descubiertos y puestos a los pies de Madame Guillotine, aquella vieja dama.
Sí, Babeuf, Victor Hugo y tantos otros ya se ocuparon del tema. Como ven, la cosa viene de lejos, y sucede que en el fondo lo que se repite suele ser lo mismo con otras formas, lo que no deja de ser también una acertada y positiva interpretación de la tan manida frase de Giuseppe Tomasi, Príncipe de Lampedusa: “Se trata de cambiarlo todo para que todo siga igual”.
En el panorama actual la cuestión está en cómo casar red social y política, y la primera evidencia es que necesitamos el casamiento. ¿Qué comportará? Sin duda, que los partidos políticos metamorfoseen sus formas de organización y que los usurarios de la red social adquieran un compromiso utópico, pero de la utopía de lo realizable. ¿Ha de ser esta metamorfosis la desaparición de viejas estructuras? El tiempo dirá qué desaparece, qué nace, qué se rehace y qué se mantiene. Sin duda, y durante un largo período coexistirán diferentes formas, que se combinarán y complementarán entre sí.
Pero no seamos ingenuos. La nueva realidad digital, lo es para todos. La derecha también le está sacando partido. Como he referido otras veces, en el año 1980, Alvin Toffler sorprendió a todos con su excelente ensayo "La tercera ola". La prensa progresista europea dedicó elogiosos artículos a la nueva visión de la sociedad y al diagnóstico que el pensador norteamericano hacía de las nuevas tendencias de la era de la comunicación. Los grupos monotemáticos, definidos como los nuevos colectivos que formarían la nueva red de la sociedad civil activa, produjo un gran encantamiento. Y ha resultado cierto. Sin embargo, la conjunción del diagnóstico prospectivo de Alvin Toffler y la audacia mesiánica del líder republicano estadounidense Newt Gingrich forjaron la alianza política -los norteamericanos progresistas la llamaron el "gingrichsmo-tofflerismo"- que se concretó en el contrato por América y que llevó a la victoria en las dos cámaras (el congreso y el senado) a los republicanos en 1994, y que hoy se expresa mediante el Tea Party, la gran red ultraconservadora del mundo digital.
Pero, ¿y el escenario actual? No se escapa a lo expuesto: de la insurrección se beneficiará quien tenga medios para transformarla en acción política y de gobierno. En Túnez quizá sean las nuevas élites que tenían en las anteriores el tapón que les impedía emerger, o los sindicatos, o viejos partidos, o los integristas, que han moderado su lenguaje: todo es posible. En Egipto la cosa está más dura, a la corta quizá los evolucionistas del Régimen con el ejército, y en el medio plazo, quizá los integristas ‘Hermanos Musulmanes’, que Alá no lo quiera. África es un continente estallido de juventud (en Egipto la media es de 22 años) y, a la vez, donde los gobernantes se disputan el récord de longevidad en el poder y en este mundo.
Si algo notamos a faltar es el objetivo de un proceso constituyente definido claramente, que culmine en la construcción de un Estado de derecho garante de la alternancia mediante el sufragio universal, la libertad de expresión, los derechos humanos y la participación ciudadana en la vida social y política.
“Nada está escrito”, decía el coronel Thomas Edward Lawrence (1888 – 1935). Incluso hay veces que la insurrección actúa como elemento higienizante para el régimen establecido, que se ve confirmado y con más fuerza para proseguir tras derrotarla.
¿Y entre nosotros? Pues esta nueva realidad digital también nos hará cambiar. Deberán hacerlo los partidos mayoritarios, en especial los socialistas, y, a la vez, aparecerán refundaciones de las izquierdas postcomunistas y de nuevo cuño. En España, por citar un caso, ya se habla de una nueva formación, de nombre electoral “Nueva Izquierda”, que está concitando el encuentro doctrinal de poscomunismo, oenegés alternativas, ecologistas orgánicos y toda clase de familias del izquierdismo (etimológicamente, claro: izquierdismo: istmo de la izquierda) liderada por el juez Garzón, que colgaría definitivamente los hábitos para entregarse por completo a la política. Pero esa es otra historia, a la que no dudo volveremos un día u otro.
Los restos del modelo europeo
Por Joaquín Estefanía
Publicado en El País (07/02/2011)
El último Consejo Europeo, celebrado la semana pasada, ha abierto la caja de los truenos. A propuesta de Ángela Merkel (con el seguidismo de Sarkozy) se ha comenzado a discutir un plan de competitividad para la zona euro que sirva de contrapartida a la ampliación y flexibilidad del fondo de rescate para países en dificultades. Se trata de un paso más para trascender la Unión Monetaria y avanzar en ese gobierno económico por el que todos suspiran. En esencia, este pacto defiende la desvinculación de los salarios y la inflación (el nuevo binomio sería salarios versus productividad), la limitación del déficit y la deuda por ley, la armonización de la edad de jubilación, una misma base fiscal para el impuesto de sociedades, una misma estrategia de rescate para bancos en apuros, y el reconocimiento mutuo de las titulaciones y los programas de formación.
No hay un camino único para llegar al gobierno económico. Este que se ha escogido obedece a la práctica conservadora de la mayoría de los dirigentes europeos. Alemania y Francia están administradas por Ejecutivos y líderes de derechas, como también lo son el presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, por no hablar del gobernador del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet. Son estos personajes los que marcan la actual vía de salida a la crisis y al futuro de la Unión Europea (UE).
El plan de competitividad no se ha aprobado aún, sino que quedó para su maduración definitiva en una nueva cumbre del Consejo Europeo en marzo. Por lo que se sabe, hubo división de opiniones sobre su método y su contenido. Se aprobará con la aquiescencia de los ministros de Economía de la eurozona, lo que generó la protesta de la Comisión por su ninguneo: ¿para qué sirve la Comisión Europea si se obvia su papel en una reforma tan significativa como esta? En cuanto a las medidas, distintos países y agentes económicos y sociales se preguntan qué quedará del modelo europeo de concertación social si se fijan por arriba aspectos tales como los salarios o la jubilación. Si estuviese en marcha ese plan de competitividad, el Acuerdo Social y Económico (ASE) recién firmado en España, habría sido extemporáneo. ¿Qué les quedaría a la patronal y los sindicatos, que están intentando acordar el modelo de negociación colectiva, si este no es el mismo que dicta Bruselas? ¿Para que servirán, a partir de ahora, los pactos sociales, tan familiares en la cultura europea? Si en los convenios colectivos se desvincula la negociación de salarios de la evolución de los precios (pasados, no futuros) se acabaría con el modelo de cláusula de revisión que es el que permite adaptar los aumentos de sueldos a las subidas de la inflación, y por tanto evitar la permanente pérdida de poder adquisitivo de los salarios y que las empresas recuperen las pérdidas adelantadas (por ejemplo, en 2010, la subida salarial fue del 1,1% y la inflación estuvo por encima del 3%).
Frente al pragmatismo americano, Europa se blinda en su rigidez. ¿Cómo se saldrá de las próximas recesiones si se limita por ley el déficit o la deuda? Practicando excepciones selectivas según el poder de cada país: como hicieron Alemania y Francia cuando superaron el techo del déficit (3% del PIB) fijado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, durante cinco ejercicios consecutivos, desde el año 2001 (cuando todavía no había llegado la Gran Recesión); o mirando hacia otro lado cuando países como Italia multiplican el porcentaje aceptado de deuda pública (el 60% del PIB) de modo sistemático; o aplaudiendo, como ha hecho Sarkozy (en una reciente carta, una vez firmado el pacto, elogiaba "las valientes decisiones del Gobierno español. Suponen una importante contribución a una zona euro más convergente, más estable y más fuerte"), la subida de la edad de jubilación de los demás, mientras en Francia se continúa por debajo de la media.
Entre las huellas que deja la Gran Recesión está una interpretación cada vez más restringida del modelo social europeo, sin tener en cuenta cuestiones tales cómo quiénes fueron sus principales responsables, qué ideas la propiciaron y quiénes se han beneficiado más de los desequilibrios que ahora se intentan paliar. Asombroso.
Publicado en El País (07/02/2011)
El último Consejo Europeo, celebrado la semana pasada, ha abierto la caja de los truenos. A propuesta de Ángela Merkel (con el seguidismo de Sarkozy) se ha comenzado a discutir un plan de competitividad para la zona euro que sirva de contrapartida a la ampliación y flexibilidad del fondo de rescate para países en dificultades. Se trata de un paso más para trascender la Unión Monetaria y avanzar en ese gobierno económico por el que todos suspiran. En esencia, este pacto defiende la desvinculación de los salarios y la inflación (el nuevo binomio sería salarios versus productividad), la limitación del déficit y la deuda por ley, la armonización de la edad de jubilación, una misma base fiscal para el impuesto de sociedades, una misma estrategia de rescate para bancos en apuros, y el reconocimiento mutuo de las titulaciones y los programas de formación.
No hay un camino único para llegar al gobierno económico. Este que se ha escogido obedece a la práctica conservadora de la mayoría de los dirigentes europeos. Alemania y Francia están administradas por Ejecutivos y líderes de derechas, como también lo son el presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, por no hablar del gobernador del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet. Son estos personajes los que marcan la actual vía de salida a la crisis y al futuro de la Unión Europea (UE).
El plan de competitividad no se ha aprobado aún, sino que quedó para su maduración definitiva en una nueva cumbre del Consejo Europeo en marzo. Por lo que se sabe, hubo división de opiniones sobre su método y su contenido. Se aprobará con la aquiescencia de los ministros de Economía de la eurozona, lo que generó la protesta de la Comisión por su ninguneo: ¿para qué sirve la Comisión Europea si se obvia su papel en una reforma tan significativa como esta? En cuanto a las medidas, distintos países y agentes económicos y sociales se preguntan qué quedará del modelo europeo de concertación social si se fijan por arriba aspectos tales como los salarios o la jubilación. Si estuviese en marcha ese plan de competitividad, el Acuerdo Social y Económico (ASE) recién firmado en España, habría sido extemporáneo. ¿Qué les quedaría a la patronal y los sindicatos, que están intentando acordar el modelo de negociación colectiva, si este no es el mismo que dicta Bruselas? ¿Para que servirán, a partir de ahora, los pactos sociales, tan familiares en la cultura europea? Si en los convenios colectivos se desvincula la negociación de salarios de la evolución de los precios (pasados, no futuros) se acabaría con el modelo de cláusula de revisión que es el que permite adaptar los aumentos de sueldos a las subidas de la inflación, y por tanto evitar la permanente pérdida de poder adquisitivo de los salarios y que las empresas recuperen las pérdidas adelantadas (por ejemplo, en 2010, la subida salarial fue del 1,1% y la inflación estuvo por encima del 3%).
Frente al pragmatismo americano, Europa se blinda en su rigidez. ¿Cómo se saldrá de las próximas recesiones si se limita por ley el déficit o la deuda? Practicando excepciones selectivas según el poder de cada país: como hicieron Alemania y Francia cuando superaron el techo del déficit (3% del PIB) fijado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, durante cinco ejercicios consecutivos, desde el año 2001 (cuando todavía no había llegado la Gran Recesión); o mirando hacia otro lado cuando países como Italia multiplican el porcentaje aceptado de deuda pública (el 60% del PIB) de modo sistemático; o aplaudiendo, como ha hecho Sarkozy (en una reciente carta, una vez firmado el pacto, elogiaba "las valientes decisiones del Gobierno español. Suponen una importante contribución a una zona euro más convergente, más estable y más fuerte"), la subida de la edad de jubilación de los demás, mientras en Francia se continúa por debajo de la media.
Entre las huellas que deja la Gran Recesión está una interpretación cada vez más restringida del modelo social europeo, sin tener en cuenta cuestiones tales cómo quiénes fueron sus principales responsables, qué ideas la propiciaron y quiénes se han beneficiado más de los desequilibrios que ahora se intentan paliar. Asombroso.
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