Este cuadro de Zurbarán, "Defensa de Cádiz", ilustra perfectamente el objetivo y prioridad de nuestra asociación.

lunes, 17 de enero de 2011

Salgado y el sonido del temporizador de una bomba

Por Roberto Centeno, en http://www.cotizalia.com/disparate-economico/salgado-sonido-temporizador-bomba-20110117-4706.html (17/01/2011)
En medio del espejismo de la pasada semana, consecuencia de la compra de bonos portugueses por el BCE y la posible ampliación, en 2013, del actual Fondo de Estabilidad Financiera, el Financial Times afirmaba que “los inversores ya escuchan el temporizador de una bomba en el sector financiero español”, debido a la incertidumbre que rodea todo lo referente al mismo, subrayando que los 100.000 millones del FROB para hacer frente al problema son “peligrosamente insuficientes”. El BdE evalúa en 181.000 millones los “activos problemáticos”, una cifra que no se sostiene: ¿O es que alguien puede creerse que la morosidad del “ladrillo” en los bancos es más del doble que en las cajas? ¿O que con un problema inmobiliario superior al de Irlanda solo un 1% del sistema ha quebrado?

Parafraseando a sir Winston Churchill, podríamos decir que “nunca tantos fueron engañados por tan pocos”. Porque lo cierto es que no tenemos ni idea de la dimensión real del problema, no tenemos ni idea de lo que nos están ocultando. Sólo sabemos que llevan mintiendo desde el principio y que en este engaño están todos de acuerdo: bancos, cajas, gobierno, oposición y Banco de España, cuya actuación pasará a la historia como la más negligente y nefasta de toda su larga trayectoria, aparte de gestionar las reservas, el oro y el dinero público, nuestro dinero, como si fuera estiércol. Ni siquiera sabemos la cantidad de dinero público despilfarrado en CCM, una cajita minúscula, ni las tropelías de los diversos culpables, ni el contenido del pacto de silencio entre PSOE-PP en este tema. Así las cosas, ¿cómo vamos a saber lo que esta pasando en el resto del sector que es cien veces mayor y ni siquiera está intervenido?

Eduardo Segovia adelantaba aquí la noticia de que al Gobierno, cediendo a las presiones de los grandes bancos, quiere acometer el saneamiento de las cajas inyectando hasta 80.000 millones de euros en forma de capital, lo que deja a la cúpula BdE como lo que es: un hatajo de irresponsables que, con una insensatez que causa escalofríos, sigue defendiendo los SIP, una chapuza que sólo ha servido para mantener a los responsables en sus poltronas con nuestro dinero, en lugar de procesarlos. Porque el problema no es sólo el riesgo inmobiliario, el problema es muchísimo mayor. ¿De dónde van a sacar el dinero para devolver o refinanciar los más de 700.000 millones de deuda, 190.000 de los cuales vencen en los próximos 24 meses? Y luego, ¿qué pasa con las ingentes cantidades de deuda soberana, autonómica y local, donde las pérdidas de valor pueden oscilar entre un 10-20% para bonos y obligaciones en deuda soberana, y el 50% como mínimo de la deuda autonómica y local, por más que el BdE les permita no incluir en sus balances este tipo de minusvalías?

Y por otro lado, ¿de dónde va a sacar el Estado 80.000 millones de euros adicionales, si ya no tiene para amortizar, emitir y avalar lo que toca en este año, más de 300.000 millones? Realmente siguen instalados en la ficción más absoluta, con “ilustres” personajes que denominan colchón de liquidez al dinero para cubrir el endeudamiento de dos semanas, o que afirman sin sonrojarse que la economía esta creciendo, cuando la perdida de poder adquisitivo de los salarios y la presión fiscal sobre las familias son las mayores en 50 años, o que dicen que el déficit se está ajustando, cuando seguimos gastando casi el doble de lo que ingresamos, o que aseguran que el robo del FROB está siendo un éxito, tampoco se puede pedir más.

Salgado niega todo

Pero el verdadero sonido del temporizador han sido las declaraciones de la Sra. Salgado a la CNBC, rechazando la posibilidad de que España pueda necesitar un rescate y defendiendo la solidez del sistema financiero del que, aseguró, ya no requiere de nuevas ayudas públicas. Es evidente que Zapatero, Salgado y demás hermanos mártires están convencidos que pueden engañar a los mercados con la misma facilidad que engañan a los españoles. Que pueden prometer reformas, rebajarlas a meras chapuzas y no pasa nada; que pueden seguir gastando por encima de lo que ingresan y con que el INE y el BdE hagan cuatro trampas con los números, los mercados se las tragan, y no pasa nada; que pueden seguir colocando deuda pagando tipos de interés que hacen imposible cualquier recuperación y menos aún la consolidación fiscal, y tampoco pasa nada. Porque “como España no puede caer” los mercados o el BCE nos van a seguir financiando “ad infinitum”, así que les da igual ocho que ochenta.

Hace una semana, reflexionando sobre estos mismos temas, Marc Vidal se preguntaba si el mercado era idiota y si alguien compraría deuda para perder, y su conclusión, por estrambótica que parezca, es que sí. Y aun estando de acuerdo, yo introduciría un matiz en bancos y cajas, principales compradores de deuda, porque están “empaquetando” deuda soberana, de CCAA, de Ayuntamientos, y de Perico los Palotes, en fondos de renta fija que denominan, “supertranquilidad”, “superseguridad”, y similares, y en los planes de pensiones y endosándosela a sus incautos clientes a través de sus redes minoristas, a pesar de las enormes pérdidas que pueden experimentar.

Pero todo tiene sus límites. No podemos seguir manteniendo un modelo de Estado incontrolable que nos lleva a gastar casi el doble de lo que ingresamos; que realiza -y en buena parte despilfarra- el 70% del gasto público, más de doble del gasto descentralizado en los Estados Federales, excluida la Seguridad Social (1). ¿Cuánto tiempo más los mercados van a creer a una vicepresidenta económica que tiene la desfachatez de afirmar el 20 de diciembre que las CCAA van a cumplir los objetivos de déficit, y 15 días después Artur Mas dice que el déficit de Cataluña es el triple del que había afirmado Salgado? ¿O a un presidente que dice una cosa y hace la contraria, y se fuma un puro con la Constitución y con el Estado de Derecho? Pero, aunque hiciera las reformas prometidas, sería totalmente insuficiente. ¿O es que alguien en sus cabales puede pensar que con condenar a la miseria a ocho millones de jubilados, y al hambre a más de dos millones de parados sin recurso alguno, va a arreglarse el problema?

O el Gobierno recorta drásticamente el gasto autonómico y local, que es el sistema más corrupto e ineficiente de la Historia de España, o estamos muertos. Ésta es la auténtica bomba, que junto con el proceso de estanflación en marcha –alza de precios, aumento del paro y caída del PIB-, el peor escenario económico posible, nos hará saltar por los aires.

El dilema de Trichet

Y por si esto fuera poco, Trichet se encuentra cada vez más entre la espada y la pared, porque mientras las tensiones en los mercados de deuda no dejan de crecer, mientras las diferencias económicas entre los países del euro son cada vez mayores, las tensiones inflacionistas empiezan a desbordar todas las previsiones. Trichet tendrá que decidir en breve si cesa su política de compra de bonos y reduce el ritmo de la barra libre de liquidez, e incluso si comienza una escalada de los tipos de interés, que pueden darle la puntilla a los países periféricos, pero en especial a España cuyo déficit público y financiero se encuentran fuera de control.

El objetivo prioritario del BCE es el control de la inflación y, sin embargo, los precios han superado la barrera máxima aceptable en diciembre por primera vez en dos años, y las expectativas de inflación se han doblado desde agosto. Trichet, cuyo mandato expira octubre, va a tener que afrontar mucho antes el inicio de una escalada de los tipos de interés. Y como guinda del pastel, el compromiso del BCE de compra de bonos por un total de 74.000 millones de euros, y el mantenimiento de la barra libre con los bancos, que termina el 31 de marzo. Cada vez es menos probable que esta situación pueda prorrogarse inalterada otro trimestre más, fundamentalmente porque la situación de deuda, descontando las ayudas, no está mejorando sino empeorando, y las diferencias de crecimiento entre países empiezan a ser inasumibles para la estabilidad de la zona euro.

Pero no se inquieten, esto es sólo catastrofismo, porque si se encontrase el dinero necesario para recapitalizar al sistema financiero, cualesquiera que sea la cifra; si el gigantesco déficit autonómico y local lo financia “sine die” Merkel, que estará encantada de pagarles el sueldo a los dos millones de empleados públicos nombrados a dedo por los caciques de turno, entre familiares, amigos y correligionarios; si la estanflación revierte porque bajan el petróleo y las materias primas, y aumenta la renta disponible de las familias; y si Trichet se olvida de la inflación, entonces España necesitará rescate y el sistema financiero español seguirá siendo el más sólido de la galaxia. Tanto, que si Trichet enloquece, da prioridad a la lucha contra la inflación y restringe o elimina la barra libre, no importa en absoluto, pues como, muy bien advertía el jueves nuestra avispada vicepresidenta, en ese caso “los bancos recurrirán a otras vías de financiación con las que cuentan”, y a otra cosa.


(1) Según los datos de Hacienda, el gasto de las AAPP en 2009 fue en millones de euros: Estado, 104.901; CCAA, 174.749; Corporaciones Locales, 73.400. Pero de los 104.901 millones del Estado, casi la mitad son gastos generales, como intereses de la deuda, clases pasivas o aportación a la UE, por lo que al final lo que queda para financiar España son menos de 60.000 millones euros, equivalentes a la suma del gasto de las CCAA de Andalucía y de Madrid. Zapatero ha destruido literalmente España, dejándola sin recursos para la realización de sus funciones esenciales como nación.

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