Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

martes, 3 de enero de 2012

Algo huele a podrido en las medidas de Rajoy

Por S. McCoy
Publicado en Cotizalia (03/01/2012)

"McCoy se ha vuelto loco”. En no pocas ocasiones he oído ese mantra tras el post que publiqué a bote pronto nada más conocer el gobierno de Mariano Rajoy, en esa rueda de prensa sin preguntas del 21-D que evoca tiempos nefastos, viva la democracia. La tesis central era doble:

Por una parte, es casi imposible la regeneración democrática del país de la mano de nuevos ministros que, en su mayoría, llevan toda la vida instalados en despachos oficiales y/o en la política, algunos de forma continua, otros con interrupciones. La aparente solidez de los activos humanos elegidos –aunque para ese viaje, no hacían falta las alforjas de tanto misterio, la verdad- no solventa el riesgo cierto de italianización de nuestra democracia, entendida como desapego entre gobernado y gobernante. Sucede que lo que para los ciudadanos son privilegios, para ellos beneficios corrientes asociados a su desempeño. Las medidas del viernes, ausentes de referencias al despilfarro y la duplicidad administrativa, serían la primera prueba del nueve de ese talante, a la espera de acontecimientos futuros. Pueden leer a Roberto Centeno sobre el particular. O la noticia de Alberto Mendoza hoy sobre el mantenimiento de comisiones parlamentarias pese al recorte de ministerios.

Por otra, la ausencia de una jefatura económica única, y la diseminación de sus competencias en cuatro ministerios, auguran problemas de mensaje en un momento en el que la unidad de discurso, de cara fundamentalmente al exterior, es esencial. Un error garrafal de la legislatura Zapatero que no se corregía con el cambio de signo, hasta el punto de mantener la separación de ministerios de manera prácticamente idéntica, salvo la extraña fusión de Hacienda con Administraciones Públicas. Ya se ha visto en los primeros días de gobierno, con los roces entre De Guindos y Montoro, mientras que la supuesta asunción de tal rol por el presidente es, de momento, inexistente. Sirva como ejemplo la rueda de prensa del viernes pasado.
Una comparecencia extraña, por el número de ponentes y, sobre todo, por el contenido de las primeras iniciativas del gobierno, que suponen una flagrante vulneración de una de sus promesas electorales estrella: la renuncia a la subida de impuestos en aras de salvaguardar el crecimiento económico español. Es tan llamativo el incumplimiento que, tal y como nos recordaba ayer Antonio España, solo se puede entender desde la perspectiva de que no haya un euro en la caja y sea necesario tirar de las retenciones a cuenta para que la maquinaria siga funcionando. Susto o muerte. Pues casi prefiero…
Sin embargo, aunque fuera esa tan dramática causa, algo huele a podrido en el anuncio. Si podía resultar exagerado el titular que usamos en su día sobre las mentiras de Rajoy y sus servidumbres, ahora que obras son amores parece claro que no estaba tan lejos dicho encabezamiento de las intenciones últimas del personaje, que poco ha tardado en pasarse por el forro su propio ideario en el más puro dos años para legislar con sangre, dos para sanar las heridas del electorado. Porque el conjunto de extrañezas es notable. Veamos si no.

1.Existe una cosa que se llama Intervención General del Estado que pone de manifiesto, en tiempo récord, una desviación en el déficit de 20.000 millones de euros. Tratándose como se trata del auditor interno de la Administración, responsable de velar por que la información suministrada sea fiable, o antes no había hecho bien su trabajo o es ahora cuando patina y, por tanto, alguna cabeza debería rodar. Su celeridad cuando el próximo Informe Anual que dará a conocer será el correspondiente al ejercicio... 2009 llama la atención. Salvo que demos por válido que su independencia es un chiste y queda sujeta al interés propagandístico del gobierno de turno. Lo que nos lleva al punto uno de las críticas al nuevo ejecutivo: ¿dónde queda la regeneración?

2.Puede ser que tal ejercicio raudo de descubrimiento de agujeros contables se deba, precisamente, a la inestimable colaboración de las comunidades autónomas como principales responsables de su origen. Unos entes que, bingo, están en su gran mayoría en manos del Partido Popular desde las elecciones locales y regionales del pasado mes de mayo. Es factible creer que había un conocimiento previo de ese 2% fantasma que acaba de aparecer y, por tanto, la certeza de la necesidad de actuar sobre él. Otra cosa sería el cómo, que en cualquier caso requeriría de medidas tributarias... al alza. El discurso electoral habría sido, por tanto, un paripé destinado a captar votos en el que la verdad se convierte en instrumento de uso a voluntad en función de los acontecimientos. Nada cambia.

3.Sorprende que el fruto de tantos meses de reflexión, en los que lo menos que se podía exigir a Rajoy era tener un mapa claro de la situación y sus potenciales remedios, sea un castigo como éste a las clases medias, las únicas que no pueden escapar a la acción fiscal de la Administración. Se empieza por ahí y se acaba como en Argentina. Me pregunto si el gallego se habrá parado a pensar en que hay 250.000 millones de euros en España que eluden el pago de impuestos, economía sumergida, y que los 6.000 y pico millones previstos de ingresos adicionales por IRPF o IBI apenas suponen un 2,5% de esa cantidad. El riesgo-rendimiento de invertir en tecnología, cruce de datos, y recursos humanos para luchar contra esa lacra parece enorme. Y, sin embargo, se ha limitado a no congelar la contratación de funcionarios en estas áreas. En fin.

4.Por último, si la situación es tan dramática como para justificar unas propuestas como las aprobadas el pasado viernes -la cara del menos-político-de-todos De Guindos durante toda la comparecencia era un poema-, lo lógico hubiera sido que compareciera quién se ha echado la economía a sus espaldas y está obligado a, uno, responder ante sus votantes y el resto de los españoles del porqué del quebranto de su ideario pre electoral y, dos, apelar como presidente al sacrificio conjunto en aras del bien común, sin referencias a un ámbito temporal dudoso y desde la convicción de que, si esto es el inicio del inicio, como dijo Soraya, los ciudadanos tienen que saber a qué se enfrentan. Mariano dio, sin embargo, la callada por respuesta. No parece buena receta, para alentar el consumo y crear empleo, recortar poder adquisitivo y meter miedo. Salvo que, y volvemos al principio, la estrategia de la amenaza tenga como objetivo reforzar el papel del estado, con sus prebendas y privilegios, frente al ciudadano.En fin, veremos cómo avanza la cosa. De momento, en las pocas iniciativas gubernamentales prima la conveniencia frente a la consistencia. Desgraciadamente. Estamos al comienzo de un camino muy largo pero que empieza de manera sorprendente. Esperemos que tal estupefacción sea la excepción y no la norma. Si se subsidia al improductivo y se salvaguarda al que usa paraguas societarios, mal vamos. Juan Español bastante tiene con lo suyo. Con los bienes de primera necesidad afectados por el repunte de las materias primas agrícolas y energéticas, el precio de sus activos físicos y financieros por los suelos, sus deudas elevadas y sin posibilidad de refinanciación y un horizonte laboral incierto, esperar que dé alegría a su cuerpo Macarena es casi un imposible. Confiemos ahora en las reformas estructurales, aunque uno empieza a pensar si no es mucho confiar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario