Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

jueves, 26 de enero de 2017

EL SEÑOR INQUISIDOR

Publicado en el Diario de Cádiz el jueves 19 de Enero de 2017

            Julio Baroja trazó en El señor inquisidor el arquetipo de un personaje cuya influencia sobre la vida hispana apenas se puede exagerar. Pero no creamos que Inquisición sólo hubo la Santa y española. Con otros nombres o anónimas las hubo en casi todo tiempo y lugar: en las ciudades grecorromanas, en las aljamas judías medievales, entre protestantes, en los regímenes islámicos de toda época y hasta en los partidos políticos de hogaño. Su fin común es velar, con procedimientos tan crudos como los tiempos permitan, por el acatamiento a lo establecido, que unas veces será materia religiosa y otras meramente ideológica. El asentamiento de lo "políticamente correcto" es el gran triunfo de las inquisiciones de nuestro tiempo, y ello ha permitido un florecimiento de vocaciones inquisitoriales que hubiera hecho feliz a Torquemada.
La Universidad ha sido siempre, pese a los tópicos favorecedores sobre su idea y misión, un gran semillero de inquisidores. Y hoy no podían faltar. Por ahí fuera ya plantean el ostracismo de figuras como Platón, Kant o Nietzsche por machistas o racistas; aquí no llegan a tanto y, además, en el concreto campo de la historia, andan ocupados en el combate de pertinaces herejías, que eso les parecen el catolicismo o la defensa de cualquier visión no masoquista de España. Adoptar un punto de vista cristiano para abordar una parcela de nuestro pasado, pretender que España ha sido una realidad geográfica y cultural, incluso política y desde luego histórica, mucho antes de 1812 o de 1492, convierte el de historiador en un oficio de riesgo. Como en todo tiempo, los inquisidores navegan a favor de la corriente y siempre encuentran las complicidades oportunas. Algunas revistas del gremio parecen ya tribunales poblados de graves defensores del dogma historiográfico. Y los herejes a extirpar abundan: franquistas, nacionalcatólicos, españolistas, islamófobos… porque ésta es la terminología al uso de lo que se presenta como crítica científica.
No eran infrecuentes inquisidores de origen judeoconverso que buscaban hacerse perdonar y perdonarse a sí mismos por sus ancestros. Es curioso contemplar cómo hoy se repiten esas situaciones. La nueva inquisición de aula y albarda nos recuerda a aquel franquismo de chusco y cantina en el que más de uno de sus actuales servidores echó los dientes. ¿Tanto cuesta vivir y dejar vivir?

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